El barquito, la Secretario de Defensa, el JEMAD y… ¡ahora qué!

Las vueltas que da la vida. O siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo. O arrieros somos y en el camino nos hemos de encontrar.

Lo anterior viene a cuento por una exclusiva de El Mundo según la cual, un barquito, propiedad de uno de los cuñados –o será ¡¡¡cuñññaaaaaoooooo!!!– de la actual Secretario de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro –para saber de verdad quién esta individua pinchar AQUÍ— lleva siete meses amarrado en el muelle de la base naval de La Graña, en el Ferrol del Caudillo, sin tener por qué, puesto que el barquito es civil y propiedad de un militar retirado, y, por supuesto, de gañote. Preguntada por El Mundo la ínclita Casteleiro se ha salido… por la tangente con lo de siempre: que se ha enterado por la prensa, que nada sabía y, claro, que nada tiene que ver con el chanchullo, a pesar de que el barquito amarró allí justito después de que ella asumiera el carguito. Que, dicho sea de paso, fue compensación de Margarita Robles por no haberla hecho directora del CNI como ella quería desde… casi siempre; ni Casteleiro soñó nunca con llegar tan alto, ni Defensa con caer tan bajo.

Esperanza Casteleiro

Pues bien, ahora, a la vista de este escándalo, que lo es de corrupción, Margarita Robles, tan solícita en otras ocasiones para arrear patadas en el trasero –casos anteriores en absoluto comparables porque no lo fueron por corruptelas como es ahora, sino todo lo contrario, por cumplir con sus deberes–, tiene la obligación, porque si no quedará en evidencia, de proceder con la misma contundencia con los traseros de los siguientes elementos:

  • El de Esperanza Casteleiro, cesándola ipso facto, porque nadie, ni ella misma, ni Robles, claro, puede creerse que nada sabía. Y si no lo sabía era su obligación saberlo, porque además de ser honrada debía parecerlo, y lo primero que hace uno cuando asume cargo de semejante importancia y tan grandes prebendas es pasar un aviso a toda su harca familiar para que mientras esté en el machito ni se meneen.
  • JEMAD

    El de el actual JEMAD, el Almirante «Memo» López Calderón, porque durante esos siete meses que lleva el barquito en La Graña de forma harto ilegal y por favoritismo, él era AJEMA y tenía la obligación de saberlo y más aún de haberlo impedido.

  • El del jefe de la base, que lo ha permitido, bien que muy posiblemente porque sabía que de no hacerlo, o sea, de haberlo impedido, habría «dado problemas» y entonces su carrera habría peligrado, que ya sabemos cómo se las gastan estos políticos tan «ejemplares».

Podemos asegurarles que en esta ocasión nada de lo anterior se va a producir, como tampoco que los citados dimitan. Y es que la ley del embudo sigue siendo la que rige nuestra cada día más paupérrima democracia la cual va camino de desaparecer por tanto «demócrata» de toda la vida como hay.


2 respuestas a «El barquito, la Secretario de Defensa, el JEMAD y… ¡ahora qué!»

  1. Ya verás como «Memo» pide una comparecencia en el congreso … para atacar a VOX por filtrar la noticia que le había sido proporcionada por Rusia.
    Y la fundadora de la mafia Royuela, de palmitas.

  2. Esto es lo de siempre, la corrupción y la inderogabilidad singular de leyes y reglamentos, sólo tiene trascendencia jurídica y/o relevancia penal en España, o solo abre los Telediarios, si se puede utilizar por la extrema izquierda como propaganda o para meter a alguien en la cárcel y arruinarle la vida con este pretexto. Si no, entonces se mira para otro lado y aquí no ha ha pasado nada.
    Si la Secretaria de Estado en lugar de ser una civil del PSOE fuera un militar a la que se le tuviera inquina por no ser lo suficientemente traidor, como ha ocurrido tantas veces, como por ejemplo aquel General Director de la Revista de Ejército (D. Angel Luis Pontijas) que en 2012 fue cesado ipso facto por el Ministro del PPSOE Pedro Morenés por una suave crítica a Arthur Mas y al el separatismo catalán, pues si este fuera el caso de ahora, lo de meter el barco en la base sería la coartada perfecta para ponerlo fino, abrirle un expediente disciplinario ya con la sanción predeterminada antes de instruirlo, dar parte a la Fiscalía o directamente al Juzgado (como hizo el General de la GC Laurentino Ceña con el Brigada acusado por Podemos de franquista), y ya el militar Secretario de Estado y el Jefe de la Base pueden decir adiós no solo a sus carreras sino a todo lo demás, porque con la Justicia de autor, que depende del color político, tutela judicial efectiva que no espere ninguna, sino más bien todo lo contrario, como sabe muy bien la familia Franco.
    No es el caso de la Srª Secretaria de Estado, ni del Jefe de la base, y entonces aquí no pasa nada, nada de lo que pasaría si el suceso pudiera aprovecharse por la propaganda roja.

    El suceso también sirve para medir el nivel de sumisión del Jefe de la Base (como muestra del militar de hoy) a la clase política, porque un barco no se mete en una base naval por las buenas, antes hay que hablarlo, y al hablarlo, al militar que sea, o a los militares que sea, aprovechando que los pantalones están ya bajados para mil cosas, pues ya han aprovechado también para ésta.
    Luego en esta página si se critica al Almirante «pro-moro» allá que sus subordinados que no tienen ni idea de lo que es el principio de sometimiento de todos, -ciudadano y poderes públicos sin excepción-, a la CE, a la Ley y al Derecho (art. 9, 1º CE), el sometimiento pleno (es decir honesto, no a la carta) de la Administración, incluida la Administración militar, a la ley y al Derecho (art. 103, 1º CE), la interdicción de la arbitrariedad (art. 9, 3º CE), y el principio de inderogabilidad singular de los Reglamentos (art. 37 Ley 39/2015 LPAC), en su mediocridad se lanzan a defenderlo y a justificar lo injustificable porque forman parte del «modelo» de Ejército peón del caciquismo de los políticos.
    Hay mucho que recuperar en las Fuerzas Armadas, después de 40 años primero sometidos en vasallaje al caciquismo de los políticos de la mal llamada «democracia», cuya mayor seña de identidad es la corrupción y la arbitrariedad, y después no ya sometidos a un vasallaje forzado sino predispuestos al colaboracionismo identificándose plenamente con la ideología y los fines antinacionales de dichos políticos .
    Estos son los gobernantes que tenemos y una parte nada desdeñable del cuadro de mandos lo que en el siglo pasado fue el Ejército Español, y que habrá que recuperar en el futuro.

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