El 711, sus causas profundas y su modernidad. (y 9) ¿La inminente Pérdida de España en nuestros días? ¿En vísperas de desastres como los de 711 y 1898?

Manipulación del lenguaje y la historia como parte de la agresión (francesa en este caso). M.Murillo

Los muchos lustros de desvergonzada agresión del Marruecos de nuestros días, cada vez más claramente impulsado por sus descarados y potentes aliados, que nominalmente son los nuestros (aunque durante siglos permanentemente hayan sido nuestros más feroces enemigos), me impulsan a reflexionar sobre dramáticos acontecimientos añejos ante el temor de que puedan repetirse, pues, como he dicho anteriormente, “Nihil novum sub sole” y “El pasado es prólogo”. 

Inmersos en el “Nuevo Orden Mundial”

La Invasión Musulmana de la Hispania Visigoda, o Spania, en la visión historiográfica actual es claramente fruto de la visión del Mundo surgida de la Ilustración. Peor aún, recientemente se ha completado con la rupturista y avasalladora corriente Woke/AAVE, la ideología progresista radical de la “Cultura de la Cancelación”, que persigue un cambio drástico mundial hasta de la moral natural. Un apocalíptico Nuevo Orden Mundial impulsado por los centros de poder del liberalismo mundial cuyo objetivo final es borrar la religión católica, como culmen de un maremoto que liquidará prácticamente toda nuestra historia y esencia.

Flavio Teodosio el Grande

En ese contexto, hasta en nuestras universidades se niega la existencia de ese pujante “proto-estado” nacional surgido sobre la base de la romanizada población del conjunto de la Península en amalgama con el pueblo visigodo, armonizado todo con la unidad legal del Fuero Juzgo y religiosa, con el catolicismo. Un pueblo, el Hispano-Romano, que, recordemos, había dado santos como los obispos San Osio, S. Félix, San Isidoro de Sevilla, S. Leandro y S. Ildefonso; pensadores como los Séneca, Lucano, Marcial, Pomponio Mela, Columela; y emperadores como Trajano, Adriano y Teodosio el Grande.

Y ya que menciono al Emperador Teodosio (347-395), el último que gobernó sobre Oriente (Constantinopla) y Occidente (Roma) y el que estableció como única religión del Imperio la católica, su consejero Aurelio Prudencio Clemente, también hispano (348 en Cæsaraugusta ó Calagurris – 413 ¿?), nos dejó un testimonio trascendental no solo para los destinos de España sino para los de toda la Hispanidad surgida muchos siglos después de aquella Hispania-Spania. Prudencio, que fue también poeta e historiador y murió en la Península en un desconocido convento, en su obra Dittochaeon (Ditoqueo ó Inquiridion) testimonió la existencia en la catedral cesaraugustana (la Catedral de Santa María de Zaragoza, entre el 400 y el 410 d.C.) de una venerable columna, presente en ella desde mucho tiempo atrás:

«“la Columna en que fue flagelado el Señor” … al lado (de la catedral) persiste una Columna venerable de la que el templo se encarga».

Según José María Sanchez de Toca:

“Esta descripción consagra documentalmente la tradición de que la pequeñísima capilla de adobe (un edículo de 4’4×2’22 m [i]) edificada por Santiago, situada entre el río Ebro y la muralla romana, custodiaba la Columna, y que ambas estaban bajo la autoridad y protección de la inmediata iglesia catedral, la cual estaba adosada a la pared interior de la muralla, pudiéndose pasar de una a la otra por un portillo. La Columna (El Pilar), estaba empotrada en la pared opuesta a la entrada de la capillita, con una abertura hacia el exterior para que pudieran besarla los fieles desde fuera”.

Orígenes de El Pilar

Para mejor ponernos en situación, consideremos que Santiago y S. Pablo estuvieron en España en el s. I dC, donde se produjo la primera Aparición Mariana, precisamente por bilocación, mientras que la verdadera evangelización de Alemania tuvo lugar en el año 718 (años después de la invasión musulmana), cuando el Papa San Gregorio II otorgó a Winfrido, un sacerdote inglés que al que hoy se conoce como S. Bonifacio, el mandato de llevar la Palabra de Dios a los herejes de la zona alemana.

Otro aspecto que considero importante para documentar y “explicar” la antipatriótica y antihistórica deriva de nuestras universidades, es transcribir a Pío Moa en relación con Joseph Pérez [ii]:

