El Cap. de Navío Alberto Philippi, o la grandeza de los pilotos argentinos en Malvinas

Cap. Jorge Alberto Philippi

El capitán Jorge Alberto Philippi llegó a las islas como voluntario y fue el piloto más veterano en la guerra.

A diferencia de otros miembros de las Fuerzas Armadas que eludieron participar en el conflicto, él solicitó voluntario combatir en la guerra.

El día 21 de mayo de 1982 la fragata HMS Ardent, desde el Estrecho de San Carlos cumplía dos funciones, la de piquete de radar, y también  machacaba con su artillería las posiciones argentinas de Pradera de Ganso.  Para aliviar la situación de los que combatían en tierra y neutralizar el piquete de radar, el Mando de la Fuerza Aérea Naval ordenó la salida de una escuadrilla de 6 aparatos al mando del Capitán Alberto Philippi con la misión de neutralizar los cañones y el rádar de la fragata Ardent.

La escuadrilla se dividió en dos grupos o secciones de tres aviones,  para penetrar en el espacio enemigo con mayores posibilidades de no ser vistos por las patrullas aéreas de combate (PAC) de los Sea Harrier ingleses.

  • La 1ª Sección compuesta por los pilotos:
    • Capitán de Corbeta Philippi,
    • Teniente de Navío José Arca (que estaba destinado en Francia y que al igual que Philippi solicitó regresar para defender a su país),
    • y Teniente de Navío Marcelo Márquez,
  • y la 2ª Sección por los pilotos:
    • Teniente de Navío Benito Italo Rótulo (que es autor del libro “Malvinas, cinco días decisivos”) que era el jefe de este grupo de tres aviones,
    • el Teniente de Navío Roberto Sylvestre,
    • y el Teniente de Navío Carlos Alberto Lecour.
La escuadrilla de Caza y Ataque al completo un día antes de la hazaña (20 de Mayo de 1982)

Los aviones despegaron de la Base de Río Grande. Unas horas antes una escuadrilla de dos aparatos había intentado hundirla pero las bombas habían caído fuera de la nave.

Las dos secciones volaron con 10 minutos de diferencia, la idea era volar a gran altitud, y cuando  estuvieran sobre el objetivo descender rápidamente y lanzar las bombas.

Cap. Philippi y Tte. Arca

El primero en hacerlo fue el Capitán Philippi, lanzó sus bombas y dos de ellas pegaron de lleno en las popa de la Fragata Ardent, destruyendo el helicóptero y el helipuerto, el sistema de misiles Seacat que quedó completamente destruido, y parte de su capacidad artillera, y abriendo un gran boquete en la cubierta y un incendio.

En ese momento una patrulla de combate británica que estaba custodiando a la Fragata Ardent  posicionados sobre ella a cierta altura, se lazó contra los aviones argentinos.

El Capitán Philippi alertó de la presencia de los Harriers, pero los Tenientes José Arca y Marcelo Márquez en lugar de salir a escape embistieron a la Ardent y lanzaron sus bombas. Sin tiempo para nada un misil Sidewinder impactó en el avión del Capitán Philippi, lo que le obligó a eyectarse sobre la bahía de San Carlos. Otro misil dio de lleno en el avión del Teniente Marcelo Márquez que lo pulverizó, muriendo el piloto en el acto.  Y se inició combate aéreo entre los Harriers y el avión del Teniente Arca.

La fragata Ardent tocada

El Teniente de Navío José Arca ha contado muchas veces que cuando volaba él pensaba que moriría en la guerra, por lo arriesgado de las misiones de combate, que prácticamente eran suicidas y se desarrollaban además al límite de carburante, con posibilidades muy remotas de rescate si caían al mar, y por carecer de armas con las que poder enfrentarse a los misiles Sidewinder que los norteamericanos les habían entregado a los ingleses para esta guerra.  Muchos aviones tenían caducado el cartucho que eyecta el asiento en caso de derribo. Los pilotos lo sabían, y aún así volaban. Esto es lo que ocurre cuando se regatean los presupuestos militares, pero luego los que regatean el presupuesto luego cuando hay guerra y hay que dar la cara en el campo de batalla se quedan en su casa tranquilamente, y no son ni los que vuelan en precario, ni los que están  combatiendo en el campo de batalla sin las capacidades necesarias para no ser carne de cañón.

En tales circunstancias de carecer de un sistema de armas aire-aire para enfrentarse a los aviones ingleses, el Teniente Arca utilizó su avión para lanzarse contra los Harriers, para colisionar con ellos. Cómo serían las embestidas que después de varias maniobras los Harriers salieron huyendo de la zona. En esto los tres aviones de la segunda sección llegaron al objetivo,  realizaron sus ataques, e iniciaron el regreso a la base.

