El Covid: excusa y herramienta para esclavizarnos

El objetivo COVID-19 parece ser la creación de “una sociedad de control total”, y sobre su postura moral respecto a las vacunas derivadas del aborto no puede haber “ninguna excepción”.

Cuando se le pidió que reflexionara sobre los confinamientos y prohibiciones que se han producido en los dos últimos años, Schneider afirmó que la aplicación similar y universal de estas medidas fue claramente “una exageración desproporcionada” en relación con la amenaza del virus, por lo que ha indicado objetivos que iban más allá de los fines sanitarios.

Mons. Schneider

El obispo de Astana (Kazajistán), Athanasius Schneider, concedió una entrevista a los productores de un documental de próxima difusión, titulado Planet Lockdown.

“Cuando se tiene una sociedad de control total se está muy cerca de una sociedad de esclavos, donde hay un pequeño grupo de élites que controla al resto”.

En la conversación, como siempre, monseñor Schneider dijo varias cosas significativas, incluyendo el recuerdo de las similitudes entre su vida anterior, cuando creció bajo la opresión comunista soviética, y lo que está sucediendo en el mundo occidental hoy.

“¿Por qué están haciendo esto? No es sólo por la salud de las personas, sino que debe haber otro propósito, una especie de propósito político para crear nuevas estructuras y sistemas de vida social, probablemente de más control sobre cada uno de nosotros, es decir, una sociedad de control total. Y cuando se tiene una sociedad de control total se está muy cerca de una sociedad de esclavos, donde se tiene un pequeño grupo de élites que controlan al resto”.

“Esta impresión se mantiene ahora, después de las experiencias de este año de confinamientos y otras medidas, con la necesidad cada vez más urgente de vacunarse. Por lo tanto, se puede creer que existe el objetivo de crear un nuevo sistema social, un orden”, sostiene monseñor.

“Cuando no tienes privacidad, eres un esclavo. Los esclavos no tienen privacidad. Y esto va en contra de la dignidad de la persona humana».

“También tenemos derecho a la privacidad, a no ser controlados por completo. Y cuando no tienes privacidad, eres un esclavo. Los esclavos no tienen privacidad. Y esto va en contra de la dignidad de la persona humana”.

“Cuando toda la sociedad se ha sometido al control total, de alguna manera todos somos tratados como personas peligrosas que deben ser controladas. Esto va en contra de la dignidad de los seres humanos creados por Dios”.

El obispo reiteró su postura de rechazo frontal a los productos o experimentos “que utilicen líneas celulares procedentes de un aborto, del asesinato de un niño inocente”.

Monseñor Schneider dijo estar convencido “de que se trata de un mal intrínseco. Y un cristiano no puede, de ninguna manera, bajo ninguna excepción, utilizar legítimamente esta vacuna. Porque ustedes lo saben, con pleno conocimiento y plena libertad, no pueden hacerlo, porque de este modo estarían colaborando en forma próxima, no remota, sino próxima, con la horrible y mortal industria que ahora crece día tras día”.

En cuanto a lo que Schneider denomina “industria fetal”, señala que “hay dos fenómenos que debemos distinguir. Uno es el asesinato de bebés inocentes, es horrible, es el aborto en sí mismo; luego el otro fenómeno horrible es el abuso de sus partes del cuerpo y de sus células por parte de la investigación médica y de la industria que ahora se está expandiendo. Y así, nos acercan a esta horrible y cruel industria, que abusa de los más débiles de nuestra sociedad, los no nacidos y sus partes del cuerpo… No podemos utilizar sus vacunas o medicamentos contaminados por el aborto, desde el momento que tenemos un conocimiento certero de todo esto”.

“Debemos protestar siempre contra esto. Cuando permitimos una excepción, nuestra protesta no es creíble y esto debilita toda nuestra protesta contra esta horrible industria. Y, de hecho, seremos ineficaces”.

Schneider, que en su infancia vivió la experiencia de la Iglesia clandestina en la Unión Soviética, donde sus padres eran miembros activos, comparó su vida bajo el sistema soviético con lo que está ocurriendo hoy en Occidente.

Dijo que “este momento es muy parecido a la época soviética en la que viví”.

“Este momento es muy parecido a la época soviética en la que viví. [Ahora] sólo hay un significado aceptado. Y si declaras otro significado, te declaran enemigo, espía o “teórico de la conspiración”. De hecho, así de idéntico era el poder soviético”.

“Si ofreces otra opinión dicen que estás en un ‘grupo de conspiradores’. Usted pronuncia una ‘teoría de la conspiración’ y haces ‘incitación al odio’. Esta expresión –‘incitación al odio’- proviene de los comunistas. Decían ‘odias el sistema soviético, odias al pueblo soviético porque estás en contra del comunismo».

Hoy en día, con el uso de nuestros medios de comunicación de masas y las redes sociales, nos “lavan el cerebro desde la mañana a la noche con las llamadas ‘noticias COVID’, las cuales no son reales” y no hay ninguna posibilidad para alguien de proporcionar un análisis de los datos que se proporcionan.

Schneider continuó diciendo que los comunistas soviéticos “lavaban constantemente el cerebro” de la gente, proporcionando siempre información sobre la “hermosa vida” bajo ese sistema. Hoy en día, con el uso de nuestros medios de comunicación de masas y de las redes sociales, nos “lavan el cerebro desde la mañana a la noche con supuestas ‘noticias COVID’ que no son reales” y no hay ninguna posibilidad de que alguien ofrezca un análisis verdadero de los datos que se proporcionan.

“Y ahora tenemos para toda la población mundial un signo de sumisión a este nuevo sistema: la mascarilla”, dijo el obispo a los entrevistadores. “Es un signo visible de que te has sometido. Aunque muchos científicos y médicos, y personas con sentido común dicen que la mascarilla es realmente inútil… Pero se continúa usando porque el nuevo sistema social global quiere tener un signo exterior concreto de sumisión, y expresión de la continua situación de emergencia que ha creado e incluso ampliado”.

“Y ahora tenemos para toda la población mundial un signo de sumisión a este nuevo sistema: la mascarilla”… el nuevo sistema social global quiere tener un signo exterior concreto de sumisión, y expresión de la continua situación de emergencia que ha creado e incluso ampliado”.

“Y por ello, espero que las personas con sentido común se levanten desde diferentes partes de la sociedad, de buena voluntad, para resistir las nuevas formas de dictadura en el mundo occidental”.

La conclusión de la entrevista a monseñor se refiere al aspecto espiritual de la emergencia.

“Esta sociedad debe renovarse, y estoy convencido de que sólo puede renovarse con Cristo, el único Rey de la humanidad, el Salvador, y con los Mandamientos de Dios, que conducen a la humanidad a la verdadera felicidad y paz”.

Para renovatio21


2 respuestas a «El Covid: excusa y herramienta para esclavizarnos»

  1. Este obispo, junto al arzobispo Carlo Maria Viganò (Italia) y a un par de cardenales (Burke y Sarah), está combatiendo la FALSA doctrina del FALSO PROFETA (Bergoglio, por supuesto), y dirigiendo al Remanente como es debido.

    Menos mal que aún quedan algunos -pocos, bien pocos- consagrados fieles a su Señor…

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