El Diario de Alhucemas… de Franco

El Caudillo escribió, además de innumerables artículos –y para qué decir discursos–, tres importantes obras. Dos “históricas”: Diario de una Bandera y Diario de Alhucemas. Y un guión cinematográfico: Raza. De ellas, el Diario de Alhucemas es la menos conocida, lo cual no deja de ser una contradicción, ya que es una obra de una importancia indudable. Por un lado, desde el punto de vista histórico aporta el testimonio directo de quien en tan decisiva operación militar era el jefe de la vanguardia. Por otro, porque desde el punto de vista humano, estético y literario es una obra brillantísima.

El Diario de Alhucemas es muy corto: apenas una veintena de páginas. Consta de quince “capítulos”, correspondientes cada uno a un día de aquella epopeya, bien que no consecutivos, porque se ve que el entonces Coronel hubo días en los que no tuvo ni unos minutos para sentarse a escribir; sin duda, los combates, recios y ásperos, no se lo permitieron.

El Diario de Alhucemas está escrito en un lenguaje vivo, directo, trepidante, con frases cortas que resuenan como disparos. El lector queda enganchando desde el primer instante y ya no puede dejar de leer hasta el final. La emoción de la descripción de aquellos sucesos desde la óptica del combatiente no se lo permite. Desde la primera línea, el lector se siente uno de aquellos hombres, se ve protagonista de los combates. Hasta ahí llega la fortaleza, realismo e intensidad conseguida por el autor. Desde su inicio, se siente la necesidad de apurar el relato hasta al final, de beberlo de un trago. Bien que, al terminarlo, surge de inmediato el sinsabor, pues se desearía que el autor, Franco, lo hubiera prolongado más, mucho más.

En los primeros momentos

La obra es una fotografía precisa no sólo del desembarco y de los días posteriores hasta la victoria con la toma de la cabila y casa de Abd-El-Krim, sino también de los sentimientos de lo que sus protagonistas sintieron en cada momento, del ambiente, del “paisaje” humano. Puede incluso que ahí radique lo mejor de ella. Para los historiadores, Diario de Alhucema es una fuente incuestionable y profusa de datos exactos de cómo se llevó a cabo operación militar tan novedosa, original, difícil y… exitosa, sentando un precedente histórico que fue providencial para los aliados a la hora de diseñar su “Día D” en Normandía. Para los profanos o no tan interesados en dichas cuestiones, la obra es una fuente incomparable del vivir, y morir, de aquellos hombres, del reto sin parangón que supuso, de sus incertidumbres e incalculables riesgos, de lo que vivieron aquellos soldados dispuestos a todo por España, su honor y por los propios compañeros. Así, pasan ante el lector los instantes críticos, los fracasos y las victorias. Las dificultades y los empeños por vencerlas. Y la muerte de los compañeros queridos de los que se ofrece un retrato fiel con pinceladas precisas, suficientes, emotivas pero serenas. La categoría personal del autor, por mucho que intenta ocultarla, brota imparable en cada frase. Franco dio a luz una obra digna de tanto reconocimiento como su tan alabado Diario de una Bandera o como de su tan emocionante guión cinematográfico Raza.

No nos extendemos más. Es mucho mejor animar al lector a leer esta obra transcribiendo algunos de sus párrafos, escritos por aquel Coronel que, entonces, no podía ni imaginar que iba a convertirse en el Caudillo, en la figura histórica más importante, decisiva e inigualable de nuestra historia, al menos de sus últimos siglos.

  • Pasaron al fin los momentos de indecisión; al impaciente e inquietante, ¿se va o no se va?, lo reemplaza la alegre certidumbre de hoy… Salimos con rumbo a Alhucemas y nuestra larga preparación, laboriosa y detallada, es la garantía de la histórica hora de mañana… Nadie duda… La confianza ciega de todos en el mando y la serena confianza del mando en todos, son el aval más firme de la soñada empresa…
  • …en la mar no todo es fácil y las dificultades se presentan aún en los tiempos más favorables; se ha soltado un remolque y una de las barcazas K es arrastrada por la corriente sobre la costa;…
  • …la sábana de arena de la Cebadilla se destaca claramente con una blancura amarillenta; el griterío, los cantos y la alegría se suceden, pero no ha llegado aún el momento…
  • …las olas salpican sus cubiertas (de las barcazas), donde, mientras unos duermen, otros relatan fantásticos cuentos de los hombres de guerra…
  • Desembarco de refuerzos y material

