El Centro Cultural de los Ejércitos en situación bochornosa, insostenible e inmerecida que debe acabar ya

ESCUCHAR NOTICIA: Lo primero que hay que dejar bien claro es que el Centro Cultural de los Ejércitos, igualmente conocido como Casino Militar, que ocupa uno de los más emblemáticos y codiciados edificios de la Gran Vía madrileña, es una entidad cien por cien privada propiedad sólo y exclusivamente de sus socios, por lo que a pesar de su nombre nada tiene que ver con Defensa; ni Defensa con él, a Dios gracias, que ya una vez un ministro socialista, cómo no, que intentó apropiárselo por la cara y con malas intenciones para el Casino. ¿Y qué ocurre en tan ilustre entidad cuyo origen se remonta a 1912? Pues por desgracia un poco de lo que tanto se prodiga hoy en día sólo que aquí, que sus socios son mayoritariamente militares, no tendría que darse: que el Casino viene decayendo desde hace años porque unos cuantos, en concreto su actual y perenne Junta Rectora, se empeñan en comportarse como el perro del hortelano, sí, ese que ni comía ni dejaba comer, y amarrados cual lapas al cargo, están dispuestos a envejecer en él  –o a morirse, porque la media de dicha Junta raya los ochenta años y subiendo–, sin importarles que con su actitud egoísta y cicatera  –en su senectud han hecho del Casino su vida–, apuntalada además con comportamientos marrulleros, según sentencia firme, han decidido atrincherarse hasta incluso hacerse el haraquiri, importándoles un bledo que tras ellos se produzca el apocalipsis de la institución. Lo peor en esta vida es no asumir con dignidad que tenemos fecha de caducidad. Sobre lo dicho, a las pruebas nos remitimos, y es que la cosa ha llegado a tal punto que un grupo de socios se vio obligado a acudir a los tribunales para que fuera la Justicia la que enmendara la plana a ese tapón que son la actual Junta Rectora de manera que sólo por imperativo legal de sentencia ya firme (AQUÍ la sentencia), se ha visto obligada a convocar nueva Junta General que se celebrará en Febrero, toda vez que la anterior estuvo plagada de infinitas irregularidades hasta el punto de que no hubo más remedio que impugnarla; bueno, irregularidades y cacicadas, fraudes, despropósitos y vulneraciones de los estatutos que se asemejan a los que vemos en cargos electos de enorme responsabilidad, y ya saben a quiénes nos referimos. El hecho de que semejantes personas sean militares, y de alta graduación, resulta, sin duda, especialmente doloroso, indignante, irritante y vergonzoso. Entre los «chanchullos» empleados por la senil Junta Rectora en la anterior Junta General con el fin de ser reelegidos y perpetuarse en el cargo ad infinitum, les resumimos sólo los más llamativos: Vulneración de los Estatutos en la convocatoria de las elecciones a Junta Rectora. Irregular modificación de los propios Estatutos. Falta de transparencia, extrema opacidad, desigualdad y manifiesta parcialidad a la hora de comunicar a los socios la candidatura alternativa. Actas mal redactadas; dicen que por error, pero en personas de tanto nivel da que pensar.. que no. Difusión de falsas noticias sobre las presuntas intenciones de la candidatura alternativa, tales como acusarles que, de ser electos, iban a despedir a todos los empleados, que tenían pensado vender el Casino, que expulsarían a los socios no militares, o que iban a desalojar a los residentes, y ello, además, con expresiones chabacanas impropias de personas de la formación profesional y moral que se debe suponer, exigir y esperar de militares; tampoco propias del trato entre ellos, es decir, entre compañeros, que lo son aún estando muchos retirados. Utilización de algunos empleados para hacer propaganda en su beneficio. Y… algo que parece que va siendo habitual en nuestra «democracia»: la sospecha de presunto fraude electoral a la hora de contar los votos emitidos como está ordenado; y eso que todo se hizo manualmente sin la intervención de INDRA; ya nos entienden. Por último, y por supuesto en absoluto menos importante, sino todo lo contrario, pero especialmente escabroso, repetimos que por tratarse de militares, es el hecho de que… sí, lo han adivinado: también en este caso y