El «Desafío de la Industria de Defensa», una pantomima de El Confidencial y los militares

Hace unos días se celebró en Córdoba una jornada denominada Desafío de la Industria de Defensa, promovido por el diario El Confidencial y promocionado por el Ministerio de Defensa, el consistorio cordobés y varias empresas del sector. El evento tuvo lugar cara al público y por internet consistiendo, sobre todo, en una serie de «mesas redondas» en las que participaron representantes de todas las entidades nombradas, siendo presentadas y moderadas por algún periodista de El Confidencial. Duró un día con parón para almorzar y fue clausurado por la ministro de Defensa, Margarita Robles (a) «la mofletes» y «la mangui». De nuestra asistencia a dicho acto obtuvimos las siguientes conclusiones que vamos a exponerles ordenadas por los tres colectivos participantes, excluyendo la intervención del alcalde de Córdoba que, como anfitrión, se limitó a decir las banalidades de rigor de tal clase de autoridades.

  • Los periodistas de El Confidencial.- Como moderadores, y además de dar la tabarra constantemente recordando lo escaso del tiempo concedido a cada participante, que fue desde los cinco minutos a los quince, lo que resultó cansino y hasta cómico, todos sin excepción demostraron ser dignos asalariados de quien les paga, les dirige, pastorea y… manipula. Sus intervenciones, unas veces para presentar a los participantes, otras para azuzar con el tiempo y otras para hacer alguna pregunta introductoria, fueron un constante bla, bla, bla, digno del mejor papagayo africano. En fin, lo típico que hoy abunda en los grandes medios. La historia oficial. Los paniaguados que por un plato de lentejas repiten cual muñecos de ventrílocuo lo que se les ha grabado en la mollera.
  • Los representantes de las empresas del sector.- Nos llamó la atención su vulgaridad, disfrazada tras una buena capa de engolamiento, autosuficiencia, cursilería, simpleza y estulticia. Sin excepción, parecían comerciales de bragas y sujetadores o, en el mejor de los casos, de tónicos para el pelo. Además, mentirosos como ellos solos, porque también sin excepción se dedicaron a tirarse, escuchándose a sí mismos, el pisto y el farol de que nuestra industria de defensa está en vanguardia del mundo mundial, asumiendo retos de los que nadie es capaz…, según ellos, claro, codeándose con la flor y nata, pero ninguno se atrevió a decir que, por ejemplo, dicha industria tan «puntera» y «maravillosa» no ha sido capaz de construir el submarino S-80 ni en sus plazos ni ajustándose al presupuesto inicial que terminó reproduciéndose en proporción geométrica a… las comisiones y mamandurrías ¿intermedias?, sino que incluso se cometieron en su diseño errores garrafales propios de principiantes fumados que han provocado que para cuando esté operativo, para lo cual aún queda tela marinera, ya estará casi obsoleto, así como tampoco dijeron que en la actualidad esa misma industria es incapaz de fabricar los VCR 8×8 de forma que, para cuando lo logre, lo que está por verse, ocurrirá los mismo que con el submarino, es decir, que su tiempo habrá también pasado, y su presupuesto engordado hasta romper los límites de… ¿las comisiones intermedias? Tampoco citaron que no pocas de dichas empresas sirven de «puertas giratorias» para ex-altos cargos militares, o incluso intermedios, que sacan un sobresueldo, demostrando, por lo dicho, su ineptitud o simplemente haciendo de correveidiles, es decir, de traficanmtes de influencias. Recurrir, como se hizo muchas veces al tópico del número de puestos de trabajo que crea –o supuestamente van a crear– es deplorable, porque esa industria no tiene por objeto eso, sino algo tan importante como el equipamiento más idóneo posible de quienes supuestamente tienen que combatir por España, jugándose la vida propia y nuestra soberanía, independencia, unidad territorial, ect., por lo que sólo debe primar conseguir la máxima eficacia y no ser una oficina más para el engorde del ya más que petado presupuesto nacional de funcionarios o pseudofuncionarios a costa siempre, claro, del erario. Y no seguimos para no aburrir.
  • Una de la varias, demasiadas, «mesas redondas»

    Los militares.- Los participantes, Generales o Jefes (estos últimos ahora degradados a Oficiales), nos dejaron perplejos por su patética inconsistencia, falta de solidez, superficialidad, extrema sumisión a lo políticamente correcto, palabrería altisonante pero hueca regodeándose en escupir «palabros», que no palabras, inventadas para deslumbrar a incautos. Su bajo nivel, a pesar de intentar ocultarlo, quedó en evidencia, dando pena. Y, por supuesto, mentiras, también muchas mentiras sobre la verdadera situación de los materiales con que tarde, mal y nunca esa industria termina equipando a nuestras FFAA previas jugosas comisiones intermedias.

  • Dejamos para el final la intervención del que fuera JEMAD, el Gral. Alejandre, quien volvió a demostrar lo que siempre fue, o sea, una nada, alardeando de su «atlantismo», soltando chorradas contra Rusia, en una intervención proporcionalmente elevada a su bajo patriotismo, entregado, o vendido, como otros, a interese extranjeros no pocas veces ocultos y muchas contrarios a los españoles; dejó bien claro, eso sí, que ahora es «asesor del rey», lo que nos abrió los ojos para comprender, por fin, la causa de que la Corona, ya de por sí inane, vacua, narcoléptica, lo sea aún más.

En fin, que el panorama pinta muy mal, porque todos, unos y otros, permanecen instalados en la foto, sin moverse por temor a quedarse fuera de ella.


Una respuesta a «El «Desafío de la Industria de Defensa», una pantomima de El Confidencial y los militares»

  1. Solo pido a Dios que Marruecos no nos declare la guerra, porque con el ejército de «funcionarios de uniforme» que tenemos me temo que los desastres de Barranco del lobo y de Anual se van a quedar pequeños.

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