ESCUCHAR NOTICIA:El pasado Martes día 21, se celebró por fin la Asamblea Extraordinaria del Centro Cultural de los Ejércitos (CCE) (Casino Militar de Madrid) (Anteriores artículos AQUÍ), obligada por mandato judicial para la elección de una nueva Junta Rectora; y se celebró a pesar de que la anterior Junta Rectora, la ya cesada, en su desvario, intentó impedirlo solicitando in extremis unas medidas cautelarísimas que el juez les metió por donde más les dolía.
La nueva Junta Rectora tras la Asamblea en la puerta del Casino Militar
Pues bien, el resultado no ha podido ser más esclarecedor y contundente dejando en evidencia a la Junta Rectora cesada y a sus alardes sobre lo bien que lo venía haciendo y lo mucho que los socios la querían y apoyaban:
Se presentó una única candidatura; la Junta Rectora cesada no tuvo agallas para competir.
Votaron a favor 347 socios, en contra ninguno y en blanco 21 (¿los de la Junta Rectora cesada y el de la guitarra? (AQUÍ)
Así pues: ¡acojonante!
¿Y ahora qué?
Pues muy claro y sencillo:
La nueva Junta Rectora tiene la obligaciñon urgente e inexcusable de responder a las preguntas que hicimos y que la cesada nunca quiso contestar, que son la siguientes:
¿A qué se debe el descuadre de 50.000 euros de las últimas cuentas presentadas y pedientes aún hoy de firma por los interventores?
¿Es verdad o no que el Casino no dispone del oportuno, obligado e imprescindible inventario de su patrimonio de todo tipo, entre otro de sus cuadros y esculturas (los hay valiosísimos), mobiliario, menaje, etc.?
¿Es verdad o no que la contrata de restauración adeuda al Casino más de cien mil euros? Si es así ¿por qué? Y si es así ¿cómo se ha permitido tal dislate y correspondiente grave perjuicio para el Casino?
¿Es verdad o no que los miembros de la Junta Rectora cesada acumulaban gastos de más de diez mil euros en consumiciones y comidas cargadas a los fondos del Casino en vez de haberlas abonado de sus bolsillos?
¿Está o no justificado el gasto en abogados, cerca de cuatro mil euros, en pleitos cuyo fin no podía ser otro que el que ha sido?
Además, las respuestas a estas preguntas deben ser urgentes, documentadas, concretas y remitidas con toda la documentación correspondiente a todos los socios.
Y también, la nueva Junta Rectora debe exigir a la cesada las responsabilidades civiles y/o penales a que hubiera lugar.
Se espera en este caso, y debido a todo lo ocurrido, que no ha sido precisamente ejemplar, menos aún dada las graduaciones militares de los presuntos implicados, que la nueva Junta Rectora no peque nada más empezar de buenismo, de falso compañerismo o sea de corporativismo, que no adopte un comportamiento «políticamente correcto», que no haga como Aznar, cuando después de clamar contra la corrupción de González y afirmar que tiraría de la manta, cuando llegó al poder y le preguntaron que cuándo iba a tirar de esa manta contestó: «Yo no soy un ángle vengador» y así nos va hoy.
Y al mismo tiempo que lo anterior, la nueva Junta Rectora deberá ponerse las pilas para demostrar que no son como la anterior, que no son como la casta que nos oprime, que no practican lo de prometer hasta meter, y una vez metido olvidar lo prometido.
Por nuestra parte estaremos muy atentos. Conocemos a alguno de los que forman la nueva Junta Rectora y las trayectorias de todos. No nos casamos con nadie, excepto con la verdad y la trasparencia máximas. Si cumplen, nos tendrán a su favor. Si no cumplen, no saben la que les espera. Palabra de honor.Pulse para escuchar el textoEl pasado Martes día 21, se celebró por fin la Asamblea Extraordinaria del Centro Cultural de los Ejércitos (CCE) (Casino Militar de Madrid) (Anteriores artículos AQUÍ), obligada por mandato judicial para la elección de una nueva Junta Rectora; y se celebró a pesar de que la anterior Junta Rectora, la ya cesada, en su desvario, intentó impedirlo solicitando in extremis unas medidas cautelarísimas que el juez les metió por donde más les dolía.
