¿Destrucción de la Iglesia?

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Bueno, no sé qué decirte, quiero entender que al decirme que soy un poco «apocalíptico», quiero entenderlo como una ironía tuya. Si realmente estás al día de en qué dirección va la iglesia bergogliana, y no sientes cierta alarma ante la deriva doctrinal en la que se encuentra, en ese caso, confieso que no sé qué decirte.

Comprendo que entre los sacerdotes, tanto sacerdotes diocesanos como religiosos en general, estáis totalmente a favor del argentino (no me atrevo a llamarle Papa por aquello de que, tal honor, no encaja con la mediocridad del personaje), y por lo que veo y observo, todos, en general, estáis en la línea bergogliana, por aquello de que quien no está con el «jefe», se va a la calle; puedo hablarte de sacerdotes que han discrepado de los disparates doctrinales del argentino, y en estos momentos están expulsados de la Iglesia; sin ayudas y abandonados. Cosa jamás acontecida en la Iglesia. Y estoy hablando de sacerdotes excelentes, auténticos pastores de almas, no de curas maricones y de doble vida, a los cuales son a los únicos a los que se les promociona y los únicos que son defendidos por esta Iglesia infestada de satanismo, que ya, ni es la Iglesia de Cristo, ni de nadie, sino sólo del mundo.

Una Iglesia adaptada a las costumbres del mundo, corrompida por la ideología marxista y vinculada claramente a la masonería y a las sociedades secretas, con estrechos vínculos con las potencias políticas; sonreída, agasajada y aceptada por el mundo, tal y como nos lo describe san Juan en el capítulo 18 del libro del Apocalipsis. Es el signo de los tiempos; y no hay vuelta de hoja. Ni tampoco solución. Sólo nos queda el pequeño remanente, que es la única y verdadera Iglesia católica que está quedando; pero una Iglesia que, todo hace suponer, será perseguida por esta otra falsa Iglesia, adaptada al mundo y a las costumbres del mundo.

Si la orden procedente de la máxima autoridad de la Iglesia, de cerrar todas las iglesias en Italia, centro de la Iglesia universal, incluida la imposibilidad de acceder a la Eucaristía, si entendemos que esa situación es normal, por aquello de que hay que obedecer a los hombres antes que a Dios, en ese caso, sinceramente no sé qué decirte. Y si no te dicen nada las barbaridades y caprichos doctrinales del argentino, como la bendición de las Pachamamas, autorizar la comunión de divorciados, o expresiones como que «la Virgen es una mujer cualquier», o también, expresiones como «por las venas de Cristo corre sangre pagana», y un larguísimo etc. de disparates doctrinales, si todo eso, unido a la orden de cerrar iglesias y suprimir el Sacrificio Perpetuo, no te dice nada, sinceramente no sé qué decirte.

Estoy en estos momentos en Madrid, donde Carlos Osoro, cardenal de Madrid, ha dicho que de celebrar la Santa Misa, nada de nada, que quedan suprimidas todas hasta nuevo aviso, ya que por lo visto, a las autoridades de la Iglesia, Cristo les importa un cuerno, ya que el bichito del cuerna-virus que como sabes es una gripe común, es muy malo y nos puede matar a todos, entonces, ceden a la presión de las autoridades civiles, quienes nos están engañando a todos, resulta que las actuales autoridades de la Iglesia, (salvo raras excepciones), han cedido al chantaje civil; y han cedido al chantaje civil porque las autoridades de la Iglesia son prevaricadores, traidores a la fe y traidores al  mismo Cristo y, no quieren entender por intereses personales que, con esa decisión, lo que hacen es matar a muchas almas, espiritualmente hablando. Si de verdad ves como normal que todos los actos religiosos han sido suprimidos, por una falsa pandemia llamada coronavirus, y si de verdad ves como normal esa actitud de los obispos, lamento decirte que, en ese caso, sinceramente no sé qué decirte.

Tengo la certeza, TRISTEMENTE CONFIRMADA, que la gran mayoría de los sacerdotes desconocéis las Escrituras, es decir, los textos bíblicos, sobre todo libros esenciales como Daniel y los profetas del A. Testamento, quienes con notable claridad hablan del tiempo presente que nos toca vivir y, en especial, Daniel cap., 9, donde habla de que el Sacrificio Perpetuo será suprimido. Hace varios años dije a varios sacerdotes amigos míos que, las misas las irán suprimiendo; me dijeron que estaba completamente loco. Lo sorprendente es que algunos han vuelto a escribirme y me preguntan que cómo sabía todo esto; y mi respuesta ha sido tan simple como su pregunta: «Está escrito en los textos bíblicos». Pero resulta que, la gran mayoría de los sacerdotes no creen en la veracidad de la Sagrada Escritura. Lo consideran un libro mitológico.

En fin; repito de nievo, no vemos lo que sucede, ni queremos ver lo que está sucediendo. Advertí desde el principio, (advertí con conocimiento de causa) que el argentino acabaría destruyendo la Iglesia y estamos en ese camino, aunque digas que soy un apocalíptico. Estudié con los jesuitas y percibí que la actual y decadente Compañía de Jesús, ya entonces estaba completamente fuera de honda.

Como sabes, hice la tesis doctoral de historia sobre los jesuitas, sobre los verdaderos jesuitas, (las Reducciones jesuíticas del oriente de Bolivia) y, por lo tanto, discúlpame la inmodestia al afirmar que sé muy bien de lo que estoy hablando. Y siempre he afirmado que el marxismo, está totalmente infiltrado entre los jesuitas y, añado algo más, al decirte que, desde que sospeché que Benedicto tuvo que renunciar por las amenazas de muerte que recibió, sabía y advertí a no pocos que si elegían a un jesuita como futuro Papa, como sucesor del gran Benedicto, la Iglesia entraría en un proceso de rápido deterioro del Magisterio de la Iglesia.

Digo «supuesto» sucesor de Benedicto, porque desde cualquier enfoque que quieras verlo, incluido el jurídico, Benedicto XVI sigue siendo el único y legítimo Papa. Tu dirás que no, que Francisco es un hombre maravilloso. No voy a discutir contigo. Aunque sospecho y tengo información de primera mano, de que en el interior de las órdenes religiosas algunos reconocéis en privado que Benedicto XVI sigue siendo el único y legítimo Papa, pero no creo que alguien se atreva a decirlo públicamente por las sanciones que suponen en estos casos; en cuestión de gustos, no voy a entrar, por aquello de que la «obediencia debida» y obligatoria en la vida religiosa no se puede discutir, aun con errores de por medio.

Todo lo más que se puede añadir es que, antes de que finalice este año, veremos cambios bastante radicales en la Iglesia. Y no para bien. Benedicto XVI no tardará en huir de Roma. A partir de ese momento, no voy a describirte lo que veremos.


Una respuesta a «¿Destrucción de la Iglesia?»

  1. Desde el «masoconcilio» de Roncalli y Montini, la suerte de la antigua Iglesia Católica está echada y sellada. Solo una intervención directa de Nuestro Señor puede cambiar el rumbo de los acontecimientos.

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