El Casino Militar de Madrid (CCE): algunas preguntas antes de su trascendental Asamblea General

ESCUCHAR NOTICIA: Sobre lo ocurrido desde hace un par de años en el Centro Cultural de los Ejércitos «Casino Militar» de Madrid, se dio puntual conocimiento AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ. En resumen: En Marzo del año 2024 hubo elecciones para elegir nueva Junta Rectora, presentándose dos candidaturas, la Junta entonces vigente a la renovación y otra nueva alternativa. Después de una asamblea general repleta de presuntas irregularidades y caótica, salió elegida la misma Junta Rectora que dirigía el CCE. Ante las fundadas sospechas de irregularidades –analizando los números, se observó que había delegaciones de votos incorrectas que vulneraban los estatutos, como más adelante se demostró–, la candidatura alternativa pidió un recuento de votos que le fue radicalmente denegado; y eso que aportaba un notario para que diera fe, hecho que no hizo si no acrecentar las sospechas. Un numeroso grupo de socios no conformes con lo ocurrido y la gestión que dicha Junta Rectora venía desarrollando desde hacía años, decidieron exigir una asamblea extraordinaria para el cese de dicha Junta Rectora, conforme a lo estipulado en los estatutos y reglamento del Casino. Exigencia que la Junta rechazó, alegando torticeramente que era un fraude de ley para anular las elecciones de marzo de 2024, motivo porel cual la candidatura alternativa tuvo que recurrir a los tribunales de Justicia. Mientras tanto, en marzo de 2025 se celebró otra Asamblea General en la que por mayoría de los socios participantes no se aprobó el gasto del año 2024 debido al cúmulo de errores en las cuentas presentadas; dichas cuentas siguen a día de hoy sin estar firmadas por los interventores elegidos en la citada asamblea, a pesar de lo cual la Junta Rectora ha continuado con los gastos sin respaldo ni de plan ni de programa de actividades conocidos por los socios. La Justicia terminó, como no podía ser de otra forma, por dar la razón a los socios demandantes, forzando a la celebración de una  nueva Asamblea General Extraordinaria para cesar a la Junta Rectora sustituyéndola por una Gestora que quedaba obligada a convocar nuevas elecciones para elegir legal y trasnparentemente una nueva y definitiva Junta Rectora. En cumplimiento de lo sentenciado, el 13 de febrero de este año se celebró la Asamblea en la que, como no podía ser de otras forma, la Junta Rectora fue cesada por un muy amplio número de votos. (Ver AQUÍ el Acta). Ni que decir tiene que dicha Asamblea se celebró bajo un estricto control de asistentes y votos, contando con interventores imparciales designados por la Justicia; curioso y significativo fue el hecho de que a pesar de todo lo relatado y ocurrido un gran número de delegaciones de votos a favor de la Junta Rectora cesada tuvieron que ser anulados por vulnerar los Estatutos lo que dejó en clara evidencia, una vez más, la actitud y proceder de la citada Junta Rectora de marras. Ahora, ante la próxima celebración de la Asamblea General Extraordinaria (21.04.2026) que deberá elegir a la nueva Junta Rectora que dirigirá y deberá enderezar al tan maltrecho Casino Militar, hay que hacer una serie de preguntas que deberían tener respuesta antes de la celebración de dicha asamblea: ¿Es verdad o no que el Casino a estas alturas no dispone del oportuno, obligado e imprescindible inventario de su patrimonio de todo tipo, entre otro de sus cuadros y esculturas (los hay valiosísimos), mobiliario, menaje, etc.? ¿Está o no justifcado el gasto en abogados, cerca de cuatro mil euros, en los pleitos señalados cuando su fin no podía ser otro que el que ha sido? ¿Es verdad o no que la contrata de restauración adeuda al Casino más de cien mil euros? Si es así ¿por qué? Y si es así ¿cómo se ha permitido tal dislate y correspondiente grave perjuicio para el Casino? ¿Es verdad o no que los miembros de la Junta Rectora cesada acumulan gastos de más de diez mil euros en consumiciones y comidas cargadas a los fondos del Casino en vez de haberlas abonado de sus bolsillos? ¿Es verdad o no…?   