en este ambiente «hay que seguir la pista del dinero», porque al parecer, repetimos que al parecer, las cuentas no cuadran y, además, por cantidad que podría rondar los 50.000 euros. Ergo la pregunta es obligada: ¿se debe ese empeño de la Junta Rectora por no dejar el sillón al temor a la auditoria externa anunciada por la candidatura alternativa? Todo este desbarre, toda esta penosa situación, que como es lógico está afectando gravemente al Casino Militar, porque además otra de las características de la actual Junta Rectora es su indolencia, pues no son capaces, ni les interesa, reactivar, engrandecer y poner a pleno rendimiento tan magna institución actualmente infrautilizada, como muchos de sus espacios, es lo que llevó a no pocos socios a reaccionar, poniendo todo en manos de los tribunales que, como no podía ser de otra forma, les han dado la razón (AQUÍ la sentencia), motivo por el cual la actual Junta Rectora, como hemos dicho, se ha visto obligada a convocar nueva Junta General en Febrero, evento que debería servir para sacar de su bochornosa, insostenible e inmerecida encrucijada al Casino Militar, si es que los socios quieren que sobreviva y adquiera nuevo brío y esplendor como puede y se merece, pues es mucho, todo, lo que se juegan, tanto que, de seguir en la Junta Rectora, como pretenen, los mismos que ahora están, a no tardar mucho el Casino se convertirá en una pirámide en medio de la Gran Vía madrileña, objeto fácil del expolio de tanto buitre como hay suelto, y acabará, entonces sí, con todos los socios en la calle y su edificio convertido en un conglomerado de pisos turísticos habitado por una fauna salvaje procedente de todas las selvas del planeta. Veremos a ver qué pasa. Se lo contaremos. PD.- Con todo, que ya es, lo más doloroso es ver a militares que han sido y deberían seguir siendo ejemplo en todo, y entre ellos de verdadero compañerismo, enfrentados en una batalla absurda e inexplicable, muestra, una vez más, de los tiempos que corren, de a dónde hemos llegado y de cuán profundo ha calado ese divide y vencerás que los enemigos de Dios y de España utilizan con tanta maestría.   Pulse para escuchar el texto Lo primero que hay que dejar bien claro es que el Centro Cultural de los Ejércitos, igualmente conocido como Casino Militar, que ocupa uno de los más emblemáticos y codiciados edificios de la Gran Vía madrileña, es una entidad cien por cien privada propiedad sólo y exclusivamente de sus socios, por lo que a pesar de su nombre nada tiene que ver con Defensa; ni Defensa con él, a Dios gracias, que ya una vez un ministro socialista, cómo no, que intentó apropiárselo por la cara y con malas intenciones para el Casino. ¿Y qué ocurre en tan ilustre entidad cuyo origen se remonta a 1912? Pues por desgracia un poco de lo que tanto se prodiga hoy en día sólo que aquí, que sus socios son mayoritariamente militares, no tendría que darse: que el Casino viene decayendo desde hace años porque unos cuantos, en concreto su actual y perenne Junta Rectora, se empeñan en comportarse como el perro del hortelano, sí, ese que ni comía ni dejaba comer, y amarrados cual lapas al cargo, están dispuestos a envejecer en él  –o a morirse, porque la media de dicha Junta raya los ochenta años y subiendo–, sin importarles que con su actitud egoísta y cicatera  –en su senectud han hecho del Casino su vida–, apuntalada además con comportamientos marrulleros, según sentencia firme, han decidido atrincherarse hasta incluso hacerse el haraquiri, importándoles un bledo que tras ellos se produzca el apocalipsis de la institución. Lo peor en esta vida es no asumir con dignidad que tenemos fecha de caducidad. Sobre lo dicho, a las pruebas nos remitimos, y es que la cosa ha llegado a tal punto que un grupo de socios se vio obligado a acudir a los tribunales para que fuera la Justicia la que enmendara la plana a ese tapón que son la actual Junta Rectora de manera que sólo por imperativo legal de sentencia ya firme (AQUÍ la sentencia), se ha visto obligada a convocar nueva Junta General que se celebrará en Febrero, toda vez que la anterior estuvo plagada de infinitas irregularidades hasta el punto de que no hubo más remedio que impugnarla; bueno, irregularidades y cacicadas, fraudes, despropósitos y vulneraciones de los estatutos que se asemejan a los que vemos en cargos electos de enorme responsabilidad, y ya saben a quiénes nos referimos. El hecho de que semejantes personas sean militares, y de alta graduación, resulta, sin duda, especialmente doloroso, indignante, irritante y vergonzoso. Entre los «chanchullos» empleados por la senil Junta Rectora en la anterior Junta General con el fin de ser reelegidos y perpetuarse en el cargo ad infinitum, les resumimos sólo los más llamativos: Vulneración de los Estatutos en la convocatoria de las elecciones a Junta Rectora. Irregular modificación de los propios Estatutos. Falta de transparencia, extrema opacidad, desigualdad y manifiesta parcialidad a la hora de comunicar a los socios la candidatura alternativa. Actas mal redactadas; dicen que por error, pero en personas de tanto nivel da que pensar.. que no. Difusión de falsas noticias sobre las presuntas intenciones de la candidatura alternativa, tales como acusarles que, de ser electos, iban a despedir a todos los empleados, que tenían pensado vender el Casino, que expulsarían a los socios no militares, o que iban a desalojar a los residentes, y ello, además, con expresiones chabacanas impropias de personas de la formación profesional y moral que se debe suponer, exigir y esperar de militares; tampoco propias del trato entre ellos, es decir, entre compañeros, que lo son aún estando muchos retirados. Utilización de algunos empleados para hacer propaganda en su beneficio. Y… algo que parece que va siendo habitual en nuestra «democracia»: la sospecha de presunto fraude electoral a la hora de contar los votos emitidos como está ordenado; y eso que todo se hizo manualmente sin la intervención de INDRA; ya nos entienden. Por último, y por supuesto en absoluto menos importante, sino todo lo contrario, pero especialmente escabroso, repetimos que por tratarse de militares, es el hecho de que… sí, lo han adivinado: también en este caso y en este ambiente «hay que seguir la pista del dinero», porque al parecer, repetimos que al parecer, las cuentas no cuadran y, además, por cantidad que podría rondar los 50.000 euros. Ergo la pregunta es obligada: ¿se debe ese empeño de la Junta Rectora por no dejar el sillón al temor a la auditoria externa anunciada por la candidatura alternativa? Todo este desbarre, toda esta penosa situación, que como es lógico está afectando gravemente al Casino Militar, porque además otra de las características de la actual Junta Rectora es su indolencia, pues no son capaces, ni les interesa, reactivar, engrandecer y poner a pleno rendimiento tan magna institución actualmente infrautilizada, como muchos de sus espacios, es lo que llevó a no pocos socios a reaccionar, poniendo todo en manos de los tribunales que, como no podía ser de otra forma, les han dado la razón (AQUÍ la sentencia), motivo por el cual la actual Junta Rectora, como hemos dicho, se ha visto obligada a convocar nueva Junta General en Febrero, evento que debería servir para sacar de su bochornosa, insostenible e inmerecida encrucijada al Casino Militar, si es que los socios quieren que sobreviva y adquiera nuevo brío y esplendor como puede y se merece, pues es mucho, todo, lo que se juegan, tanto que, de seguir en la Junta Rectora, como pretenen, los mismos que ahora están, a no tardar mucho el Casino se convertirá en una pirámide en medio de la Gran Vía madrileña, objeto fácil del expolio de tanto buitre como hay suelto, y acabará, entonces sí, con todos los socios en la calle y su edificio convertido en un conglomerado de pisos turísticos habitado por una fauna salvaje procedente de todas las selvas del planeta. Veremos a ver qué pasa. Se lo contaremos. PD.- Con todo, que ya es, lo más doloroso es ver a militares que han sido y deberían seguir siendo ejemplo en todo, y entre ellos de verdadero compañerismo, enfrentados en una batalla absurda e inexplicable, muestra, una vez más, de los tiempos que corren, de a dónde hemos llegado y de cuán profundo ha calado ese divide y vencerás que los enemigos de Dios y de España utilizan con tanta maestría.

