De San Petersburgo al Kremlin La guerra de los cuatro dominios y las lecciones estratégicas de Ucrania 2026.
ESCUCHAR NOTICIA:
Mientras buena parte de la atención mediática occidental continúa concentrada en los movimientos tácticos del frente ucraniano, dos acontecimientos ocurridos con pocos días de diferencia permiten comprender mejor la visión estratégica que hoy guía a Moscú. El primero fue el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. El segundo, la reunión que Vladimir Putin mantuvo en el Kremlin con representantes de las tropas de primera línea que combaten en Ucrania durante las celebraciones del Día de Rusia.
A primera vista podrían parecer eventos completamente distintos. Uno reunió empresarios, científicos, inversionistas y dirigentes políticos. El otro congregó sargentos, oficiales subalternos y combatientes provenientes de las zonas más activas del frente. Sin embargo, observados conjuntamente revelan una misma arquitectura estratégica.
En San Petersburgo, Putin habló de economía, industria, innovación tecnológica, soberanía financiera y mundo multipolar. En el Kremlin habló de drones, satélites, guerra electrónica, inteligencia artificial, logística y táctica. Pero en ambos casos el mensaje fue esencialmente el mismo: Rusia considera que la competencia estratégica del siglo XXI se decidirá por la capacidad de integrar economía, tecnología y poder militar dentro de un único esfuerzo nacional. (Algo que sabemos bien quienes nos dedicamos a la defensa de la Patria).
La guerra de Ucrania se ha convertido así en un gigantesco laboratorio donde se está ensayando la forma que podrían adoptar los conflictos del futuro.
DE LA ECONOMIA DE RESISTENCIA A LA DE SUPERIORIDAD
Durante los primeros años del conflicto, la prioridad rusa fue resistir. Resistir las sanciones económicas occidentales, la presión diplomática y el esfuerzo militar combinado de Ucrania y de los países de la OTAN que la apoyan.
Sin embargo, los mensajes emitidos desde Moscú durante las últimas semanas sugieren una transición conceptual importante. Ya no se trata solamente de resistir. La ambición parece ser alcanzar una ventaja tecnológica capaz de alterar la correlación de fuerzas.
Por ello, tanto en San Petersburgo como en el Kremlin aparecieron repetidamente los mismos conceptos: inteligencia artificial, constelaciones satelitales, comunicaciones seguras, drones autónomos, guerra electrónica e innovación civil aplicada al combate.
No es casualidad. Los propios combatientes rusos presentes en la reunión plantearon inquietudes relacionadas con drones de carga pesada, enlaces satelitales, sistemas antidrones, inteligencia artificial aplicada al combate y comunicaciones equivalentes a Starlink (Rassvet, es el proyecto de red de internet satelital de órbita baja desarrollado por la compañía aeroespacial rusa Buro 1440). La respuesta de Putin fue significativa: Rusia ya posee sistemas similares en desarrollo y la prioridad consiste ahora en ampliar la constelación espacial y acelerar la integración entre industria, ciencia y fuerzas armadas.
En otras palabras, Moscú parece convencido de que la guerra futura se decidirá tanto en los laboratorios y centros tecnológicos como en las trincheras.
EL SURGIMIENTO EL CUARTO DOMINIO
Durante décadas, la teoría militar distinguió tres ámbitos fundamentales de combate: tierra, mar y aire. Más tarde se incorporó el espacio ultraterrestre. Sin embargo, la experiencia ucraniana parece estar consolidando un nuevo ámbito decisivo: el dominio de la información.
La información se ha convertido en un arma. Las comunicaciones satelitales son un arma. Y como lo venimos expresando en nuestro concepto de Niebla de la Guerra 2.0: Los algoritmos son un arma, las redes sociales son un arma y la inteligencia artificial es un arma.
La guerra ya no consiste únicamente en destruir capacidades físicas del adversario. También implica moldear percepciones, influir en decisiones políticas y construir interpretaciones de la realidad.
La lucha por el dominio cognitivo se ha convertido en una dimensión tan relevante como la lucha por el terreno.
LA BATALLA POR EL RELATO
Durante buena parte de la primera mitad de 2026, una parte importante de la narrativa informativa ucraniana vinculada al conflicto se apoyó en tres ideas centrales.
La primera sostenía que los avances territoriales rusos eran insignificantes y obtenidos únicamente a costa de enormes pérdidas humanas. La segunda afirmaba que la proliferación masiva de drones había creado una barrera tecnológica capaz de impedir cualquier avance operacional significativo. La tercera insistía en que la denominada “ofensiva de primavera rusa” había fracasado.
