El gesto de Hernán Cortés

Hernán Cortés

Hernán Cortés –y su grandiosa conquista de Méjico–, ha sido tan alabado como escarnecido por unos y otros según el color del cristal por el que le han mirado.

Pero hay un hecho, un gesto de Cortés, que aunque reflejado en las crónicas del momento, incluso en las indias, o no se le ha dado la debida importancia, como a tantas otras cosas, o se esconde a veces incluso por la propia Iglesia por aquello de alejarse del «conquistador», cuando fue precisamente Cortés, con su gesto, quien abrió la puerta definitivamente y de par en para a la evangelización de América. Fue Cortés, con su gesto, quien facilitó la labor inicial de los misioneros. Fue Cortés, con su inteligencia, pero también con su fe, religiosidad y conciencia de su responsabilidad, quien dio el primer espaldarazo a la inmensa labor de evangelización de aquel continente. Y ello, con un gesto de humildad impresionante, en el momento más oportuno y con la sencillez de un católico de pro, al margen de sus pecados; y el que no los tenga que tire la primera piedra.

En 1519, apenas llegado a Tenochtitlán, Cortés, en su primer encuentro con Moctezuma, además de hablarle de Jesucristo y de la fe católica, entre otras cosas, además le anunció que «enviará nuestro rey hombres mejores que nosotros». Pues bien el 17 o 18 de Junio de 1524, llegaron de España a Méjico el primer grupo de misioneros franciscanos; doce en total. Cortés, consciente de la importancia del hecho, puso todo su empeño en que la entrada en Méjico de tales personas fuera todo lo relevante que se debía, así como que sirviera para apoyar su labor y la de otros muchos que en breve irían llegando, fiel a uno de sus objetivos que era, como se ha dicho, igual que de España: la evangelización de aquellas tierras.

Según nos cuenta ese gran cronista que fue el también conquistador Bernal Díaz del Castillo, compañero de Cortés desde los primeros instantes, conforme se le informó de que el primer grupo de franciscanos que habían llegado a América se acercaba a la capital mejicana, Hernán Cortés se subió a su caballo y se puso en marcha yendo a su encuentro encabezando una solemnísima cabalgata ricamente engalanada, en la que figuraban sus más importantes capitanes, sus fieles soldados, así como los principales jerarcas aztecas, al frente de los cuales iba el mismísimo Guatemuz, señor de Méjico, con toda la nobleza mejicana, y una enorme multitud de indios. Éstos no sabían nada más que los que llegaban eran gente muy principal pues de otro modo Cortés no habría montado espectáculo tan grandioso.

Topada la cabalgata con los franciscanos a las afueras de la ciudad, todos quedaron pendientes de Cortés, observando unos y otros como de pronto éste descendía de su caballo, se arrodillaba ante fray Martín, y besaba sus hábitos, siendo imitado por sus capitanes y soldados, lo que, ante tal gesto, tal escena, Guatemuz y sus principales mejicanos optaron por hacer lo mismo, aún sin salir de su estupor y sin saber muy bien qué era lo que ocurría porque «espantáronse en gran manera, y como vieron a los frailes descalzos y flacos, y los hábitos rotos, y no llevaron caballos, sino a pie y muy amarillos [del viaje], y ver a Cortés, que le tenían por ídolo o cosa como sus dioses, así arrodillado delante de ellos, desde entonces tomaron ejemplo todos los indios, que cuando ahora vienen religiosos les hacen aquellos recibimientos y acatos; y más digo, que cuando Cortés con aquellos religiosos hablaba, que siempre tenía la gorra en la mano quitada y en todo les tenía gran acato» (cp.171; +Mendieta, Historia III,12).

Ese fue el gesto de Cortés, esa su grandeza, esa la expresión de un verdadero católico, con sus defectos, claro, y quién no, esa su humildad ante los que sabía enviados por Dios, ante el cual, él, el gran Hernán Cortés, a pesar de sus increíbles y grandiosas hazañas no era realmente nada. «Esta escena fue la primera piedra espiritual de la Iglesia católica en Méjico» (Salvador de Madariaga)


Una respuesta a «El gesto de Hernán Cortés»

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad