Eisenhower visita a Franco

Hito significativo en materia de política exterior fue la visita del presidente estadounidense, Eisenhower, a Madrid, la cual constituyó una gran éxito político y diplomático para Franco cuyo alcance entonces nadie pudo ni desvirtuar ni omitir, y que aún hoy tanto sigue hiriendo la retina de aquellos que empecinados y víctimas de su sectarismo y complejos no se lo perdonan ni a uno ni, paradójicamente, al otro. Pero ni que decir tiene que, como todo en la vida, dicho logro no estuvo exento de dificultades y obstáculos que se salvaron a costa de una mezcla especial de prudencia, paciencia, habilidad, inteligencia, firmeza y determinación.

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Fernando María Castiella

A finales de Agosto de 1959 el ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, decidido a impulsar las relaciones con el Reino Unido y Francia; De Gaulle, que le recibió, llegó a decirle «…es mucho lo que Occidente debe a Franco…». Aprovechando las bonanzas del Plan de Estabilización visitó Londres en las mismas fechas en que lo hacía Eisenhower, consiguiendo entregarle en mano una carta de Franco con la invitación para que visitara España. El 26 de Septiembre, con motivo de la visita a los Estados Unidos de los titulares de Hacienda e Industria, Navarro Rubio y Ullastres, respectivamente, Eisenhower anunciaba su intención de incluir a España en su próxima gira por varios países europeos.

El anuncio constituyó una verdadera bofetada para todos los que venían intentando de una u otra forma sabotear las acciones que Franco y el Régimen realizaban en el exterior para bien de España; no sólo los comunistas se veían derrotados, sino incluso muchos «juanistas», negándose a asumir el descarte como futuro rey del infante, se daban cuenta de que la visita supondría el espaldarazo definitivo para el Caudillo, el Régimen y Juan Carlos.

Muchos y minuciosos fueron los preparativos que por parte española se hicieron a fin de asegurar en lo posible el éxito de tan importante visita. Los ministerios enviaron a Franco exhaustivos informes sobre cómo estaban las relaciones entre los dos países, concluyéndose que eran excelentes, existiendo muy pocos puntos de fricción; especial mención se hacía en ellos a las bases conjuntas. Como posible escollo y motivo de queja que pudiera suscitar el mandatario norteamericano estaba la posibilidad de que volviera a la carga con la vieja obsesión estadounidense sobre el trato a los protestantes y a la Masonería. Pero en este terreno, como en otros, Franco sabía muy bien la realidad de los datos y cómo replicar a su interlocutor si suscitaba este asunto «…nuestra posición es, por lo que respecta a la Masonería, que el inmenso predominio del catolicismo, vértebra de nuestro sentimiento nacional, y la excomunión decretada y reiterada por la Iglesia católica contra los que se afilien o protejan a la Masonería, justifican la prohibición civil de la misma, y que por si esto fuera poco, el hecho de que esta secta sea beligerante y reincidente en su lucha contra el progreso y estabilidad política y social de España, para lo que ha llegado a aliarse con el comunismo, obliga a nuestro Estado a aplicarle las elementales medidas de defensa que todos los países adoptan para frenar las actividades subversivas…».

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En la lluviosa mañana del 21 de Diciembre de 1959, aterrizaba en Torrejón de Ardóz el Air Force One del presidente norteamericano. Franco recibió a su invitado a pie de pista; se veían así por fin, cara a cara, también dos de los más grandes e invictos Generales que diera el siglo XX; además, ambos ahora máximos responsables de sus respectivas naciones.

Franco, estrechando la mano de su visitante con un gesto de sincera amistad, pero sin afección, le saludó diciéndole «España os abre las puertas de su casa». Eisenhower le replicó «Hoy cumplo uno de los grandes sueños de mi vida». Tras ello, montaron en coche descapotable hasta el Palacio de la Moncloa donde iba a alojarse el mandatario estadounidense. A lo largo de todo el trayecto está comprobado y reconocido que no menos de medio millón de españoles se habían apostado espontáneamente, para verlos pasar; no se había efectuado convocatoria alguna, sólo para facilitar a quien quisiera acudir a dicha cita se había suspendido esa mañana el trabajo en los centros oficiales, así como las sesiones matinales de cine. Ese medio millón demostrado de personas vitoreó y aplaudió el paso lento y ceremonioso del coche oficial; no hicieron falta medidas de seguridad especiales porque en España entonces no eran necesarias; no hubo banderitas de ambos países entregadas al público porque ni era el estilo ni era necesario; bastaron, como tantas otra veces, las voces y los aplausos de los españoles en el ya clásico ¡Franco, Franco, Franco!, y tal fue el entusiasmo que siendo testigo Eisenhower de ese fervor, le dijo al Caudillo «Es a usted a quien aplauden, no a mí».