    Las negras barcazas levantadas de proa, con su extraño aspecto de naves primitivas, rompen el mar con grandes espumas. Sus motores, unidos a los de los remolcadores, producen un ruido infernal. Los cañones truenan sobre nuestras cabezas y la costa se cubre entonces con la negrura de las explosiones de la artillería de los buques. El enemigo hace fuego de cañones y ametralladoras sobre las barcazas intentando contener el avance. Estamos ya a unos mil metros de la ribera; suéltanse los remolques y las panzudas barcazas, impelidas por sus propios motores, conducen hacia la tierra sus enardecidos racimos humanos; ¡la suerte está echada! Son los momentos de más emoción. Ya cae sobre nosotros el fuego de la fusilería enemiga…

  • … una sacudida formidable detiene nuestra marcha; hemos tomado tierra; caen las planchas de desembarco, pero aún quedan ante nosotros cincuenta metros de agua. La salida de los tanques, que debían preceder a las fuerzas, hácese imposible; los instantes son críticos. Al fin, la corneta suena, y al toque de ataque del clarín de guerra, sigue la arrogante y decidida salida de harqueños y legionarios que, con el agua al cuello y en alto los fusiles, atraviesan rápidamente la distancia hasta la playa…
  • …¡Nos hemos apoderado de la primera obra defensiva del enemigo!
  • La noche nos encuentra ya afianzados en el terreno. Todo el mundo vigila.
  • La bahía de Alhucemas, centro de la rebeldía marroquí, y eterno fantasma de nuestras más duras campañas africanas, se ha esfumado hoy ante el recio empuje de las columnas españolas…
  • … los tambores acompañan el toque militar, y al rematar la contraseña la banda de legionarios se escucha el himno de la Legión heroica…
  • Con el sol se apaga el estruendo del combate. Sólo algún paco, pegajoso y pesado, hostiliza nuestro frente.
  • La noche cerró sobre los combatientes, y mientras un viento desagradable y pesado nos envuelve en sus nubes de polvo… el olor a tomillo se une al nauseabundo de los cadáveres del enemigo, precipitada y escasamente enterrados…
  • Cuando los momentos son más críticos, el enemigo se anima, sale de sus cuevas y corona las lomas disparando sobre nuestras fuerzas… Bajo sus chilabas cortas y oscuras, aparecen los calzones de color de los montañeses; uno entre ellos, con el calzón rojo, parce dirigirlos…
  • Cap. Rodríguez Bescansa

    El plomo enemigo segó la vida de Bescansa, el capitán de las audaces gallardías… Nuevas camillas aparecen rodeadas de grupos de fieles indígenas, con los otros oficiales caídos en la lucha: Pérez de Lema y Elizagárate… ¡Dos héroes más en el camino de la Patria!… Nos acercamos al hospital y vemos entrar a Miguel Zabalza herido… un pequeño plomo que, alojado en su pulmón, causa la muerte de este capitán decidido y heroico… La harca de Varela sufre en su frente otra gloriosa pérdida; es Cardeñosa el capitán competente y frío, sólido prestigio de la Infantería,… ¡Mañana les vengaremos!…

  • Allí tenemos ocasión de observar uno de los más bellos gestos del espíritu de la raza; es el arrojo del teniente Espinosa, que, con una herida en el pecho en el primer avance, sigue decidido al frente de sus soldados hasta las grietas y cuevas enemigas…
  • Cte. Borrás

    El comandante Borrás… lleno de entusiasmo y amor a España posee el temple de los mejores soldados… Una herida mortal le alcanza en la rabadilla, seccionándole la médula… <<¡No se apuren ustedes, que no es nada!>>… <<No me preocupo, lo más que puede ocurrir es que muera por mi Patria, y a eso he venido>> Pide que le rodeen sus soldados, y haciendo un supremo esfuerzo, grita como al ser herido: <<¡Viva la Legión! ¡Viva España! ¡Viva España!>>… comprendiendo que la vida le falta, pide que le traigan su maleta y que de ella extraigan un paño de la bandera de española que tiene preparado y que en él le envuelvan para enterrarlo…

  • Cuando el sol se levanta anunciando el nuevo día, un brillante espectáculo se ofrece a nuestra vista: legionarios y harqueños se han extendido por el campo enemigo y nuestras banderas ondean en la batería de la Rocosa y casas enemigas…
  • Borrada la leyenda de la tierra sagrada, desmentida la fama de las huestes urriaguelis, la duda ha entrado en el corazón del Rif, y con ella la esperanza de los buenos musulmanes.

