Defendiendo la fe y la identidad católica en política, por Fermín Civiac

Fermín Civiac

Fermín Civiac es economista y profesor. Está casado y tiene dos hijos. Natural de Monzón (Huesca), vive en la capital oscense desde hace 18 años aunque anteriormente residió en Benasque, Castelldefels y Barcelona. Civiac es presidente provincial de Vox en Huesca y diputado en las Cortes de Aragón. En las Cortes es presidente de la comisión de Agricultura y portavoz del grupo parlamentario Vox en Aragón de Hacienda y Educación.

¿Por qué, tras ejercer la docencia como profesor, decidió dar el paso a la política?

Yo comencé en la docencia a los 47 años, una edad algo tardía. He tenido la suerte de poder enseñar en los ciclos de FP la experiencia que adquirí en los 20 años anteriores en la gestión de empresas de varios sectores, alimentación, construcción y consultoría.

Comencé mi militancia en Vox en el año 2018, después del buen resultado que obtuvimos en las elecciones de Andalucía. En ese momento percibí, al igual que millones de españoles, que Vox era una opción real para defender una serie de valores que ninguna otra fuerza política defendía. En ese momento pensé que tenía que hacer algo por España, que desde hacía años llevaba una deriva de deterioro en todos los órdenes: economía, industria, agricultura, servicios sociales, seguridad ciudadana, y sobre todo en los cambios que la ideología progre estaba haciendo en la conciencia de los ciudadanos.

Comencé a colaborar con el partido como afiliado de base, fui candidato a varias elecciones mientras continuaba con mi actividad profesional. A principio de 2023, Ignacio Garriga, al que le estoy muy agradecido, confió en mi para que me hiciera cargo de la presidencia de Vox en la provincia de Huesca. Poco después, fueron las elecciones autonómicas y locales donde tuve el honor de ser elegido diputado en las Cortes de Aragón. He tenido la suerte de encabezar un magnífico equipo en la provincia de Huesca formado por personas muy patriotas y con mucha vocación de trabajar por el bien común.

Usted es católico. La Iglesia siempre ha animado a los fieles a participar en la política a defender el bien común y los derechos de Dios. ¿En qué medida esta es su principal motivación?

Respecto a nuestro partido, solemos decir una expresión que es “sólo queda Vox”. Estoy convencido de que somos la única alternativa política que defiende una serie de valores que son los que me han motivado a dedicar unos años de mi vida a la actividad política. Entiendo que estos valores pertenecen al ámbito de la dignidad de la persona y que son anteriores a cualquier ordenamiento legal. Me refiero, en primer lugar, a la defensa de la vida desde su concepción hasta el final natural de la misma; en segundo lugar a la libertad que asiste a las familias para decidir sobre la educación de sus hijos y, en especial sobre su educación moral; y, por último, la defensa de la familia como pilar fundamental de la sociedad.

Cualquier observador puede percibir que ha habido en los últimos años un gran esfuerzo por cambiar la sociedad española y europea y eliminar sus raíces cristianas. Raíces que no son solo religiosas, en el sentido de dar una respuesta transcendente a la pregunta que cualquier ser humano se ha hecho desde siempre sobre el sentido de la vida, sino también culturales.

Usted no tiene ningún complejo en manifestar su fe, defendiendo públicamente a la Virgen del Pilar cuando un sindicato de izquierda en un edificio público tapan la imagen de la Virgen con su bandera. ¿Por qué es importante no avergonzarse de nuestra fe y defenderla?

Efectivamente, Vox en Huesca, a través de sus concejales en el ayuntamiento, ha defendido en las últimas semanas que la pancarta que se colocó hace unos años sobre la fachada del edificio del patrimonio sindical cedido a CCOO debía retirarse porque tapaba parte de una fachada catalogada como BIC (bien de interés cultural). El propósito de esa pancarta no era otro que tapar una imagen de la Virgen del Pilar que dentro de una hornacina formaba parte de la fachada. Mis compañeros en el ayuntamiento han tomado varias iniciativas y vamos a tomar alguna más para exigir que se reponga la imagen que se ha permitido que se deteriore.

Esto es algo que tiene una carga simbólica muy fuerte. Un sindicato de izquierda, que nació en los años 60 y 70 en parroquias donde se defendían los derechos de los trabajadores, reniega de sus orígenes y oculta la Virgen del Pilar, que es una de las principales señas de identidad de los aragoneses, y sólo Vox alza la voz para frenar este abuso.

España, aunque sea un país aconfesional en el que se reconoce la libertad religiosa, como he dicho antes, posee unas raíces católicas que tienen un carácter fundante de la misma nación. Si renunciamos a esa identidad cultural proporcionada por nuestras raíces, nos debilitamos como nación porque nos convertimos en una sociedad globalizada indiferenciada de todas las demás.

Ustedes están defendiendo en Aragón que la asignatura de religión no sea discriminada con relación a los demás. ¿Por qué es importante que la asignatura de religión sea tomada en serio?

La enseñanza de la religión es un derecho que tienen las familias a elegir la enseñanza moral más adecuada para sus hijos. Defendemos que la enseñanza de la religión sea una asignatura como las demás a todos los niveles. Tiene que tener un currículo, unos criterios de evaluación y debe ser impartida por docentes con la formación especializada necesaria.