Eisenhower descansó el resto del día en el palacio de la Moncloa. Por la noche Franco le ofreció una cena de gala en el Palacio Real.

Al día siguiente los dos mandatarios celebraron un desayuno de trabajo en el palacio de El Pardo que duró dos horas.

Inició la conversación Eisenhower reconociendo a Franco que hubiera querido realizar la visita hacía cinco años pero que por la multitud de obligaciones que le surgieron a cada instante no había sido posible. A continuación le dio cuenta de sus impresiones de los países que había visitado previamente –Italia, Turquía, Pakistán, Afganistán, India, Irán y Francia–, así como de la reunión a la que había asistido en la OTAN, informándole del interés de sus miembros por celebrar una reunión del más alto nivel con los soviéticos «…El cuadro general es que todos quieren estar con Occidente y prefieren caminar con nosotros y no con el comunismo…»; finalmente preguntó a Franco por su opinión sobre «…la situación mundial general con respecto a China, Unión Soviética y los pueblos occidentales; obrando cada país individualmente o en alianzas para derrotar a las fuerzas comunistas, sea en el campo militar o en el económico».

Franco le contestó que creía que al comunismo había que combatirlo «…con la unidad más estrecha y sin fisuras…». Según Franco «…el comunismo está pasando por una crisis… hay dos Rusias: la Rusia anterior a Stalin y la Rusia posterior a la muerte de Stalin. Después de la muerte de Stalin… Rusia se ha liberado del terror policíaco… la guerra universal… demostró a Rusia el atraso técnico en que se encontraba… como consecuencia ha tomado la dirección de estimular la investigación técnica, los avances industriales, para lo cual ha tenido que renunciar al espíritu aquel de la Rusia del comunismo… esto ha roto en el orden intelectual el concepto del comunismo… hoy en Rusia se están formando unas nuevas aristocracias: aristocracia burocrática, aristocracia de sabios y de investigadores, de ingenieros, de Mariscales y de Generales. Por lo tanto, existe ya una orientación en Rusia, con una influencia occidental, en el contacto de las naciones europeas que llega ya a parte de la juventud… es una situación nueva en Rusia y tal situación está chocando… con el concepto de la China comunista… Los ataques a Stalin de Kruschev han creado un disgusto profundo en el seno de los dirigentes comunistas chinos. Los comunistas chinos necesitan ortos treinta años de terror para dominar el país, Rusia ya no necesita de ese terror para que el comunismo persista… Rusia quiere las guerras pequeñas, la insurrección de los pueblos… y en cambio llegar a un status en las cosas de Europa… en Europa hay un factor al que no se da la importancia debida,… los países ocupados, en general, odian a Rusia… como todo el que ha tenido al comunismo en casa está deseando suprimirlo… llegado un momento de guerra… serán por lo tanto los mejores aliados para la defensa de Occidente. Es preciso mantener el espíritu de estos pueblos y de unas minorías de juventudes inasequibles al desaliento que estén trabajando por su libertad y que no desean que se entregue su libertad a unas buenas relaciones con Rusia.» Eisenhower le interrumpió «Estoy completamente de acuerdo con usted».

Siguió Franco «…hoy donde trabaja más el comunismo es en el norte de África… por ejemplo, ha llegado a Rabat la embajada rusa, que tiene más de cien agentes… en África, en general, están trabajando enormemente los soviets y el comunismo, para… tener aliados en esa zona».

Eisenhower volvió a manifestar su acuerdo y a comunicar a Franco que «…hemos estado de acuerdo entre nosotros (De Gaulle y los demás países de la OTAN) para ver lo que se puede hacer de manera coordinada para contrarrestar esa penetración comunista en África…».

Franco le interrumpió «En Marruecos está ocurriendo lo que sucede en otros pueblos de Asia… (sus dirigentes) con unos fines nacionalistas exagerados… se gastan el dinero en un Ejército que no necesitan… existe un divorcio muy grande entre las gentes del campo y las de la ciudad. El pueblo es más sano, pero se siente mal administrado. Los gobernadores que nombran van a saquear…».

Eisenhower, que tras España iba a regresar a Estados Unidos vía Marruecos, preguntó a Franco «… el rey de Marruecos ¿tiene fuerza para imponer su autoridad y asegurar que puede pacificar el país y contrarrestar la guerra civil incipiente?”.

Franco le contestó «…El Sultán está bastante delicado. Al hijo… Hassan, no le puede ver nadie… por ejemplo, en el Rif, lo odian porque ha hecho una represión ciega bombardeando a las cabilas… es muy difícil que el rey pueda llevar al país una mejora y una organización, mientras tenga los partidos políticos… Lo que necesita Marruecos es la paz, el orden y el trabajo. Cuando en Marruecos no ha paz ni trabajo la gente se va a la revuelta… El horizonte, pues, se presenta muy revuelto».

Eisenhower «La verdad, no tengo muchas esperanzas en que pueda hacer nada bueno en Marruecos».

Franco le aconsejó que «cabría hablarle al Sultán de la necesidad de atender social y económicamente a su nación y de facilitarle trabajo diciéndole que la paz la obtendrá con el trabajo… Cuando estuvo aquí yo le decía: necesitan ustedes una tregua política de diez años… para trabajar y levantar el país; pero no empezar a pelearse como van a hacerlo desde mañana».

Eisenhower manifiestó a Franco su satisfacción por «…la cooperación que nos ha prestado España… Espero que de la colaboración entre ambas naciones se obtenga gran provecho. Esa es mi esperanza… Algunos países tienen aún algunos prejuicios y obsesiones que tendrán que ser eliminados con respecto a vuestro país. Creo que las relaciones entre nuestros pueblos se desarrollan de manera tan provechosa para ambos como podía esperar…».

Franco asintió «…veníamos ya desde hace muchos años preparándonos para este momento de la estabilización y reorganización de nuestra economía. Por eso hemos podido enfrentarnos a ella, porque era mucho el camino que habíamos andado…».

Eisenhower dijo entonces a Franco «Y ahora perdóneme que haga una excursión en lo interno de España. A mí en América llega un grupo que habla mucho, un elemento muy fuerte, los baptistas, de religión protestante que se han dirigido a mí. Reconozco que es un asunto interno de España; pero tengo la impresión de que han sido mal tratados aquí porque empezaron y no terminaron la iglesia en España y por los reglamentos vigentes no pueden utilizarla. Lo único que me permito pedir a V.E. es que reconsidere la cosa personalmente, que en mi país interesa, aunque esté compuesto de grupos tan heterogéneos de muchas religiones, a quienes si se les pone en la cabeza que no se les permita ejercer su fe pueden crear muchas dificultades para mi país. Y eso perturba un poco las relaciones entre nuestros pueblos. A ver si V.E. quiere ver la cosa y autorizar que esa gente pueda utilizar su iglesia. Yo le agradecería mucho a V.E. que así lo hiciese. En lo que a mí respecta, en realidad es el único problema que existe entre los dos».

Franco respondió con rapidez «En realidad no existe el problema. Aquí no tenemos apenas protestantes, no llegan al uno por mil. Esto podrá ser una cosa local que, desde luego, se superará».

Eisenhower volvió sobre el asunto pero desde otro ángulo «Muchos de mis amigos católicos en los Estados Unidos han llamado mi atención a este respecto diciendo que la separación de la Iglesia y el Estado fortalecería las relaciones entre Estados Unidos y España. Los católicos en nuestro país podrían hablar más libremente sobre la verdadera amistad de España y Estados Unidos».

Y Franco respondió con una verdad que hoy muchos olvidan y que en esos instantes era del todo cierta «Nosotros con lo que tropezamos más es siempre con la jerarquía eclesiástica. Estamos tratando y estudiando el asunto planteado».

