Desmemoria sobre el terrorismo comunista en Pinos del Valle: el asesinato de Juan Díaz Salaberri

Francisco, José y Antonio Quero

En 1947, la provincia de Granada sufría especialmente con los crímenes viles y cobardes de la banda de terroristas/bandoleros conocida por «los Queros», dirigida por los hermanos José (Pepe), Antonio, Pedro y Francisco (Paco) Quero, que tenía la particularidad de que además de en el medio rural, llegó a actuar también en la propia capital. Sus acciones, como las de todos los demás terroristas/bandoleros de entonces, era imponer la dictadura socialista soviética mediante la prolongación de la guerra perdida, al hilo de la guerra fría ya por entonces en alza. Entre otras varias acciones delictivas destacaron los asesinatos del Coronel Joaquín Miláns del Bosch, del industrial Romero de la Cruz, del inspector de policía Julio Romero Funes y el secuestro del banquero Manuel Rodríguez-Acosta por cuya liberación obtuvieron 250.000 pesetas, toda una fortuna en la época. Todo ello, más otras muchas igual de deleznables, propiciaron, como es lógico, la reacción de la Guardia Civil que puso manos a la obra para acabar con ellos y sus fieles, tanto terroristas activos, como su organización de apoyo e información camuflada entre la población civil.

El 10 a Mayo de ese mismo año de 1947, algunos miembros de dicha banda secuestraron a Juan Díaz Salaberri («El vieja«), propietario del cortijo «Aguas Santilla» ubicado en el término municipal de Pinos del Valle, al cual, para sacarle cuanto más dinero mejor, torturaron hasta causarle la muerte entre atroces sufrimientos; hecho que se supo más adelante.

Nada más dar la familia de la víctima la voz de alarma, la Guardia Civil desplegó un importante dispositivo de búsqueda basado en informaciones que ya poseía, así como en detenciones preventivas e interrogatorios entre aquellos que tenía señalados como colaboradores de dicha banda tanto en el propio pueblo como en la comarca. Los resultados no se hicieron esperar, de forma que al poco se lograba efectuar ocho detenciones, siendo cinco de ellas especialmente significativas: Francisco Lara Malagón («Paco el Cano»), pastor en el cortijo “D. Manuel” acusado de albergar durante una noche a los terroristas y al secuestrado; Juan Díaz Díaz y José Díaz Paquez, propietarios del cortijo “Cuevas Labradas” acusados también dar cobijo a los terroristas; y los hermanos Manuel y José Molina Molina acusados de facilitar informaciones regularmente a la banda.

A la espera de pasar a disposición judicial, los detenidos permanecieron en los calabozos del cuartel de la Guardia Civil. El 22 de Mayo, Francisco Lara Malagón, pidió permiso para ir al servicio, aprovechando quedarse solo para suicidarse colgándose del techo; suceso acreditado por la autopsia correspondiente firmada por el forense que la realizó. Fue enterrado en el cementerio del pueblo dejando constancia del lugar exacto para conocimiento de sus familiares.

Ese mismo día 24, la Guardia Civil decidió trasladar a Juan Díaz Díaz, José Díaz Paquez y a los hermanos Manuel y José Molina Molina a registrar los cortijos de “Cuevas Labradas” y “Corralizas del Tajo” a fin de incautarse de varias armas, explosivos y documentos que los detenidos confesaron existir en ellos de los que se valían los terroristas para sus actos delictivos.

Tras realizar lo dicho, lo que de paso demostraba la culpabilidad de los detenidos, la comitiva de guardias civiles sufría una emboscada, en un lugar ad hoc para ello, de parte de la banda terrorista, entablándose un intenso tiroteo. En un momento, y al verse libres los detenidos de sus guardianes, ocupados en defenderse, salieron corriendo intentando pasarse del lado de los terroristas haciéndoles señas y gritando, para identificarse, «¡Viva el comunismo!», lo que no consiguieron, bien fuera por el cruce de fuegos, bien porque alguno de los guardias, al apercibirse del intento de fuga, disparó sobre ellos, de forma que los cuatro quedaron tendidos sin vida en tierra de nadie.

Terminado el incidente con la huida de los agresores, al ver que a quienes iban a liberar caían muertos, al día siguiente sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio del pueblo, en lugar perfectamente identificado para que sus familiares pudiera visitarlos.

PD.- Resulta harto indignante, y así es como se está reescribiendo la historia, que los propagandistas de la desmemoria antihistórica y ahora también antidemocrática, alardeen de haber exhumado sus restos y en homenaje a ellos –y entendemos también que a sus actos– los hayan entregado a sus descendientes actuales en ceremonia pública, con placa y flores en el cementerio incluido, todo, claro, bien subvencionado, tachando a semejantes individuos de luchadores por la libertad y la democracia. Una más entre muchas de las parodias que desde hace años, y siempre a costa del erario, sólo buscan engañar a la población amparándose en la falta de ética de los medios de comunicación y en la impresionante ignorancia de la mayoría de los españoles que se tragan todo lo que se les dice sin comprobar su veracidad.


2 respuestas a «Desmemoria sobre el terrorismo comunista en Pinos del Valle: el asesinato de Juan Díaz Salaberri»

  1. Para conocer con detalle las acciones terroristas del bandolerismo comunista, desde el final de la guerra hasta 1965 con la muerte del último bandolero «El Piloto» es imprescindible leer el libro EL MAQUIS EN ESPAÑA (Editorial San Martín 1975) del entonces coronel de la Guardia Civil Aguado Sánchez. Como imprescindible sería también su reedición y publicidad.
    ¿Se encargará de ello Marlasca? ¿Lo hará alguno de los actuales generales de la Guardia Civil, como homenaje a la Benemérita que fue la que aportó mayor tributo de sangre en la erradicación del bandolerismo marxista?
    Pregunta retórica, cuando los herederos ideológicos de aquellos bandoleros, detentan el Gobierno de España.
    Y dictan las leyes que pretenden blanquear a los asesinos. Por ello resulta indispensable la reedición del libro citado. Y del que aporta el soporte documental: EL MAQUIS EN ESPAÑA EN SUS DOCUMENTOS.
    La Guardia Civil, con enorme esfuerzo y tributo de sangre, acabó con el bandolerismo comunista. Igual que ha sucedido con el bandolerismo de la ETA.
    Pero con una sustancial diferencia.
    Sin que en el caso del «maquis» los gobiernos de España pagaran por su erradicación un precio político. Mientras que en el segundo los asesinos de la ETA han ganado la partida al estar en las instituciones, imponiendo leyes que que convierten en héroes a los asesinos y en réprobos a sus víctimas.
    Algo que solamente ha sido posible Gracias a la vil estafa de la «Transacción»

  2. Respuesta a todo ello. Ignorancia suprema de la mayoría de la sociedad que no es capaz de insuflar a todo lo que les cuentan un poquito de estudio y veracidad de las fuentes leídas y oídas.

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