En este momento, sobre todo en Bachillerato, esta asignatura está siendo discriminada porque no se está cumpliendo con la ley, no se respetan los acuerdos Iglesia – Estado, no se imparte en el segundo curso de Bachiller y hay una presión para que los alumnos no se matriculen en ella. La principal discriminación que sufre es que la nota de la asignatura no se tiene en cuenta en la media y, sobre todo, que los alumnos de Bachiller que la cursan, se ven obligados a asistir a más horas de clase que los demás. Dicho de otra manera, la alternativa a la religión es irse a casa.

Vox va a presentar en los próximos días en las Cortes de Aragón una iniciativa parlamentaria para impulsar al gobierno a que normalice esta asignatura en Aragón y se considere una materia como las demás.

También a nivel de defender la vida, lo único que pueden hacer por ahora es luchar para que en los presupuestos públicos se tenga en cuenta a las organizaciones provida…

Hemos conseguido para los presupuestos de 2024 una pequeña subvención para apoyar a una asociación que ayuda a jóvenes mujeres embarazadas, muchas veces con muchos problemas socio-económicos, que quieren seguir con sus embarazos a que continúen con ellos. La realidad es que los servicios sociales, en muchas ocasiones, la única ayuda que les ofrecen es pagarles el aborto.

Esto tiene una importancia mayor de lo que parece, porque hasta ahora hablar de cualquier ayuda a la natalidad era un tema prácticamente tabú. España está atravesando una crisis de natalidad que nos lleva a un invierno demográfico. Somos los únicos que lo decimos. También en este tema “sólo queda Vox”.

Debemos defender la vida no sólo por la dignidad que tiene toda vida humana desde su concepción (que es los principal), sino porque a nivel económico y social la crisis de natalidad que padecemos desde hace años está afectando ya al mercado laboral. En todos los sectores las empresas encuentran muchas dificultades para encontrar trabajadores. Obviamente, la solución no puede ser la inmigración descontrolada de personas procedentes de otras culturas, que no conocen el idioma y que no tienen ninguna cualificación.

¿Por qué fuera de Madrid y Barcelona es difícil encontrar asociaciones provida?

Como he dicho antes, ayudar a la natalidad es casi un tabú. Hay un consenso progre, del que participan el PP, el PSOE (que tienen el mismo proyecto político) y casi todos los partidos, de considerar el aborto como un derecho fundamental. El aborto se ha normalizado, hay una financiación pública del mismo y nadie lo discute. Por eso mismo, ayudar a este tipo de asociaciones sería reconocer que la vida debe de ser salvaguardada. Paradójicamente, ayudar a estas asociaciones se percibe como ir contra los derechos de la mujer, cuando en realidad, en estas asociaciones se está ayudando a muchas mujeres a que puedan decidir sobre su maternidad con libertad.

A nivel personal, a usted le gustaría traer la Jornada por la Vida a Zaragoza…

Sí, hay una iniciativa de Vox, que ya va por la tercera edición, de realizar una jornada por la vida, en la que se realiza una aproximación médica, jurídica, psicológica, moral, ética y antropológica. Nos gustaría que una de estas ediciones se celebrara en Zaragoza.

En el tema de memoria histórica ustedes han dado un paso importante tramitando la derogación de la ley. ¿Por qué es importante dar esta batalla y que el ejemplo de Aragón se extienda a otras comunidades?

En Aragón se ha derogado la ley de memoria democrática de Aragón porque Vox lo exigió en su pacto con el PP. Esta ley sólo se ha derogado donde Vox está en el gobierno. Era una ley sectaria, liberticida y totalitaria. Pretendía imponer la versión de nuestra historia que impulsó en su día el Frente Popular y que hoy comparte la izquierda y tolera el PP. Establecía una discriminación entre víctimas de primera y de segunda al reconocer unos derechos únicamente a las víctimas de uno de los bandos. Estas leyes sólo han servido para reabrir viejas heridas, para favorecer la división de la sociedad y para reavivar viejos odios olvidados.

Además en Aragón, contamos con una de las ciudades martiriales por excelencia como es Barbastro con su museo de los mártires. ¿Por qué se debería fomentar más?

En Barbastro lo que tenemos que hacer es un gran memorial de los mártires de la guerra civil, para perpetuar su memoria. Una memoria para la paz, la reconciliación y la unidad. Desde hace unos años en Barbastro se celebran unas jornadas martiriales que se deberían de dar a conocer a nivel nacional e internacional fomentando su difusión entre los medios de comunicación generalistas. En este sentido, es de justicia reconocer la gran labor que hace desde hace muchos años el gran historiador Martin Ibarra, autor de numerosos libros sobre la materia.

En Aragón las tradiciones religiosas siguen muy arraigadas gracias a la afición al tambor y a los pasos de Semana Santa. ¿Por qué es positivo conservar estas tradiciones?

La religiosidad popular es la forma en la que miles de jóvenes ( y no tan jóvenes) se acercan al misterio de Cristo. Es una experiencia religiosa que debe de ser aprovechada para fomentar un mayor conocimiento de nuestra fe. Culturalmente forma parte de nuestra identidad como aragoneses y españoles. Debemos, no sólo conservar estas tradiciones, sino hacer de las mismas una auténtica tradición viva que se potencie en los aspectos monumentales, musicales, de vestuario, formativo y de realización de obra de caridad. También hay favorecer la continuidad de las actividades de las cofradías durante todo el año para que las mismas sean también un espacio de encuentro social.


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