«Al igual que Raymond Carr, el hispanista francés Joseph Pérez era miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, Gran Cruz de la Orden de Alfonso el Sabio, premio Príncipe de Asturias 2014, también comendador de la Orden de Isabel la Católica, etc. Y al igual que Carr, aunque de otra forma, su tesis básica es que España no existe antes de la invasión islámica en 711 (vendría a ser una creación indirecta de los árabes, prácticamente desde la nada); o en todo caso (como García de Cortázar y otros), no antes del siglo X u XI, y propiamente no podría hablarse de Reconquista, sino de una especie de embrollo de cristianos, musulmanes y judíos. En cuanto a los Austrias, no estarían al servicio de España, ni la representarían, sino que pondrían a España al servicio de la dinastía, “impidiendo a los españoles desarrollar sus intereses propios como nación”, como sabían “Azaña y los alumnos franceses en las escuelas”.  En otras palabras, España como nación propiamente dicha sería una creación francesa, de los Borbones en concreto. (J. Pérez tenía como maestro al marxista francés Pierre Vilar). Por cierto, que algunos liberales le han superado: España no habría existido como nación hasta la invasión napoleónica y las Cortes de Cádiz, con su Constitución. Es decir, seguiría sin existir, porque la Constitución no se aplicó nunca … En Galería de charlatanes, … analizo un poco a Joseph Pérez a partir de su libro Entender la historia de España, (entenderla como un derivado de la francesa)».

  En varios de estos hispanistas franceses parece entreverse un origen sefardí, bien por sus apellidos (Bartolomé Bennasar, etc), bien por los temas tratados (J. López: Historia de una tragedia: la expulsión de los judíos de España, Isabelle la Catholique: un modèle de chrétienté?, Los judíos en España, La Inquisición española: crónica negra del Santo Oficio, y Los judíos en España).

Estos son, en gran medida, los orígenes del alucinado ataque al término “Reconquista”, llegando incluso a denominar al “Al Ándalus” como la primera y verdadera España.

Fruto de “La Ilustración”, la animadversión a España, y sus derivadas actuales Woke y similares, son los ya seculares abandono y desprestigio de la Historia y las fuentes clásicas.  Y, concretamente, la versión de la fácil conquista mahometana de Hispania, basada fundamental y simplemente en su falta de cohesión interna y en su retraso cultural y religioso.

Un repaso a la Historia ocultada

Pero, ¿realmente fue así? De la mano de Complot contra la Iglesia hemos visto una visión alternativa, anclada en la historia, en la queda demostrado fehacientemente que el pueblo judío seguidor del Talmud tuvo un papel trascendental en “La Pérdida de España”.

Pongamos ahora tres apuntes más que no aparecen en la citada obra.

Shlomo Sand, historiador y profesor de la Universidad de Tel Aviv (Austria, 1946), basándose en Ibn Jaldún (1332- 1406, sabio e historiador de origen andalusí), escribió en 2008 en su The Invention of the Jewish People (La invención del pueblo judío):

… “El conquistador Tariq ibn Ziyad pertenecía a la tribu nafusa (de confesión judía), la misma tribu de la Reina Kahina. Si en 711 Tariq ocupó un puesto tan destacado, es muy probable que en 694 fuera un soldado en el ejército judío de Kahina. … Con gran seguridad Tariq era un judío que se convirtió al Islam”.

Como se puede leer fácilmente en internet (jewishencyclopedia), Kaula al Yahudi (685-718) fue un judío subordinado a Tariq en la Península, que mandó a los sefarditas y bereberes que lucharon en la conquista y ocuparon diversas poblaciones. Según la «Jewish Encyclopedia», La Enciclopedia Judía editada por hebreos y considerada como una de las obras judías académicas más monumentales:

“… Los judíos, bien directamente o mediante sus correligionarios en África, incentivaron a los mahometanos a conquistar España y los recibieron como a libertadores. Después de la batalla de Jerez (711), en la que los judíos africanos lucharon con valentía bajo las órdenes de Kaula al-Yahudi, y en la que el último rey gótico, Rodrigo, y sus nobles, murieron, los conquistadores Musa y Tarik consiguieron una victoria tras otra. Conquistaron las ciudades de Córdoba, Málaga, Granada, Sevilla y Toledo, donde pusieron al mando a sus habitantes judíos, a los que los árabes habían armado. Los vencedores quitaron las prohibiciones que oprimían tan gravemente a los judíos, y les permitieron libertad religiosa total, obligándoles sólo apagar un dinar de oro per cápita (Adolfo de Castro, Historia de los Judíos en España; G. van Vlooten, Recherches sur la Domination Arabe, Amsterdam, 1894).

ragata_Tarik_Ben_Ziyad (613), Clase_Sigma

Billete de 5 libras inglés (Gibraltar-Tariq)

La mano inglesa se ve a la entrada del Mediterráneo: ha conseguido que el Vaticano le entregue la imagen de Nª Sª de Europa (la que ellos profanaron y arrojaron al mar, siendo rescatada por los hispanogibraltareños expulsados y llevada a San Roque) y han permitido en El Peñón una de las mayores mezquitas del Mundo. Todo muy significativo

En Romances e canções sefarditas (s. XV a XX; traducidos del judeo-español por Leonor Scliar-Cabral. São Paulo: Massao Ohno, 1990. Pag. 65) se puede leer:

“La invasión musulmana en 711, dirigida por Muza ben Nossair (musulmán) y por Tarik, reconocido como judío de la tribu de Simeón, encontró fieles aliados en los judíos, como uno de los líderes de la batalla de Guadualete, Kaula al-Yahudi, cuando la monarquía visigoda fue derrotada”.