Lo primero que hay que dejar bien claro es que el Centro Cultural de los Ejércitos, igualmente conocido como Casino Militar, que ocupa uno de los más emblemáticos y codiciados edificios de la Gran Vía madrileña, es una entidad cien por cien privada propiedad sólo y exclusivamente de sus socios, por lo que a pesar de su nombre nada tiene que ver con Defensa; ni Defensa con él, a Dios gracias, que ya una vez un ministro socialista, cómo no, que intentó apropiárselo por la cara y con malas intenciones para el Casino.

¿Y qué ocurre en tan ilustre entidad cuyo origen se remonta a 1912? Pues por desgracia un poco de lo que tanto se prodiga hoy en día sólo que aquí, que sus socios son mayoritariamente militares, no tendría que darse: que el Casino viene decayendo desde hace años porque unos cuantos, en concreto su actual y perenne Junta Rectora, se empeñan en comportarse como el perro del hortelano, sí, ese que ni comía ni dejaba comer, y amarrados cual lapas al cargo, están dispuestos a envejecer en él  –o a morirse, porque la media de dicha Junta raya los ochenta años y subiendo–, sin importarles que con su actitud egoísta y cicatera  –en su senectud han hecho del Casino su vida–, apuntalada además con comportamientos marrulleros, según sentencia firme, han decidido atrincherarse hasta incluso hacerse el haraquiri, importándoles un bledo que tras ellos se produzca el apocalipsis de la institución. Lo peor en esta vida es no asumir con dignidad que tenemos fecha de caducidad.

Sobre lo dicho, a las pruebas nos remitimos, y es que la cosa ha llegado a tal punto que un grupo de socios se vio obligado a acudir a los tribunales para que fuera la Justicia la que enmendara la plana a ese tapón que son la actual Junta Rectora de manera que sólo por imperativo legal de sentencia ya firme (AQUÍ la sentencia), se ha visto obligada a convocar nueva Junta General que se celebrará en Febrero, toda vez que la anterior estuvo plagada de infinitas irregularidades hasta el punto de que no hubo más remedio que impugnarla; bueno, irregularidades y cacicadas, fraudes, despropósitos y vulneraciones de los estatutos que se asemejan a los que vemos en cargos electos de enorme responsabilidad, y ya saben a quiénes nos referimos. El hecho de que semejantes personas sean militares, y de alta graduación, resulta, sin duda, especialmente doloroso, indignante, irritante y vergonzoso.

Entre los «chanchullos» empleados por la senil Junta Rectora en la anterior Junta General con el fin de ser reelegidos y perpetuarse en el cargo ad infinitum, les resumimos sólo los más llamativos:

  • Vulneración de los Estatutos en la convocatoria de las elecciones a Junta Rectora.
  • Irregular modificación de los propios Estatutos.
  • Falta de transparencia, extrema opacidad, desigualdad y manifiesta parcialidad a la hora de comunicar a los socios la candidatura alternativa.
  • Actas mal redactadas; dicen que por error, pero en personas de tanto nivel da que pensar.. que no.
  • Difusión de falsas noticias sobre las presuntas intenciones de la candidatura alternativa, tales como acusarles que, de ser electos, iban a despedir a todos los empleados, que tenían pensado vender el Casino, que expulsarían a los socios no militares, o que iban a desalojar a los residentes, y ello, además, con expresiones chabacanas impropias de personas de la formación profesional y moral que se debe suponer, exigir y esperar de militares; tampoco propias del trato entre ellos, es decir, entre compañeros, que lo son aún estando muchos retirados.
  • Utilización de algunos empleados para hacer propaganda en su beneficio.
  • Y… algo que parece que va siendo habitual en nuestra «democracia»: la sospecha de presunto fraude electoral a la hora de contar los votos emitidos como está ordenado; y eso que todo se hizo manualmente sin la intervención de INDRA; ya nos entienden.
  • Por último, y por supuesto en absoluto menos importante, sino todo lo contrario, pero especialmente escabroso, repetimos que por tratarse de militares, es el hecho de que… sí, lo han adivinado: también en este caso y en este ambiente «hay que seguir la pista del dinero», porque al parecer, repetimos que al parecer, las cuentas no cuadran y, además, por cantidad que podría rondar los 50.000 euros. Ergo la pregunta es obligada: ¿se debe ese empeño de la Junta Rectora por no dejar el sillón al temor a la auditoria externa anunciada por la candidatura alternativa?

Todo este desbarre, toda esta penosa situación, que como es lógico está afectando gravemente al Casino Militar, porque además otra de las características de la actual Junta Rectora es su indolencia, pues no son capaces, ni les interesa, reactivar, engrandecer y poner a pleno rendimiento tan magna institución actualmente infrautilizada, como muchos de sus espacios, es lo que llevó a no pocos socios a reaccionar, poniendo todo en manos de los tribunales que, como no podía ser de otra forma, les han dado la razón (AQUÍ la sentencia), motivo por el cual la actual Junta Rectora, como hemos dicho, se ha visto obligada a convocar nueva Junta General en Febrero, evento que debería servir para sacar de su bochornosa, insostenible e inmerecida encrucijada al Casino Militar, si es que los socios quieren que sobreviva y adquiera nuevo brío y esplendor como puede y se merece, pues es mucho, todo, lo que se juegan, tanto que, de seguir en la Junta Rectora, como pretenen, los mismos que ahora están, a no tardar mucho el Casino se convertirá en una pirámide en medio de la Gran Vía madrileña, objeto fácil del expolio de tanto buitre como hay suelto, y acabará, entonces sí, con todos los socios en la calle y su edificio convertido en un conglomerado de pisos turísticos habitado por una fauna salvaje procedente de todas las selvas del planeta.

