El decreto de la profanación

«Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones», palabras de Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE, cuya máxima antidemocrática sigue Pedro Sánchez como antes Rodríguez, González, Largo Caballero y Prieto, entre otros muchos socialistas de pro o de base.

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Hoy, 24 de Agosto de 2018, si Dios no lo remedia y el tiempo no lo impide, Pedro Sánchez, presidente legal del Gobierno, pero democráticamente ilegítimo porque no lo es por unas elecciones generales –¿recuerdan la palabra democracia?–, va a emitir un nuevo decretazo –y van siete en tres meses, todo un record– en este caso para profanar la sepultura de Francisco Franco; y decimos «profanar» porque por mucho mandato que tenga del Congreso, al no disponer del permiso de la familia ni el Congreso ni Pedro Sánchez pueden «exhumar» sus restos sin vulnerar la ley a la que ellos también deben someterse, de ahí lo de «profanación».

La jugada, cómo no, es maléfica. Porque con ella, y aunque el trámite parlamentario de validación obligado le saliera mal, para el cual tiene un plazo máximo de 30 días –aunque del PP y de C,s nada hay que esperar, sino todo lo contrario–, el decreto no se anularía y podría muy bien llevarlo a cabo, es decir, presentar, antes o después, el hecho consumado. El problema para los timoratos partidos de «centro», que es lo que pretenden ser PP y C,s, es que si votan en contra o se abstienen en la validación parlamentaria los socialistas y comunistas les tildarán de «franquistas» y «fascistas», y si votan a favor cabrearán a no pocos de sus votantes.

Frentepopulistas profanando tumbas en 1936

Pero con todo, lo más importante no es ya lo dicho, sino que Sánchez va a utilizar una norma para saltarse otra, y todavía más: lo va a hacer mediante un decreto, los cuales, según señala expresa, clara y concretamente el artículo 86 de la actual Constitución están sólo para «caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-leyes y que no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el Título I, al régimen de las Comunidades Autónomas ni al Derecho electoral general.»  Así pues, o razona, argumenta, documenta, explica y convence de que dicho decreto responde a un caso de «extraordinaria y urgente necesidad» o su acción se volverá contra él antes o después. (Para ampliación de detalles jurídicos sobre los decretos AQUÍ)

El problema es que ya existe un precedente: la expropiación por una peseta en 1983 de RUMASA llevada a cabo por la vesania de Felipe González y/o Guerra; el de «Montesquieu ha muerto»… porque lo mató él, claro. Con el tiempo, Ruíz Mateos ganó el oportuno pleito y como para entonces el daño ya estaba hecho la indemnización correspondiente, que fue multimillonaria, la tuvimos que pagar todos los españoles, ya que como todos sabemos los  marxistas siempre tiran con pólvora del rey, o sea monárquica, mal que les pese… que no les pesa.

La cuestión aquí, y es con lo que juega Sánchez, cuyos sesgos stalinistas son cada día más evidentes, es que el daño en este caso no es económico, sino moral a la familia de Franco, siendo muy difícil de cuantificar para una supuesta indemnización; además, caso de haberla y aceptarla tal familia les dejaría marcados ante los españoles para toda la vida.

¿Hay posibilidad de que en vez de indemnización el juez en su día obligue a devolver los restos de Franco a su actual sepultura? No lo sabemos, ojalá que sí y que como añadido a tal sentencia se obligara a que quien los depositara en el Valle fuera Sánchez, cuya contumacia, empecinamiento y desvaríos habrían sido la causa.

Al margen de asuntos judiciales, el espectáculo que está dando esta España al mundo es bochornoso. No existe parangón en toda la historia de la Humanidad de algo así. Ni en la cultura más primitiva de la que se tiene referencia se obró nunca así. Si visitan Roma, aún sin que haya posible comparación entre Franco y Mussolini, que conste, pueden ustedes, por una pequeña cantidad, realizar una entretenida visita por la «Roma mussoliniana» sin que ningún italiano proteste. También sin comparación, por supuesto, en París se rinde constantemente homenaje en un fastuoso mausoleo al tirano Napoleón que tanto sufrimiento causó a toda Europa, Francia incluida, sin que jamás el partido socialista galo haya renegado de él, le quiera desenterrar o convertir el mausoleo en un circo. De igual manera, y otra vez sin comparación posible, todavía hoy se mantiene en plena plaza roja de Moscú el mausoleo y la momia del terrible dictador Lenin, y se puede visitar la tumba del sátrapa Stalin, sin que nadie se escandalice de los nostágicos de la checa que le rinden homenaje. En los EE.UU., la casa y sepultura del general sureño Lee es visita obligada. Y así podríamos seguir hasta aburrirnos.

¿Cuál será la próxima víctima de la vesania de Sánchez? A lo mejor, dado su desnivel cultural, será destruir todo lo relativo al único general franquista que, además, sigue en activo: el General Óptica.

 

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