El enfermero imaginario

Aquí yace un sanitario.

¿Habla usted de un urinario?

 

No, del gremio curativo.

Ah, ya, de ese tan activo.

 

¿Porque trabaja a destajo?

Y porque baila en el tajo.

 

¡Qué «tiktós» tan rebonitos!

Se desvía usted un poquito,

 

Pues mencionaba un difunto.

Verdad es, vuelvo al asunto,

 

Y no mezclemos las tumbas,

Con las cumbias o las rumbas.

 

Pues era el hombre enfermero,

Que hasta este mes de enero,

 

Trabajaba hasta las palmas,

De las siete (en las Canarias).

 

Atendía a domicilio,

Y a Pepe le hizo Rocío.

 

Practicaba algún aborto,

Con que ganar unos cuartos.

 

La eutanasia recetaba,

Si el paciente se quejaba…

 

Y como era tan completo,

No podía faltar al reto,

 

De ocuparse de intensivo…

Hubo entonces incentivos,

 

Para pinchar a mansalva,

Y entre cañones y salvas,

 

Se convirtió en practicante,

(O así se llamaba antes),

 

De esa cosa tan Moderna,

Que otorga la vida eterna…

 

Exagera usted: ¿por siempre?

Yo no, lo dice Espinete,

 

E inmunidad de rebaño…

Más bien priva de redaños.

 

Habla usted algo mordaz.

Secuela de enfermedad.

 

Es que soy algo hipertenso,

Culpa de un COVID intenso.

 

Me deja usted boquiabierto,

Pero vuelva a aquel sujeto.

 

Un día al probo «ateese»,

Que empitonaba a las reses,

 

Le conminó su maestre,

A inmunizarse de… «peste».

 

Y como al moro a La Meca,

Le orientaron a Ceneca…

 

Astrazeneca, bien dicho.

Igual dá: una «contrabicho».

 

¡Maldito fuera el momento!,

En que se puso el invento.

 

Le endiñaron la vacuna,

En una noche sin luna…

 

Déjese de filigranas,

Que se nos va la semana…

 

Fue después de aquel pinchazo,

Cuando el hombre perdió el cazo.

 

Ya no iba al hospital.

No se encontraría mal…

 

No, que no iba a trabajar.

Entonces no es tan normal.

 

El hombre encontró a Dios,

Antes de espicharse dos.

 

Y fue aquel efecto «adverso»,

El que trajo un fiel converso.

 

Mas como era de esperar,

Nadie quiso entrelazar,

 

Aquel cambio singular,

Con la inoculación vulgar;

 

Astrazeneca y el Papa,

Negaron toda solapa:

 

De pinchar sin un mañana,

A pensar: sólo Dios sana.

 

Ten piedad de él, miserere.

Y al final, ¿por qué se muere?

 

El pinchazo le dio cáncer.

Pues no esperaba ese lance.

 

Dios ayuda, mas no tanto:

Trafalgar siguió a Lepanto.

 


7 respuestas a «El enfermero imaginario»

  1. Excelente este poeta «sanitario» que refleja la mentira del Gobierno, de las Comunidades Autónomas corruptas y falsas que, al día de hoy no nos han contado la primera verdad sobre el covid.
    Corruptos los partidos políticos y que, Gracias a Dios, la pandemia – o lo que sea – pone de manifiesto que el tan cacareado mejor sistema sanitario del mundo, con los mejores médicos – también del mundo – es LA PEOR SANIDAD DEL UNIVERSO, con los médicos peor formados – hay alguna excepción, pero rara – y corruptos, con SOLO 12.000 médicos que cobran de Pfizer sin contar con los sobornados por JANSSEN, Astrazeneca, Merck y otras empresas asesinas que deberían dejar de llamarse Farmacéuticas para denominarse, CORRUPTAS SIN ESCRÚPULOS VENDEDORAS de VENENOS.
    El diario FRANCE SOIR publica en el enlace: http://www.francesoir.fr/opinions-tribune/atih-mensonges-detat , un artículo con datos del ATIH francés (Agence Technique de l’information sur l’hospitalisation) y GUBERNAMENTAL, que indica que SOLO el DOS POR CIENTO de las hospitalizaciones en el 2020 y el CINCO POR CIENTO de los enfermos tratados en Cuidados Intensivos son debidos al COVID-19…. El artículo aunque está en francés se entiende con facilidad.
    Estos asesinos y criminales nazis que gobiernan España y Europa serán juzgados por el nuevo Tribunal de Nuremberg que deberá crearse para estos políticos y médicos corruptos.
    Pido perdón a ese puñado de médicos auténticos, sin conflictos de intereses, que se dedican a curar a sus enfermos sin seguir las CONSIGNAS políticas ni las recomendaciones de esas falsas farmacéuticas y HONOR a ellos por su ciencia verdadera.
    Íñigo Caballero
    Ingeniero Industrial Superior, Matemático y Master en Prevención de Riesgos

    1. Gracias. Con sus honrosas excepciones, el mundo sanitario ha reflejado la miseria de la sociedad a la que dice servir. Otra cosa es que a ese colectivo, como a otros, se les presuma un juramento sagrado que llevan décadas pervirtiendo con el aborto sin ir más lejos. Vamos hacia el estado «hipocrítico».

      1. Gracias a ti, Tralla.
        Añadir que el lunes a la noche se conoció que el primer ministro francés dio positivo por covid. La noticia en sí misma no es trascendente pero el comunista Melenchon le hace públicamente una pregunta : ¿Está SÍ o NO vacunado? Hasta ahora, SILENCIO. No creo que respondan porque ahora es muy difícil traficar los «pases sanitarios» y otras vergüenzas nazis.
        También, estoy de acuerdo con Cruzado que muchos médicos, periodistas y políticos NO SE HAN INYECTADO estas falsas vacunas. Se dice que las planas mayores de Pfizer y Moderna TAMPOCO se las han metido. Por algo será.
        El CEO de Moderna, Stéphane Bancel, dentro de su miseria, declaró a principios de este 2021 que serían necesarias dosis de refuerzo todos los años…. Ahora resulta que NO funcionan ni siquiera cuatro meses.
        Aunque no viene a cuento, en mi casa TODOS hemos pasado el covid, sin toses, ni fiebres, ni nada de nada.
        Mi hija que en junio terminará su ciclo de Farmacia en la Universidad de Lieja de la que es investigadora, cuando salieron las vacunas en diciembre del 2020, me dijo que las «vacunas son CIENCIA» y que ella se la pondría…Ahora, después de ver que todas sus amigas vacunadas han pasado el covid y ella que ha estado en contacto con ellas y que su inmunidad natural funciona, ha cambiado de opinión.
        Y no quiere escribir lo que dice sobre estas falsas vacunas…porque ni es educado, ni correcto.
        Y su opinión y ciencia son bastante más fundadas y científicas que las mías.
        NO A LAS FALSAS VACUNAS !!!!!!

  2. Sanitarios = VERDUGOS del DEMONIACO sistema.

    Esos MALNACIDOS, por mí, ya pueden inyectarse sus tres dosis de PONZOÑA TRANSGÉNICA, y las tres mías.

    Mi menda, NO va permitir ¡bajo ningún concepto! que la puta sinagoga de Satanás le envenene. Tanto da lo que sus LACAYOS -léase los periodistas y los políticos- digan o hagan.

    En MI cuerpo, NO entra nada que yo no quiera que entre. Lo diga Sánchez… o la puta madre que parió a Sánchez.

    NO es NO. Y punto.

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