De Templarios, farsantes e ignorantes

Días atrás alcanzó cierta notoriedad mediática una demanda que “la” Orden del Temple habría presentado, contra el Vaticano, exigiendo una compensación económica por la incautación de bienes del año 1312, su constitución en un ejército privado especializado en la resolución de conflictos bélicos de raíces religiosas, el establecimiento del “sacerdocio de Melquisedek”, una audiencia privada con el Papa… Casi nada. Por pedir, que no quede.

En estos tiempos en que las noticias se leen únicamente en sus  titulares y todo el mundo sabe de todo, ninguna de las reseñas publicadas al respecto profundizaba en el tema o proporcionaba clave alguna que cuestionara, desde un elemental pensamiento crítico, la consistencia de tan llamativa como hueca reclamación.

Dada mi condición de modesto investigador de este tipo de entidades de pretensiones esotéricas y autor de La constelación masónica (La Tribuna Libros, San Sebastián, 2020), me veo obligado a precisar el alcance real de la notica, enmarcándola en su preciso contexto.

Primero. La Orden del Temple desapareció por completo en 1312. Nunca existió una sucesión clandestina de Grandes Maestres, ni “capítulos” templarios ocultos por siglos en Escocia, ni en ningún otro lugar. Las pseudo-órdenes templarias, templaristas o neotemplarias que aparecerían siglos después, casi siempre en ambientes paramasónicos u ocultistas, se arrogarían supuestas filiaciones imposibles de demostrar, incluso recurriendo a “documentos” ulteriormente acreditados como burdas falsificaciones, sospechosas “revelaciones mediumnicas” en el sentido anterior, y a otras tramas oscilantes entre el romanticismo crédulo y el fraude sistemático.

Segundo. La Secretaría de Estado de la Santa Sede emitió, con fecha 16 de octubre de 2012, una nota con la que cerraba la posibilidad de constitución -o reconstitución- de órdenes de caballería. Su contenido es el que sigue: «Además de las propias Órdenes de Caballería (Suprema Orden de Cristo, Orden de la Espuela de Oro, Orden Piana, Orden de San Gregorio Magno y Orden de San Silvestre Papa), la Santa Sede reconoce y tutela solamente a la Soberana Orden Militar de Malta – también conocida como Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta- y a la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, y no tiene intención de hacer innovaciones en este sentido. Todas las otras Órdenes –sean de nueva institución o derivadas de las medievales– no son reconocidas por la Santa Sede, no pudiendo la misma hacerse garante de su legitimidad histórica y jurídica, de sus finalidades y de sus sistemas organizativos. Para evitar equívocos desgraciadamente posibles, también a causa de la expedición ilícita de documentos y del uso indebido de lugares sagrados, y para impedir que se sucedan abusos que después resultan dañinos para muchas personas de buena fe, la Santa Sede confirma que no atribuye ningún valor a los diplomas de caballería y a las correspondientes insignias que sean expedidas por asociaciones no reconocidas, y no considera apropiado el uso de las iglesias y capillas para las llamadas “ceremonias de investidura”». Un documento realmente esclarecedor, especialmente en su último párrafo; más, cuando muchos de esos diplomas e insignias se entregan a ávidos e ingenuos amigos de lo misterioso a cambio de sustanciosas dádivas.

Orden Soberana del Temple de Cristo

Tercero. La práctica totalidad de grupos que se denominan “templarios” desarrolla una vida por completo ajena al espíritu original: ni práctica del celibato, ni sacerdocio católico, ni entrega a los pobres, ni servicio a la fe, ni reconocimiento pontificio alguno. Y, casi siempre, creencias teológico-esotéricas en absoluto católicas.

Cuarto. En el caso que nos ocupa, si el amable lector consulta la página web del grupúsculo que, conforme esas noticias citadas, se arroga en esta ocasión la legitimidad templaria (AQUÍ), podrá observar su mínimo arraigo, su cutre teología a base de aditamentos gnósticos. Y si se sumerge en su galería de fotografías, sus pretensiones se hunden por sí mismas, mostrando una decena de fantasmones con hábitos blancos que únicamente podrían asociarse a la estética templaria desde las delicias frikis del Cine B o de los cómics de temática esotérica tan de moda en Francia.

En realidad, son muchísimas las organizaciones que reclaman, de alguna u otra forma, cierta ascendencia templaria. Ya en 1981, la Santa Sede elaboró una lista de 400 organizaciones, de todo tipo y filiación, que se declaraban de alguna manera, herederas o afines a la Orden del Temple.

A día de hoy, tan divertido como fragmentado panorama puede dividirse en cuatro categorías.

