Desmemoria histórica y enaltecimiento del terrorismo en Hoyo de Manzanares (Madrid)

Como en Vascongadas y Cataluña (y en otros lugares de España), incluso en localidad tan pequeña (9.500 habitantes) como es la de Hoyo de Manzanares en la sierra de Madrid, también funciona la desmemoria histórica y se enaltece el terrorismo.

Nada más y nada menos que en los mismísimos soportales y por ello en los morros del Ayuntamiento, el pasado Domingo día 25 de Septiembre, de 09,00 a 10,00 de la mañana, se colgaron varias pancartas reivindicando la figura de los asesinos terroristas del FRAP: José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, fusilados en la Academia de Ingenieros, que se ubica en las afueras de Hoyo, en ejecución de las penas a muerte dictadas en 1975, con todas las garantías procesales habidas y por haber, por su participación en el vil asesinato del Teniente de la Guardia Civil D. Antonio Pose Rodríguez en Carabanchel el 16 de Agosto de dicho año.

Para más inri, hay que destacar que la sede de la Policía Municipal de Hoyo se encuentra en el mismo edificio a tan sólo unos 20 metros de donde se pusieron las pancartas que estuvieron, como hemos dichos, una hora a la vista de todos, en una plaza concurrida por ser la central de la pequeña localidad, abundando en ella bares a esa misma hora abiertos y ciclistas y paseantes. La inhibición de los hoyenses no extraña dada la decadencia y falta de dignidad nacional, así como de tolerancia de lo intolerable, que, cual verdadera pandemia, infecta a la práctica totalidad de los españolitos, pero lo que no tiene nombre es que la Policía Local tardara una hora, sí, como lo leen, una hora larga, en quitar las pancartas estando a 20 escasos metros de ellas… ¿connivencia? ¿ineptitud? ¿cobardía? ¿dejadez?… decidan ustedes.

Julián Carrasco Olmo (PSOE)

Claro que tampoco mucho se podía esperar del Consistorio desgobernado por la ya clásica coalición frentepopulista marxista-leninista del PSOE y Podemos, formado por una cuadrilla de nostálgicos de Stalin y de su Gulag, ineptos y dejados, conocidos por no ser siquiera capaces de contestar en tiempo y forma a la menor de las solicitudes, a cuya cabeza se encuentra un alcalde de chiste, Julián Carrasco Olmo (PSOE), que se tiñe el pelo de bote de todo a un euro para parecer… ¿más joven?… no, más esperpéntico y estrafalario, conocido por el alias de «yo me ocupo» que es su frase favorita, la cual dice a menudo para engatusar al solicitante, pero con la cual quiere decir que no sólo no se ocupará del asunto, sino que hará todo lo posible porque no salga adelante; alcalde que hace no mucho tuvo que envainársela ante el levantamiento popular de la ciudadanía en contra de su pretensión de colocar en el término municipal una planta de experimentos con animales dependiente de la Universidad Complutense, proyecto de un amiguete que pretendió colar sin consultar a nadie y cuyas características permanecieron ocultas a la ciudadanía porque eso de la transparencia y de la democracia nunca fueron con los sociatas en España –que no españoles–, y ahí está la trayectoria vital del PSOE, que lo es históricamente criminal, corrupta y corruptora hasta la nausea para demostrarlo; en lo de la corrupción, que conste, el PP no le va a la zaga.

Tte. Antonio Pose

Y ahora la verdad histórica frente a la desmemoria falsa con la que no sólo se reivindica a etarras y otros asesinos convictos y confesos, sino también a los comunistas del FRAP, en este caso, y a otros de la misma ralea. Y es que José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz eran tres «angelitos» fieles seguidores de la mayor de las tiranías y totalitarismo que ha existido hasta la fecha, el marxismo-leninismo, causante de más de 100 millones de muertos, o sea, de ríos de sangre, y además de toneladas de miseria, que en su alucinamiento y malos instintos propios de tan nefasta ideología no tuvieron mejor que hacer –en su «lucha por la libertad y la democracia» de las cuales el FRAP, como el PSOE y el PCE nada sabían ni saben, sino en en realidad en su lucha por la dictadura del proletariado– que asesinar al Teniente de la Guardia Civil D. Antonio Pose Rodríguez de manera fría y cruel: «Eran las 14.30 cuando Adolfina Fernández escuchó una detonación. Se asomó de inmediato a la ventana de su domicilio, un tercer piso en la Colonia Virgen del Rosario, y vio a su marido en el suelo. Antonio Pose Rodríguez, Teniente de la Guardia Civil, regresaba a su casa tras terminar su jornada en la Agrupación de Tráfico. Tras aparcar y bajarse de su vehículo, varios jóvenes se acercaron y le dispararon con una escopeta delante de un niño de doce años. El agente quedó tendido en el suelo, ensangrentado, mientras sus atacantes huían por un paso subterráneo y lanzaban a su paso propaganda del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista Patriota). Antonio Pose fue trasladado al Hospital Militar Gómez Ulla, donde se certificó su fallecimiento». En aquellos procesos, que fueron varios, se emitieron 11 condenas a muerte entre etarras y comunistas del FRAP de las cuales se conmutaron seis y se ejecutaron cinco; los conmutados salieron a la calle, aún con las manos chorreando sangre, tan sólo dos años después por la vergonzosa y vergonzante amnistía de 1977.

El Ayuntamiento de Hoyo ha emitido un comunicado diciendo que investigará lo sucedido. Claro que el alcalde ha dicho que «yo me ocupo», lo  que ya saben ustedes qué significa. Y la Policía Local, a escasos 20 metros, sigue en sus funciones y cobrando.


Una respuesta a «Desmemoria histórica y enaltecimiento del terrorismo en Hoyo de Manzanares (Madrid)»

  1. Tan repugnantes como los asesinos que merecieron las once penas de muerte (sólo cinco ejecutadas) son quienes tan sólo dos años después, amnistiaron -aún con las manos chorreando sangre- a quienes se les había conmutado la pena de muerte… a pesar de tener delitos de sangre.
    Esta infamia era un primer paso para establecer que los asesinos no eran tales, sino “luchadores por la libertad y la democracia”
    Se trataba de uno de los primeros pasos de la TRANSACCIÓN; la venta de la España Una, Grande y Libre a sus enemigos a cambio de que no cuestionaran la Corona.
    Una Corona que tuvo la voluntad de garantizar su permanencia, pagando el precio con la sangre de quienes habían hecho posible su retorno.

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