Sin duda Eisenhower sabía que estaba ante el hombre que en su momento y en condiciones realmente extremas había resistido las peores presiones de parte de Hitler, por eso no incidió más en el asunto y prefirió dar por terminada la entrevista «Y nada más, que se está haciendo muy tarde, aunque gustosamente continuaría la conversación.». Como obsequio de compromiso Eisenhower regaló a Franco un vaso de cristal de roca con su sello y un nuevo modelo de Polaroid que todavía no había sido comercializado.

De vuelta a Torrejón, Franco, que había logrado un mutuo y sincero acercamiento con Eisenhower durante la visita contaría al presidente norteamericano un típico chiste militar que daría pie a una de las dos fotos que para la posteridad y la Historia resumían la visita: «Durante la guerra de la Independencia española un joven Coronel del Ejército de Napoleón recibió una herida muy grave en la cabeza. El cirujano se disponía a operarle cuando un edecán se presentó en el lugar para entregarle el despacho de ascenso a General. El oficial herido se levantó y, ante el asombro del cirujano, montó en un caballo y salió a todo galope. El cirujano asustado salió tras él gritándole que volviera pues la herida de la cabeza era sumamente grave, a lo que el herido espetó «Ya soy General; no me hace falta la cabeza»…». Las carcajadas de los dos mandatarios están gráficamente recogidas. La otra fotografía fue el abrazo sincero con que ambos hombres se despidieron.

Sobre la visita, Eisenhower diría posteriormente «El mejor recuerdo que guardo de mi viaje a España en el año 1957 es el abrazo sincero del hombre que es centinela de Occidente y que llevó el peso de esa responsabilidad hasta sus últimas consecuencias» y a la revista «Newsweek»: «…quedé impresionado por los conocimientos de Franco sobre problemas mundiales…». Por su parte, Franco diría «Estoy muy satisfecho del gran recibimiento que el pueblo de Madrid le ha tributado. Ha sido un verdadero plebiscito y referéndum del pueblo a mi política exterior».


10 respuestas a «Eisenhower visita a Franco»

  1. Se perpetuó en el poder, a cambio de hacer España, colonia de usa, muy inteligente para sus intereses, pero nada generoso, impuso una monarquia y una corte de corruptos, una persona honrada, se hubiera hecho a un lado y dejado España con un sistema político de separación de poderes como en Usa, que no hay en Europa, en resumen , un desastre total y los logros económicos, son del sacrificio y aranceles de nuestros padres, Un abrazo.

  2. Dos cosas me vienen a la cabeza en primer lugar, el haber ido conociendo la figura de Eisenhower y, así mismo, la infiltración en Inglaterra-Usa del poder sionista.
    Ike era judío y sionista por sus hechos: su represión en la Alemania vencida fue un auténtico crimen, un genocidio sus campos de prisioneros que llevaron a la muerte a miles de soldados alemanes. Véase los siguiente a modo de aproximación a lo aterrador de los hechos: La orden de hambre de Eisenhower. El asesinato por hambre de los soldados prisioneros alemanes por los estadounidenses a partir de 1945.
    https://elcasopedrovarela.wordpress.com/2020/10/18/la-orden-de-hambre-de-eisenhower/
    Y hay más que hablar de él, incluso de la posible admiración de Ike a Franco como persona, aunque no hay espacio. Solo decir que cuando vino a España seguramente cumplía con la política de estado trazada por los correspondientes «sabios», atraer a España a la OTAN como base logística y baluarte, además de, en «aproximación indirecta», facilitar con los Acuerdos la infiltración en todas las capas de la sociedad española, para, en su momento y una vez con suficientes apoyos internos, dar la vuelta al Régimen español y pasar a nuestra Patria de aliada a sierva, para acabar destruyéndola (fase actual).
    Ese final, la destrucción, está en la esencia de la política inglesa, primero (por partes: Portugal, Virreinatos, Guerras Carlistas, etc), y norteamericana (apoyo a Inglaterra, «América para los americanos», 98, infiltración-destrucción, Carrero y, ahora, apoyo a Marruecos a calzón quitado).
    Puede que me equivoque en las formas, pero dudo mucho, a mi pesar, que lo haga en el fondo.