5 respuestas a «El Diario de Alhucemas… de Franco»

  1. Extraordinario todo el relato en su conjunto, pero especialmente el testimonio del Comandante Borrás:
    «¡No se apuren ustedes, que no es nada!»… «No me preocupo, lo más que puede ocurrir es que muera por mi Patria, y a eso he venido».
    «… comprendiendo que la vida le falta, pide que le traigan su maleta y que de ella extraigan un paño de la bandera de española que tiene preparado y que en él le envuelvan para enterrarlo…»

    Al Comandante Borrás lo mataron aquél día, pero lo volvieron a matar de nuevo cada vez que Zapatero, Rajoy o Perro Sanchez regalan a manos llenas dinero o material militar o de equipo a Marruecos, como los vehículos todoterreno blindados de hace dos meses o las 90 motos-quads que están licitadas en este momento para luego regalar a Marruecos supongo que por lo «bien» que se porta con España (Expediente de contratación SPD-2021-028, publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público, el pasado 26 de marzo 2021) .

    Y lo vuelven a matar, esta vez no de un disparo que le secciona la médula espinar sino de una estocada en la espalda, cada vez que el Comandante General de Ceuta, (por poner un ejemplo entro otros muchos que podrían ponerse y están en la mente de todos) para quedar bien con los enemigos de España (que eso es algo que a él en su ingenuidad política o en su interés desmedido por el cargo, según sea el caso, se le pasa por alto, que son enemigos de España por mucho que estén en el Gobierno), felicita el ramadán a los musulmanes como si con eso se sirviera a España.

    También vuelven a matar al Comandante Borrás cada vez que cesan a un militar por no ser lo suficientemente traidor y en lugar de encontrarse en Gobierno que nadie está dispuesto a ocupar esa vacante, por muy remunerada que esté o por muchos privilegios que tenga, lo que se encuentra es que hay tortas para aspirar a la vacante.
    Como ocurre cuando cesan a un militar en las escasísimas ocasiones en las que se atreven a hacer algún comentario, como por ejemplo el General de Brigada D. Ángel Luis Pontijas que fue cesado miserablemente de su cargo de Director de la Revista Ejército por el Ministro Morenés (el famoso voto útil del PP aflora por aquí también), por un editorial de la revista en el que se criticaba la política soberanista del entonces presidente de Cataluña, Artur Mas, y no hubo escrúpulos para cubrir su cese.

    Unos muriendo por España: «No me preocupo, lo más que puede ocurrir es que muera por mi Patria, Y A ESO HE VENIDO».
    y otros mirando las publicaciones del BOD.
    Y ahora llega un miserable como Zapatero y una niñata del Podemos, y si existe una Calle del Comandante Borrás (que me extraña) ellos, en su maldad y miseria moral, deciden que se quite, y ahí están los jueces para el Comunismo y la tiranía para avalarlo.

  2. ¡Y pensar que todos estos HÉROES son el antecedente del Ejército actual, formado POR FUNCIONARIOS DE UNIFORME, salvo alguna rara -pero que muy rara- excepción!
    DIOS MIO, CÓMO HEMOS DEGENERADO…

  3. Gracias por rescatar esas páginas olvidadas.
    Y, si me lo permite, Sr. Toribio, aunque sea un tema menor, una pregunta: ¿menciona de alguna manera Franco la amenaza del empleo de los agresivos químicos propios y rifeños (que también tuvieron algo)?, es decir, la máscara y demás precauciones, los bombardeos de la aviación, etc.
    Gracias

    1. Estimado seguidor: no los menciona. Es un relato corto desde sus experiencias. Pleno de intensidad e interés. Pero no los menciona. Saludos cordiales

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