Dos siglos de atentados políticos. Prim (2/2)

Los Autores y el Sumario

Coronel Felipe Solís Campuzano

Fueron 12 los “presuntos autores” de los disparos que aparecen en el inconcluso sumario, el cual llegó a contar con 18.000 folios (hoy solo se conserva la tercera parte, encuadernados en 81 tomos; el número XLII no aparece desde 1987) [1], entre ellos Paul y Angulo, Juan Monferrer, Benito Rodríguez, Adrián Ubillos, Paco Huertas, los hermanos Luis y Francisco Villanueva, Ramón Armella, José Martínez, José Masá, Antonio Camacho, José Montesinos y Benito Rodríguez. Otros múltiples cómplices y colaboradores desfilan por el sumario, pudiéndose constatar que casi una docena murieron asesinados poco después, presumiblemente para cerrar sus bocas. También aparece el jefe de la escolta del General Serrano, los pagarés con los que se remuneró a los sicarios y la cartulina (una tarjeta de visita partidas en dos triángulos) con la contraseña que utilizaban para reconocerse, rotuladas las dos partes con “España” y “Mont”, abreviatura de Montpensier, y la cual fue entregada por el ayudante del duque, Coronel Felipe Solís Campuzano, a José López (en realidad Juan Rodríguez López, alias “Juan Rodríguez López”, ‘Jáuregui’ y “Madame Luz”), uno de los implicados, el cual declarará múltiples veces delatando a todos … y que continuará su vida siendo policía secreta durante muchos. El duque del antecitado duelo, que gastó 3.000.000 de reales, prácticamente su fortuna, en financiar “La Gloriosa” promovida por el partido Unión Liberal, y otros pronunciamientos, aparece claramente como “autor intelectual” y financiador del magnicidio y los fallidos intentos anteriores (en octubre y noviembre). El jurista Antonio Pedrol Ríus, ‘descubridor’ del sumario 306/1870 a mediados del s. XX, cuando aún estaba bastante íntegro, llamó “asesino por negligencia” a Ignacio Rojo Arias, gobernador civil de Madrid, pues consta que había sido avisado del magnicidio dos días antes, cuando le dieron una lista con los nombres de los sicarios, no obstante lo cual, mandó retirar la vigilancia policial aquel día  [2]; Bernardo García, director de La Discusión, origen del aviso al gobernador civil, también previno al propio Prim la mañana del magnicidio; consta que también tuvo otros avisos.

José Paul y Angulo

Ignacio Rojo (Gobernador Civil)

El historiador Rafael Olivar Bertrand dejó constancia de que en Nueva York un grupo de españoles de Cuba celebró su muerte con un banquete y en el Casino de La Habana alguien apuñaló el retrato de Prim. Varios autores también recogieron que las élites separatistas cubanas ayudaron a financiar el magnicidio.

La Comisión Prim, que la Universidad Camilo José Cela creó como parte de los actos del bicentenario del nacimiento del general, en 2012 encargó a Doña María del Mar Robledo [3], doctora en doctora medicina legal y forense y especialista en antropología forense, la realización una autopsia del cadáver, mediante un completo estudio macroscópico, radiológico, TAC, y endoscópico, con la tecnología más avanzada, lo que permitió el estudio interno mediante técnicas no invasivas. Se descubrió que al embalsamado cadáver, momificado de forma natural y en perfecto estado de conservación, le habían puesto unos ojos de cristal y dispuesto los frascos de embalsamamiento en forma de triángulo en axilas e ingle, lo que sugiere un ritual masónico; algunos adornos del féretro también apuntan lo mismo. Luego que, en contra de la versión oficial, dadas las heridas y la pérdida de sangre, Prim “debió quedar inconsciente como resultado del shock traumático al que hay que sumar la hipovolemia sufrida por la pérdida de sangre”, por lo que debió ser ayudado a bajar del coche y subir las escaleras de palacio; después se le practicó una cura de urgencia, fundamentalmente en el hombro, para cortar la hemorragia, y poco más; la conclusión de todo esto es que los informes médicos del sumario, especialmente el “informe de autopsia”, fueron falsos. Pero lo más trascendente fueron «los surcos observados en el cuello “compatibles con una posible estrangulación a lazo” … descartando que fuesen producidas por las ropas o durante el proceso de embalsamamiento». Y aún hay más: “una herida, que una vez examinada, es compatible con una puñalada en la parte superior izquierda de la espalda, región escapular” [4]. La consecuente conclusión es que a Prim le debieron apuñalar casi de inmediato, en su lecho, por la espalda y apenas hechas las curas de urgencia, rematándole con ahogamiento por lazo. Por supuesto, de inmediato surgió el escándalo y, consecuentemente, el correspondiente y contraataque, multiplicándose periciales y explicaciones en sentido contrario que obviaron los temas escabrosos, manipularon la momia e impusieron el peso de lo políticamente correcto; todo en la añeja línea de la no autopsia inicial, la obstaculización de la justicia y la destrucción del sumario. Por supuesto, de inmediato surgió el escándalo y, consecuentemente, el correspondiente y contraataque, multiplicándose periciales y explicaciones en sentido contrario que obviaron los temas escabrosos, manipularon la momia e impusieron el peso de lo políticamente correcto; todo en la añeja línea de la no autopsia inicial, la obstaculización de la justicia y la destrucción del sumario. Aterrador [5]. 

