El contexto (de cómo se gestó la Constitución)

Gonzalo Fdez. de la Mora

Fui uno de los fundadores de Alianza Popular, y concurrí a las elecciones generales del 15 de junio de 1977 al frente de la candidatura del partido por la provincia de Pontevedra para el Congreso. Fui el único elegido de mi lista. La ley electoral de 18 de marzo de 1977 había sido elaborada por el primer Gobierno Suárez, de libre designación regia, para favorecer a las mayorías y establecer un bipartidismo más o menos imperfecto que asegurase una cierta estabilidad gubernamental. Como consecuencia del sistema impuesto, Alianza Popular con el 8,40% de los votos obtuvo sólo el 4,6% de diputados, mientras que los partidos mayoritarios, UCD y PSOE, con el 64% de los votos obtuvieron el 81% de los escaños. El artilugio legislativo redujo a la mitad al grupo popular mientras que casi dobló las representaciones centristas y socialista. El Parlamento elegido no se aproximaba ni ligeramente al resultado del escrutinio. Por añadidura, las elecciones se celebraron con desigualdad de oportunidades y sin limpieza. El aparato local y provincial del antiguo Movimiento, del que el entonces Presidente Suárez había sido secretario general, se volcó a favor de UCD y, en las mesas donde Alianza Popular no pudo designar interventores, las actas apenas reflejaron votos a su favor. La centenaria tradición española del pucherazo creo que no se quebró totalmente hasta las elecciones generales de 1982.

Aunque los comicios no se habían convocado para unas Cortes constituyentes, los partidos mayoritarios les dieron ese carácter de facto. Una importante formalidad jurídica no se respetó, con lo que otra interrogación de legitimidad se cernía sobre unas elecciones en las que el censo fue convocado para elegir Cortes ordinarias, y la campaña electoral apenas se había expresado sobre las cuestiones constituyentes.

Fui uno de los diputados propuesto por Alianza Popular para representarla en la Comisión de Asuntos Constitucionales, que inició sus trabajos el 5 de mayo de 1978. Pronto se puso de manifiesto que tal Comisión era simplemente retórica puesto que los acuerdos se tomaban entre ucedistas, socialistas y nacionalistas –cada uno de estos últimos grupos (11 catalanes, 8 vascos) era menos numerosos que el popular (16 diputados)—en reuniones clandestinas y preferentemente nocturnas, en restaurantes y despachos particulares donde incluso se pactaba quiénes votarían negativamente para evitar la revelación de unanimidades sospechosas. Quince días después de iniciadas las sesiones de la Comisión, socialistas y ucedistas acordaron en una cena la redacción de veintisiete artículos, que fueron aprobados por aplastante mayoría al día siguiente. En tal situación, los diputados de Alianza Popular en la comisión decidimos retirarnos. Habíamos sido totalmente eliminados del debate real. Reducidos a alguna inoperante manifestación verbal, decidí no participar en la farsa de las discusiones parlamentarias.

Alianza Popular convocó una reunión de directivos y delegados provinciales para decidir qué se recomendaba a su grupo parlamentario. En la primera votación triunfó el “no” al proyecto constitucional; pero por pretextos de dudoso fundamento se repitió la votación y por un par de voces, contabilizadas a mano alzada, se acordó dejar libertad a los diputados para que se pronunciaran en conciencia.

El proyecto de Constitución fue sometido al pleno del Congreso el 31 de octubre de 1978. Por azares alfabéticos fui el primer diputado que votó “no”. De los 350 sólo lo hicimos seis. Concluido el escrutinio, la Cámara se aplaudió entusiásticamente a sí misma mientras yo permanecía sentado y en silencio.

Fuente «Por qué voté negativamente a la Constitució » (Razón Española Nº 241 Enero-Febrero 2024


3 respuestas a «El contexto (de cómo se gestó la Constitución)»

  1. ¡Que gran intelectual era y es don Gonzalo Fernández de la Mora!
    Y que razón tenía cuando, en «El crepúsculo de las ideologías», sostenía la tesis de que la gran mayoría de la población se movía más por intereses que por ideologías.
    ¿Qué cabe pensar, sino, de ese 30% de la población española que sigue votando a la PSOE…?
    ¿O es INDRA quién les vota?
    Posdata;
    RAZÓN ESPAÑOLA es una revista muy recomendable, de las pocas que merece la pena leer Y ESTUDIAR.
    Los autores que escriben en ella son todos magníficos, de lo mejor.

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