1) Las entidades de tradición masónica.

Debemos partir del denominado neo-templarismo, mitificado y reinventado, practicado en el seno de las logias masónicas, especialmente el de su grado 30 “Caballero Kadosh” del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Un grado muy rico en simbolismo.

Gran Priorato de Hispania
Gran Priorato Rectificado de Hispania

Existen, por otra parte, también en España, obediencias autónomas específicamente masónico-templarias: el Gran Priorato de Hispania (AQUÍ) y, su escisión, el Gran Priorato Rectificado de Hispania (AQUÍ).

Algunas otras entidades neo-templaristas comparten, en mayor o menor medida, ciertos presupuestos de la masonería universal, si bien desde una mayor autonomía iniciática. Aquí debemos mencionar a la Orden Ilustre de la Estricta Observancia Templaria (AQUÍ). Se declara «restaurada oficialmente en 1995, Rectificada y Legitimada el 11 de octubre de 2009» y heredera de la orden establecida por Karl von Hund. Es una entidad mixta. Sus miembros deben creer en Dios Trino o Gran Arquitecto del Universo. Estudian el simbolismo masónico y la espiritualidad en general. En sus reuniones deben portar decoraciones, espada, sombrero de tres picos, delantal, guantes, y la medalla de la Gran Logia Escocesa de la Estricta Observancia.

Hermandad Soberana de Damas y Caballeros del Temple

De línea similar a la anterior, existe una Hermandad Soberana de Damas y Caballeros del Temple (HSDCT-OSMT, AQUÍ), «una organización neo-templaria que intenta responder a las necesidades espirituales de sus miembros dentro del Cristianismo Ecuménico mediante el estudio de las nobles tradiciones de la antigua caballería, el fomento de los talentos individuales y de grupo, el estudio sobre el Cristianismo esotérico y la tradición hermética, fomentar el estudio y la realización de los valores del Evangelio, así mismo defender Tierra Santa» . Se sirven de ciertos conceptos netamente masónicos. Asumen como fidedigna la genealogía de continuidad templaria basada en la carta de Juan Larmenius de la que luego hablaremos.

2) Entidades neo-templarias de línea gnóstica.

Orden Secreta del Temple

Sin entrar en el interesante debate de si la masonería es una forma moderna de gnosis, en relación al tema que hoy nos ocupa, señalaremos que existen otras organizaciones que consideran auténtica la “Carta Larmenius” y por ello, de carácter gnóstico y esotérico, pero al margen de la tradición masónica. Es el caso de la Orden Secreta del Temple (AQUÍ), del escritor y poeta francés Paul Sanda. Se declara de «línea Larmenius/Fabre-Palaprat, asociada a su vez a la Alta Iglesia Liberal Independiente Ortodoxa Siríaca Helios». Mantiene cierta presencia en Méjico y algunos corresponsales en España. Afirma ser una Iglesia gnóstica restaurada que integra liturgias esenias, cátaras y templarias. Su pretensión es la unidad religiosa primitiva de la humanidad. Admite mujeres también como oficiantes.

Dentro de esta categoría debe considerarse a la ya citada Orden Soberana del Temple de Cristo, responsable de tan descarada demanda, entidad que, seguramente consciente de las derivas de la Iglesia católica y la debilidad del actual Papa, habrá calculado –mal, sin duda- que era un buen momento para sacar los dientes, exigir un patrimonio y pescar en río revuelto… Esta minúscula entidad que asegura se “restauró” en 1952, establece como su finalidad última ¡¡la unidad del Islam y del cristianismo!! y el establecimiento de un sacerdocio de linaje esenio…

3) Obediencias autodenominadas templarias expresamente posicionadas frente a la masonería, de carácter ecuménico (no estrictamente católicas).

Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén

Es el caso de la Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalén (OSMTJOSMTH, AQUÍ). Se define genéricamente como la «caballería de hoy», inspirándose –dicen- en San Bernardo de Claraval. Se presentan como una fraternidad universal cristiana que pretende llevar a todo ser humano a la aristocracia del espíritu. Sus objetivos son: «Luchar contra el materialismo, la impiedad y la tiranía en el mundo; defender la santidad del individuo; afirmar la base espiritual de la existencia humana». También reconoce a todos los hombres como hijos de Dios, cree en políticas precisas y claras, persigue la felicidad y la dignidad del hombre, otorga enorme importancia a la educación, fomenta el patriotismo y el orgullo por la propia tierra. Se organizan en prioratos nacionales, asegurando que agrupan a 20.000 miembros en todo el mundo. Afirman que existe una continuidad de la Orden desde su supuesta disolución en 1312 hasta hoy, siendo su Gran Maestre Gérard Willery. Así, en 1804, el médico francés Bernard Raymond Fabré-Palaprat, afirmó que la Orden no había desaparecido. Como presunta prueba presentó la denominada «Carta de Transmisión», de Juan Larmenius, conforme la que 24 grandes maestros habrían asumido sucesivamente el cargo desde la muerte de Jacques de Molay. En medios académicos, no obstante, se considera que dicho documento es una falsificación. Pero, desde entonces, existen varias líneas de continuidad neotemplaria, concretamente, la de esta entidad, que se remiten a tan discutido texto. La Gran Priora de España, actualmente, es Cruz Celdrán López. Se organizan en varios grados por cooptación de arriba hacia abajo: caballero o dama de capítulo (postulantes), profesos, oficiales, comendador, gran cruz; gran prior o priora. El suyo es un cristianismo ecuménico, que parte de la defensa del débil; debiendo ser cristiano bautizado para ingresar en la orden, no necesariamente católico, por tanto. Sin embargo, al menos en España, buena parte de sus ceremonias se realizan en enclaves católicos y siguiendo su liturgia. No admiten masones, por entender su doctrina contraria al cristianismo. Realizan diversas actividades solidarias e impulsan algunas investigaciones historiográficas.

4) Entidades católicas.

Orden de los Pobres Caballeros de Cristo–Milicia del Temple

– La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo–Milicia del Temple (AQUÍ), «de tradición católica laica y monástico–militar, fijando su objetivo en la salvación del alma y la participación en la realización del Reino de Cristo en la tierra a través de la estricta observancia de su regla». Reclaman ser de tradición caballeresca, pero sin pretensión alguna sobre su descendencia. Afirman estar al servicio de la Iglesia y del prójimo «en obediencia filial al Romano Pontífice y a los obispos en comunión con él». En consecuencia, afirma estar aprobada por varias diócesis católicas. Admite célibes y casados.

Orden de los Pobres Caballeros de Cristo

– Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (AQUÍ); no confundir con la anterior. Afirma ser una asociación privada de fieles de la Iglesia Católica, conforme decreto del Obispo de Cartagena. Proporcionan formación escrita, progresiva, mediante unidades didácticas adaptadas a los diversos niveles de la orden: postulantes, escuderos, sargentos, caballeros y damas. Se requiere ser católico bautizado; si bien pueden llegar a admitir a cristianos de otras confesiones.

– Templarios Católicos (AQUÍ). Es una asociación privada de fieles reconocida en algunas diócesis italianas. También hay delegados en Barcelona y Zaragoza. Admiten a varones y mujeres católicos. Rechazan expresamente a la masonería. Afirman que cualquier supuesto vínculo directo con la histórica Orden del Temple es falso e ilegítimo. Rechazan expresamente la filiación neotemplaria. Se movilizan, particularmente, en la defensa de los templos católicos frente a los intentos de profanación y de prácticas satánicas.

Tal es el contexto de la noticia que ha originado este texto y su alcance real: sensacionalismo y falta de rigor, en suma. Y por parte de los lectores, una apremiante necesidad de formación y ejercicio de espíritu crítico.

Para La tribuna del País Vasco


3 respuestas a «De Templarios, farsantes e ignorantes»

  1. Un gran investigador Fernando V. Oroquieta y un excelente trabajo recopilando enlaces webs donde se demuestra la maldad de estas organizaciones y sectas cuyo objetivo es destruit la FE y la Iglesia.
    Enhorabuena a Fernando y a La Tribuna del P. Vaco por publicarlo
    Y, también al EED
    DIOS, PATRIA Y REY LEGITIMO

  2. Brillante y exhaaustivo trabajo, muco más que un simple artículo, que denota la gran formación e información del autor.
    Mis felicitaciones a don Fernando, y a EL ESPAÑOL DIGITAL, por divulgarlo.
    Solo de la Verdad sale la Luz.

  3. Desde que se creo la pseudo masonería simbólica de aceptados/enchufados, se envolvió en una «enciclopedia» mitificadora de exabruptos; nomenclatura de grados incluida. Donde tan pronto se remontan a Caín, como a cualquier otro hecho cierto o pseudo histórico. No hay que olvidar que, hay que engañar a los que merecen ser engañados (Pike).
    Cuando se vació de contenido la verdadera masonería original gremial, la cáscara hueca se rellenó, de entre abundantes venenos, con unas fantasiosas invenciones sin fin, dignas de mejor causa. Ya que había que envolverla cuanto antes en el oscurantismo y el misterio, de cara a mostrar a los candidatos una venerable patina.

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