Prim al abrir el féretro en Reus. Además de su estado de conservación, destacan los ojos de cristal y el desprendimiento de un diente tras su enterramiento.Francisco Pérez 

Abellán aventuró que apuñalamiento y estrangulamiento podrían haber sido obra de José María Pastor Pardillo (alias “Don José” y “el Corcho”), policía jefe de los escoltas del Duque de la Torre (Serrano), al cual el sumario sitúa en el escenario del crimen, que había sido estudiante de medicina, y al que Sagasta protegió. Francisco Ciprés, un cabo del Ejército, se prestó en el sumario a identificar al promotor de un anterior intento de asesinato, señalando al citado Pastor, al que se le incautó una de las listas de sicarios y los estatutos de la sociedad secreta “La Internacional”.

El consiguiente Gobierno Provisional, presidido por Serrano engañó durante tres días a la nación sobre el estado de Prim y tomo disposiciones ilegales suplantándolo, como enviar al Almirante Topete, por entonces enemigo declarado de Prim, a recibir en Cartagena a Amadeo de Saboya; las dos extremidades superiores de Prim habían sido anuladas por los disparos, por lo que no pudo escribir ni firmar nada.

Cuando Amadeo I visitó la capilla ardiente, aseguró a la viuda, Francisca Agüero, que nada le detendría hasta descubrir a los asesinos, a lo que ella respondió: “Vuestra Majestad no tendrá que buscar muy lejos”, señalando con la mirada al próximo General Serrano.

El sumario [6] fue instruido, en siete años, por 13 jueces y varios fiscales.  Al primer juez instructor, Francisco García Franco, no se le dejó ver a Prim cuando todavía estaba supuestamente vivo. El primer Promotor Fiscal, Joaquín Vellando, encarceló al jefe de escoltas de Serrano (Pastor Pardillo), procesó al ayudante de Antonio de Orleans (Solís Campuzano), e incluso al propio Duque de Montpensier [7], quien fácilmente huyó a Francia, como también lo hizo, de por vida, Paul y Angulo; Vellando acabó cesado y apartado del caso. Todos los detenidos como consecuencia de las diligencias policiales fueron yendo puestos en libertad, incluso los convictos y confesos, sobre todo una vez que el Congreso de “La Restauración” decidió la boda de Alfonso XII; entonces se ordenó el cierre de sumario y, sin juicio, la liberación de los presos. El 7 de octubre de 1877, ante la inminencia de la boda del nuevo rey con su prima, Doña María de las Mercedes de Orleáns y Borbón, hija  de la hermana de Isabel II, su madre, y del presumible magnicida Duque de Montpensier, el Juez Sabino Ruiz de Lope, traído con prisas desde Talavera, sin tiempo material para leer la causa, dispuso la inmediata libertad de José María Pastor, el último encausado. El 23 de enero de 1878 contrajeron matrimonio, el citado rey, educado en la inglesa Academia Militar de Sandhurst, con la hija de su tía y del Duque de Montpensier, quien tanto había instigado y asesinado para destronar a su madre. Todos los poderes facticos de España descaradamente enterraron el sangriento sumario, y la justicia que demandaba, y el mismo acabó perdido para la historia hasta muy avanzado el siglo XX.

