«El escultor de almas», de Cynthia García Egea

Cynthia García Egea

Cynthia García Egea. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales. Máster en Gestión Bancaria. Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas. Máster en Ciencias del Matrimonio y Familia por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia. Mediadora familiar. Trabajó veinte años en banca y desde el año 2016 se encuentra al servicio de la Nueva Evangelización. Evangeliza en redes sociales; en Facebook con: «Cynthia GE». Instagram con: «@idiomactivo» y en X con: @CynthiaGEgea.

Es conocida por su labor como voluntaria en Radio María España, donde dirige el programa mensual: «Amaos». En 2021 inauguró, como coordinadora, el Ciclo “Literatura y Fe” de la Semana Internacional de las Letras de la Región de Murcia, EXLIBRIS. Este año ha comenzado con una columna de “Literatura y Fe”quincenal para el programa «El hombre de hoy y Dios» de Radio María España.

Su primera novela testimonial: «El Escultor de Almas», es una novela única que saca a la luz evidencias eucarísticas reales y recientes nunca dadas a conocer hasta ahora. La autora está escribiendo su segundo libro que espera presentar este año y ha comenzado a colaborar semanalmente con Radio San Giovani – La Radio Eucarística.

¿Por qué decidió escribir una novela, cuyo trasfondo es el amor a la Eucaristía?

En la Epifanía del año 2015, estando en el Santuario Diocesano de la Divina Misericordia de Murcia, una mujer me habló de los testimonios eucarísticos reales que se habían recogido durante años en la Capilla de la Adoración Eucarística Perpetua.

De inmediato prendió la chispa. Tanto, que lo hablé con el sacerdote que estaba entonces con nosotros. «He pensado pedir permiso para leer esos testimonios. Quizás pueda recopilarlos en un libro». Al sacerdote le pareció muy buena idea. La chispa se hizo llama, avivada por mi propio testimonio eucarístico sucedido un año antes. Sin embargo, no fue hasta el año 2020 que la divina Providencia favoreció que se escribiesen bajo el género literario de novela testimonial.

¿Por qué el título de El Escultor de Almas?

Invocamos al Espíritu Santo para que nos inspirase un buen título y comenzamos una lluvia de ideas en voz alta. En cuanto se dijo: «El Escultor de Almas», lo supimos. Era una certeza. Tiempo después, finiquitando la edición del libro, un amigo me aseguró que había descubierto unas revelaciones privadas de Nuestro Señor a una monja, la hermana sor María Efrén. Constaban en su Diario con fecha 20 de febrero de 1954.

Nos quedamos de piedra. El Señor decía: «Yo soy el Gran Escultor de las almas. Con el martillo y el cincel las moldeo para que glorifiquen a mi Padre con su belleza y perfección. Sed flexibles en mis manos. Así seréis esculpidos a Mi imagen y semejanza». La incluí en el libro, bajo la dedicatoria. No creo en la casualidad.

Es curioso que la protagonista es Clara, pero no está claro cuanto hay en Clara de usted…

Ja, Ja, Ja. No, no está claro y ha sido divertido. El corazón me pedía compartir mucho mío; pues estaba segura de que no lo había recibido solo para mí. Esto incluía mi propio testimonio y algunas experiencias, como las vividas en Polonia y ante el Santísimo Sacramento. De hecho, después de hacerlo, mi alma quedó en una profunda paz. Era algo que tenía que dar. Nunca pretendí escribir mi biografía (que no es lo importante), sino sobre la presencia viva de Jesús en la Eucaristía. Un hecho real que te cambia la vida. No tenía derecho a quedarme este conocimiento solo para mí. Depositar mi testimonio en Clara fue liberador, y compartir el de otros personajes que se entrecruzan en su vida, también con testimonios reales, enriquecía el libro, daba toda la gloria a Dios Nuestro Señor y era valioso para las almas lectoras.

En cualquier caso, Clara es un alma enamorada de Jesús Sacramentado y ese amor lo irradia allí donde pasa…

Sí. Clara es un alma enamorada y son los enamorados los que enamoran. Una persona puede tener mayor o menor fe, ser escéptica o incluso contraria, pero es muy difícil que Clara le deje indiferente. He recibido muy buenas críticas literarias incluso de personas alejadas de la fe. Y eso es un regalo. Deja huella.

Un amor crucificado, pues Clara tiene una salud muy delicada, que le hace entregarse por completo en manos de Dios y estar disponible en un fiat perpetuo a imitación de María…

Clara no es una muchacha perfecta y eso es lo que le hace grande. Es consciente de que necesita cuidar la Comunión y la Adoración Eucarística para vivir más allá de sus límites humanos, liberarse de sus miedos y abandonarse en confianza. Vivir la cruz, como ella, con un sentido en el amor, te abre a un encuentro con el crucificado, quien vino, no a por los sanos, sino a por los enfermos, no a por los justos, sino a por los pecadores.

¿Los testimonios que salen en el libro son reales? ¿Cuáles le ayudaron a usted más?

Sí, son reales. La mayoría fueron depositados en la Capilla de la Adoración Eucarística Perpetua y entrevisté a otras personas. Me resulta difícil decantarme por uno solo, porque cada testimonio ha dejado un poso grande y único en mi alma. Es en el abanico de flores que Dios nos da a través de ellos, que nos acercan a conocerle más a Él mismo. Grande, bello, majestuoso, omnipotente y omnisciente. ¡Es una gozada! Conocer sus maravillas y proclamarlas, ensancha el alma de gratitud y amor.