La nueva Junta Rectora tras la Asamblea en la puerta del Casino Militar
Pues bien, el resultado no ha podido ser más esclarecedor y contundente dejando en evidencia a la Junta Rectora cesada y a sus alardes sobre lo bien que lo venía haciendo y lo mucho que los socios la querían y apoyaban:
Se presentó una única candidatura; la Junta Rectora cesada no tuvo agallas para competir.
Votaron a favor 347 socios, en contra ninguno y en blanco 21 (¿los de la Junta Rectora cesada y el de la guitarra? (AQUÍ)
Así pues: ¡acojonante!
¿Y ahora qué?
Pues muy claro y sencillo:
La nueva Junta Rectora tiene la obligaciñon urgente e inexcusable de responder a las preguntas que hicimos y que la cesada nunca quiso contestar, que son la siguientes:
¿A qué se debe el descuadre de 50.000 euros de las últimas cuentas presentadas y pedientes aún hoy de firma por los interventores?
¿Es verdad o no que el Casino no dispone del oportuno, obligado e imprescindible inventario de su patrimonio de todo tipo, entre otro de sus cuadros y esculturas (los hay valiosísimos), mobiliario, menaje, etc.?
¿Es verdad o no que la contrata de restauración adeuda al Casino más de cien mil euros? Si es así ¿por qué? Y si es así ¿cómo se ha permitido tal dislate y correspondiente grave perjuicio para el Casino?
¿Es verdad o no que los miembros de la Junta Rectora cesada acumulaban gastos de más de diez mil euros en consumiciones y comidas cargadas a los fondos del Casino en vez de haberlas abonado de sus bolsillos?
¿Está o no justificado el gasto en abogados, cerca de cuatro mil euros, en pleitos cuyo fin no podía ser otro que el que ha sido?
Además, las respuestas a estas preguntas deben ser urgentes, documentadas, concretas y remitidas con toda la documentación correspondiente a todos los socios.
Y también, la nueva Junta Rectora debe exigir a la cesada las responsabilidades civiles y/o penales a que hubiera lugar.
Se espera en este caso, y debido a todo lo ocurrido, que no ha sido precisamente ejemplar, menos aún dada las graduaciones militares de los presuntos implicados, que la nueva Junta Rectora no peque nada más empezar de buenismo, de falso compañerismo o sea de corporativismo, que no adopte un comportamiento «políticamente correcto», que no haga como Aznar, cuando después de clamar contra la corrupción de González y afirmar que tiraría de la manta, cuando llegó al poder y le preguntaron que cuándo iba a tirar de esa manta contestó: «Yo no soy un ángle vengador» y así nos va hoy.
Y al mismo tiempo que lo anterior, la nueva Junta Rectora deberá ponerse las pilas para demostrar que no son como la anterior, que no son como la casta que nos oprime, que no practican lo de prometer hasta meter, y una vez metido olvidar lo prometido.
Por nuestra parte estaremos muy atentos. Conocemos a alguno de los que forman la nueva Junta Rectora y las trayectorias de todos. No nos casamos con nadie, excepto con la verdad y la trasparencia máximas. Si cumplen, nos tendrán a su favor. Si no cumplen, no saben la que les espera. Palabra de honor.
El pasado Martes día 21, se celebró por fin la Asamblea Extraordinaria del Centro Cultural de los Ejércitos (CCE) (Casino Militar de Madrid) (Anteriores artículos AQUÍ), obligada por mandato judicial para la elección de una nueva Junta Rectora; y se celebró a pesar de que la anterior Junta Rectora, la ya cesada, en su desvario, intentó impedirlo solicitando in extremis unas medidas cautelarísimas que el juez les metió por donde más les dolía.
