De rentas mínimas, vagos, maleantes y abstenciones repugnantes

El Congreso ha aprobado la Renta Mínima Vital (RMV) con el voto favorable de todos los partidos, el PP también, a excepción de VOX que… ¡se ha abstenido! Así estamos y peor que vamos a estar.

La RMV es un subterfugio manifiestamente marxista. Con ella de lo que se trata es de convertir, aún más y a muchos más, en estómagos agradecidos, aunque sea por unas migajas de pan para hoy y hambre para mañana; que para más no va a dar. Con ella se crea y reparte  miseria y se fabrican miserables, o sea, el perfecto caldo de cultivo del marxismo y la dictadura bolivariana de los paniaguados. Se convierte a algo más de dos millones de personas en cuasi funcionarios; eso sí, de quinta, pero qué más da, el caso es que estén en nómina del Estado, dependan de él y… obedezcan sin rechistar no sea que pierdan la RMV. Con ella se fomenta la holganza, el sesteo, la economía sumergida, se mata la iniciativa, la competitividad y lo privado. No generará nada bueno, sino mucho malo que, en definitiva, es lo que se persigue. Hará borregos hasta de los más espabilados. Provocará envidias y la vuelta de la extinta lucha de clases. Es manifiestamente injusta, porque está escrito que el que no trabaje, que no coma. La propuesta procede del marxismo-leninismo socialista y podemita, o sea, de los hijos de la oscuridad, peor aval imposible. No hay dinero para ella, lo que provocará una nueva subida de impuestos brutal, pero eso también da igual, porque el comunismo siempre ha sido así. La losa de iniquidad y la tiranía sigue cayendo sobre España, no quedando mucho para que la sepulte.

Del voto a favor de la anti-España (secesionistas incluidos, claro, todos primos hermanos) nada hay que decir, sino que incluso, con la habilidad que les caracteriza, salen reforzados convertidos en adalides por excelencia de «lo social», defensores de los parias y desfavorecidos, de los hambrientos, de los «pobres» y azote de «los ricos». Ver para creer.

Del voto a favor del PP también hay poco que hablar, pues no sorprende que de nuevo su cobardía y falta de principios e ideales hayan prevalecido por encima de cualquier otra condición, España incluida; además, aunque se hubieran abstenido, como hacen siempre en todo, no se habrían atrevido, caso de llegar al poder, a derogar dicha RMV, por lo que mejor que se hayan retratado votando a favor. Y es que siguen creyendo que los otros les van a agradecer el gesto o a perdonarles; qué error, que inmenso error.

Lo que si subleva, indigna y cabrea es la abstención de VOX, que viene siendo –¿o será pareciendo?– los únicos que manifiestan la verdad y, en esta ocasión, bien que alguna más hemos advertido de un tiempo a esta parte, han optado por la penosa bastención, que es lo peor, porque en esta vida o se está o no se está, o se suma o se resta, pero quedarse en el limbo es inaceptable; máxime después de bramar, y con razón, contra la RMV. Ha habido miedo, cálculo, duda, falta de convicción y eso es malo, muy malo; lo pagarán. Siguen sin enterarse que al enemigo ni agua, o sea, que ni se le da ni se le acepta. Allá ellos.


2 respuestas a «De rentas mínimas, vagos, maleantes y abstenciones repugnantes»

  1. Estoy muy decepcionado con el partido vox, muchos esperabamos bastante mas de este partido politico / grupo de personas. se les esta viendo la pata, que es parecida a la del resto, una vez dentro a lo mismo…. ya me queda claro. no habrá otra oportunidad.

  2. Durante lo que llevamos de estado de alarma-excepción, Vox no parece haber dado la talla que tantos españoles esperábamos de ese partido. Siento decirlo, pero, la sólida esperanza en formación que Vox venía representando, se ha difuminado bastante.

    Comprendo las dificultades de la acción política en la actual coyuntura, con un gobierno social-comunista poco respetuoso con las leyes y -además- con casi todos los grandes medios de comunicación a su servicio, pero nadie dijo que la empresa iba a ser una tarea fácil.

    España se acerca al precipicio más cada día que pasa, y ya no está la situación para excusas; ni aunque pudieran estar justificadas. Ignoro hasta dónde, dicho sea en su favor pero con inquietud, son conscientes los dirigentes de Vox de la gravedad del momento por el que atraviesa nuestra Patria.

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