Aunque no se pueden comparar con la experiencia personal con el Señor…

El testimonio de otros es una llamada espectacular, pero no pasaría de ser un relato asombroso si no fuera porque nos afecta a nosotros. Ningún testimonio de nadie sobre la tierra, por magnífico que sea, se podrá igualar a la vivencia y experiencia propia. La mayor historia de Amor que podrás tener en tu vida depende de este encuentro. Nadie lo va a tener por ti. La vida es breve; o la vives o te la pierdes, no hay otra opción. La llave que abre la puerta a las bendiciones de Dios es la adoración; obediencia en la humildad. «Me encontraréis cuando me busquéis de todo corazón». (Jeremías 29,13). «Buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá». (Mateo 7,7). San Agustín lo expresa muy bien: «Enamorarse de Dios es el más grande de los romances, buscarlo; la mayor de las aventuras, encontrarlo; la mayor de las realizaciones».

Se nota que escribe sobre lo que ha vivido, pero lo entrelaza muy bien con la ficción en una trama muy amena… ¿Cuál es el secreto para poder enganchar al lector desde el primer momento hasta el final?

Sí, me dicen que su lectura engancha y que no pueden soltar el libro. Mi único secreto cuando escribo es la honestidad conmigo misma; primero me tiene que enganchar a mí. Tengo que disfrutar con la trama, divertirme, aprender y que la misma me inspire.

Hace viajar a la protagonista a Polonia, un lugar que usted conoce bien, en donde hay movimientos muy potentes de gente entregada a Dios…

Sí. En el año 2016 estuve viviendo un mes en Polonia, invitada por el P. Mieczyslaw Piotrowski fundador de la revista «Amaos» y del «Movimiento de los Corazones Puros». Coincidió con la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia donde, con el Santo Padre, visitamos el Santuario Mundial de la Divina Misericordia. Allí está la tumba de la gran apóstol de la Misericordia, Santa Faustina Kowalska. Seis años después, esta experiencia se unía a Clara para renacer en «El Escultor de Almas».

¿Cómo puede ayudar el libro a enamorarse del Señor y a anhelar la búsqueda incesante de Jesús Sacramentado, como el ciervo herido busca la fuente?

El ser humano necesita a Dios porque fuimos creados para Él. Este es el mayor hallazgo de la humanidad. El anhelo de Dios existe en nosotros, pero al desconocer la Fuente de Amor capaz de calmar nuestra sed terrena y eterna, el hombre y la mujer beben del agua sucia de los deseos mundanos, distracciones, adicciones, y de la satisfacción de egoísmos. Lo que nos hace sentir bien, pero es insuficiente y, a veces, incluso dañino. La Belleza, el Bien y la Verdad nos hablan de Dios.

El corazón descansa solo en Él. Y este libro favorece ese encuentro; nos ayuda a entender mejor esto; el primer Mandamiento de la Ley del Amor de Dios. La lectura se hace diálogo interno que se transforma en oración, al tiempo que se viaja con el alma.

También hay varios aspectos humanos a destacar como la amistad católica, ese café íntimo entre buenas amistades afincadas en Dios e igualmente es muy entrañable el apoyo que encuentra Clara en su hermano Fran, en los momentos más cotidianos…

La amistad más espiritual en Cristo o amistad católica, por sus raíces, es distinta de la superficial o amistad mundana. Nuestros cuerpos son miembros del Cuerpo de Cristo, su Iglesia, donde su Espíritu Santo se une con nuestro espíritu y nos hace uno. Esto es algo impresionante. Nacemos de nuevo en el Espíritu. Jesús nos dice: «A vino nuevo, odres nuevos» (Mc 2,18-22). Esos «odres nuevos» somos nosotros, llamados a glorificar a Dios con nuestro cuerpo, convertido en templo del Espíritu Santo. Somos habitados. La calidad de los odres importa, porque si no morimos al «hombre viejo», el de sus propias ideas, “cumpli-mientos”, concupiscencias…, lo nuevo tira de lo viejo y se rompe. Se estropea el vino que nos trae Jesús y se pierde el hombre.

Cuando obedecemos la Palabra de Jesús – muy presente en la novela – somos odres nuevos y Él puede desbordar sobre nosotros el vino nuevo. Nos convierte en dones. Esto es perceptible en las relaciones de Clara con los distintos personajes.

Para finalizar se percibe que es un homenaje a Murcia, una preciosa ciudad, que en la historia tiene como epicentro la capilla de adoración…

En la Región de Murcia, la Diócesis es de Cartagena, mi ciudad natal. Allí viví hasta que me trasladé a Murcia para estudiar la carrera. Murcia es una ciudad que me sedujo por su alegría vibrante, su luz y su gente. Supe que me quedaría a vivir aquí, pero cómo imaginar que sería en esta ciudad donde el martes santo del año 2014, a las 19:30 horas, tendría un encuentro con el Dios Vivo durante una Consagración Eucarística. Tuvo lugar en la Catedral de Santa María; ya que está consagrada a la Reina del Cielo, a quien cada día me entrego. Si en Cartagena nací a la vida natural y, por el bautismo y comunión, a la vida sobrenatural, en Murcia me confirmé y nací a una vida de auténtica conversión, misión, vocación y pertenencia al Cielo. Me encanta Murcia. Para mi sorpresa, lectores que visitan la ciudad realizan lo que hemos comenzado a llamar «la ruta de El Escultor de almas».

Principalmente: Catedral, café de San José y Capilla de la Adoración Eucarística Perpetua. Pero también: el puente de la Virgen de los Peligros, río Segura, Paseo del Malecón, Ayuntamiento, soportales de la Catedral, plaza de la Cruz, Trapería, calle Saavedra Fajardo o la pequeña iglesia de los Pasos de Santiago. ¡Vengan a hacerla! 


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