La nueva Junta Rectora tras la Asamblea en la puerta del Casino Militar
Pues bien, el resultado no ha podido ser más esclarecedor y contundente dejando en evidencia a la Junta Rectora cesada y a sus alardes sobre lo bien que lo venía haciendo y lo mucho que los socios la querían y apoyaban:
Se presentó una única candidatura; la Junta Rectora cesada no tuvo agallas para competir.
Votaron a favor 347 socios, en contra ninguno y en blanco 21 (¿los de la Junta Rectora cesada y el de la guitarra? (AQUÍ)
Así pues: ¡acojonante!
¿Y ahora qué?
Pues muy claro y sencillo:
La nueva Junta Rectora tiene la obligaciñon urgente e inexcusable de responder a las preguntas que hicimos y que la cesada nunca quiso contestar, que son la siguientes:
¿A qué se debe el descuadre de 50.000 euros de las últimas cuentas presentadas y pedientes aún hoy de firma por los interventores?
¿Es verdad o no que el Casino no dispone del oportuno, obligado e imprescindible inventario de su patrimonio de todo tipo, entre otro de sus cuadros y esculturas (los hay valiosísimos), mobiliario, menaje, etc.?
¿Es verdad o no que la contrata de restauración adeuda al Casino más de cien mil euros? Si es así ¿por qué? Y si es así ¿cómo se ha permitido tal dislate y correspondiente grave perjuicio para el Casino?
¿Es verdad o no que los miembros de la Junta Rectora cesada acumulaban gastos de más de diez mil euros en consumiciones y comidas cargadas a los fondos del Casino en vez de haberlas abonado de sus bolsillos?
¿Está o no justificado el gasto en abogados, cerca de cuatro mil euros, en pleitos cuyo fin no podía ser otro que el que ha sido?
Además, las respuestas a estas preguntas deben ser urgentes, documentadas, concretas y remitidas con toda la documentación correspondiente a todos los socios.
Y también, la nueva Junta Rectora debe exigir a la cesada las responsabilidades civiles y/o penales a que hubiera lugar.
Se espera en este caso, y debido a todo lo ocurrido, que no ha sido precisamente ejemplar, menos aún dada las graduaciones militares de los presuntos implicados, que la nueva Junta Rectora no peque nada más empezar de buenismo, de falso compañerismo o sea de corporativismo, que no adopte un comportamiento «políticamente correcto», que no haga como Aznar, cuando después de clamar contra la corrupción de González y afirmar que tiraría de la manta, cuando llegó al poder y le preguntaron que cuándo iba a tirar de esa manta contestó: «Yo no soy un ángle vengador» y así nos va hoy.
Y al mismo tiempo que lo anterior, la nueva Junta Rectora deberá ponerse las pilas para demostrar que no son como la anterior, que no son como la casta que nos oprime, que no practican lo de prometer hasta meter, y una vez metido olvidar lo prometido.
Por nuestra parte estaremos muy atentos. Conocemos a alguno de los que forman la nueva Junta Rectora y las trayectorias de todos. No nos casamos con nadie, excepto con la verdad y la trasparencia máximas. Si cumplen, nos tendrán a su favor. Si no cumplen, no saben la que les espera. Palabra de honor.
11 respuestas a «El Casino Militar (CCE): por fin nueva Junta Rectora… ¿Y ahora qué?»
La nueva junta, supongo, que pondra orden en este desbarajuste y como minimo, lavara la cara a las instalaciones, que ahora parecen las de un cuartel robado.
Soy Coronel de Caballería DEM, de la XIV promoción, retirado y socio durante N años de ese Centro. Desconocía y desconozco lo que me contáis, como tampoco sé quienes sois. Me llaman la atención los hechos a que os referís, por que conozco muy el mundo militar, algunos ministerios civiles y hasta la ONU en la que estuve destinado. Si una cosa tengo clara es que los militares somos moralmente los MENOS MALOS, sobre todo teniendo en cuenta los golfos que nos gobiernan.