Veremos a ver qué pasa. Se lo contaremos.

PD.- Con todo, que ya es, lo más doloroso es ver a militares que han sido y deberían seguir siendo ejemplo en todo, y entre ellos de verdadero compañerismo, enfrentados en una batalla absurda e inexplicable, muestra, una vez más, de los tiempos que corren, de a dónde hemos llegado y de cuán profundo ha calado ese divide y vencerás que los enemigos de Dios y de España utilizan con tanta maestría.


21 respuestas a «El Centro Cultural de los Ejércitos en situación bochornosa, insostenible e inmerecida que debe acabar ya»

    1. ¿Como se puede decir que el Casino Militar es una ruina? Pues claro, si no se visita nunca, te crees lo que gente de muy mala leche te cuenta. El año pasado, 2025 se hizo una restauración completa de la fachada, por importe de más de 400.000 € que no costó nada a los socios, porque lo sufragó la publicidad de la lona que cubría los andamios. Pero esto se consiguió gracias a muchas y difíciles gestiones de la Junta Rectora. ¿Ya visto los salones, las habitaciones, todas remozadas, los ascensores nuevos? Hay que ser tan mentiroso como Sánchez para decir que el Casino Militar es un ruina

  1. Viendo el cipayismo de las Fuerzas Armadas con el que están encantados de la vida los militares la verdad es que cada vez poco a poco me «resbalan» cada vez las noticias al respecto. Que pena me da decirlo pero la culpa no es mía.

  2. He leído que, además de la cafetería, tiene tambien restaurante y habitaciones, y que allí se alojan, en ocasiones, altos cargos (más bien altas cargas), a precios de saldo…, supongo que con autorización del Ministerio, o de la Junta del Casino.
    ¡Convendría investigarlo!

      1. La reforma de los Estatutos se acordó en la Asamblea General del año 2022, en la que, por amplia mayoría de votos de acordó delegar ficha tarea en una comisión, sin más trámite. ¿Cual es el problema? Que algunos socios no acuden a las asambleas y luego viene el llanto y crujir de dientes.
        Por otro lado, la actual Junta Rectora tiene una auditoría, encargada después del último verano (2025) en la que consta la legalidad y corrección de la administración económica del Centro Cultural de los Ejércitos. Por tanto, NADIE SE HA LLEVADO UN DURO, no existe esa corrupción a la que alude el artículo. Y además, esa maligna insinuación puede ser objeto de una querella (criminal) y/un proceso por infracción del derecho al honor, exigiendo una rectificación y en su caso una indemnización, con la que tuvo que pagar la ex ministra Irene Montero. Los Tribunales tendrán la última palabra

      1. En Aragón se ha publicado que algún alto cargo, con rango de secretario de estado, subsecretario, diputado, etc., se alojaban oalojaron allí, por su proximidad al Congreso y, supongo que con autorizaciòn de alguien,
        (Por eso lo digo).

        1. La ocupación de habitación en el Centro Cultural de los Ejércitos de hace por los socios del mismo. Hay diputados y senadores de distintos partidos que son socios. Si son socios, no se les puede negar habitación (si hay disponibilidad) por el hecho de ser diputado o senador. ¿O sí? Eso sí que sería discriminatorio

        2. No sé lo que dicen en Aragón, pero sí me consta que hay varios diputados y senadores, de distintos partidos, que son socios del Centro Cultural de los Ejércitos. Por tanto tienen derecho a alojarse a bordo, si hay disponibilidad de habitación. No es un favor ni una corruptela, es un derecho del socio.
          Conviene informarse antes de hablar