Pulse para escuchar el texto Sobre lo ocurrido desde hace un par de años en el Centro Cultural de los Ejércitos «Casino Militar» de Madrid, se dio puntual conocimiento AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ. En resumen: En Marzo del año 2024 hubo elecciones para elegir nueva Junta Rectora, presentándose dos candidaturas, la Junta entonces vigente a la renovación y otra nueva alternativa. Después de una asamblea general repleta de presuntas irregularidades y caótica, salió elegida la misma Junta Rectora que dirigía el CCE. Ante las fundadas sospechas de irregularidades –analizando los números, se observó que había delegaciones de votos incorrectas que vulneraban los estatutos, como más adelante se demostró–, la candidatura alternativa pidió un recuento de votos que le fue radicalmente denegado; y eso que aportaba un notario para que diera fe, hecho que no hizo si no acrecentar las sospechas. Un numeroso grupo de socios no conformes con lo ocurrido y la gestión que dicha Junta Rectora venía desarrollando desde hacía años, decidieron exigir una asamblea extraordinaria para el cese de dicha Junta Rectora, conforme a lo estipulado en los estatutos y reglamento del Casino. Exigencia que la Junta rechazó, alegando torticeramente que era un fraude de ley para anular las elecciones de marzo de 2024, motivo porel cual la candidatura alternativa tuvo que recurrir a los tribunales de Justicia. Mientras tanto, en marzo de 2025 se celebró otra Asamblea General en la que por mayoría de los socios participantes no se aprobó el gasto del año 2024 debido al cúmulo de errores en las cuentas presentadas; dichas cuentas siguen a día de hoy sin estar firmadas por los interventores elegidos en la citada asamblea, a pesar de lo cual la Junta Rectora ha continuado con los gastos sin respaldo ni de plan ni de programa de actividades conocidos por los socios. La Justicia terminó, como no podía ser de otra forma, por dar la razón a los socios demandantes, forzando a la celebración de una  nueva Asamblea General Extraordinaria para cesar a la Junta Rectora sustituyéndola por una Gestora que quedaba obligada a convocar nuevas elecciones para elegir legal y trasnparentemente una nueva y definitiva Junta Rectora. En cumplimiento de lo sentenciado, el 13 de febrero de este año se celebró la Asamblea en la que, como no podía ser de otras forma, la Junta Rectora fue cesada por un muy amplio número de votos. (Ver AQUÍ el Acta). Ni que decir tiene que dicha Asamblea se celebró bajo un estricto control de asistentes y votos, contando con interventores imparciales designados por la Justicia; curioso y significativo fue el hecho de que a pesar de todo lo relatado y ocurrido un gran número de delegaciones de votos a favor de la Junta Rectora cesada tuvieron que ser anulados por vulnerar los Estatutos lo que dejó en clara evidencia, una vez más, la actitud y proceder de la citada Junta Rectora de marras. Ahora, ante la próxima celebración de la Asamblea General Extraordinaria (21.04.2026) que deberá elegir a la nueva Junta Rectora que dirigirá y deberá enderezar al tan maltrecho Casino Militar, hay que hacer una serie de preguntas que deberían tener respuesta antes de la celebración de dicha asamblea: ¿Es verdad o no que el Casino a estas alturas no dispone del oportuno, obligado e imprescindible inventario de su patrimonio de todo tipo, entre otro de sus cuadros y esculturas (los hay valiosísimos), mobiliario, menaje, etc.? ¿Está o no justifcado el gasto en abogados, cerca de cuatro mil euros, en los pleitos señalados cuando su fin no podía ser otro que el que ha sido? ¿Es verdad o no que la contrata de restauración adeuda al Casino más de cien mil euros? Si es así ¿por qué? Y si es así ¿cómo se ha permitido tal dislate y correspondiente grave perjuicio para el Casino? ¿Es verdad o no que los miembros de la Junta Rectora cesada acumulan gastos de más de diez mil euros en consumiciones y comidas cargadas a los fondos del Casino en vez de haberlas abonado de sus bolsillos? ¿Es verdad o no…?