La web “Sefardíes – Información sobre la cultura e historia sefardí”, dice para la fecha del 4 de abril de 711:

«Invasión musulmana de la península en el mes de abril de 711. Comienza un período de auge judío en la España islámica. La invasión se produce al mando de Abu Abd ar-Rahman Musa ibn Nusayr ibn Abd ar-Rahman Zayd al-Lajmi, conocido en la tradición española como Muza (militar yemení, gobernador y general de los Omeyas, que tenía 71 años de edad -Nació en 640 y falleció en el 716-), y Tarik ben Ziyad, general bereber (fallecido en 720), al que algunos dicen que se reconoce como judío de la tribu de Simeón. Las crónicas árabes anónimas, los “Ahkbar Machmúa”, que relatan la llegada de los musulmanes ese año, dan fe de la presencia de tropas judías luchando junto a los árabes al mando de Kaula al-Yehudi, y de la creación de guarniciones hebreas en Granada, Córdoba, Sevilla y Toledo, probablemente con los elementos judíos de las propias poblaciones, a los que se les unirían algún tiempo después los mercaderes hebreos que acompañaban habitualmente a los contingentes militares islámicos. La llegada de los musulmanes significó para la oprimida minoría sefardí un alivio en sus persecuciones. Considerados al par que los cristianos “gentes del Libro”, con la Biblia como base para sus creencias, se abrió para ellos bajo el Islam una época de tolerancia, si bien con ciertas restricciones: “tenían que usar trajes que les identificaran; no podían utilizar caballos de monta; recitarían sus oraciones en voz baja; nunca sus casas o sus sinagogas podrían superar una determinada altura”. El nuevo poder les convirtió en gentes protegidas, “ahl al-dimma”, “gracias a esto pudieron desenvolverse y prosperar algunos centros de población casi enteramente judía como era Lucena, o de gran densidad judaica como Granada”. El día 19 de julio de este año tiene lugar la conocida como Batalla de la laguna de La Janda o del Guadalete (Cádiz), en el lugar que los cronistas árabes denominan Vadi Lakka, y cuya situación geográfica es incierta (quizá las estribaciones del río Guadalete, o las del río Guadarranque o tal vez las cercanías del lago gaditano de La Janda), las tropas del rey visigodo don Rodrigo (710 – 711), formadas por 40.000 hombres se enfrentaron con las de Tarik, en las que se agrupaban unos 25.000 combatientes, de los cuales 7.000 pertenecientes al ejército de Tarik, más 5.000 refuerzos enviados por Muza, junto a numerosos judíos y partidarios del hijo de Vitiza (sic). Las tropas musulmanas derrotaron a los visigodos, emprendiendo el camino hacia Toledo.

Presencia Hispánica en el N. de África (GallandBooks)

Levantamiento del asedio de Ceuta 1721, conexo con Gibraltar: carga del Regimiento de Caballería del Príncipe contra moros y artilleros ingleses. Y versión actual de la pinza anglo-marroquí (Ministros Nasser Bourita y Liz Truss, 1921

Pérdidas de España frente a Francia

Sahara más (al N.) la Zona Sur del Protectorado de Marruecos

El medio milenio tras la Reconquista

Con posterioridad a la conquista musulmana, el Estrecho contempló el trasiego de almorávides (monjes-soldados de tribus nómadas del Sáhara; 1086-1155), almohades (1155-1269) y benimerines (1269-1340); bereberes (antes llamados berberiscos) `marroquíes´ los dos últimos.

Teniendo presente que todos los reinos hispanos de la Reconquista aspiraban a reconstruir la Hispania visigoda, hay que recordar que Juan I de Portugal reconquistó Ceuta en 1415. Pero la que luego sería nuestra hermana separada, gracias a la inestimable ayuda de la Pérfida Albión, también ocupó las siguientes plazas, citadas de Este a Oeste: Alcázar Seguer (entre 1458-1550), Tánger (1471-1661), Arcila (1471-1589), Graciosa (1489), Casablanca (1515-1755 Casa Branca, San Juan de Mamorra ó Anafé), Azamor (1513-1541), Mazagán (El Yadida, 1513- ¡1769!), Safi (1488- 1541), Aguz (Souira Guedima, 1506-1525), Mogador (Essaouira, 1506-1525) y Agadir (Santa Cruz do Cabo de Gué 1505-1541) Souira Guedima. La derrota en Alcazarquivir en 1578 (ó la Batalla de los Tres Reyes, siete años después de Lepanto), en la que murió el rey Sebastián I dejando abierto el camino del trono a Felipe II, marcó el fin de los intentos portugueses por conquistar Marruecos. Después de la separación portuguesa de la Monarquía Hispánica en 1640, solo reconocida en 1668 tras la firma del Tratado de Lisboa, el reino de Portugal siguió manteniendo las plazas de Tánger (donada a Inglaterra en 1661), Casablanca y Mazagán. En 1492 se puso fin al poder islámico en la Península, y Pedro de Estopiñán conquistó Melilla en 1497, persiguiendo también frenar la piratería berberisca; esto ocurrió 18 años antes de la incorporación de Navarra a España. Ceuta se incorporó en 1580. El Cardenal Cisneros, como regente y en lucha contra los piratas berberiscos y turcos, propició la ocupación de las plazas piratas de Mazalquivir (1505), Peñón de Vélez de la Gomera (1508-1522 y desde 1564), Orán (1509), Bugía (1510) y Trípoli (1510). Pero la mayor parte de las mismas se perdieron y durante la Monarquía Hispánica de Felipe II solo se conservaban Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, Orán-Mazalquivir en el Mediterráneo, y Tánger, Mazagán y Casablanca en el Atlántico.