Resumamos, para posteriores comparaciones, las circunstancias de aquel magnicidio: intervención internacional, así como intereses políticos internos contrarios, e incluso sociedades secretas rivales, puestos todos curiosamente de acuerdo;  costosa y larga preparación del atentado, y ejecución con premeditación y alevosía; connivencia de los políticos allegados a la víctima manipulación de la prensa y de la historia; activa y pasiva participación del responsable máximo de seguridad y sus mandos subordinados, con oportuna ausencia de los policías de protección; culpabilización al asesinado por descuidar su autoprotección y seguridad; manipulación e incluso ausencia de peritajes policiales y médicos; obstrucción y manipulación de los jueces, los cuales eran cambiados casi de continuo con el consiguiente perjuicio para la instrucción, ausencia de juicio y pronta libertad a los presuntos ejecutores, con posterior perdida y alteración del sumario; se premió a los autores intelectuales; y, por último, hay que constatar que, pasados alrededor de 150 años del magnicidio, se siguen haciendo esfuerzos titánicos por ocultar lo que realmente pasó.

… Y fueron felices Borbones y Orleanes

Y, para los que crean que la masonería era una obsesión particular de ciertos ambientes reaccionarios españoles, me place recordar que en Estados Unidos el “Partido Antimasón”, presidido por el entonces presidente John Quincy Adams (1825-1829), participó en las elecciones de 1828 como aliado del Partido Nacional Republicano. Por supuesto, aquel partido tuvo corto recorrido, pero demuestra que el poder de la masonería no era una obsesión solo para papistas y requetés, como tampoco debe de serlo en nuestros días.

Los llamativamente similares magnicidios de Cánovas, Canalejas y Dato merecen un estudio similar.

Primera Parte

[1] https://navegandoenelrecuerdo.blogspot.com/2014/09/el-asesinato-de-prim-el-complot-del.html. El sumario, en realidad, son tres, pues hubo dos iniciales, llamativa y rápidamente cerrados.
[2] Francisco Pérez Abellán: La Comisión Prim halla la lista completa de los asesinos, así como otros muchos artículos conexos en la web “Libertaddigital” (12-VI-2012); también escribió, entre otros muchos libros, Matar a Prim (Planeta, 2014), El vicio español del magnicidio (Planeta, 2018) y Prim, la momia profanada (Poe Books, 2014). Pérez Abellán, criminólogo que investigó magistralmente varios magnicidios y crímenes actuales, fue el ‘alma’ de la Comisión Prim del Departamento de Criminología de la Universidad Camilo José Cela, la cual investigó minuciosamente el sumario y la propia momia de Prim. Murió en extrañas circunstancias: a los 64 años, repentinamente y la noche del 27 al 28 de diciembre, el mismo día y la misma hora en que según él fue estrangulado Prim.
[3] https://damadenegro.wordpress.com/2013/03/22/resuelto-el-asesinato-del-general-prim/.
[4] https://criminalia.es/asesino/asesinato-del-general-prim/.
[5] A la Comisión Prim casi se superpuso en tiempo y espacio una paralela y muy oficialista Sociedad Bicentenario General Prim 2014, la cual promovió el contra-informe de las Universidades Complutense y Alcalá, que negó prácticamente todas las conclusiones del equipo de Pérez Abellán y Robledo, dando lugar a que esta última denunciara ante la justicia la falsificación de documentos públicos y falsedad, con el consiguiente escándalo.
[6] Asesinato Prim.pdf, http://www.maalla.es. También: http://www.hispanidad.info › indicesumarioprim,
[7] Hay dos dictámenes: uno de 9 de septiembre de 1871 que dictamina “que aparecía en primer término la responsabilidad del Excmo. duque de Montpensier, contra quien debe dirigirse el procedimiento como principal autor del complot que tuvo por objeto el asesinato del Excmo. Sr. D. Juan Prim”. Otro de 12 de junio de 1872 que solicita, además, “prisión del Excmo. Sr. Duque de Montpensier”. Causa 306/1870, Tomo LXXVII. Folios 7715v-7721r y 7748 y ss., según José Andrés Rueda Vicente en ¿Por qué asesinaron a Prim? La verdad encontrada en los archivos, Pag. 185, notas 20 y 21; EUNSA, 2.000, Pamplona.

Primera parte


4 respuestas a «Dos siglos de atentados políticos. Prim (2/2)»

  1. Estremecedor.
    ¡Qué soledad! la de Prim, que incluso herido en lugar de encontrar refugio entre los suyos, el complot contra él es tan grande que en su propia casa y en su propia cama lo matan los que tenían que custodiarlo.

    El nivel de corrupción de la propia policía a niveles tan altos da que pensar la relación entre política, poder y crimen, si uno ve un acto institucional en los últimos años donde aparecen los mandos policiales, lo que llama la atención es el aspecto de delincuentes que tienen todos ellos.