        3. E centro Cultursl de lis Ejercitos es una Asociacion cultural que se rige por la Ley De Asociaciones del Estado español compuesta por socios civiles y militares que como tales pueden hacer uso de las instalaciones de Su asociación ya que el edificio y sus instalaciones pertenecen a los socios y sin percibir ayuda economica alguna externa de ningún tipo Así que les recomiendo que antes de hacer caso a petidistss o personas mal informado que intentan hablar mal del Centro ninguneándonos a los socios civiles , entérense primero si esos altos cargos y personas a quienes se refieren son socios
          Desafortunadamente son precisamente algunos de los socios militares que por cierto sus cuotas de asociación son menores que las de los socios civiles Iincomprensiblemente algunos de esos socios militares sy sus seguidores se dedican a echar por tierra la imagen de nuestra Asociación coaligna incomprensible secundada por palmeros igualmente indignos que es lo que se lleva en estos tiempos…
          Dios los cría y ellos se juntan Dejen de echar mierda en esa campaña deshonesta contra esa digna ASOCIACIÓN

    1. Es cierto que hay varios diputados y senadores que son socios del Centro Cultural de los Ejércitos, porque reunían los requisitos establecidos. En consecuencia, si hay habitación libre, no hay razón ni motivo alguno para negarles el alojamiento. Lo contrario sería claramente ilegal y discriminatorio

    2. No hay nada que investigar. Hay socios que, además de esa condición son diputados o senadores, lo cual no es incompatible, que se sepa. Y si hay habitación libre, ¿Por qué no se pueden alojar allí, como cualquier otro socio? ¿Hay alguna razón legal o estatutaria que lo impida?

    3. Si una diputada o senadora es a la vez socia del Centro Cultural de los Ejércitos, porque reúne los requisitos para ello dígame cuál es la razón para que no pueda alojarse en el mismo sitio hay disponibilidad. ¿Por que es mujer? ¿Porque está en la política? No sé entiende ese comentario absolutamente machista, ridículo y absurdo

  3. CREO QUE LA MENESTRA CARRILLONES ROBLES manda mucho allí, no se si jurídicamente, o por la vía de facto.
    Es posible que reciban subvenciones del ministerio, o yo que sé…

  4. Las elecciones a Junta Rectora de marzo de 2025 no fueron impugnadas nunca por nadie, se ve que les pareció bien el proceso electoral. Pero en agosto de ese año cambiaron de parecer, y 81 socios pidieron una asamblea general extraordinaria para celebrar nuevas elecciones. Y el juzgado, aplicando la legislación mercantil ( a una entidad sin ánimo de lucro) ordenó una celebrar una asamblea general extraordinaria para nombrar una comisión gestora con la única misión de celebrar nuevas elecciones

  5. He sido militar y vivo en Bruselas desde hace 25 años. Críticas como éstas son las que han llevado a que se cerrara el Club Deportivo Militar en Tervuren, el de Club de Vela de Aviación en Niewport saltara por los aires, que el Club Militar de Golf de Bruselas se privatizara y que del Club Prince Albert quede sólo la hostelería a la espera de una decisión final. Básicamente en un periodo de sólo tres años, los políticios cerraron toda la acción social de las Fuerzas Armadas de Bélgica, aprovechando un estado de opinión creado así. Yo no sé de qué va esto, ni me quiero meter. No me gusta especialmente lo que parece una referencia a la política hecha al final aquí, en un ambiente militar. Lo que sí sé es que así no se construye. Así se ayuda a los que quieren destruir.

    1. Pues de entrada llega usted tarde proque hay sobre al caso más artículos, siga leyéndolos
      Después dice no querer entrar, pero entra, así que aclárese, hombre.
      Tras sus contradicciones, habla sin saber que el Centro es privado, aunque su nombre parece lo contrario, el Centro es privado, nada tiene que ver con Defensa, gracias a Dios, por lo que depende sólo de sus socios y cuotas; no sé lo de esos otros que usted nombra.
      Pero construir se hace desde la crítica constructiva, como esta, y no desde la opacidad y el ocultamiento de la verdad que usted quiere, que es la que destruye al favorecer a los ineptos, chupones y demás.
      Por favor, un poco de seriedad.

Deja una respuesta

Normas: los comentarios son responsabilidad única y exclusiva de quien los inserta. Esta web ni asume, ni alienta ninguno de ellos. Quien se sienta ofendido por alguno, deberá inexcusablemente dirigir su queja de inmediato (plazo máximo 7 días según Ley Orgánica 2/1984) a nuestro correo en "CONTACTO". De no hacerlo así se entenderá que no se siente ofendido, así como que renuncia a cualquier clase de reclamación a que pudiera tener derecho.

Los campos obligatorios están marcados con *


Pulse para escuchar el texto