Sobre lo ocurrido desde hace un par de años en el Centro Cultural de los Ejércitos «Casino Militar» de Madrid, se dio puntual conocimiento AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

En resumen:

  • En Marzo del año 2024 hubo elecciones para elegir nueva Junta Rectora, presentándose dos candidaturas, la Junta entonces vigente a la renovación y otra nueva alternativa. Después de una asamblea general repleta de presuntas irregularidades y caótica, salió elegida la misma Junta Rectora que dirigía el CCE. Ante las fundadas sospechas de irregularidades –analizando los números, se observó que había delegaciones de votos incorrectas que vulneraban los estatutos, como más adelante se demostró–, la candidatura alternativa pidió un recuento de votos que le fue radicalmente denegado; y eso que aportaba un notario para que diera fe, hecho que no hizo si no acrecentar las sospechas.
  • Un numeroso grupo de socios no conformes con lo ocurrido y la gestión que dicha Junta Rectora venía desarrollando desde hacía años, decidieron exigir una asamblea extraordinaria para el cese de dicha Junta Rectora, conforme a lo estipulado en los estatutos y reglamento del Casino. Exigencia que la Junta rechazó, alegando torticeramente que era un fraude de ley para anular las elecciones de marzo de 2024, motivo porel cual la candidatura alternativa tuvo que recurrir a los tribunales de Justicia.
  • Mientras tanto, en marzo de 2025 se celebró otra Asamblea General en la que por mayoría de los socios participantes no se aprobó el gasto del año 2024 debido al cúmulo de errores en las cuentas presentadas; dichas cuentas siguen a día de hoy sin estar firmadas por los interventores elegidos en la citada asamblea, a pesar de lo cual la Junta Rectora ha continuado con los gastos sin respaldo ni de plan ni de programa de actividades conocidos por los socios.
  • La Justicia terminó, como no podía ser de otra forma, por dar la razón a los socios demandantes, forzando a la celebración de una  nueva Asamblea General Extraordinaria para cesar a la Junta Rectora sustituyéndola por una Gestora que quedaba obligada a convocar nuevas elecciones para elegir legal y trasnparentemente una nueva y definitiva Junta Rectora. En cumplimiento de lo sentenciado, el 13 de febrero de este año se celebró la Asamblea en la que, como no podía ser de otras forma, la Junta Rectora fue cesada por un muy amplio número de votos. (Ver AQUÍ el Acta). Ni que decir tiene que dicha Asamblea se celebró bajo un estricto control de asistentes y votos, contando con interventores imparciales designados por la Justicia; curioso y significativo fue el hecho de que a pesar de todo lo relatado y ocurrido un gran número de delegaciones de votos a favor de la Junta Rectora cesada tuvieron que ser anulados por vulnerar los Estatutos lo que dejó en clara evidencia, una vez más, la actitud y proceder de la citada Junta Rectora de marras.

Ahora, ante la próxima celebración de la Asamblea General Extraordinaria (21.04.2026) que deberá elegir a la nueva Junta Rectora que dirigirá y deberá enderezar al tan maltrecho Casino Militar, hay que hacer una serie de preguntas que deberían tener respuesta antes de la celebración de dicha asamblea:

