De los ángeles malos

¿Qué relaciones tienen los ángeles malos entre sí? Se desprecian y detestan, y sólo se unen para hacer el mal, en el que se ha obstinado su voluntad.

¿Pueden los demonios ejercer algún poder sobre la naturaleza? Como han conservado sus luces y fuerzas naturales, pueden ejercer sobre la naturaleza gran poder, mas subordinado a la divina voluntad.

¿Cómo se manifiesta este poder? Por medio de prodigios extraordinarios, falsos milagros, falsas profecías, apariciones, etc., como lo prueban la Sagrada Escritura y la historia de todos los tiempos. Pero estos prodigios diabólicos son fáciles de distinguir de las obras divinas.

¿Con qué fin usan los demonios de este poder? Con el fin de seducir a los hombres, crearse entre ellos apóstoles de la mentirá y del error, y oponer su sinagoga a la Iglesia de Jesucristo.

¿Cómo se llaman los ángeles rebeldes? Demonios, es decir, genios del mal; espíritus malignos, a causa de su endurecimiento en el mal; ángeles de las tinieblas, porque han sido precipitados en el lugar de las tinieblas y de horror sempiterno.

¿Fueron numerosos los ángeles rebeldes? Se cree que Lucifer arrastró en su rebelión la tercera parte de los ángeles, según este pasaje del Apocalipsis: “Su cola traía arrastrando la tercera parte de las estrellas del cielo” (Apoc., XII, 4).

¿Cuáles son los principales nombres con que se designa a Lucifer caudillo de los ángeles rebeldes? En la Sagrada Escritura se le designa con los nombres siguientes: diablo, o calumniador; Satanás, o enemigo; Belial, o perverso; Belcebú, o dios de las moscas, por ironía; y, en fin, príncipe de este mundo, padre de la mentira, dragón infernal; y antigua serpiente.

¿Existe algún lugar en donde habitan los demonios? Sí: se hallan en una cárcel subterránea llamada infierno. “Al infierno se aplica la denominación de tierra de miseria y de tinieblas —de la que habla Job–, en donde tiene su asiento la sombra de la muerte, y donde todo está sin orden, y en un horror sempiterno” (Job., X, 22).

¿Pueden los demonios salir del infierno? Con permiso de Dios, pueden salir hasta el día del juicio, y andar vagando por los aires y por la tierra, pero llevando consigo su tormento. “Nuestra pelea es contra los príncipes y potestades, contra los adalides de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus malignos esparcidos en los aires” (Efes., VI, 12).

¿Cómo se portan los demonios con Dios? Le maldicen y le blasfeman, y procuran arrebatada la adoración de las criaturas.

Acción del demonio sobre los hombres

¿Temen a Dios? Sí: “creen y tiemblan” (Sant., II, 19)

¿Cómo se portan con los ángeles buenos? Los desprecian y combaten, y contrarían su gobierno en la medida que Dios se lo permite.

¿En qué consiste la acción incesante del demonio sobre los hombres? Lleno de odio contra Dios y de envidia contra los hombres, emplea para dañarles y arrastrarlos a los infiernos todos los medios que se hallan en, su poder, como tentaciones, obsesiones y posesiones. “Vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar” (I Pedro V, 8).

¿De qué manera tienta el demonio a los hombres? Turbando sus sentidos, obrando sobre su imaginación, y exci­tando en ellos todas las pasiones del corazón.

¿Cuál es su mejor artificio para inducirnos al mal? El mostrarnos el bien como cosa desagradable y penosa, y el mal como cosa agradable y buena.

¿Podemos nosotros triunfar del demonio? ­Sí: con la gracia de Dios. “Os escribo a vosotros jóvenes, porque sois valerosos, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y vencísteis al maligno espíritu” (I Juan, II, 14) – “Estad sujetos a Dios, y resistid con su gracia al diablo, y huirá de vosotros” (Sant., IV, 7).

¿Qué medios tenemos para vencer al demonio? La vigilancia, la oración, y la mortificación. “Velad y orad para  no caer en la tentación” (Mat., XXVI, 41) – “Esta casta de demo­nios no se lanza sino mediante la oración y el ayuno” (Mat., XVII, 30) – “Mire, pues, no caiga el que piensa estar firme en la fe” (I Cor, X,. 12).

¿Puede el demonio dañar a los hombres en sus bienes y en su cuerpo? Sí, como se puede ver en la historia del paciente Job. También puede ejercer vejaciones sensibles contra el cuerpo, por la obsesión, y hacer de él su morada por la posesión. Ahora no son tan frecuentes las posesiones como antes de la venida del Salvador, porque Jesucristo ha destruido el imperio del demonio.

¿Por qué tolera Dios las sugestiones diabólicas? Porque en los designios de Providencia las hace servir: Para probar a los justos, cuya virtud, por este medio, se purifica, se fortifica y se enriquece de méritos. “Porque eras acepto a Dios, fue necesario que la tentación, o aflicción, te probase” (Tob., XII, 13). Para castigar a los malos, a quienes el pecado hace esclavos del demonio, en este mundo y en el otro. “Bien sabe el Señor librar de la tentación a los justos, reservando los malos para los tormentos en el día del juicio” (II Pedro II,9). Para atormentar al mismo demonio, cuyas efímeras victorias van luego seguidas de derrotas que lo llenan de vergüenza y confusión. “El diablo que los traía engañados fue precipitado en el estanque de fuego y azufre, donde también la bestia y el falso profeta serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apoc., XX, 9).


2 respuestas a «De los ángeles malos»

  1. Entre los que poseen el don del discernimiento de espiritus los hay que aseguran que existen determinados rasgos físicos que los delatan,amén de la tasa vibratoria y frecuencia que emiten.Engañan al tener el mismo arquetipo físico,si bién en ocasiones se transfiguran brevemente siendo uno de los indicios el paradeo con cambio de pupila a una totalmente negra sin escleròtida.
    ¿El infierno está vacío y todos los demonios están en la tierra?

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