    Creo que no se ha avanzado mucho o nada desde entonces, contaba no recuerdo si el General Iniesta Cano, Director General de la Guardia civil cuando se produjo el atentado que le costó la vida al Presidente del Gobierno D- Luis Carrero Blanco (y a su chofer, y al policía de escolta), o la periodista Victoria Prego, que cuando se produjo el atentado, Iniesta Cano puso en marcha un operativo tendente a cerrar aeropuertos, puertos y puntos fronterizos para impedir que los asesinos pudieran escapar, y que su segundo, el General Saenz de Santamaría boicoteó el operativo. Tambien que el día del atentado había coches de policia encubiertos esperando en las cercanías del atentado, como si estuvieran en el ajo. A los asesinos los indultaron sin juzgarlos, el nivel de mamoneo que se alcanzó fue enorme, y todavía hay quien dice que Adolfo Suarez fue un buen Presidente.
    Una constante es la impunidad que se les otorga a los asesinos. Eso, sí, si unos estudiantes dan unas voces desde la habitación de un colegio mayor, la Fiscalía de Madrid abre diligencias a la mínima, qué boda sin la tía Juana.

    Esto que pasó en el atentado de Prim y en el de Carrero Blanco pueda pasar ahora igualmente, si antes había Gobernadores civiles corruptos, Generales corruptos, policías y jefes de la policía corruptos, hoy podemos ver las conversaciones mafiosas del Comisario Villarejo con la futura Ministra de Justicia primero y Fiscal General del Estado después, hablando de «información vaginal, éxito asegurado», y comentando como algo gracioso lo que vieron en Cartagena de Indias, y el gordito prevaricador allí riéndose. No extraña que archivara la querella contra Carrillo por lo de Paracuellos, y extraña todavía menos que por esto no tuviera que temer que lo hubieran inhabilitado por prevaricación. Y hemos sabido también que el nuevo Fiscal General del Estado ha ocultado un informe que él mismo había solicitado, porque su resultado había sido negativo para el proyecto de Ley transgénero, y convenía ocultarlo para que la Ley siguiera adelante. Y lo podemos ver con los acercamientos de asesinos de ETA a las cárceles vascas para gozar de régimen abierto a pesar de sus decenas de asesinatos y a pesar de las condenas de cárcel que se excepcionan por la cara y se dejan de cumplir. Y lo estamos viendo con todos los mamoneos en que se ha convertido España. Tras el golpe de Estado de los separatistas catalanes tanto el Fiscal General del Estado (sr. Maza) como el Fiscal del TSJ de Cataluña (Sr. Romero de Tejada) fallecieron en EXTRAÑÍSIMAS circunstancias y con muy pocas semanas de separación entre una muerte y otra, y no solo no se investigaron estas muertes sino que se incineraron los cadáveres para que no pudiera hacerse en el futuro. Es decir, lo de Prim no ha acabado, estamos a dia de hoy donde estábamos entonces.
    Salvando las distancias, porque aquí no hubo muertos, pero la actuación administrativa de la Guardia civil podemita y del Ministerio de Defensa de Cospedal contra el Brigada de la Guardia civil de Cádiz si algo pone de manifiesto es que no hubo ni un solo funcionario que actuara correctamente, entendiendo por «correctamente» , conforme manda la Ley. Ni uno solo, al final todos se plegaron al poder y a hacerle el juego a la subversión podemita en la Guardia civil.

    Todos estos magnicidios (Prim, Cánovas, Carrero etc), y la nula acción de la Justicia posterior, si algo evidencian es en manos de qué clase de gente están los resortes del Estado, y que en muchas ocasiones está uno más seguro con unos rumanos de esos que se dedican a robar, que con determinadas autoridades gubernativas y jefes de policia,

    Enhorabuena al autor por cómo ha integrado los datos que a veces aparecen dispersos o incluso no aparecen, y a El Español Digital por publicarlo,

  2. La muerte prematura y «tan natural» de Pérez Abellán (un claro aviso a navegantes), evidencia, como dice don Kevlar, que lo de Prim no ha acabado. Entiéndase, esto último, como buenamente quiera entenderse.

    1. Sí, francamente sospechoso.
      Como su cese o expulsion del profesorado de la universidad Camilo José Cela, esa que «regala» doctorados a gente como Pedro (Antonio, para los amigos), Sánchez, y vende títulos al por menor… (Mercado minorista).

  3. Brillante y exhaustivo trabajo, mucho más que un artículo, un auténtico ensayo, pñor el que felicito a su autor, y a El Español Digital, por publicarlo.
    Gracias, amigos, muchas gracias.

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