Os deseo éxito en vuestro trabajo.
Un abrazo.
¿Solo cuatro mil euros gastados en Abogados…?
Veo que la profesión se está devaluando, por lo menos económicamente.
A este paso, acabaremos compitiendo con las señoritas que hacen la calle, en los alredededores del CCE…(Espero que se entienda la ironía. Gracias).
La inmundicia aflora por todas las palabras que el/la/lo desconocido Enríquez de Aguilar esparce cada vez que escribe. Existe una auditoría externa que revela el estado económico financiero del Centro Cultural de los Ejércitos, que aclara toda la baba que destila el hombre/mujer/otro que gallardamente se esconde bajo el nombre de Enríquez de Aguilar. Pero es mucho más cómodo, a la par que malvado, seguir esparciendo esas emanaciones flatulentas que es lo único que intelectualmente produce ese organismo.
Ese/esa/eso ha descubierto, ha revivido, el aire del Santo Oficio, eso sí, con gran fruición. Para qué buscar y leerse el informe de los auditores, pudiendo esparcir sospechas, que es mucho más cómodo.
Enríquez de Aguilar ha iniciado una brillante carrera de Torquemada, por si había pocos en España.
Eso sí, siempre amparado en un feliz anonimato, eso que quede claro. Dar la cara, ¡Qué cosas! No, eso nunca.
Ya sabemos, calumnia calumnia, que algo queda.
A Xenofanes no merece la pena contestar. Ni siquiera me siento insultado por semejante salida de pata de banco. ¡Pobre hombre/mujer/otros que a falta de argumentos solo sabe soltar caca por la boca.
En respuesta a Gepetto, otra anónima firma, le reitero el ofrecimiento de visitar el edificio de Gran Vía 13. Decir que hay que lavar la cara a las instalaciones revela clara, perfecta e indudablemente el desconocimiento absoluto de lo que es el Centro Cultural de los Ejércitos.
No merece la pena perder más tiempo con ese/esa/eso Gepetto
¿Me conoce Gepetto? Será por eso que se esconde tras un seudónimo. Otro valiente caballero, intrépido a más no poder, esforzado como no hay otro, gallardo sin límites.
¡Vaya una compañía lamentable!
A Enríquez de Aguilar le pregunto yo: ¿Qué va a ser del magnífico edificio de Gran Vía 13, donde se aloja el Centro Cultural de los Ejércitos? Hay rumores de todo tipo, algunos muy poco favorables. Pero el/la/lo Enríquez de Aguilar, que tanto ardor pone en investigar el pasado del Casino Militar, ¿No puede hacer un ejercicio de imaginación acerca del futuro del edificio? ¿Y de los empleados? Y también nos puede aclarar que hace él/ella/ello con la tarjeta black, ¿la tiene, no la tiene?, para qué la usa, cual es el límite del saldo que tiene adjudicado, y cuál es la entidad financiera legal que la ampara. ¿O existe otro tipo de respaldo económico que desconocemos? Sí, lector, piensa lo que quieras, estamos en un país libre. Libre pero lleno de amigos de la insidia.
Desde luego nadie, repito NADIE de la ex Junta Rectora ha visto, tenido ni usado jamás una tarjeta black a cargo del Centro Cultural de los Ejércitos. De Enríquez de Aguilar no lo sabemos. Lo imagino.
La nueva junta, supongo, que pondra orden en este desbarajuste y como minimo, lavara la cara a las instalaciones, que ahora parecen las de un cuartel robado.
