El Coronel Vaquero, el héroe de las Lomas de San Juan

Col. José Vaquero y Martínez Elizalde

A modo de esbozo de lo que debería ser un trabajo mejor, acompaño a mi introducción unas líneas apresuradamente sacadas de varios archivos y fuentes, y que reflejan, sin duda, mejor que yo, el carácter y el heroísmo del jefe de la posición de Las Lomas de San Juan, el Coronel Vaquero (o Baquero, como se escribía entonces).

Quizás alguien, en esta aterradora época en la que no hay ni laureados ni medallas militares y nuestros reglamentos ni las contemplan, podría hacerle el honor que se ha hecho recientemente a otros héroes (Guerra de Marruecos) que en su momento no la recibieron. Y Vaquero fue propuesto para la Laureada por la Acción de Peralejo, y por una acción muy similar la recibió Vara del Rey.

1.- JOSÉ BAQUERO Y MARTÍNEZ DE ELIZALDE

En 1897 D. José Baquero tomó el mando del Regimiento Simancas nº 64 con guarnición en Guantánamo. En el verano de 1898 debió ser sorprendido por el desembarco del ejército estadounidense durante su estancia en Santiago de Cuba, y murió de un impacto directo (de cañón) en la cabeza.

General Shafter

Era de la División de Holguín y debía estar de paso por Cuba (como se denominaba coloquialmente a Santiago de Cuba), así que le metieron en la ratonera más importante: Las Lomas, con gente de aluvión y en un enclave casi sin fortificar previamente, y en el esfuerzo principal enemigo (Linares situó a Vara del Rey, con fuerzas de su brigada, en Caney, con más gente, en posición fortificada y alejada del esfuerzo principal enemigo).

El General Shafter dividió sus fuerzas en tres divisiones, destinando dos al taque principal sobre Las Lomas (División de Infantería del General Jacob Kent, División de Caballería del General Joseph Wheeler, dos baterías de cuatro piezas de 81 mm cada una (luego llegaron otras cuatro piezas más), y otra con dos ametralladoras (Gatlign), y la otra división, mandada por Lawton, contra la excéntrica posición de El Caney. Shafter, un hombre extremadamente gordo, estaba demasiado enfermo de gota y malaria como para dirigir personalmente las operaciones y en su lugar montó un cuartel general en El Pozo, a 3 km; Wheeler se quedó en la cama y fue sustituido por Summer; toda una muestra del mal que impidió a los ingleses apoderarse de Santiago después de intentar conquistar Cartagena de Indias en 1.741.

Gral. Vara de Rey

Al General Vara del Rey se le encomendó la defensa de El Caney con apenas 550 hombres entre los de su brigada (1ª de la 8ª División -“Cuba”-, del 4º Cuerpo de Ejército -CE-) y los voluntarios cubanos leales, además de dos cañones de montaña Placencia de 90 mm, unos 500 hombres que se enfrentaron a cerca de 7.000 yanquis y 1.000 mambises. El combate duró de las 06:30 a las 17:30. Las bajas españolas fueron 38 muertos, 138 heridos y 130 prisioneros; los restantes, al mando del Teniente Coronel Puñet, pudieron retirarse a Santiago. Entre los muertos estaban el propio Vara del Rey y sus dos hijos; fue rematado, junto con los camilleros que lo llevaban. Los Yanquis (6.889 americanos y unos 1.000 guerrilleros cubanos) tuvieron 81 muertos y 360 heridos, además de otros 150 guerrilleros cubanos. Y no pudieron envolver Las Lomas.

El Coronel D. José Vaquero y Martínez Elizalde estaba al mando de la posición en Las Lomas de San Juan, la cual dominaba el pequeño río del mismo nombre y se integraba en el sistema defensivo de Santiago de Cuba; apenas estaba normalmente guarnecida, mientras que el Caney sí lo estaba y el fuerte de el Viso era de piedra y estaba situado sobre un empinado cerro. En la cima de San Juan había una casa-blocao de ladrillo y en la posición llamada Kettle se encontraban los edificios de una plantación de caña; en ambas se excavaron trincheras y pozos de tirador, además de alambradas.