  3. Otrosi: la foto de cabecera, con Vernon Walters en el centro, es claramente simbólica.
    La cara amable del urdidor de la Marcha Verde y quién sabe qué más actividades secretas de la CIA.
    Buenas son las palabras, pero los hechos norteamericanos son la clave.

  4. La victoria de la guerra de liberación había que consolidarla con paz y con crecimiento económico. Franco sabía que el bloqueo económico de occidente sería una carga demasiado pesada de soportar por la población y que la paz reinante lograda, a partir de la victoria sobre los rojos, podría saltar por los aires no solo por ese bloqueo económico sino sobre todo sin el respaldo de los principios cristianos que representaba la Iglesia. Mucho peor peligro que la infiltración que podría introducir en España el sionista Eisenhower, era la de la propia Iglesia dentro de España, pues la cúpula de la Iglesia ya estaba en poder de los enemigos de DIOS y de la humanidad con Roncalli ya ejecutando a toda prisa la demolición de la Iglesia de Cristo y esparciendo ese fuego por todo el orbe.
    La respuesta de Franco a Eisenhower, en este aspecto, lo explica todo: «Nosotros con lo que tropezamos más es siempre con la jerarquía eclesiástica. Estamos tratando y estudiando el asunto planteado», es una respuesta que esconde el meollo de la cuestión: los desencuentros con la Jerarquía de la Iglesia.
    Franco sabía lo que había, lo único que hizo fue ganar tiempo y que por lo menos durante su vida mantener en España esa liberación con paz y progreso, cosa que logró con creces. Los mayores responsables del descalabro de España, de Occidente y del mundo en general han sido TODOS los sucesores de Pío XII.

  5. ¡Qué diferencia con la actualidad!
    * El presidente USA, la primera potencia del mundo, venía a España a visitar a nuestro Jefe del Estado.
    * Ahora, en cambio, el presidente del gobierno de España visita USA, y no consigue que le reciba ni el portero de la Casa Blanca…

    1. Creo que estás equivocado con lo de que el presidente del gobierno de España visita USA, y no consigue que le reciba ni el portero de la Casa Blanca…
      Sánchez, el presidente de una monarquía bananera de lo que fue una gran Nación llamada España, está reunido con la gente de Soros tomando notas de la agenda 2030 y te puedo asegurar que es un alumno muy aplicado.
      No te llames a engaño. Esta gente será de todo, de lo malo lo peor, pero a nivel hacer cumplir sus canalladas son muy aplicados, son los primeros.
      Hablando de la Casablanca, te pongo un enlace de una foto tomada el día en que Trump dejó plantados y vacilados a sus seguidores. Y para que el vacile fuese doble, aparece Melania con vestido muy ilustrativo adelantándose a la moda: figuras de hexágono siendo sustentadas con lo que parece dar a entender compases invertidos. Cada uno que se haga su propia composición, ahora que el grafeno y los hexágonos están por todas las partes.
      https://cadenaser.com/ser/2021/01/21/internacional/1611208858_041425.html
      Saludos

  6. Soy de la «quinta» de 1953.
    Viviendo en la CL General Oraá esquina CL Velazquez 116.
    Me acuerdo con 6 años y medio …, y que …,
    poco después, meses…, y a la salida del Estadio de FootBall …,
    el Generalísimo, me dió la mano que mi padre me propició.
    Mi padre me dijo entonces con energía, que jamás se me olvidará:
    ¡¡No te laves esa mano mientras vivas!!.
    No lo he cumplido «físicamente», pero sí me dí cuenta de su «mensaje»…,
    sigo ahora si lavarme esa mano …, rezando para que nos ayude desde el Cielo.

  7. No dudo del más que probable sentimiento de sincera amistad (incluso admiración) del presidente Eisenhower por la figura histórica de Francisco Franco, pero, con amigos así (Estados Unidos)… ¿para qué necesitamos enemigos? Aunque es justo reconocer, que los tiempos de Eisenhower eran otros.

    Posteriormente, paso a paso, la democracia useña se ha ido degradando bastante. Sin que ello quiera decir que la situación precedente fuera la más idónea posible.

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