La presión Mediterráneo-Atlántico, tras la determinante caída de Constantinopla (1453) y la consiguiente consagración del poder Turco-Otomano, junto con la Norte-Sur española, dominó el siglo XVI. Hubo un momento estelar en que eran españoles muchos puntos estratégicos desde la Tripolitania (Libia) hasta las Islas Afortunadas. Fueron años de importantes combates para nuestras armas, tanto en el Peñón de Vélez (desde 1564), Islas de Alhucemas (cedidas desde 1559 por el Sultán Muley Abdalá a cambio de protección contra las otomanos), Peñón de Alhucemas (desde 1673), Cazaza (1505-1532), Hona/Honaine (1531-35), Tremecén (1542-43, aunque durante el medio siglo posterior fue tributaria del Gobernador español de Orán), Mazalquivir (Pero Niño en 1404; 1505-1708 y 1732-1791), Orán (1505-1708 y 1732-¡1792!), Mostaganem (1510, 1543, 1547 y 1558), Argel (1516, 1518, 1541, 1775, 1783 y 1784), Peñón de Argel (1510- 1529), Tedles (1510), Bugía (1510-1555), Bona (1535-1540), Isla Tabarca (1540), Bizerta (1535-1573), La Goleta (1535-1574), Túnez (1535-1574), Susa (1541-1550), Monastir (1541-1550), Querquenes (1574, 1576), Mahdía (1550-1553), Gelves (1510, 1520 y 1560), y Trípoli (1510-1530, cuando fue cedida a la Orden de Malta, quien la perdió en 1551). En las costas atlánticas de África, además de Las Canarias, conquistadas entre 1478 y 1483, y las plazas hispano-portuguesas citadas, se ocupó Santa Cruz de la Mar Pequeña (1476-1524; torre construida en 1476 por Diego García de Herrera en Puerto Cansado), así como otros tres asentamientos hacia Bojador que pronto se perdieron; también Larache (San Antonio de Alarache,1610-1689) y La Mámora (San Miguel de Ultramar, 1614-1681, nido de piratas ingleses).

La sospechosa y terrorífica versión del gran reinicio de The Time (XI-2020)

Logo del Pacto contra toda legalidad internacional establecido el 10-XII-2020 derivado de Acuerdo Abraham: Israel y Usa reconocen la brutal invasión (y genocidio posterior) marroquí del Sáhara, territorio que es la única colonia en África en la actualidad, como lo son Gibraltar en Europa, Puerto Rico en América, y Guam-Marianas en el Pacífico

En las costas atlánticas de África, además de Las Canarias, conquistadas entre 1478 y 1483, y las plazas hispano-portuguesas citadas, se ocupó Santa Cruz de la Mar Pequeña (1476-1524; torre construida en 1476 por Diego García de Herrera en Puerto Cansado), así como otros tres asentamientos hacia Bojador que pronto se perdieron; también Larache (San Antonio de Alarache,1610-1689) y La Mámora (San Miguel de Ultramar, 1614- 1681, nido de piratas ingleses). Francisco I de Francia se alió con El Turco). A todo ello se unió el apoyo turco-magrebí a las guerras de Las Alpujarras (1568-71, con revueltas en años anteriores) y la piratería que asoló nuestras costas mediterráneas.

Haciendo un salto en el tiempo, diremos que durante el siglo XIX España ocupó las Islas Chafarinas (desde 1848), Tetuán (1860-1862) e Ifni (1860 «de jure», por el tratado de paz de Uad Ras, y de facto entre 1934-1969); recordemos que Santa Cruz de Mar Pequeña se había fundado en 1476. En 1881 la sociedad Pesquerías Canario-Africanas consiguió de la tribu Ulad Delim la cesión de la península de Río de Oro y, sobre esta base, en 1884 España proclamó un protectorado desde Cabo Blanco a Cabo Bojador, el cual fue ratificado por la Conferencia de Berlín en 1885. Los nativos saharauis pusieron bajo soberanía española hasta 1886 unos 700.000 km2 (más que la Península Ibérica), pero la actitud abandonista (¿o algo peor?) de Práxedes Mateo Sagasta, presidente del Gobierno entre noviembre de 1885 y julio de 1890, masón, progresista y principal responsable de la traidora derrota pactada, denominada Desastre del 98, redujo la extensión a casi una cuarta parte al no ratificar los “Tratados de Iyil”, denominados así por sus famosas minas, firmados por la expedición Cervera-Quiroga-Rizo con el emir del Adraˉr Tmar en julio de 1886. Con artimañas, prepotencia y contubernio con alguno de nuestros políticos, Francia nos arrebató definitivamente gran parte del Sáhara en los Tratados de 1900, 1902, 1904 y 1912.

