El cuadro blanco y el punto negro

Durante el primer mes del año, hago una proyección del año y pongo cada área y aspecto de mi vida en manos de Dios. Esto lo hago a través del la oración y el ayuno. Para mí esas son dos herramientas muy poderosas que me ayudan a alimentar mi espíritu y a recargarme para todo el nuevo año. Para mí el ayuno es un tiempo muy productivo y de mucho aprendizaje.

Durante el ayuno, reflexiono sobre todos los aspectos de mi vida. Busco enfocarme en lo que debe ser cambiado o mejorado y en lo que no me esta dejando avanzar hacia el cumplimiento de mis objetivos de vida.

Uno de los aspectos que analicé fue mi papel de madre. Desde que soy mamá, hace más de tres años, he tenido dentro de mí el deseo de volver a trabajar. No solo por la falta que me hace todo lo que él trabajo conlleva, sino también por temer estar desactualizándome en términos profesionales con el pasar del tiempo. Tuve momentos en mi día a día como madre que sentí que no pasaba nada. Lo único que pasaba era el tiempo y yo seguía en el mismo punto. Este sentimiento estuvo presente como un fantasma que no me dejaba sentirme 100% plena.

En este tiempo de reflexión, me di cuenta que mi mejor recuerdo de la infancia era tener a mi mamá a mi lado siempre. Ella trabajaba mientras yo estudiaba. Cuando llegaba del colegio, ella estaba ahí, con el almuerzo calientico y atenta a oír mis historia del colegio. Haber tenido a mi mamá a mi lado dejó una huella y unas bases muy sólidas en mi ser y en mi educación. Recordar eso cambió mi forma de pensar de mi panorama actual. Entendí que, por estar demasiado enfocada en lo que no tengo, no lograba ver lo que tengo actualmente.

Casualmente, días después de terminar mi ayuno, mientras cenábamos, mi esposo me preguntó: “¿si pudieras cambiar algo en tu vida hoy, que cambiarías?” Por más que pensé, no se me ocurrió algo que quisiera cambiar en este momento. Me sentí feliz, no solo por no tener una respuesta, sino por el hecho de saber que, un par de meses atrás, sí tenía cosas que quería cambiar. No es que todo esté perfecto ahora. Pero, en vez de quejarme, estoy trabajando los aspectos de mi vida que puedo cambiar. Los que no puedo cambiar, los estoy viendo como oportunidades. Por ejemplo, actualmente no estoy trabajando, pero puedo estar con mis hijas todo el tiempo. Esto me permite ver de cerca sus avances y desarrollo. Claro que hay unos días difíciles y otros monótonos, pero ellos me ayudan a desarrollar la paciencia, el dominio propio y, de paso, la creatividad. No tengo mi familia ni mis amigos cerca, pero puedo hacer nuevas amistades y encontrar nuevas actividades.

A veces sin darnos cuenta, nos enfocamos más en el punto negro que en el cuadro blanco. Al hacerlo, no nos permitimos ver el cuadro tan lindo que tenemos en frente. Hoy, trato de ver todo desde una perspectiva diferente y logro tener paz con mi estado actual. Quiero invitarlas a transformar ese punto negro en una oportunidad y en disfrutar ese cuadro blanco que es su vida. No gastemos más tiempo quejándonos por el punto negro. Él siempre va estar ahí, pero nosotras podemos verlo diferente.

Y tú en que estás enfocado. ¿Cuadro blanco o punto negro? 

«Elige mirar lo bueno que tienes y no lo malo que has vivido»


3 respuestas a «El cuadro blanco y el punto negro»

  1. Profunda reflexión.
    Verdadera filosofía vital, que recuerda aquello del sabio famélico:
    Cuentan de un sabio que un día, tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba, de las hierbas que cogía
    Habrá para si decía, alguien más mísero que yo, y cuando el rostro volvió, halló la respuesta viendo, que otro sabio iba cogiendo, las hierbas que él arrojó.
    Doy fe del efecto salutífero del ayuno.
    Así en lo físico como en lo espiritual.
    Si bien yo practico esa contención durante la Cuaresma.
    Desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de Resurrección.
    Gracias por compartir sus reflexiones

  2. La función esencial/cristiana de la familia es ofrecer una buena simiente al Padre. Eso debería ser el mejor aliciente, pero resulta que ni lo es para la mayoría, dados los tiempos que corren. Hay demasiadas tentaciones a mano que nos alejan de las cosas importantes para un cristiano, o sea, verdaderamente importantes. Saber está bien, el bien estar material está sobre valorado… han creado una necesidad en base a la autoestima que nada tiene que ver con el cristianismo. Así se ha perdido el papel de cada componente familiar, y ha sido intencionado aunque cueste creerlo y nadie lo sienta como tal. Se han mezclado los papeles y sembrado las discordias y las envidias sin que se haya percibido, hasta tal punto que, la visión de la familia tal como fue en tiempos del Mesías resulta inaceptable y descabellada para los cristianos actuales.
    El éxito profesional de la mujer es un caramelo que nos han traído lacayos masones como Freud, han creado una necesidad (tal como se ve hoy) que en su día no lo era. Freud era de la logia anglo sionista B´nai B´rith, que está de tras de la mayor parte de guerras y revoluciones que nos han conducido hasta este nuevo orden global anti cristiano.

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