Col. Díaz Ordóñez

Las Lomas estaban inicialmente defendidas por 137 hombres de una Compañía del Batallón de Cazadores de Talavera. Estos efectivos fueron reforzados ante la amenaza invasora por una Compañía del Batallón Provisional de Puerto Rico nº 1 y otra del Talavera, con el apoyo de dos cañones Krupp de 75/11 de tiro rápido (orgánicos de Vara del Rey). El Coronel José Vaquero se hizo cargo de aquella primera línea defensiva compuesta por un total de 521 hombres. Las dos piezas de artillería del Capitán De Antonio estaban supeditadas al mando del Coronel Salvador Díaz Ordóñez (Jefe de Artillería del CE). Ellos fueron los que detuvieron durante más de medio día a las dos divisiones yanquis y a los mambises, porque solo cuando ellos cayeron, a media tarde, la segunda línea (Fuerte Canosa, a 700 m a retaguardia de Las Lomas, donde estaba el General Linares y su Cuartel genera, más tres Compañías del Batallón de Talavera, total 411 hombres) y la reserva (un escuadrón de “guerrilleros montados” del Batallón de Puerto Rico cerca del Fuerte Canosa) entraron en fuego. El conjunto sumaba los 1.072 hombres que citan algunas fuentes. En San Juan hubo 59 muertos, 170 heridos y 39 españoles capturados, y en conjunto Caney-Lomas 165 muertos, 376 heridos y 121 prisioneros. Los norteamericanos (sin contar las bajas mambieses) sufrieron en los duros combates por hacerse con el control de las Lomas de San Juan un total de 205 muertos y 1.180 heridos, lo que supone casi un 10% de las tropas del U.S. Army destinadas en Cuba.

Vaquero murió de un imparto directo de cañón en la cabeza (en otros lugares se habla de en el pecho), cuando, según relatos, arengaba y dirigía a sus hombres paseando por detrás de la trinchera fumando un puro; sus restos quedaron en el lugar donde cayó y seguramente fue enterrado en una de las trincheras, junto con otros soldados muertos en aquel combate. Hay noticia fehaciente  de que los cubanos, al hacer el monumento al combate, encontraron restos humanos, uno de ellos con tres “mantecadas” (estrellas de ocho puntas), es decir, de Vaquero.

Yanquis en las Lomas de San Juan

Yanquis en las Lomas de San Juan

Después de la toma de Las Lomas, el enfermo General Shafter telegrafió al Presidente McKinley proponiéndole una retirada de 6 millas; el Presidente le ordenó que no retrocediera ni una pulgada sin órdenes expresas. Antonio Carrasco García (En guerra con Estados Unidos. Cuba 1898) dijo que «los combates del 1 de julio produjeron en las filas americanas una profunda desmoralización. La durísima defensa de los españoles en aquellas posiciones supuso un golpe brutal el entusiasmo norteamericano al poner pie en la isla. La realidad de la guerra se abrió a sus ojos con toda crudeza. Tal es así que el 3 de julio Roosevelt escribió al senador Henry Cabot Lodge: “Diga al presidente que, por amor del cielo, nos envíe cada regimiento y, sobre todo, cada batería que sea posible; hasta ahora hemos ganado con un alto coste, pero los españoles luchan muy duramente y estamos muy cerca de un terrible desastre militar; debemos recibir ayuda, miles de hombres, baterías y comida y munición”».

EL PAIS del 11 agosto 1899 publicó el siguiente telegrama de McKinley a Shafter: «Intime usted la rendición de la plaza, he pactado con Madrid los preliminares de la paz (¡!), que se basan en la rendición. Santiago de Cuba se rendirá guardando las normas del honor, con un simple simulacro de combate… propone la rendición, que con el ejercito enfermo entraréis triunfantes…».

2.-BAQUERO, EL HÉROE DE LAS LOMAS DE SAN JUAN

Crónica de La Correspondencia Militar. 28 de septiembre de 1898, nº 6 286, Año XXII

Col. Vaquero (tras resultar herido en Peralejo)

En Cuba fueron legendarios sus ardimientos y e integridad: á las condiciones de perfecto caballero, sumaba otras envidiables que pocas veces se ven reunidas en un militar con más armonía y perfección que en él; amante del soldado como ninguno, era obedecido sin violencias de carácter, obedecido hasta el heroísmo; fué siempre el primero en dar ejemplo de valor y abnegación, peleó toda la campaña en el departamento Oriental, allí en donde la lucha fue más sangrienta y más llena de peligros y traiciones por parte del enemigo.

Decía el General Martínez Campos cuando llegó á Bayamo después de la célebre Jornada de Peralejos: «Con jefes como San Martin, Baquero y Escario se puede ir á todas partes».

Milagrosamente he tenido ocasión de hablar con cinco de los soldados del batallón de Puerto Rico, testigos presenciales de la muerte del infortunado Baquero, y dicen: Que cuando el fuego era mayor, cuando escaseaban las municiones, se acerco Baquero montado a caballo á la trinchera que ocupaba á un lado del camino la compañía de este batallón y con semblante sereno animaba á aquella gente; de improviso, una granada estalló en medio de su pecho y desapareció su cuerpo hecho pedazos.

Con un puñado de valientes, alentados por el ejemplo del jefe, sostuvo á pecho descubierto una lucha desigual y formidable contra loa americanos, y envuelto entre girones de gloria, pronunciando el nombre de su querida España, desapareció deshecho por la lluvia de proyectiles enemigos.

¡No serán así los jefes á que pudo referirse el Conde de las Almenas, no; éstos saben morir al frente de sus soldados, saben empeñar luchas imposibles y con inteligencia grande para concebir lo inútil de la empresa, ofrecer su vida sin regateos, no sin que su pecho esconda alguna maldición sangrienta!…

El día 1º de Julio, Las Lomas de San Juan, los 400 soldados de Talavera y Puerto Rico, forman la epopeya del Coronel Baquero. Si alguno de los 400 queda con vida; si hay soldado sin anemia que oscurezca la memoria, ó paludismo que imposibilite pronunciar una palabra, os hará estremecer de espanto al contaros detalles de aquella horrorosa jornada.

Baquero se ganó, con el heroico Coronel Albert, la Cruz Laureada de San Fernando en la célebre acción de Yuraguana, que se desenvolvió en los comienzos de esta guerra (24 Marzo 1895) y por causas bien ajenas á la voluntad de los mismos, estos valientes dejaron de solicitar la apertura del juicio contradictorio; alguien pudiera tal vez en aquella columna dar razón de su conducta generosa, pero es lo cierto que los dos han desaparecido como sucumben los mártires. ¡Cuatro días elogiaron los periódicos su conducta; después… nada!  ¡Tal vez sus hijos tendrán que mendigar un pedazo de pan!

D. José Baquero Martínez, joven todavía, lleno de entusiasmos, la vida de campaña le era familiar; los insurrectos le temían por ser uno de los jefes que siempre buscan, y como el que busca encuentra, su hoja de servicios está llena de hechos gloriosos que forman la corona del martirio para los héroes ignorados de nuestra historia. ¡Es un legado que reciben los sucesores; en España tiene poco valor, porque se cotiza á bajo precio!

Entierro del «Oficial Español Desconocido» caído en la batalla de Las Lomas

Al comenzar la campaña que tan tristemente termina, devolviendo á España los cadáveres que allí no pudieron ser enterrados, porque ya faltaba espacio para recubrir de tierra á tantos soldados de la Patria, era Baquero comandante; ascendió á teniente coronel por antigüedad, y en Peralejo fué propuesto por Martínez Campos para coronel, dándole el mando del Regimiento de Simancas, del que se hizo cargo inmediatamente, á pesar de la herida que sufrió en dicho combate; estaba en posesión de la cruz de tercera clase de María Cristina y se hallaba propuesto para el empleo de general de brigada.

Tres años de constante lucha; dos empleos sobre el campo de batalla. ¿Y para qué? Para ser después destrozado su cuerpo por el plomo enemigo amasado en los Estados Unidos á la sombra de una amistad oficial con España, en la que ni aun los más cándidos creyeron.

Señor Conde de las Almenas: ¡Baquero ganó dos empleos, no como se ganan los gobiernos civiles ni las actas de senador y diputado: las ganó con sangre…!

¡También Baquero debe ir á la barra!

¡¡¡Maldición para el español que profane las cenizas del héroe!!!—SERVET.

Nota: las fotos son del Álbum de fotografías del Centro de la Colonia Española en Santiago de Cuba perteneciente a “un oficial muerto en la batalla de Lomas de San Juan”, de 12 de Marzo de 1922. (AQUÍ)


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