Un inciso sobre Práxades Mateo Sagasta, presidente del Partido Liberal, siete veces Diputado y otras tantas Presidente del Consejo de Ministros ⸨entre 1871 y1872 (con Amadeo I), 1874 (Serrano, regente), 1881-83 (Alfonso XII), 1885-90 (A.XII), 1892-95 (Mª Cristina, regente), 1897-99 (idem), y 1901-02 (A.XIII)⸩. Había participado, junto con Prim, en el triunfo de “La Gloriosa” (1868, destronamiento de Isabel II e inicio del Sexenio Revolucionario-Democrático), revolución masónica donde las haya y de descarado “impulso” inglés. Seguramente criptojudío (por apellido y disposiciones a su favor), “hermano (H.·.) Paz”, Grado 33 y Gran Maestre del Gran Oriente de España (principal obediencia masónica entonces aquí) entre 1876 y 1881, cargo al que renunció en 1881 porque le podía perjudicar en su carrera política, pero sin dejar de ser masón. No era extraño por entonces (y seguramente ahora) que un masón rigiera los destinos de España, a pesar de estar condenados por la Iglesia (desde 1738 por Clemente XII), pues años antes, el General Juan Prim y Prats había asumido el gobierno a pesar de ser masón declarado, apodado casualmente H.·. Washington; cuando su magnicidio, Sagasta era el Ministro de Gobernación y, como tal, responsable de la seguridad del Jefe de Gobierno.

Creo también conveniente recordar que las también traidoras segregaciones de los Virreinatos de América lo fueron tras procesos fomentados y directamente apoyados por Inglaterra, fundamentalmente, aunque también por Francia y, en menor medida, Usa, y conseguidos en gran parte por la labor disolvente de las sociedades secretas, la Masonería, a través de ricos criollos generalmente de ascendencia judía [iii]. También con la connivencia de traidores, así mismo masones, como los militares Riego y Morillo (Pronunciamiento de Cabezas de San Juan, el 1-I-1820, inicio del Trienio Revolucionario Liberal, y “fraternal” abrazo de los H.·. Morillo-Bolivar el 27-XI-1820, previo a la pantomima masónica (Ricardo de la Cierva dixit) de la Batalla de Ayacucho el 9-XII-1824. La influencia judía antes mencionada la documenta Federico Rivanera Carlés en su libro “La Historia Ocultada. Los conversos y la independencia de Hispanoamérica[iv].

Las Guerras de Marruecos del siglo XIX y XX marcaron varias generaciones españolas. Es de destacar que la que lideró Abd el-Krim contó con el apoyo inglés, apenas encubierto, así como el francés en los primeros años, hasta que los rifeños pusieron a Francia contra las cuerdas. En 1954 Abd El Krim propuso a España que independizara el Rif (nuestro Protectorado) a cambio de ampliar las zonas de seguridad de Ceuta y Melilla. Franco no accedió.

La presencia judía en Marruecos

Durante los siglos XVI y XVII lo que nació en el año 1956 como Marruecos estaba compuesto por tres sultanatos muchas veces en lucha entre sí: Fez al Norte, Marraquech al Oeste y centro, y Tarudan al Sur. Según los misioneros franciscanos Manuel Pablo Castellanos y Samuel Eijan en 1870 el territorio del actual Marruecos estaba habitado por dos etnias mayoritarias similares, la bereber (35%) y la árabe (35%), y tres minorías, la de los descendientes de los ‘moros’ expulsados de España (16%), los judíos (7%, en gran parte sefardíes) y los negros (7%). A finales del s. XV mismo había en España unos 380.000 judíos, que representaban el 7-8 % de la población; entre 70.000 y 80.000 de ellos fueron expulsados en 1.492, siendo asimilados el resto, al menos formalmente, pues siempre hubo criptojudíos o ‘marranos’ (según Jaime Contreras Contreras); la de España fue prácticamente la última expulsión de las muchas ocurridas en Europa, máxime si incluimos en ella las posteriores de Portugal y Navarra. En 1845 había unos 200.000 judíos en Marruecos, aumentando a 270.000 en 1948 (o casi 400.000 según alguna fuente judía). Tras la 2ª Guerra Mundial se inició la emigración a Palestina de forma supuestamente clandestina, unos 90.000 a Israel entre 1949 y 1956 fundamentalmente, y el resto con Hassan II. En la actualidad se cifran en unos 2.000 (¡130 veces menos!), siendo, aún así, la mayor comunidad del mundo árabe. Los ¿70.000? judíos españoles llegados a “Marruecos” desde 1492, llamados megorašim (“los expulsados”), mantuvieron el ladino (cuasi-español), lo que les permitió usarlo como medio de comunicación con los europeos, puesto que el mismo fue la lengua diplomática durante siglos.