Soy Coronel de Caballería DEM, de la XIV promoción, retirado y socio durante N años de ese Centro. Desconocía y desconozco lo que me contáis, como tampoco sé quienes sois. Me llaman la atención los hechos a que os referís, por que conozco muy el mundo militar, algunos ministerios civiles y hasta la ONU en la que estuve destinado. Si una cosa tengo clara es que los militares somos moralmente los MENOS MALOS, sobre todo teniendo en cuenta los golfos que nos gobiernan.
Os deseo éxito en vuestro trabajo.
Un abrazo.
https://es.scribd.com/document/559103270/ONU-Historia-de-La-Corrupcion-Eric-Frattini
¿Solo cuatro mil euros gastados en Abogados…?
Veo que la profesión se está devaluando, por lo menos económicamente.
A este paso, acabaremos compitiendo con las señoritas que hacen la calle, en los alredededores del CCE…(Espero que se entienda la ironía. Gracias).
La inmundicia aflora por todas las palabras que el/la/lo desconocido Enríquez de Aguilar esparce cada vez que escribe. Existe una auditoría externa que revela el estado económico financiero del Centro Cultural de los Ejércitos, que aclara toda la baba que destila el hombre/mujer/otro que gallardamente se esconde bajo el nombre de Enríquez de Aguilar. Pero es mucho más cómodo, a la par que malvado, seguir esparciendo esas emanaciones flatulentas que es lo único que intelectualmente produce ese organismo.
Ese/esa/eso ha descubierto, ha revivido, el aire del Santo Oficio, eso sí, con gran fruición. Para qué buscar y leerse el informe de los auditores, pudiendo esparcir sospechas, que es mucho más cómodo.
Enríquez de Aguilar ha iniciado una brillante carrera de Torquemada, por si había pocos en España.
Eso sí, siempre amparado en un feliz anonimato, eso que quede claro. Dar la cara, ¡Qué cosas! No, eso nunca.
Ya sabemos, calumnia calumnia, que algo queda.
Usted señor Bastarreche lo que debería
de estar haciendo es promocionando la bandera LGTBi en el ayuntamiento de Alcalá.
A Xenofanes no merece la pena contestar. Ni siquiera me siento insultado por semejante salida de pata de banco. ¡Pobre hombre/mujer/otros que a falta de argumentos solo sabe soltar caca por la boca.
En respuesta a Gepetto, otra anónima firma, le reitero el ofrecimiento de visitar el edificio de Gran Vía 13. Decir que hay que lavar la cara a las instalaciones revela clara, perfecta e indudablemente el desconocimiento absoluto de lo que es el Centro Cultural de los Ejércitos.
No merece la pena perder más tiempo con ese/esa/eso Gepetto
Cree que no lo conozco hombre de Dios?
¿Me conoce Gepetto? Será por eso que se esconde tras un seudónimo. Otro valiente caballero, intrépido a más no poder, esforzado como no hay otro, gallardo sin límites.
¡Vaya una compañía lamentable!
A Enríquez de Aguilar le pregunto yo: ¿Qué va a ser del magnífico edificio de Gran Vía 13, donde se aloja el Centro Cultural de los Ejércitos? Hay rumores de todo tipo, algunos muy poco favorables. Pero el/la/lo Enríquez de Aguilar, que tanto ardor pone en investigar el pasado del Casino Militar, ¿No puede hacer un ejercicio de imaginación acerca del futuro del edificio? ¿Y de los empleados? Y también nos puede aclarar que hace él/ella/ello con la tarjeta black, ¿la tiene, no la tiene?, para qué la usa, cual es el límite del saldo que tiene adjudicado, y cuál es la entidad financiera legal que la ampara. ¿O existe otro tipo de respaldo económico que desconocemos? Sí, lector, piensa lo que quieras, estamos en un país libre. Libre pero lleno de amigos de la insidia.
Desde luego nadie, repito NADIE de la ex Junta Rectora ha visto, tenido ni usado jamás una tarjeta black a cargo del Centro Cultural de los Ejércitos. De Enríquez de Aguilar no lo sabemos. Lo imagino.