El deporte femenino realmente no interesa a casi nadie

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El deporte femenino realmente no interesa a casi nadie, aunque esté de moda defenderlo y reivindicarlo como arma arrojadiza contra una sociedad supuestamente machista y heteropatriarcal. Ser feminista es necesario para ser de izquierdas y no solo eso, sino necesario para no ser fascista. A partir de ahora todo el mundo tiene que ver el deporte femenino por decreto, sea lo que sea, aunque no nos despierte interés ninguno el juego, por el hecho de ser femenino y no quitar derechos a la mujer. Estamos en el siglo XXI, ¿qué es eso de hablar del gol de Marcelino o del gol de Maradona? Eso es machismo.

El deporte femenino no interesa a casi nadie, esa es la realidad, al menos desde que se retiró Arancha Sánchez Vicario, la deportista que tanto hizo por el deporte femenino en este país, sacándolo de la irrelevancia. El coraje de Arancha, con dolores de parto, fue entrando en los hogares españoles y cuando jugaba una final se paraba todo el país. Y hasta mi paisana Conchita Martínez, con más clase y menos sangre, siguió su estela de manera vicaria.

Luego Arancha, tras su retirada pasaría un calvario a nivel personal. ¿Donde estaban los progres para defender a aquella que tanto había hecho para visibilizar a la mujer en el deporte? Igual es que no era de izquierdas. Si lo hubiese sido, ya lo sabríamos. Pero como no lo es, pues silencio, que sufra, que se hunda. Si no eres de izquierdas, no eres mujer.

Desde que la televisión pública española está en manos de la extrema izquierda bolivariana el adoctrinamiento es un hecho. El marxismo cultural campa a sus anchas pretendiendo imponer como dogmas la ideología de género y el feminismo. Eso es lo políticamente correcto, lo que toca. El que no acepte estos dogmas es un machista, un homófobo, piensa en blanco y negro y es un peligro para la democracia. Pues ya va siendo hora que una democracia liberal que pisotea los derechos de Dios tenga alguien que la cuestione.

La memoria histórica es otro dogma. Las monjas y mujeres violadas y asesinadas por el terror rojo no son mujeres, pues para ser verdaderas mujeres hay que ser de izquierdas, republicana y feminista. Es más mujer un hombre que se siente mujer que una mujer de derechas, que es una fascista sin alma. Si eres de izquierda puedes ser lo que quieras hombre, mujer, perro, árbol…pero si eres de derechas no cabes en la sociedad.

Nunca se había dado tanta cobertura al deporte femenino como hoy en día y lo hacen con fines ideológicos. Pero lo cierto es que los grandes eventos del deporte femenino, pese a los esfuerzos mediáticos (incluidos de los periódicos) siguen sin tener arraigo en la población, como se demuestra en la audiencias y aún así no me extrañaría que estuviesen infladas.

Estoy seguro de que muchos de los progres que reivindican la equiparación del deporte femenino al masculino no podrían citar el nombre de tres jugadoras de la selección española de fútbol. ¿Hubo mundial femenino de fútbol? La verdad es que si lo hubo no lo sentí en los bares. Ahora ha habido un triunfo en baloncesto femenino. ¿Cuantos millones de personas han salido a las calles a celebrarlo?

Esto no es machismo ni tener nada en contra de la mujer, es constatar que por ahora el deporte femenino no engancha a la gente, por mucho que quede bien decir que hay que apoyarlo, que tienen que ganar lo mismo que los hombres, aunque las audiencias sean más bajas y los ingresos sean mucho menores.

La mujer es mucho más apta para determinados deportes que exigen más flexibilidad y agilidad que fuerza y velocidad, como la gimnasia rítmica, el patinaje, la natación sincronizada… por citar algunos de ellos. El problema es que estos deportes, aunque bellos, no han sido nunca de masas. Es de valorar las hazañas de deportistas como Mireia Belmonte, Ruth Beitia, Laia Sanz, Teresa Zabell, Carolina Marín…admirables a nivel personal, pero estoy seguro de que la mayoría de la población, incluso los más feministas, no saben ni siquiera a que deporte pertenecen.

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