La masonería es una “religión” sincrética que anida también en el mundo musulmán

Los escándalos de agresión apenas encubierta y corrupción promovidos por Marruecos en España y en Europa, además del trato de favor que recibe, han calado en muchas capas de la sociedad: cartel de “Frente Obrero” en Madrid (elecciones europeas junio 2024)

Modernos y eficaces misiles antiaéreos chinos, israelíes, yanquis, franceses, etc, pueden compensar la superioridad aérea española, máxime en las zonas de posibles conflictos, más cercanas a las bases alauitas. Y lo mismo se puede decir de los misiles antibuque americanos, franceses e israelitas lanzados desde el aire (cazas F-35 y drones pesados) con los que cuenta Marruecos

Los prósperos sefarditas Ibn Yuli sirvieron a los sultanes durante el siglo XVIII. En 1786 comenzaron las relaciones con las colonias norteamericanas en lucha por su independencia, que España había apoyado con armas y oro mucho antes: Gálvez y Gardoqui desfilaron en la parada de la victoria de 1783 -“Evacuation Day”-, siendo español el único barco extranjero entonces en Nueva York. Las relaciones americano-marroquíes fueron transformadas en Tratado de Paz y Amistad en 1787 (renegociado en 1836). Pues bien, Eliahu Ha-Levy ibn-Yuli fue uno de los siete subsecretarios judíos del tesoro de Mohamed III y jugó un importante papel en aquel “primer tratado” firmado con Estados Unidos; su nieto, el sureño esclavista David Levy Yulee, fue el primer judío Senador de los Estados Unidos (entre 1845 y 1861).

Abraham Corcos, cónsul de Usa en Mogador en 1862 y director del marroquí Banque Péreire, organizó la visita a Marruecos en 1863 de Sir Moses Montefiore, sefardí, masón y cuñado de Natan Meyer Rothschild, de quien fue corredor de bolsa. Meyer Ben Abraham Corcos fue cónsul de EE.UU. en 1884. Por último, Joshua Ben Ayyim Corcos (1832-1929) fue estrecho colaborador de los sultanes Hassan I, Abdel-Aziz y Hafid y de la poderosa familia El-Glaoui.

El episodio de Montefiore es revelador. Era una especie de embajador volante mundial (Turquía, Rusia, Italia, Rumanía) de la banca Rothschild en sus planes sionistas, como lo prueba la embajada que encabezó ante el sultán turco, en la que consiguió que se liberaran los 10 asesinos confesos de un fraile francés y su sacristán árabe en 1840 en Damasco, logrando, además, que el sultán prohibiera los “libelos de sangre”. En Marruecos en 1863 también solicitó la protección de los judíos, pero, en realidad, tanto Corcos como Montefiori confesaron que actuaban en beneficio de sus respectivas casas reales … y para establecer dos grupos judíos marroquíes: uno para ser enviado a Palestina, a trabajar y defender las tierras del futuro Estado de Israel, y una élite para ocupar altos puestos en Europa, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica, Argentina, Brasil, etc; planes cumplidos tras la 2ª G.M.

Por entonces Marruecos tuvo que pedir un crédito para cubrir las reparaciones a España de la guerra de 1860, deuda de la que se había hecho cargo Inglaterra por medio maniobras financieras (¿deuda española?); la fragata Princesa de Asturias, que previamente había bombardeado Larache y Arcila, recibiendo de la artillería marroquí 11 impactos que ocasionaron un muerto y seis heridos, tuvo “el honor” de escoltar al mercante inglés Earl of Lindsdale desde Mazagán a Gibraltar ¡con el importe de la citada reparación de guerra a España! En una palabra, Marruecos también se endeudó con el Reino Unido. Por otra parte, banqueros franceses y suizos sentaron las bases de la dominación francesa en Marruecos.

El sultán Mūlāy Sulaymān (1792-1822) tuvo varios ministros judíos, dos de los cuales, Mesod Cohen y Meir Cohen, fueron embajadores en Inglaterra. Hassan I (1873-1894) tuvo un visir, Ba Ahmed (“Papá Ahmed”, en realidad, Si Ahmed Ben Mussa), negro y de madre judía (La Conquérante, Robert Brasillach, Plon, 1940, París). Su padre, descendiente de esclavos, llegó a ser chambelán (hajib) de Mohamed IV y Hassan I, y fue reemplazado por su hijo, quien, en la práctica, acabó siendo el que gobernaba, imponiendo como sucesor a Mulay Abd El Aziz (1894-1908), un niño, tras meter en prisión a sus hermanos mayores. Pues bien, la madre de Abd el Aziz era una judía turca (circasiana) llamada Lalla Requïa (Rkia), lo que hacía al sultán judío de pleno derecho, dado que para ellos la “identidad étnica” se transmite a través de la madre. Le destronó por la fuerza su hermano Abd El Afid (1908-1912), de la mano de los franceses y de banqueros judíos alemanes; fue masón, supuestamente iniciado en una logia española, pero perteneciente luego a las dos obediencias francesas; se expatrió voluntariamente a Francia, sucediéndole su hermano Yusef (1912-1927).