La fragata Ardent en llamas

Arca voló a Puerto Argentino con idea de hacer un aterrizaje forzoso en su pequeña pista. Sin embargo la torre de control le comunicó que tenía que eyectarse porque los impactos del fuego enemigo le habían arrancado todo el tren de aterrizaje, y además las alas estaban llenas de agujeros. Para un piloto perder el avión era el último recurso, pero no hubo más remedio porque sin el tren de aterrizaje no era posible aterrizar, y ya había ocurrido el 1 de mayo que un Capitán (Gustavo García Cuerva)  por salvar el avión se había estrellado al aterrizar.

Arca se eyectó a 500 metros de la costa, el cartucho de eyección estaba caducado al igual que el del Capitán Philippi pero ambos cartuchos funcionaron correctamente.

La eyección no es ningún juego, el cuerpo sufre enormemente porque algunos lo han comparado con estrellarse contra un muro de hormigón.

El avión en lugar de seguir la trayectoria de mar adentro, giró y estuvo a punto varias veces de enganchar al Teniente José Arca cuando descendía en paracaídas.

El rescate fue una odisea porque se había roto la muñeca, y se puso a nadar hacia la costa cuando le advirtieron que la costa estaba minada. Un helicóptero salió en su rescate, y como carecía los aparejos para recogerlo, tuvo prácticamente que posarse sobre el mar para cogerlo  y llevarlo así hasta tierra firme.

Cuando los tres aviones de la 2ª sección regresaron a la Base, sin sus compañeros,  se temió que hubieran muerto los 3 pilotos que encabezaron el ataque, luego cuando se supo que no, que fue “sólo” uno,  la unidad, dentro del luto, -porque el Teniente Márquez era un piloto muy querido-,  respiraron aliviados.

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Tota esta batalla ha sido para contextualizar el video que se presenta, que no va de la batalla, sino de la peripecia del Capitán Philippi tras eyectarse, y ser recogido por una familia de keplers, forjándose una amistad entre ellos que duró ya toda la vida.

El video es extraordinario, porque muestra la grandeza moral del piloto argentino, como muestra de la grandeza de los pilotos argentinos.

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Cap. Jorge Alberto Philippi 

Tras eyectarse, Philippi cayó al mar. Le sorprendió que se sumergiera tan profundamente. Por fortuna,  cuando la tela del paracaídas toco la superficie del mar se plegó y el viento hizo que actuara de vela y lo sacara de la profundidad y lo arrastrara hacia la costa.

Los pilotos argentinos llevaban un traje especial “antiexposición” que los protegía de las frías aguas del Atlántico Sur, y que era fundamental también para soportar las frías noches en tierra firme en situaciones de supervivencia de combate. Hizo acopio de su equipo de supervivencia, y se preparó un refugio para pasar la noche a resguardo del viento, para evitar morir de hipotermia.

Al día siguiente se alejó de la zona, porque estaba muy batida por el enemigo. Estuvo caminando tres días. Entonces en la mañana del día 24 de mayo  vio tres vehículos que creyó serían argentinos. Le hizo señales con su espejo de supervivencia y cuando empezaron a acercarse se dio cuenta de que eran ingleses, no soldados sino habitantes de la isla.  Cambió la munición del revólver, sustituyendo la munición de bengalas por balas normales, y se preparó para lo peor. Se identificó como un piloto argentino que había sido derribado y que se desplazaba hacia sus líneas. Si lo podían auxiliar bien, pero si no, que cada siguiera su camino. El Kepler le dijo que no, que le ayudarían.

El encuentro era casi milagroso, porque por ese lugar solo iban un día cada 6 semanas, y había dado la casualidad, o era otra vez la Virgen protegiendo a los pilotos argentinos.

El Cap. Philippi años después

La persona que se acercó era el encargado de una finca, llamado Tony Blake, después de compartir la comida con el piloto lo llevó a la finca donde pudo asearse, cambiarse de ropa, y a una habitación para descansar. Lo trataron como si hubiese sido un piloto inglés.

Aquí nació una amistad entre el argentino y el matrimonio Kepler. Cuando se despidieron el kepler le regaló un camioncito para su hijo, y su esposa le dio un sobre que luego contenía una nota para la esposa de Philippi diciendo que a su esposo (Philipi) le había gustado una comida que había hecho y que le mandaba la receta.

El video dura 28 minutos, pero son 28 minutos de oro puro.


Una respuesta a «El Cap. de Navío Alberto Philippi, o la grandeza de los pilotos argentinos en Malvinas»

  1. Magnífico vídeo y más, aún, texto de presentación y comentario.
    La dimensión humana y técnica de los pilotos argentinos quedó totalmente demostrada.
    Pero las guerras las declaran y las ganan, casi siempre, plutocracias masónicas que minan al enemigo llenándole de traidores.
    De nada sirve el valor y la técnica de los buenos si no se lucha antes contra el enemigo interior.
    ¡Enhorabuena, Don José!

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