Dios habla de diversas maneras en la oración

Sería francamente difícil, sino imposible, trazar todos los caminos por los que el Espíritu Santo instruye al alma en la oración; son tan numerosos y se hallan tan escondidos que solamente sus luces pueden descubrirlos.

Pero, si pueden indicarse algunas maneras más comunes por las que el alma se siente instruida y enseñada, y consolada en sus deseos. En primer lugar, están los afectos y deseos que Dios pone en nuestra alma. Tales afectos y deseos son como piedras preciosas, gotas de sangre de Jesucristo, porque la gracia nos es dad  por sus méritos. Cuando el alma siente esta gracia, el entendimiento se siente iluminado y la voluntad está llena de ardor santo, al tiempo que desea hacer el bien que la gracia le propone. La voluntad responde a la gracia recibida practicando el bien y evitando firmemente el mal, desando agradar a Dios en su vida santa y servir al prójimo en su vida caritativa. Estos serían efectos, consecuencias, de los efectos y deseos puestos por el Espíritu Santo.

En segundo lugar, el alma es iluminada por la palabra interior que Dios forma en nuestro entendimiento, haciéndola inteligible como un maestro que la enseña a su discípulo; pero con tanta majestad y poder, que impone silencio a nuestro espíritu  y se hace oír con respeto. El alma advierte el origen divino de esta palabra por la autoridad que ejerce sobre todas sus potencias y los efectos que le acompañan. Esta omnipotente palabra que, con un solo “Hágase”, formó lo creado de la nada, se impone al alma sin que le sea permitido escoger otra vía; porque es una palabra que actúa soberanamente sobre las facultades del alma, acomodándolas a su voluntad.

En tercer lugar,  el Espíritu Santo habla alma de una forma más espiritual, dejando una impresión en  el fondo del alma, donde Dios tiene su morada y deposita la gracia y sus más ocultos deseos. La gracia se une a la sustancia del alma -por hablar de alguna manera queriendo indicar lo más íntimo de ella-, imprimiéndose así sencilla, pura y eficazmente, para producir de una manera infalible el efecto deseado.

Así la gracia produce su efecto y al alma la hace digna de las miradas de Dios y de sus más amorosos toques. De esta manera el Espíritu Santo amplia la capacidad del alma, haciéndola más digna morada de Dios por la nueva gracia con que ha enriquecido su fondo.

Los designios de Dios en estas comunicaciones tienden a divinizar al alma y hacerla más digna de la gracia que Jesucristo le ha adquirido con su Redención. “Padre santifícalos en la verdad” (Jn 17, 17), decía el Salvador antes de disponerse a comenzar su dolorosa pasión.

Ave María Purísima.

NOTA.- El título de este artículo se ha tomado de: La obra del Espíritu Santo en el alma. Suzanne de Riants de Villerez. Pía Sociedad san Pablo. Madrid 1946.

3 respuestas a «Dios habla de diversas maneras en la oración»

  1. Excelente el artículo del Padre Juan Manuel resaltando el misterio del poder de Dios Padre, del Hijo (Verbo, Palabra, Logos) y del Espíritu Santo, y de su mutua acción, en este caso, sobre los seres humanos y relacionada con la oración.

    Con la venia, del P. Juan Manuel, me permito introducir un apunte que estaría más en consonancia con el artículo “Sobre la resurrección de los cuerpos” de Juan Cruz, publicado hoy domingo 3 de diciembre de 2023 en EED, pero que no he visto permita introducir comentarios por parte de los lectores.

    Este poder inefable también permitirá la recreación de los cuerpos en la Resurrección al final de los tiempos.
    Una recreación de los cuerpos que -además de los argumentos clásicos del Magisterio- en nuestros días se puede entender racionalmente con mayor facilidad que en épocas pasadas gracias al descubrimiento del código genético. Según esto, todo nuestro cuerpo se encuentra codificado en una microscópica cadena de ADN, la cual actúa a modo de instrucciones para la formación y desarrollo de todo nuestro cuerpo. Se comprende así, que esas instrucciones no sólo puedan residir en un soporte biológico, como es el ADN, sino también en forma espiritual (en nuestra alma) y posibiliten a Dios, al final de los tiempos, la formación de nuestro nuevo propio cuerpo, ahora glorioso.
    Como siempre, la ciencia, en sus avances, se muestra conforme a la Revelación, pues, como señalaba el Padre Jorge Loring: «Si Dios es el autor de la Revelación y de la Creación, no puede haber contradicción entre una y otra».

    1. Acabo de intentarlo de nuevo (18:00h). Esa página del artículo de Juan Cruz me aparece sin el recuadro habitual para incluir respuestas.
      Igual es un problema de mi odenador, pero me extraña que sólo afecte a esa página en concreto.
      Saludos.

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