Dios de la vida y la muerte

Abuna Nirwan

Abuna Nirwan es un sacerdote franciscano originario de Iraq. Antes de ordenarse había estudiado medicina. Cuando estaba viviendo en Tierra Santa el Papa aprobó el milagro para la Beatificación de la Madre María Alphonsin Ghattas. Se pidió desde la Santa Sede que se procediera a la exhumación del cadáver de esta monja. Habitualmente le corresponde hacerlo al obispo local, quien designa algún médico que esté presente. Se le pidió a abuna Nirwan que realizara la exhumación e hiciera un reporte médico de la misma. Le dieron las religiosas en 2004 una reliquia de la santa y un rosario que ella había usado, y abuna Nirwan siempre los llevaba consigo.

La historia que vamos a contar sucedió el 14 de julio de 2007. Abuna Nirwan fue a visitar a su familia en Iraq. Fue con un taxi que contrató en la frontera de Siria. Lo contaba él mismo en la homilía de una Misa que celebró en Bet Yalla: “En aquellos momentos no había posibilidad de ir en avión a ver a mi familia. Estaba prohibido. El medio de transporte era el automóvil. El plan era llegar a Bagdad y desde allí ir a Mosul, donde vivían mis padres. El chofer tenía miedo por la situación que se vivía en Iraq. Nos pidió una familia –padre y madre con una niña de dos años- si podían viajar con nosotros. El taxista me dijo que se lo habían preguntado y no puse ningún reparo. Eran musulmanes. El chofer era cristiano. Les dijo que había sitio en el coche, y podían ir con ellos. Paramos en una gasolinera, y otro hombre joven, musulmán nos pidió ir a Mosul. Como había sitio también fue aceptado. La frontera entre Jordania e Iraq no se abre hasta que no amanece la mañana. Cuando salió el sol se abrió la barrera y unos cincuenta o sesenta coches salieron en fila avanzando lentamente todos juntos.

Seguimos con determinación el viaje. Después de más de una hora de coche llegamos a un lugar donde había una inspección. Preparamos los pasaportes. Nos detuvimos. El chofer dijo: «Tengo miedo de ese grupo. Antes era un check point militar, pero los de una organización terrorista islámica mataron a los militares y se hicieron con el control del lugar». Cuando llegamos nos pidieron los pasaportes, y no nos hicieron bajar del coche. Se llevaron los pasaportes a la oficina. Volvió la persona, se dirigió a mí y me dijo: Padre, vamos a seguir con la investigación. Pueden dirigirse hasta la oficina que hay más allá. Después ya es desierto. Muy bien, respondí, si tenemos que ir iremos. Caminamos un cuarto de hora hasta llegar a la cabaña que nos indicaban.

Madre María Alphonsin Ghattas

Cuando llegamos a la cabaña salieron dos hombres con la cara cubierta. Uno llevaba una cámara en una mano y un cuchillo en la otra. El otro tenía barba y llevaba el Corán. Se acercaron a donde estábamos y uno de ellos me preguntó: Padre, ¿de donde viene? Dije que de Jordania. Después le preguntó al chofer. Luego fue al chico joven que venía con nosotros, le agarró por detrás con los brazos y lo mató con el cuchillo. Me ataron las manos a la espalda. Después me dijo: Padre, estamos grabando esto para Al Jazeera. Quiere decir algunas palabras. Por favor no más de un minuto. Yo dije: no, solo quiero rezar. Me dejaron un minuto para rezar.

Después me empujó desde el hombro hacia abajo hasta que me arrodillé, y dijo: tú eres clérigo, y está prohibido que tu sangre caiga al suelo porque sería un sacrilegio. Así que fue a coger un cubo, y volvió con él para degollarme. No se qué recé en ese momento. Sentí mucho miedo, y le dije a María Alphonsin: no debe ser por casualidad que te lleve conmigo. Si es menester que el Señor me lleve joven estoy listo, pero si no te pido que nadie más muera. Cogió mi cabeza con su mano, me sujetó el hombro con fuerza, y levantó el cuchillo. Unos momentos de silencio, y de repente dijo: ¿quién eres tú? Yo contesté: un monje. Y contestó: y por qué no puedo bajar el cuchillo. ¿Quién eres? Y ya, sin dejarme contestar, me dijo: Padre, tú y todos volved al coche. Nos fuimos hasta el donde estaba el vehículo.

Desde ese momento he dejado de tener miedo a la muerte. Sé que algún día moriré, pero ahora tengo más claro que será solo cuando Dios quiera. Desde entonces no tengo miedo a nada ni a nadie. Lo que me suceda será porque es voluntad de Dios, y Él me dará la fuerza para acoger su Cruz. Lo importante es tener fe. Dios cuida a los que creen en Él.


4 respuestas a «Dios de la vida y la muerte»

  1. Impresionante.

    Pero, ¿cuantos más han sido martirizados? A mí me llegó, muy al principio de la invasión suní-sionista de Siria, un vídeo con la degollación de un franciscano. Luego … decenas.
    Ni siquiera, que se sepa, han sido declarados beatos.

    Desde luego, estamos en manos de Dios siempre, y más ahora que nadie parece querer ayudarnos.

  2. En periódicos digitales como Libertad Digital, Rafael Bardají, hacía propaganda a favor del Estado Islámico porque, según él, no representaban para Israel una amenaza y en la zona que controlaban imperaba el orden. No era el único que en ese medio agitaba contra siria y los cristianos. Ese artículo de Bardají, hoy en VOX, se puede consultar por internet gracias a que hay personas que lo han guardado con esa intención. A los cristianos si no llega a ser por Assad y por Putin, por el Ejército Árabe Sirio, los hubieran exterminado en toda Siria. Mientras, no solo era un hecho ignorado intencionadamente en Europa, en occidente si se quiere, sino que dirigentes como Merkel y Macrón abogaban por ayudar a los terroristas sunitas (EI, Al-Nusra, Cascos-Blancos, etc., a los que se premiaba y recibía con honores en el ayuntamiento de Madrid), a los que de hecho armaban bajo la iniciativa inglesa y del gobierno de Obama y la infame Hilaria.
    Dios nuestro Señor salvó si no a todos si a este sacerdote y a los que iban detrás de él y con él, pero a nosotros no sé lo que nos aguardará porque a la vista está que somos capaces de escupir no ya contra nuestra Patria sino contra nuestros mismos padres que nos dieron la FE.

    1. De acuerdo con Ud. Patricio y gracias por aclarar el artículo de Bardají.
      Hace tiempo que dejé de leer Libertad Digital y de creer en VOX que forma parte junto al PP y el resto de partidos políticos del Globalismo anticatólico.
      Como bien dice a los españoles solo nos queda Dios nuestro señor.
      Desde que leí el Corán hace casi quince años me quedé horrorizado de la falsa religión de «paz» que dedica un capítulo entero al «botín». Como al principio no podía imaginar que el Libro de los Musulmanes pudiera contener tantas barbaridades, lo leí en francés en varias traducciones para verificar si la primera traducción al español estaba mal traducida. NO, todas las versiones coinciden y el Corán es un Libro que no se entiende que NO esté prohibido. Me parece más «inofensivo» el Mein Campf de Hitler con toda su perversión.
      Sorprende que toda esa caterva de partidos socialistas y comunistas de Europa Occidental y sus secuaces LGTBI e infinidad de ministras ultrafeministas, NO les dediquen una sola línea…
      Las mujeres en el Corán carecen de derechos, heredan la mitad que los hombres.
      Como dice el Arzobispo de Mosul, el Islam es la religión del demonio.
      Íñigo Caballero

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