Durante la primera mitad del s. XX los Rothschild tuvieron las siguientes propiedades: Banque Commerciale du Maroc, Banque Foncière Franco-Marocaine, Banque Foncière du Maroc, Banque Française du Maroc – Compagnie Asiatique et Africaine, Compagnie Française des Pétroles du Maroc, Compagnie des Chemins de Fer du Maroc, Tabacs du Maroc, Compañía Agrícola del Lukus (Larache). Por cierto, Hassan II fue gran amigo de David Rockefeller (1915-2017), quien conocía y visitaba Marruecos desde 1942, cuando llegó como oficial del servicio de información militar useño.

El capitán golpista Ahmed Rami, o Errami, fundador de Radio Islam (Suecia) y que participó en los atentados de 1971/72 contra Hassan II, escribió que el General Ufkir le dijo, sin duda mientras fue su ayudante, que Hassan II había nacido de una ex concubina judía del Pachá/Bajá de Marraquech, Haj Thami l´Glaoui, quien se la había ofrecido, ya embarazada, a Mohamed V. Desde luego, hay fotos que muestran el parecido entre ambos y los rasgos negroides de El Glaui explicarían el apodo de “El Negro” de Hassan.

León Benzaquen fue el médico personal del Mohammed V y su primer Jefe de Gobierno tras la independencia. Abraham Serfaty fue un político disidente muy perseguido (izquierdista –excomunista– y antisionista; 18 años en prisión -1972/91- y ocho de exilio forzoso). Simón Levy (1934-2011) fue un político comunista. Maguy (Marie-Yvonne) Kakon fue jefe del Parti du Centre Social en 2007. Robert Assaraf (1936-2018) fue político, historiador y empresario. Los sefarditas Serge Berdugo y André Azoulay han sido importantes miembros de los gobiernos de Hassan II y Mohamed VI. En nombre de la Casa Real Marroquí, Azoulay (íntimo amigo de Jacques Chirac) ha ofrecido recientemente a los judíos de Ceuta, Melilla y Gibraltar que trasladen sus negocios a Marruecos a cambio de grandes ventajas; la hija de Azoulay, Audrey, fue Ministro de Cultura en Francia. Y un último apunte a medias entre el cotilleo y las cuestiones de estado: parece ser que los servicios secretos marroquíes, tras la confrontación de Perejil, impulsaron la publicación de la posible parternidad de José María Aznar respecto al hijo de Rachida Dati, la Ministro de Justicia de Francia (2007-2009; se vió implicada en los últimos coletazos del “asunto Ben Barka”); Dati es de origen magrebí y, se dice, también judía.

La antigua corbeta Descubierta española (F-501 marroquí, su primer gran buque de guerra) acompañada de guardacostas norteamericanos en aguas canarias, supuestamente para control de la inmigración (diciembre 1921) … con colaboración de nuestra Armada

Una de las pocas fotos de barcos nodrizas de pateras y cayucos. Es prácticamente imposible la travesía desde Mauritania-Senegal a Canarias, con esos “barcos”, abiertos y atestados

Los acontecimientos actuales.

España no puede olvidar que el Magnicidio de Carrero Blanco fue obra de alguien que utilizó a ETA como mera comparsa, alguien que movilizó varias “familias liberales” del Régimen en su cobertura y ejecución, y que se realizó al día siguiente de la entrevista con Kissinger y a escasos metros de la Embajada Americana, con clara impronta de la CIA. Además, el magnicidio dio el pistoletazo de salida del salvaje, y prácticamente único en el mundo, baño de sangre terrorista a que se sometió a España, acompañado de una invasión de droga que diezmó la juventud española. Un Kissinger al que se ve campechanamente apoltronado y en relajada charla con un sonriente Hassan II, en Casablanca en 1973, después de que el alauí hubiera sufrido dos gravísimos atentados por parte de sus ejércitos los dos años anteriores. Un omnipresente y poderoso Kissinger, Secretario de Estado yanqui entre 1973 y 1977, miembro casi permanente de la Trilateral y el Club Bilderberg, nacido alemán y de origen judío, y que dijo a López Bravo y a Carrero la víspera de su asesinato que “cuando España es fuerte es también peligrosa”; y al Presidente Argelino Bumedián el 14 de octubre de 1974 que “no tenemos ningún interés en que España esté allí, no es lógico que España esté en África”.