  • ¿Es verdad o no que el Casino a estas alturas no dispone del oportuno, obligado e imprescindible inventario de su patrimonio de todo tipo, entre otro de sus cuadros y esculturas (los hay valiosísimos), mobiliario, menaje, etc.?
  • ¿Está o no justifcado el gasto en abogados, cerca de cuatro mil euros, en los pleitos señalados cuando su fin no podía ser otro que el que ha sido?
  • ¿Es verdad o no que la contrata de restauración adeuda al Casino más de cien mil euros? Si es así ¿por qué? Y si es así ¿cómo se ha permitido tal dislate y correspondiente grave perjuicio para el Casino?
  • ¿Es verdad o no que los miembros de la Junta Rectora cesada acumulan gastos de más de diez mil euros en consumiciones y comidas cargadas a los fondos del Casino en vez de haberlas abonado de sus bolsillos?
  • ¿Es verdad o no…?

7 respuestas a «El Casino Militar de Madrid (CCE): algunas preguntas antes de su trascendental Asamblea General»

    1. Ramiro, otro/a/e que prefiere no dar la cara, para su conocimiento le diré que hay en marcha, incluso creo que ya terminada, una auditoría externa del Centro Cultural de los Ejércitos, en la que se afirma el correcto proceder de la anterior Junta Rectora. Por tanto, cuidado con insinuaciones insidiosas y malolientes, porque está en juego el honor de unas personas, y eso son palabras mayores. Un poco de prudencia, que los Juzgados y Tribunales están para algo.

  1. ¿Pregunta
    Que intereses mueven a unos y otros par no soltar las riendas del Casino Militar en ningún caso?
    Porque ser directivo de esta vetusta y destartalada institución no es un pastel agradable de digerir.
    Cuando dos y dos no suman cuatro hay que buscar donde esta el fallo y remediarlo.
    Y por supuesto, la nueva junta tiene que darle un futuro lógico a este antiguo Casino que, lleno de historia, está siendo utilizado para cualquier cosa menos para lo que se instituyo

  2. Bajo el seudónimo de Gepetto, lo cual ya indica que el/la/lo que se esconde bajo el mismo no tiene el valor y bizarría para dar la cara, se afirma que el Centro Cultural de los Ejércitos, conocido como Casino Militar, es una instalación «destartalada».
    ¿Pero este/a/o individuo/a/e ha pisado alguna vez esta institución? Soy socio del CCE desde 1998 y he comprobado, semana a semana la mejora notable de las instalaciones, y la pulcritud y mimo con que se cuidan todos los elementos materiales del mismo. Quizá convenga que el/la/lo tal Gepetto salga de su cómodo anonimato, dé la cara y le enseño cualquier día el Casino, y de paso compruebe lo desacertado, erróneo y equivocado de su destartalada afirmación

  3. ¿Por qué contestar a Enríquez de Aguilar? Cuando un individuo/a/e se esconde gallarda y valientemte tras un seudónimo, no merece contestación. Las explicaciones de la Junta Rectora cesante las tiene la Comisión Gestora, que se ha hecho cargo de todo. Y en su caso las tendrá la nueva Junta. De todo, no hay nada que esconder. Pero ante ese auto erigido Tribunal Inquisitorial escondido tras un seudónimo, nada hay que decir. Las cosas se dicen como en la Fiesta Nacional, de frente y por derecho. Y a los demás, nada de nada.

  4. En relación al articulo publicado sobre la situación del Centro Cultural de los Ejércitos, la Comisión gestora nombrada en la pasada Asamblea Extraordinaria del pasado 13 de febrero quiere manifestar su profundo malestar por las afirmaciones e interrogantes que contiene, que en modo alguno pueden ser suscritas por ésta, ni se puede hacer responsable de las mismas, ignorando su procedencia y su sustento.
    Fo.: La Comisión gestora

    1. Enríquez de Aguilar está anclado/a/e (no sabemos si es hombre, mujer, otros, o un artefacto,) se encuentra muy cómodo/a/e en la más pura y rastrera españolía de la peor catadura, aplicando dos largas y lamentables y tradiciones:
      «A moro muerto, gran lanzada», y
      ¡Hagamos leña del árbol caído»

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