Sin embargo, la evolución reciente de las operaciones terrestres parece desafiar progresivamente esa construcción narrativa. La presión rusa sobre sectores como Konstantinivka y otros ejes operacionales del frente oriental obliga a replantear parte de esos argumentos.
Como consecuencia, comienza a observarse un desplazamiento discursivo hacia otro eje: la capacidad de Ucrania para golpear objetivos en profundidad dentro del territorio ruso mediante drones de largo alcance, ataques de precisión y operaciones especiales, así como la posibilidad de afectar las comunicaciones y la logística rusa en Crimea.
Naturalmente, estos ataques existen y poseen relevancia militar. Pero junto a ellos aparece otro fenómeno característico de la guerra contemporánea: la proliferación de contenidos manipulados, imágenes fuera de contexto, reconstrucciones digitales e incluso material generado mediante inteligencia artificial.
La velocidad de circulación suele superar ampliamente la capacidad de verificación. La guerra informativa se libra en tiempo real. Y muchas veces la percepción pública de una batalla se forma antes de que los hechos puedan ser comprobados.
NIEBLA 2.0
Carl von Clausewitz utilizó la expresión “niebla de la guerra” para describir la incertidumbre inherente al combate. La guerra de Ucrania ha inaugurado una nueva etapa. Ya no estamos ante la escasez de información. Estamos ante la sobreabundancia.
Millones de imágenes, videos, publicaciones, informes y análisis circulan simultáneamente cada día. Paradójicamente, cuanto mayor es el volumen de información disponible, más difícil puede resultar comprender la realidad. A este fenómeno, los lectores fieles saben que lo hemos llamado Niebla 2.0.
No se trata de ocultar información. Se trata de inundar el espacio informativo con tal cantidad de datos, imágenes, interpretaciones y relatos que distinguir entre realidad, propaganda, error y manipulación se vuelve cada vez más complejo.
La guerra ya no se desarrolla únicamente en el terreno físico. También se libra en la mente de los decisores políticos, de las opiniones públicas y de los propios combatientes.
LA MOVILIZACION INTEGRAL DEL PODER NACIONAL
Quizás la enseñanza más importante que dejan el Foro de San Petersburgo y la reunión del Kremlin es que Rusia parece concebir el conflicto actual como una guerra integral. No basta con producir más tanques y más drones. No es suficiente controlar más territorio.
La victoria depende de la capacidad para integrar simultáneamente industria, ciencia, tecnología, comunicaciones, espacio, información y fuerza militar. (los recursos humanos)
Para ello los engranajes deben funcionar a modo relojería: La fábrica produce drones. El satélite proporciona información. La inteligencia artificial procesa datos. La guerra electrónica protege o interfiere sistemas. Y el aparato comunicacional construye el relato. Todo forma parte de una misma arquitectura estratégica.
LA LECCION PARA LA ARGENTINA
Para la Argentina, la principal lección no reside en tomar partido por uno u otro contendiente, sino en comprender la magnitud de la transformación en curso.
Los conflictos del futuro exigirán capacidades industriales, tecnológicas, espaciales, informacionales y militares integradas dentro de una estrategia nacional coherente. La soberanía ya no se mide solamente (reiteramos: no solamente, es además de…) por la extensión territorial o la cantidad de efectivos disponibles, sino también por la capacidad de producir tecnología crítica, proteger infraestructuras estratégicas, controlar información relevante y sostener decisiones autónomas en un entorno internacional cada vez más competitivo. La defensa nacional es un esfuerzo de toda la nación para proteger su soberanía.
Sin embargo, la experiencia de estos años deja una enseñanza complementaria que suele perderse entre el entusiasmo tecnológico.
Como vemos, los drones observan. Los satélites comunican. La inteligencia artificial procesa información. La guerra electrónica protege sistemas y neutraliza amenazas. Pero ninguna de esas herramientas ocupa una ciudad, asegura una posición o consolida una victoria. Solo la noble y fiel Infantería.
Como recordó recientemente Putin ante las tropas de asalto rusas, son los soldados de infantería quienes finalmente avanzan, mantienen el terreno y determinan el resultado de la misión de combate.
ATENCION A LOS VENDEDORES DE HUMO
La tecnología transforma la guerra, pero no reemplaza al combatiente. El resultado final sigue dependiendo del hombre que combate sobre el terreno.