La apropiación de las aguas y recursos de un Sáhara ocupado militarmente y en guerra (la RASD Saharagui está reconocida por decenas de naciones) en muchísimas ocasiones suponen la apropiación unilateral de aguas y recursos españoles

Para saber más de nuestro pasado y presumiblemente terrorífico futuro

Cartel argelino. Traducción de las leyendas en árabe: «Las verdaderas fronteras geográficas Recupera tu tierra. Mapa del norte de África en el año 1805. Archivo francés» (El párrafo final abajo a la derecha hace referencia a la situación en la Franja de Gaza y Yemen)

Marruecos, desde que apenas alcanzó la independencia del Protectorado Internacional al que fue sometido por su incapacidad de autogobierno y falta de cohesión, hizo la guerra apenas encubierta a España y Francia en 1958. Algo imposible de todo punto, pues carecía de Marina y Aviación y sus unidades terrestres estaban aún prácticamente al mando de oficiales franceses y españoles, salvo que contara con la orden de proceder norteamericana y su apoyo de todo tipo. Tras conseguir la Zona Sur del Protectorado (Cabo Jubi) en 1959, e Ifni en 1969, invadió el Sáhara (1976) contando con la traición española impuesta por Estados Unidos, tras la “Marcha Verde” pergeñada en Londres y financiada por Arabia Saudí, con las bendiciones de Usa. Esa situación contra derecho (la única colonia en suelo africano, a pesar de la ONU y el Tribunal de La Haya), tras dura represión y guerra, así como apropiación de incluso las aguas de Canarias, ha llegado a la reciente aprobación pública por Israel y Usa (y la UE y la OTAN en la práctica, con el silencio cómplice de muchísimos más, incluidos nuestros políticos, diplomáticos y militares).

La desbocada carrera de armamentos marroquí desde 1956, y la agresión indirecta y directa contra España (droga, aguas, inmigración, atentados, guerra económica, corrupción clientelar, etc) ha ido aumentando exponencialmente hasta convertirnos, de la mano de nuestra clase dirigente, en un estado vasallo suyo.

¿Tan descabellado es pensar que, incentivadas o nó por fuerzas ocultas como antaño (y contando con “don-julianes/oppas”), las mismas invasiones musulmanas contra lo que queda de “Cristiandad/Occidente” que en su día “El Turco” por Levante y “Los Árabes” por Poniente no se van a repetir? Pues, aparentemente, desde esta Piel de Toro tiene toda la pinta.

FIN DEL TRABAJO

Parte 1 // Parte 2 // Parte 3 // Parte 4 // Parte 5 // Parte 6 // Parte 7 // Parte 8

[i] 16 por 8 piés, según el acta notarial de 1º de octubre de 1688 que recoge la descripción del arquitecto Ventura Rodríguez, tras las obras de desmontaje de las obras antiguas para edificar la nueva Basílica. Estos datos están extraídos de la obra Los Profetas de la Piel de Toro, de José María Sánchez de Toca, Editorial Akrón, Astorga, 2009.
[ii] Joseph Pérez “entiende” a España. https://www.piomoa.es/?p=21370.
[iii] La numerosa presencia de judíos, generalmente de origen portugués, está generalmente aceptada. En la web “Enlace judío” mejicana aparece: … «continuó la migración judía clandestina a Cuba, Méjico, Buenos Aires, Lima y otros lugares; los corruptos españoles a cambio de oro, plata, piedras preciosas y predios urbanos, aparentaron no ver la salida de judíos sefaraditas rumbo al Nuevo Mundo: desde Nueva Amsterdam (hoy Nueva York), Puerto Rico, Cuba, Méjico, Pernanbuco (en donde un efímero Estado Judío existió en Brasil), Cartagena, Curazao, Buenos Aires (en 1754 había 4.000 judíos “marranos”), Perú y otros lugares … La novela “El último Judío” describe el drama que vivieron los israelitas en América del Sur al ser perseguidos por la inquisición. La novela histórica “Martín Garatuza” describe el inicio del mestizaje judeo-indio (Cuauhtémoc-Isabel de Carbajal) en Méjico; los oprimidos judíos promovieron la frustrada rebelión judía en 1626, para expulsar a España de Méjico». https://www.enlacejudio.com/2014/02/11/intolerancia-visigodaarabe-inquisitorial/
[iv] https://dn790008.ca.archive.org/0/items/la-historia-ocultada-los-conversos-y-la-independencia-de-hispanoamerica-ocr/La%20historia%20ocultada%20los%20conversos%20y%20la%20independencia%20de%20Hispanoamerica%20OCR.pdf
La Historia Ocultada. Los conversos y la independencia de Hispanoamérica. Centro de Estudios Históricos Cardenal Juan Martínez Silíceo.2019. Buenos Aires.

2 respuestas a «El 711, sus causas profundas y su modernidad. (y 9) ¿La inminente Pérdida de España en nuestros días? ¿En vísperas de desastres como los de 711 y 1898?»

  1. Gracias J. Mª Manrique por esta serie de artículos tan esclarecedores de nuestro pasado, presente y próximo e inminente desastre futuro (desastre futuro que ya palpamos claramente).
    Da gusto compartir los mismos ideales aunque seamos pocos, ya que la mayoría no siente ni conoce por asomo.
    Es que aquí en España, hace tiempo que hay poco cristiano, poco español, pocas personas conscientes de la situación.
    Muchas gracias por sus artículos.

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad