El ecumenismo debe ser la misma apologética católica

Antagonismo entre catolicismo y protestantismo.

El antagonismo entre católicos y protestantes es, hoy por hoy, irreconciliable. Como ellos no se conviertan al catolicismo, nosotros no vamos a dejar de ser católicos por ellos. Desde el mismo momento en que no aceptan la predicación de los Apóstoles transmitida por la tradición, aceptando sólo la Escritura, sólo por ello están ofendiendo de una manera gravísima a Dios, es un pecado mortal, es un pecado de herejía.

Consentir y callar ante ellos, cuando persisten en la falsedad, es cooperar en la falsedad, en su herejía. Nos hacemos cómplices si callamos. No se puede concebir un ecumenismo que no sea una apologética pura católica, es decir, explicar a los que no son católicos de qué manera podrán llegar a serlo, a pertenecer a la verdadera Iglesia de Jesucristo. Hemos de demostrárselo bíblicamente, patrísticamente, razonablemente, porque también hay argumentos de la razón, históricamente, que la verdad es la católica, no la protestante.

La unidad nunca vendrá a través del error, la verdad vendrá siempre a través del catolicismo. El error no une, siempre separa.

Llamamos a los protestantes hermanos separados, pero en qué sentido. ¿Separados de qué? ¿Separados de nosotros? Si fuera así no habría problema; eso en una reunión de amigos se arregla en seguida, un brindis y ya está. ¡Cómo si estuviéramos disgustados por insignificancias! Porque no nos tratamos bien unos a otros.

No. La separación viene de la falta de fe en  la verdadera Iglesia, en lo que enseña. Esto es de una gravedad extrema. No estamos ante algo circunstancial, estamos ante cosas gravísimas que afectan a Dios de una manera grandísima, tanto que va en ello la salvación o la condenación de las almas.

Se dirá que los protestantes creen en Jesucristo. ¿Qué Jesucristo? ¿El Sumo y Eterno Sacerdote que ha instituido el Orden sacerdotal y se ofrece en Santo Sacrificio expiatorio en cada Santa Misa? No, en ese no. Creen en Jesucristo ideado por ellos. No creen el verdadero Jesucristo, hijo de la siempre Virgen María, Madre de Dios. Cabe preguntarse, entonces, qué es realmente lo que nos une a ellos, ¿dónde está nuestra hermandad?

Somos sacerdotes para todos

Hermano sacerdote, me dirás que hay que respetar la libertad de los demás. Que son libres para hacerlo que quieran,  que no quieres implicarte en estos temas, que no van contigo. ¿De verdad no van contigo? ¿Crees que no tienes nada que ver? ¿No somos, tú y un servidor, pastores? ¿Somos acaso pastores sólo para los creyentes? No. Somos pastores para todas las ovejas, también las descarriadas. Hemos sido instituidos sacerdotes de Jesucristo para llevar a todas las  ovejas al redil, para convertir al mundo entero si fuera posible.

Dios me libre en pensar que soy sacerdote de Jesucristo sólo para los que creen, no sea que al pensar así pueda amanecer algún día en el  infierno.

Hermano sacerdote, ¿de qué manera hemos de respetar la libertad de los demás? ¿Acaso dejándoles en sus errores? ¿Dejándoles sin Luz? ¿Sin encenderles la luz de sus propios errores? Nunca dejándoles en la oscuridad.  Dios Padre Todopoderoso nos pedirá cuenta de las almas a las que no hemos querido ayudar por respetar su error, por falsos respetos humanos, por una falsa concepción de la libertad que hace que dejemos a muchas ovejas caminar hacia el precipicio.

Sinagoga.

Hermano sacerdote, ¿qué pensarías de mí si entrara en una Sinagoga y encendiera las siete velas del candelabro y me callara todas las verdades de fe porque hay que respetar? ¿Qué me dirías? Bien podría decirme: Padre Juan Manuel ya no eres un sacerdote católico, has traicionado a Jesucristo, te has convertido en Judas, te has vendido por respeto humano.

Se nos podrá decir: ¡Hay que respetar el hombre! Y contestamos: ¿Al hombre? ¿Dónde está el Hijo del hombre, el que dio la vida por ti? ¿Dónde está Jesucristo en tu alma? ¡Lo has perdido! ¡Lo has abandonado!

Pero, hermano sacerdote, que pensarías de mí, si el rabino dice en voz alta: ¡esperamos al Mesías! Y entonces contestara: El Mesías ya ha venido, y es Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. Entonces he cumplido como sacerdote católico, he hecho apostolado, he hablado a tiempo y destiempo, no he abandonado a mi Jesús.

Salón del Reino.

Hermano sacerdote, ¿qué pensarías de mí si entro en una reunión de Testigos de Jehová, me siento tranquilamente y leo la Sagrada Biblia con ellos evitando el pasaje del Prólogo de San Juan donde ellos han traducido: “Y el Verbo era un Dios”, en lugar del “Verbo era Dios”, callando por espeto humano? Y evitando el pasaje de la institución de la Sagrada Eucaristía donde ellos traducen “Esto significa mi carne”, en lugar de “Esto es mi carne”. Bien puedes decirme que he pecado gravemente de omisión. Y si me voy sin decir palabra alguna, he dado un beso de Judas a Cristo.

Mezquita.

Si entrara en una Mezquita, me quitara los zapatos y me pusiera a adorar a Dios, como hacen los musulmanes, aun con mi sotana, ellos ¿qué pensarían? ¿Qué estoy a dorando a la Santísima Trinidad o a Alá? Pensarían que estoy adorando a Alá. ¿Y si tuvieran alguna duda y me preguntaran: usted padre Juan Manuel cree en Dios? Les respondería que sí. ¿Y si me preguntaran cuántos dioses hay, y contestara que sólo uno pero me callara el misterio trinitario por respeto humano? Hermano sacerdote qué pensarías de mí. Pues que habría traicionada a Dios, habría negado al Señor por no diferenciarme de ellos.

El ecumenismo debe ser la misma apologética católica.

Cuando Su Santidad Juan XXIII dijo aquellas palabras de “insistir en lo que nos une y no en lo que nos separa”, ¿qué quiso decir?

¿Qué es lo que nos separa? El pecado de herejía. ¿Qué es lo que nos une? La Verdad, el dogma católico. La Verdad tal cual es, completa. ¿Qué camino hemos recorrido en este ecumenismo? Hemos entendido que no hay que hablar del dogma católico, sino sólo de lo que ellos aceptan,  nada más. Que poco a poco, con el ejemplo de nuestra humildad y caridad, comprensión, se acerquen hacia la Verdad completa. Pero ese no es el camino por que el Señor no ha dicho: “id y decidles sólo lo que ellos acepten, si no aceptan más no les digáis más; a ver si a través de vuestros gestos se van acercando”. No, eso no la ha dicho el Señor.

El Señor ha dicho: decid a todos, es decir, predicad a toda la creación todo lo que Yo os he enseñado.

Cuántos errores en este camino andado del ecumenismo. Los dogmas de fe católicos no nos separan, lo que nos separa es la  maldad de unos y de otros, la incredulidad de unos y la mala vida de otros; y en definitiva el pecado de todos.

Somos sacerdotes para que todos se salven, aunque sólo sean muchos lo que lo consigan

Ave María Purísima.


3 respuestas a «El ecumenismo debe ser la misma apologética católica»

  1. La única realidad verdadera –Camino, Verdad y Vida- es CRISTO y sus enseñanzas. Las otras creencias ajenas a la Tradición de la Iglesia son invenciones de los hombres poseídos por el Maligno.
    Tal vez lo anterior pueda sonar a “cosas del Medievo”, pero es que lo actualmente acontece -y que va a más- es lo más próximo al reinado de Satanás. Vamos al desastre por abandonar a N. S. JESUCRISTO.

    1. He escrito algo en esa misma línea, Eugenio, pero habré cargado las tintas más de lo que aquí se permite porque no encuentro mi comentario. No tienes que pedir comprensión ni ser cortés ni justificarte por lo que dices sino todo lo contrario, alzar la voz cuanto puedas y sacudirte el polvo de las sandalias si pretenden asfixiar la Verdad.

  2. El poder que maneja el mundo y la iglesia infectada de demonios, silencian lo que sucede detrás del telón, la verdad es tan cruel, que solo la pueden sacar a la luz los guerreros del espíritu, no se engañen más con tanto pusilánime sacerdotal, predicando lo que no comprende y con los ojos cerrados, por no morder la mano que le da de comer o por ser un perfecto ignorante de lo que sucede a su alrededor. Estos actos horribles a los críos siguen sucediendo desde hace muchísimo tiempo, es parte del ritual de sangre de estas élites demoniacas, sirven al carcelero de este mundo, que la mayoría con los ojos cerrados solo pueden imaginar una caricatura infantil de demonio predicado en las religiones.

    «La perfección es como un pájaro enjaulado que vive, come, caga y muere con el solo propósito de ser admirado. La libertad es para el guerrero que quiere vivir libre, desplumado en su lucha, frío ante la seducción del maligno, desnutrido contra la prostitución, ¡Pero libre!». El HONOR es mi divisa y guía hacia el espíritu que clama libertad.

    https://euskalnews.tv/video/actor-de-la-pasion-de-cristo-canta/

    Saludos

    Saludos cordiales

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