La verdadera lección estratégica de Ucrania quizás resida precisamente allí. La guerra del siglo XXI no supone el reemplazo del soldado por la máquina, sino una nueva síntesis entre tecnología y factor humano. Quien logre integrar industria, ciencia, información, espacio, inteligencia artificial y voluntad de combate dispondrá de una ventaja decisiva.
Porque, al final de la batalla, los algoritmos pueden señalar el objetivo, pero siguen siendo los hombres quienes escriben la historia. Y esos hombres por definición tienen cuerpo y alma.
Para La Prensa
Pulse para escuchar el texto
Mientras buena parte de la atención mediática occidental continúa concentrada en los movimientos tácticos del frente ucraniano, dos acontecimientos ocurridos con pocos días de diferencia permiten comprender mejor la visión estratégica que hoy guía a Moscú. El primero fue el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. El segundo, la reunión que Vladimir Putin mantuvo en el Kremlin con representantes de las tropas de primera línea que combaten en Ucrania durante las celebraciones del Día de Rusia.
A primera vista podrían parecer eventos completamente distintos. Uno reunió empresarios, científicos, inversionistas y dirigentes políticos. El otro congregó sargentos, oficiales subalternos y combatientes provenientes de las zonas más activas del frente. Sin embargo, observados conjuntamente revelan una misma arquitectura estratégica.
En San Petersburgo, Putin habló de economía, industria, innovación tecnológica, soberanía financiera y mundo multipolar. En el Kremlin habló de drones, satélites, guerra electrónica, inteligencia artificial, logística y táctica. Pero en ambos casos el mensaje fue esencialmente el mismo: Rusia considera que la competencia estratégica del siglo XXI se decidirá por la capacidad de integrar economía, tecnología y poder militar dentro de un único esfuerzo nacional. (Algo que sabemos bien quienes nos dedicamos a la defensa de la Patria).
La guerra de Ucrania se ha convertido así en un gigantesco laboratorio donde se está ensayando la forma que podrían adoptar los conflictos del futuro.
DE LA ECONOMIA DE RESISTENCIA A LA DE SUPERIORIDAD
Durante los primeros años del conflicto, la prioridad rusa fue resistir. Resistir las sanciones económicas occidentales, la presión diplomática y el esfuerzo militar combinado de Ucrania y de los países de la OTAN que la apoyan.
Sin embargo, los mensajes emitidos desde Moscú durante las últimas semanas sugieren una transición conceptual importante. Ya no se trata solamente de resistir. La ambición parece ser alcanzar una ventaja tecnológica capaz de alterar la correlación de fuerzas.
Por ello, tanto en San Petersburgo como en el Kremlin aparecieron repetidamente los mismos conceptos: inteligencia artificial, constelaciones satelitales, comunicaciones seguras, drones autónomos, guerra electrónica e innovación civil aplicada al combate.
No es casualidad. Los propios combatientes rusos presentes en la reunión plantearon inquietudes relacionadas con drones de carga pesada, enlaces satelitales, sistemas antidrones, inteligencia artificial aplicada al combate y comunicaciones equivalentes a Starlink (Rassvet, es el proyecto de red de internet satelital de órbita baja desarrollado por la compañía aeroespacial rusa Buro 1440). La respuesta de Putin fue significativa: Rusia ya posee sistemas similares en desarrollo y la prioridad consiste ahora en ampliar la constelación espacial y acelerar la integración entre industria, ciencia y fuerzas armadas.
En otras palabras, Moscú parece convencido de que la guerra futura se decidirá tanto en los laboratorios y centros tecnológicos como en las trincheras.
EL SURGIMIENTO EL CUARTO DOMINIO
Durante décadas, la teoría militar distinguió tres ámbitos fundamentales de combate: tierra, mar y aire. Más tarde se incorporó el espacio ultraterrestre. Sin embargo, la experiencia ucraniana parece estar consolidando un nuevo ámbito decisivo: el dominio de la información.
La información se ha convertido en un arma. Las comunicaciones satelitales son un arma. Y como lo venimos expresando en nuestro concepto de Niebla de la Guerra 2.0: Los algoritmos son un arma, las redes sociales son un arma y la inteligencia artificial es un arma.
La guerra ya no consiste únicamente en destruir capacidades físicas del adversario. También implica moldear percepciones, influir en decisiones políticas y construir interpretaciones de la realidad.
La lucha por el dominio cognitivo se ha convertido en una dimensión tan relevante como la lucha por el terreno.
LA BATALLA POR EL RELATO
Durante buena parte de la primera mitad de 2026, una parte importante de la narrativa informativa ucraniana vinculada al conflicto se apoyó en tres ideas centrales.
La primera sostenía que los avances territoriales rusos eran insignificantes y obtenidos únicamente a costa de enormes pérdidas humanas. La segunda afirmaba que la proliferación masiva de drones había creado una barrera tecnológica capaz de impedir cualquier avance operacional significativo. La tercera insistía en que la denominada “ofensiva de primavera rusa” había fracasado.
Sin embargo, la evolución reciente de las operaciones terrestres parece desafiar progresivamente esa construcción narrativa. La presión rusa sobre sectores como Konstantinivka y otros ejes operacionales del frente oriental obliga a replantear parte de esos argumentos.
Como consecuencia, comienza a observarse un desplazamiento discursivo hacia otro eje: la capacidad de Ucrania para golpear objetivos en profundidad dentro del territorio ruso mediante drones de largo alcance, ataques de precisión y operaciones especiales, así como la posibilidad de afectar las comunicaciones y la logística rusa en Crimea.
Naturalmente, estos ataques existen y poseen relevancia militar. Pero junto a ellos aparece otro fenómeno característico de la guerra contemporánea: la proliferación de contenidos manipulados, imágenes fuera de contexto, reconstrucciones digitales e incluso material generado mediante inteligencia artificial.
La velocidad de circulación suele superar ampliamente la capacidad de verificación. La guerra informativa se libra en tiempo real. Y muchas veces la percepción pública de una batalla se forma antes de que los hechos puedan ser comprobados.
NIEBLA 2.0
Carl von Clausewitz utilizó la expresión “niebla de la guerra” para describir la incertidumbre inherente al combate. La guerra de Ucrania ha inaugurado una nueva etapa. Ya no estamos ante la escasez de información. Estamos ante la sobreabundancia.
Millones de imágenes, videos, publicaciones, informes y análisis circulan simultáneamente cada día. Paradójicamente, cuanto mayor es el volumen de información disponible, más difícil puede resultar comprender la realidad. A este fenómeno, los lectores fieles saben que lo hemos llamado Niebla 2.0.
No se trata de ocultar información. Se trata de inundar el espacio informativo con tal cantidad de datos, imágenes, interpretaciones y relatos que distinguir entre realidad, propaganda, error y manipulación se vuelve cada vez más complejo.
La guerra ya no se desarrolla únicamente en el terreno físico. También se libra en la mente de los decisores políticos, de las opiniones públicas y de los propios combatientes.
LA MOVILIZACION INTEGRAL DEL PODER NACIONAL
Quizás la enseñanza más importante que dejan el Foro de San Petersburgo y la reunión del Kremlin es que Rusia parece concebir el conflicto actual como una guerra integral. No basta con producir más tanques y más drones. No es suficiente controlar más territorio.
La victoria depende de la capacidad para integrar simultáneamente industria, ciencia, tecnología, comunicaciones, espacio, información y fuerza militar. (los recursos humanos)
Para ello los engranajes deben funcionar a modo relojería: La fábrica produce drones. El satélite proporciona información. La inteligencia artificial procesa datos. La guerra electrónica protege o interfiere sistemas. Y el aparato comunicacional construye el relato. Todo forma parte de una misma arquitectura estratégica.
LA LECCION PARA LA ARGENTINA
Para la Argentina, la principal lección no reside en tomar partido por uno u otro contendiente, sino en comprender la magnitud de la transformación en curso.
Los conflictos del futuro exigirán capacidades industriales, tecnológicas, espaciales, informacionales y militares integradas dentro de una estrategia nacional coherente. La soberanía ya no se mide solamente (reiteramos: no solamente, es además de…) por la extensión territorial o la cantidad de efectivos disponibles, sino también por la capacidad de producir tecnología crítica, proteger infraestructuras estratégicas, controlar información relevante y sostener decisiones autónomas en un entorno internacional cada vez más competitivo. La defensa nacional es un esfuerzo de toda la nación para proteger su soberanía.
Sin embargo, la experiencia de estos años deja una enseñanza complementaria que suele perderse entre el entusiasmo tecnológico.
Como vemos, los drones observan. Los satélites comunican. La inteligencia artificial procesa información. La guerra electrónica protege sistemas y neutraliza amenazas. Pero ninguna de esas herramientas ocupa una ciudad, asegura una posición o consolida una victoria. Solo la noble y fiel Infantería.
Como recordó recientemente Putin ante las tropas de asalto rusas, son los soldados de infantería quienes finalmente avanzan, mantienen el terreno y determinan el resultado de la misión de combate.
ATENCION A LOS VENDEDORES DE HUMO
La tecnología transforma la guerra, pero no reemplaza al combatiente. El resultado final sigue dependiendo del hombre que combate sobre el terreno.
La verdadera lección estratégica de Ucrania quizás resida precisamente allí. La guerra del siglo XXI no supone el reemplazo del soldado por la máquina, sino una nueva síntesis entre tecnología y factor humano. Quien logre integrar industria, ciencia, información, espacio, inteligencia artificial y voluntad de combate dispondrá de una ventaja decisiva.
Porque, al final de la batalla, los algoritmos pueden señalar el objetivo, pero siguen siendo los hombres quienes escriben la historia. Y esos hombres por definición tienen cuerpo y alma.
Para La Prensa
Mientras buena parte de la atención mediática occidental continúa concentrada en los movimientos tácticos del frente ucraniano, dos acontecimientos ocurridos con pocos días de diferencia permiten comprender mejor la visión estratégica que hoy guía a Moscú. El primero fue el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. El segundo, la reunión que Vladimir Putin mantuvo en el Kremlin con representantes de las tropas de primera línea que combaten en Ucrania durante las celebraciones del Día de Rusia.
A primera vista podrían parecer eventos completamente distintos. Uno reunió empresarios, científicos, inversionistas y dirigentes políticos. El otro congregó sargentos, oficiales subalternos y combatientes provenientes de las zonas más activas del frente. Sin embargo, observados conjuntamente revelan una misma arquitectura estratégica.
En San Petersburgo, Putin habló de economía, industria, innovación tecnológica, soberanía financiera y mundo multipolar. En el Kremlin habló de drones, satélites, guerra electrónica, inteligencia artificial, logística y táctica. Pero en ambos casos el mensaje fue esencialmente el mismo: Rusia considera que la competencia estratégica del siglo XXI se decidirá por la capacidad de integrar economía, tecnología y poder militar dentro de un único esfuerzo nacional. (Algo que sabemos bien quienes nos dedicamos a la defensa de la Patria).

La guerra de Ucrania se ha convertido así en un gigantesco laboratorio donde se está ensayando la forma que podrían adoptar los conflictos del futuro.
DE LA ECONOMIA DE RESISTENCIA A LA DE SUPERIORIDAD
Durante los primeros años del conflicto, la prioridad rusa fue resistir. Resistir las sanciones económicas occidentales, la presión diplomática y el esfuerzo militar combinado de Ucrania y de los países de la OTAN que la apoyan.
Sin embargo, los mensajes emitidos desde Moscú durante las últimas semanas sugieren una transición conceptual importante. Ya no se trata solamente de resistir. La ambición parece ser alcanzar una ventaja tecnológica capaz de alterar la correlación de fuerzas.
Por ello, tanto en San Petersburgo como en el Kremlin aparecieron repetidamente los mismos conceptos: inteligencia artificial, constelaciones satelitales, comunicaciones seguras, drones autónomos, guerra electrónica e innovación civil aplicada al combate.
No es casualidad. Los propios combatientes rusos presentes en la reunión plantearon inquietudes relacionadas con drones de carga pesada, enlaces satelitales, sistemas antidrones, inteligencia artificial aplicada al combate y comunicaciones equivalentes a Starlink (Rassvet, es el proyecto de red de internet satelital de órbita baja desarrollado por la compañía aeroespacial rusa Buro 1440). La respuesta de Putin fue significativa: Rusia ya posee sistemas similares en desarrollo y la prioridad consiste ahora en ampliar la constelación espacial y acelerar la integración entre industria, ciencia y fuerzas armadas.
En otras palabras, Moscú parece convencido de que la guerra futura se decidirá tanto en los laboratorios y centros tecnológicos como en las trincheras.
EL SURGIMIENTO EL CUARTO DOMINIO
Durante décadas, la teoría militar distinguió tres ámbitos fundamentales de combate: tierra, mar y aire. Más tarde se incorporó el espacio ultraterrestre. Sin embargo, la experiencia ucraniana parece estar consolidando un nuevo ámbito decisivo: el dominio de la información.
La información se ha convertido en un arma. Las comunicaciones satelitales son un arma. Y como lo venimos expresando en nuestro concepto de Niebla de la Guerra 2.0: Los algoritmos son un arma, las redes sociales son un arma y la inteligencia artificial es un arma.
La guerra ya no consiste únicamente en destruir capacidades físicas del adversario. También implica moldear percepciones, influir en decisiones políticas y construir interpretaciones de la realidad.
La lucha por el dominio cognitivo se ha convertido en una dimensión tan relevante como la lucha por el terreno.
LA BATALLA POR EL RELATO
Durante buena parte de la primera mitad de 2026, una parte importante de la narrativa informativa ucraniana vinculada al conflicto se apoyó en tres ideas centrales.
La primera sostenía que los avances territoriales rusos eran insignificantes y obtenidos únicamente a costa de enormes pérdidas humanas. La segunda afirmaba que la proliferación masiva de drones había creado una barrera tecnológica capaz de impedir cualquier avance operacional significativo. La tercera insistía en que la denominada “ofensiva de primavera rusa” había fracasado.
Sin embargo, la evolución reciente de las operaciones terrestres parece desafiar progresivamente esa construcción narrativa. La presión rusa sobre sectores como Konstantinivka y otros ejes operacionales del frente oriental obliga a replantear parte de esos argumentos.
Como consecuencia, comienza a observarse un desplazamiento discursivo hacia otro eje: la capacidad de Ucrania para golpear objetivos en profundidad dentro del territorio ruso mediante drones de largo alcance, ataques de precisión y operaciones especiales, así como la posibilidad de afectar las comunicaciones y la logística rusa en Crimea.
Naturalmente, estos ataques existen y poseen relevancia militar. Pero junto a ellos aparece otro fenómeno característico de la guerra contemporánea: la proliferación de contenidos manipulados, imágenes fuera de contexto, reconstrucciones digitales e incluso material generado mediante inteligencia artificial.
La velocidad de circulación suele superar ampliamente la capacidad de verificación. La guerra informativa se libra en tiempo real. Y muchas veces la percepción pública de una batalla se forma antes de que los hechos puedan ser comprobados.
NIEBLA 2.0
Carl von Clausewitz utilizó la expresión “niebla de la guerra” para describir la incertidumbre inherente al combate. La guerra de Ucrania ha inaugurado una nueva etapa. Ya no estamos ante la escasez de información. Estamos ante la sobreabundancia.
Millones de imágenes, videos, publicaciones, informes y análisis circulan simultáneamente cada día. Paradójicamente, cuanto mayor es el volumen de información disponible, más difícil puede resultar comprender la realidad. A este fenómeno, los lectores fieles saben que lo hemos llamado Niebla 2.0.
No se trata de ocultar información. Se trata de inundar el espacio informativo con tal cantidad de datos, imágenes, interpretaciones y relatos que distinguir entre realidad, propaganda, error y manipulación se vuelve cada vez más complejo.
La guerra ya no se desarrolla únicamente en el terreno físico. También se libra en la mente de los decisores políticos, de las opiniones públicas y de los propios combatientes.
LA MOVILIZACION INTEGRAL DEL PODER NACIONAL
Quizás la enseñanza más importante que dejan el Foro de San Petersburgo y la reunión del Kremlin es que Rusia parece concebir el conflicto actual como una guerra integral. No basta con producir más tanques y más drones. No es suficiente controlar más territorio.
La victoria depende de la capacidad para integrar simultáneamente industria, ciencia, tecnología, comunicaciones, espacio, información y fuerza militar. (los recursos humanos)
Para ello los engranajes deben funcionar a modo relojería: La fábrica produce drones. El satélite proporciona información. La inteligencia artificial procesa datos. La guerra electrónica protege o interfiere sistemas. Y el aparato comunicacional construye el relato. Todo forma parte de una misma arquitectura estratégica.
LA LECCION PARA LA ARGENTINA
Para la Argentina, la principal lección no reside en tomar partido por uno u otro contendiente, sino en comprender la magnitud de la transformación en curso.
Los conflictos del futuro exigirán capacidades industriales, tecnológicas, espaciales, informacionales y militares integradas dentro de una estrategia nacional coherente. La soberanía ya no se mide solamente (reiteramos: no solamente, es además de…) por la extensión territorial o la cantidad de efectivos disponibles, sino también por la capacidad de producir tecnología crítica, proteger infraestructuras estratégicas, controlar información relevante y sostener decisiones autónomas en un entorno internacional cada vez más competitivo. La defensa nacional es un esfuerzo de toda la nación para proteger su soberanía.
