El cardenal Omella sólo engaña a incautos e ingenuos

El pasado 25 de Abril se inauguró la 119º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española que duró hasta el día 29, estando el discurso de inauguración a cargo, claro, del cardenal Omella. Del mismo, algunos medios han considerado que era políticamente incorrecto, pues bien, ya quisiéramos nosotros darles la razón, porque a nuestro juicio ha sido, como no podía menos de suceder, más de lo mismo, o sea, peor, y ya van… ni se sabe.

De lo que dijo el cardenal vamos a destacar algunas cosas:

  • Lo más importante es que Omella no nombró para nada a Dios, ni a Nuestro Señor, algo que viene siendo endémico y penoso. Eso sí, la palabra «democracia» resonó en el salón numerosas veces. Así estamos.
  • Criticó que ciertos medios «afean» el «verdadero rostro y misión de la Iglesia». Pues por un lado es lógico por parte de esos medios que ya se sabe de qué pie cojean. ¿Esperaba de ellos algo distinto? Pobre cardenal. ¿Y qué? Pues mejor… pero no para él que quiere alabanzas y ser  tenido por «bueno»… por el mundo. ¿Y los otros medios? Pues peor, porque extasiados con su discurso también desbarran sólo que por la otra banda.
  • “La tentación de los poderes públicos respecto a la Iglesia se ha movido entre dos extremos: verla como un enemigo, o tratar de apoderarse y servirse de ella. Conviene recordar que la Iglesia no tiene intereses económicos, geoestratégicos ni ideológicos particulares». Más de lo mismo. Eso viene ocurriendo desde su fundación hace dos mil años. ¿Pero este individuo de dónde ha salido? El problema es cuando la Iglesia, o sea sobre todo su jerarquía, no da la batalla contra sus enemigos y se rinde a ellos o cuando se deja manipular y sirve a quien no debe… todo lo cual viene ocurriendo desde hace décadas. Y sí, hombre, sí, ¿cómo que no tiene intereses? Uno único y fundamental: la conversión y salvación de los hombres mediante la predicación del Evangelio y por tanto la construcción del reinado social y moral de Cristo en la Tierra lo que significa que sus intereses son y están en todo: en lo económico, en lo geoestratégico, en lo ideológico, en… para que todos los intereses citados y no citados se ajusten a la doctrina moral y social de la Iglesia, o sea a la revelación de Dios. La leche. Si Omella no tiene claro esto mejor que se vaya.
  • «La CEE ha encargado al prestigioso despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo una auditoría independiente sobre la gestión de los casos de abusos sexuales ocurridos en el seno de la Iglesia católica en España (…) Con este paso se añade transparencia, rigor técnico y consistencia jurídica a la hora de abordar un drama que para la Iglesia es lacerante, y por ello reitero nuestra humilde petición de perdón por cada caso, y quiero subrayar una vez más que las víctimas son nuestra prioridad absoluta”. Increíble. Los abusos fueron de individuos, no de la Iglesia, por lo que la Iglesia como institución nada tiene que investigar. Lo que debería haber hecho es poner cada caso en su día en manos de la Justicia. Lo mismo con los que los taparon, que es donde ha estado el escándalo. Ovejas negras las hay en todas las instituciones, lo escandaloso es que se las ampare. Una institución no tiene que pedir perdón por sus ovejas negras, lo que tiene que hacer es largarlas sin piedad. El dinero empleado en estos abogados es dinero malversado. No aportamos a la Iglesia para semejantes gastos. Que investigue quien y a quienes corresponda que son, estos últimos, una ínfima minoría. La Iglesia no tiene por qué entrar al trapo. ¿Y de los abusos entre pastores protestantes, mulás mahometanos, monjes budistas…. nada? ¿Ellos no investigan? ¿Ni piden perdón? Entonces por qué la Iglesia tiene que investigar nada. Omella, como los demás, no son más tontos porque no pueden. Con este asunto no saben aún por dónde les da el aire. Lo malo es el daño terrible que hacen, precisamente, a la Iglesia.
  • “La objeción de conciencia es un derecho necesario en la vida democrática, es una garantía de verdadera convivencia, ya que permite un espacio seguro para todos frente a cualquier tentativa de abuso del poder o de imposición de la opinión mayoritaria. Es una inquietante paradoja que mientras nuestra cultura exalta una libertad sin vínculos, se pretenda reducir el ejercicio concreto y real de la libertad. Reducir la protección jurídica de la objeción de conciencia, degradaría nuestra convivencia y nos acercaría a los usos propios de los Estados totalitarios”. Que pena de hombre. Se mete en política mundana. Habla de democracia como si fuera sagrada. Demuestra una mediocridad teológica y escolástica brutal. Se ve la mala formación filosófica de los seminarios de los últimos cincuenta años. No tiene ni idea en el lodazal en que se mete. Es un analfabeto y además no tiene ni inteligencia ni picardía. No cumple con el Evangelio porque no es astuto como las serpientes.
  • “Estamos viendo muy de cerca lo que supone que la libertad y el derecho a la vida de muchas personas se vea amenazado y negado. En esta hora difícil, es necesario reivindicar la democracia y el orden internacional basado en el Derecho. Eso requiere liderazgo político y un cambio cultural y moral para recuperar los pilares sobre los que ha nacido el proyecto europeo, un camino de comunión que respete la diferencia. Y ahí, como Iglesia y desde las innegables raíces cristianas de Europa, queremos aportar nuestra visión, nuestra colaboración leal y nuestra experiencia”. La Iglesia no tiene que reivindicar ningún sistema político porque está por encima de todos. Tiene que reivindicar el reinado social y moral de Cristo única forma de gobierno que asegura la paz de verdad, el derecho, la libertad, la convivencia y la justicia de todo tipo. Lo demás son mundanidades que ya sabemos cómo acaban todas. El proyecto europeo viene siendo desde hace mucho la destrucción de las naciones por varias vías, una de ellas es la de la inmigración a destajo, la multiculturalidad, el globalismo, etc., a todo lo cual la Iglesia no se opone frontal y directamente, sino todo lo contrario. Entonces… ¿de qué se queja? ¿Raíces cristianas? Pero si la Iglesia viene colaborando en su destrucción.
  • «Son cuatro los únicos puntos que son objeto de fricción con el modus vivendi de las ideologías pujantes en este momento. Unas ideologías que se autodefinen como progresistas, pero que ya hemos vivido en otros momentos de nuestra historia antigua, como sucedió durante el ocaso del imperio romano o griego. Esos cuatro puntos objeto de rechazo y ataque por dichas ideologías son: la visión católica del ser humano, la moral sexual, la identidad y la misión de la mujer en la sociedad, y la defensa de la familia formada por el matrimonio entre un hombre y una mujer. Estos son aspectos por los que estamos enormemente cuestionados por algunas ideologías, que no toleran la visión de la Iglesia y la menosprecian. Podemos pensar diferente sin tener que ser atacados. Todos merecemos respeto”. ¿Pero este hombre de que guindo se ha caído? Pues claro. Es la secular batalla del Mal contra el Bien. Es lo que nos anunció Nuestro Señor: la persecución. Es caminar como corderos en medio de lobos. ¿Pero este pájaro se ha leído alguna vez el Evangelio? Ah, claro, es que quiere pasar por bueno, que no se le cuestione, que se le quiera, que se le alabe, etc.,… por el mundo. Pues no, hombre, no. Si así fuera, como muchas veces es por como se comporta la jerarquía, sería, como es, que se está haciendo mal, que no se está siguiendo a Cristo. Es increíble la palabrería vacua y estúpida empleada por este hombre en intentar descubrir, a estas alturas, la pólvora.
  • “Libertades en peligro. Uno de los parámetros de la salud de una democracia es la libertad real para el debate público y para las iniciativas que surgen de la sociedad civil. Fenómenos como el de la llamada «cultura de la cancelación» establecen un clima asfixiante para quien se atreva a discrepar de los nuevos «dogmas». La Iglesia promueve el respeto a la diferencia, y defiende el principio de subsidiariedad del Estado en su acción, el cual ha de proteger la libertad de los ciudadanos permitiéndoles defender respuestas y soluciones diversas a las «políticamente correctas»”. Pues de nuevo vaya toalla. ¿Pero qué se cree que hacen los gobernantes? Nos oprimen; también está escrito. Y de nuevo dando clases de «democracia» en vez de enseñar el Evangelio donde está escrito con pelos y señales la mejor y única forma de gobierno que existe: el del reinado social y moral de Cristo.

En fin, no seguimos, porque de verdad qué pena de este individuo, el cardenal Omella, y del resto de obispos, pastores perdidos, sal sosa, luz mortecina, sin remedio, al parecer, en permanente crisis, cobardes, mundanizados, buenistas, que quieren servir a dos amos, por lo que lamentablemente traicionan a uno que siempre es el mismo, que han conseguido que la Iglesia no sea la referencia, ni la conciencia que fue y debería siempre ser. Por eso pasa lo que pasa y estamos como estamos y peor que vamos a estar.


2 respuestas a «El cardenal Omella sólo engaña a incautos e ingenuos»

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