Sin embargo, la experiencia de estos años deja una enseñanza complementaria que suele perderse entre el entusiasmo tecnológico.
Como vemos, los drones observan. Los satélites comunican. La inteligencia artificial procesa información. La guerra electrónica protege sistemas y neutraliza amenazas. Pero ninguna de esas herramientas ocupa una ciudad, asegura una posición o consolida una victoria. Solo la noble y fiel Infantería.
Como recordó recientemente Putin ante las tropas de asalto rusas, son los soldados de infantería quienes finalmente avanzan, mantienen el terreno y determinan el resultado de la misión de combate.
ATENCION A LOS VENDEDORES DE HUMO
La tecnología transforma la guerra, pero no reemplaza al combatiente. El resultado final sigue dependiendo del hombre que combate sobre el terreno.
La verdadera lección estratégica de Ucrania quizás resida precisamente allí. La guerra del siglo XXI no supone el reemplazo del soldado por la máquina, sino una nueva síntesis entre tecnología y factor humano. Quien logre integrar industria, ciencia, información, espacio, inteligencia artificial y voluntad de combate dispondrá de una ventaja decisiva.
Porque, al final de la batalla, los algoritmos pueden señalar el objetivo, pero siguen siendo los hombres quienes escriben la historia. Y esos hombres por definición tienen cuerpo y alma.
Para La Prensa
Este discurso [una carta enviada al periódico] de Menachem Mendel Schneerson, el Líder y Mesías de Chabad (el Rebe de Lubavitch), fue publicado en el periódico de Vologda “Slavyanin”, N-4 (32), 2001 en Rusia.
Tras la publicación, el tribunal no pudo procesar a su editor, VF Popov, con cargos falsos en virtud del artículo 282 [incitación al odio nacional], ya que actuó basándose en los hechos, y varios científicos rusos lo defendieron, entre ellos el académico YK Begunov y el doctor en derecho OG Korotayev.
Este discurso fue pronunciado por Menachem Mendel Schneerson en 1994. Existe un amplio debate sobre su autenticidad, similar al que se planteó en su momento sobre la validez de los Protocolos de los Sabios de Sion, pero es un hecho indiscutible que casi todos los objetivos expuestos por Schneerson se han alcanzado. Este discurso es simplemente la aplicación del Talmud a Ucrania y Rusia. El Talmud dice: Los judíos deben asesinar y esclavizar a los gentiles en todo el mundo. Este discurso dice: Los judíos deben asesinar y esclavizar a los gentiles en Ucrania y Rusia. Sí, el discurso de Menachem Mendel Schneerson es monstruoso.
Para una persona normal, es difícil creer que un líder religioso pueda ser un ASESINO y que la religión pueda ser LA IDEOLOGÍA DEL ASESINATO. Por eso, el texto de este ensayo incluye cada pasaje criminal del discurso junto al pasaje criminal del Talmud. El rostro del Mesías sionista también habla por sí mismo: es el rostro de un TERRORISTA, lleno de odio y amenaza.
Nuestras tácticas especiales para combatir a los eslavos son un secreto, ya que su exclusividad está limitada al pueblo elegido por Dios. El arma principal que utilizaremos contra los eslavos, salvo los renegados, será apartada de nuestra sociedad una vez que los utilicemos para nuestros propios fines.
Los eslavos, y entre ellos los rusos, son uno de los pueblos más inflexibles del mundo. Su inflexibilidad se debe a sus capacidades psicológicas e intelectuales, forjadas a lo largo de muchas generaciones de ancestros. Es imposible alterar estos genes. Un eslavo o un ruso puede ser destruido, pero jamás conquistado. Por eso, esta estirpe está sujeta a la exterminación y, en un principio, a una drástica reducción de su población.
….En primer lugar, dividiremos a las naciones eslavas (de 300 millones de habitantes, la mitad de ellos rusos) en pequeños países con conexiones débiles y fragmentadas. Para ello, utilizaremos nuestro viejo método: divide y vencerás. Intentaremos enfrentar a estos países entre sí y arrastrarlos a guerras civiles para su destrucción mutua…
que luchan contra la Rusia expansionista y que luchan por su independencia. Pensarán que finalmente han alcanzado la libertad, cuando en realidad están completamente sometidos por nosotros…
Los rusos pensarán lo mismo, como si defendieran sus intereses nacionales para recuperar sus tierras, que les fueron arrebatadas «ilegalmente», y así sucesivamente…
…En esta guerra de necios, la horda eslava de imbéciles se debilitará a sí misma y nos fortalecerá a nosotros, los principales controladores del caos, fingiendo mantenernos al margen, no solo sin participar en los sangrientos acontecimientos, sino también sin involucrarnos…
…Asustaremos al ganado con varios juicios (como el juicio del antisemita Ostashvili, seguido de su destrucción) y otros métodos (radio, televisión, películas aterradoras, como la venganza de los superespías del Mossad israelí por el asesinato de judíos). Asustaremos tanto al ganado que ni un solo pelo caerá de la cabeza de un judío, mientras que los eslavos serán fusilados en manadas, aniquilados por miles, en las fronteras, donde los judíos no sirven en las fuerzas de paz, mediante actos terroristas y asesinatos criminales y profesionales [como los actos terroristas en la escuela de Beslán que cobraron cientos de vidas, en el metro de Moscú, etc.]…
…No permitiremos que evolucione ningún nacionalismo. Y destruiremos a sangre y fuego a todos los movimientos nacionalistas que pretendan apartar a la gente de nuestro dominio, como se ha hecho en Georgia, Armenia y Serbia. En cambio, garantizaremos la plena prosperidad de nuestro nacionalismo: el sionismo, y, más precisamente, el fascismo judío, que, por su secretismo y poder, es superfascismo.
No en vano, en 1975, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución que definía el sionismo como la forma más flagrante de racismo y discriminación racial, pero la derogó en 1992 debido a nuestra marcha triunfal por todo el planeta. Hemos convertido a la ONU en un arma para lograr nuestro objetivo de tomar el poder sobre todos los reinos y naciones…
. Privaremos a la población eslava de su élite nacional, que es la que determina el curso de los acontecimientos y el progreso del país y, en última instancia, el rumbo de la historia. Para ello, rebajaremos su nivel educativo: en los próximos cinco años, cerraremos la mitad de sus universidades, y seremos nosotros quienes nos formaremos en la otra mitad.
…Permitiremos la presencia de armenios, chechenos, gitanos y otros. Trabajaremos para garantizar que los gobiernos de los países eslavos incluyan la menor cantidad posible de pueblos indígenas, que serán reemplazados por nuestra élite judía…
…En cuanto a la historia, no hay nada que decir. Le daremos nuestra propia historia al ganado y demostraremos que toda la evolución humana se encaminaba hacia el reconocimiento de los judíos, la nación elegida por Dios, como señores del mundo entero…
…Pero el dinero es lo más importante. El dinero lo hace todo. El dinero es poder. El dinero es fuerza. El hombre con dinero tiene armas, las armas más avanzadas, y un ejército de mercenarios. El dinero posee los medios de comunicación, que engañan a miles de millones de personas. El dinero soborna a la gente que necesitamos. El dinero elimina a quienes no se someten a nosotros. El dinero bombardea a quienes se resisten: iraquíes, serbios y, en el futuro, rusos. El capital y la toma del poder lo deciden todo. Practicamos nuestras habilidades en la acumulación de capital y la toma del poder durante más de tres milenios, y nadie nos vencerá en esto. Ustedes [ganado] no tienen dinero. Ustedes [ganado] no tienen poder. Y ustedes [ganado] nunca tendrán dinero ni poder. ¡No les daremos dinero ni poder!..
…Ustedes (el rebaño) están condenados. Y hasta que no comprendan esta simple verdad, mientras sigan resistiéndose, serán golpeados más de lo que merecen. Si nos obedecen, quedarán entre 65 y 70 millones de ustedes; de lo contrario, entre 40 y 45 millones…
…Lo principal para nosotros ahora es resistir al menos otros dos o tres años. Después de eso, no tendremos problemas en este país (Ucrania y Rusia). Crearemos tales medidas de protección que ninguno de ustedes podrá oponerse a nosotros. Conocemos y controlamos en secreto todo lo que sucederá. ¡Y nadie podrá detenernos!…
TODO ESO Y MAS AQUI
https://web.archive.org/web/20160511122653/https://irenecaesar.wordpress.com/2014/03/28/chabad-leader-menachem-mendel-schneerson-on-his-plans-for-destorying-ukraine-and-russia/
La Nueva Jazaria NO sucederá! ¡La Sión global de los esclavistas cibernéticos jamás llegará!
Pedazo de comentario digno de enmarcar.
¿Nadie lo leyó.
Ni lo leerán !!! … el sistema no tiene ninguna necesidad de prohibir pensar; ya no piensan.