El Gral. Dávila al descubierto… al igual que otros como él

Gral. Rafael Dávila

Antes de nada conste que nos da más pena que rabia, porque en el fondo no deja de ser un pobre hombre intentando, en el mejor de los casos, lavar su mala conciencia en el ocaso de sus días, pero como la verdad obliga, aquí va lo que hemos descubierto sobre el Gral. Rafael Dávila, al cual, dicho sea de paso, ya le dedicamos en su momento sendos artículos (AQUÍ y AQUÍ).

El caso es que el Gral. Dávila, en su blog, no se cansa de enardecer a las tropas con soflamas grandilocuentes de alabanzas a nuestras FF.AA. que, para nuestra desgracia y mucho dolor, hoy no se merecen por su evidente connivencia con lo que viene pasando desde hace varias décadas, o sea, con la destrucción de España que contemplan sin inmutarse desde Afganistán, Líbano o Letonia, preocupados sólo por «hacer la carrera» o «fingir negocio», olvidando que su única razón de ser y existir es su salvaguarda en todos los órdenes, porque si no hay España de nada sirven sus FF.AA.; para qué decir del olvido en que tienen al Art. 8º de la Constitución.

Dávila de Coronel en la Guardia Real con el rey fugado

Pero es que además, el Gral. Dávila va de… militar, de valiente y de esforzado legionario. O sea, que el Gral. Dávila se tira el pisto y va de farol porque ni fue ni es lo que dice y de lo que alardea y por ello carece, según hemos descubierto de fuente impecable. Por ello, General, más le valdría callarse, pues de lo contrario lo que está haciendo no es lavar su mala conciencia, sino quedar en evidencia de por qué la tiene tan negra. (Por cierto, que Dávila fue jefe de la Legión por el dedo del ex-rey fugado, sin haber pasado nunca por ella, lo que sentó a cuerno quemado en la misma, motivo por el que, sabiéndolo él como lo sabía que La Legión sólo acepta como jefe a quien antes pasó por sus filas, nunca debió aceptar tal cargo, lo que pasa es que… primó el afán al lustre, el autobombo y la autocomplacencia, la soberbia, fatuidad y petulancia de todo lo cual Dávila derrocha de siempre cantidades industriales).

Pues bien, el Gral. Dávila ha firmado en su blog un artículo titulado: «El idioma español a cambio de unos malditos presupuestos» (AQUÍ), en el que incluye el siguiente párrafo:

«Estuve destinado en Palma (de Mallorca) a comienzos del año 2000. Tengo seis hijos y por edades se desplazaron conmigo tres de ellos, uno universitario, dos en época escolar. El universitario tuvo que volverse a Madrid porque en su universidad le hundieron con el tema del idioma al no dar ni una clase en castellano y ¡qué contar de los exámenes! Mi hija de doce años, matriculada en un colegio religioso, llegó a casa llorando por las duras palabras que le dijo el profesor uno de los primeros días de clase.

-Oye p… forastera. A mí no vengas aquí a complicarme la vida.

El tercero de ellos cayó en buena tierra, se adaptó a las circunstancias y llegó incluso a jugar en los infantiles del Real Club Deportivo Mallorca. Las consecuencias (no para ellos) fueron variopintas y alguna de peso específico. Algún día se las contaré (en privado mejor)»

Dávila de Gral. jefe de La Legión en 2001… ¡Qué casualidad!

Con sus propias palabras el Gral. Dávila queda al descubierto de la clase de padre, primero y más importante en este caso, que ha sido, así como de español, militar, General y legionario. Porque si cuando un anormal abusó y humilló a su hija llamándola «puta forastera» (no sabemos muy bien por qué puso puntos suspensivos), el Gral. Dávila no se presentó ipso facto a aclararle las ideas, y no de palabra, sino de obra, y consta que no lo hizo, es que el Gral. Dávila ni es español, ni militar, ni General, ni legionario, ni, lo que es peor, padre.

Pero claro, en el 2000, lo que el Gral. Dávila no dice, es que era Comandante Militar de Palma de Mallorca, ahí es nada, y sabía muy bien que si hubiera salido como hemos dicho que debió hacer en defensa no sólo ya del honor y la dignidad de España, sino más aún el de su propia familia, el de su hija de 12 años, la cosa hubiera saltado tanto a la prensa como al juzgado, ya que el anormal le hubiera denunciado por aclararle las ideas de obra, claro, y entonces… la carrera, ¡ay la carrera!, siempre la puta carrera por encima del honor hasta de la propia familia, para qué decir del de España.

Dos monárquicos recalcitrantes a pesar de… todo

Aquí está el quid de la cuestión, en que las FF.AA., los militares, los Generales de las últimas décadas, no han defendido a España, ni a su honor, ni… a los españoles, sino como a la hija de Dávila, los han abandonado en Mallorca, Cataluña, Vascongadas, Galicia, etc., por eso el enemigo, que en el caso español siempre suele estar dentro de casa, ha avanzado y se ha enseñoreado de España, por confundir interesadamente disciplina y obediencia por sumisión, neutralidad política por inhibición y muchas otras cosas más.

Y este es el Gral. Dávila, igualito a prácticamente todos los demás Generales y mandos superiores que venimos sufriendo desde hace décadas. Son los que por cobardía, intereses creados o mediocridad han traicionado a España. Este Dávila es el que escribe enardecidas soflamas en su bolg. Este es el que va de legionario aguerrido, este es… ¡La leche, qué asco! ¡Cuánto falso y mentiroso! ¡Cuánto defensor de España de pacotilla! ¡Cuánto…!

Gral. Dávila: lo mejor que puede hacer es no seguir dando vaselina en su blog a quienes no se lo merecen, o sea, a nuestras actuales FF.AA., y mucho menos al monarca fugado del que cada día sabemos más cosas de cómo y cuánto ha trabajado por España.


2 respuestas a «El Gral. Dávila al descubierto… al igual que otros como él»

  1. Acojonante.
    Ni conociendo el paño me lo hubiera imaginado.
    Este «señor», no me cabe duda, sigue cobrando del erario público por mantener su web donde tiene salida, controlada, algo de indignación militar-patriótica. Aunque, de paso, sirva para enseñar sus vergüenzas al mundo entero sin que ni siquiera se de cuenta o le importe.
    Repito, acojonante

  2. Muchos pierden el culo, el honor, la dignidad, Y HASTA LOS PRINCIPIOS, por alcanzar el Generalato.
    ¡Y luego les oyes hablar, en privado, y dicen lo contrario de lo que sostienen en público!
    Lo mismo pasa con una buena parte de los jueces y fiscales.
    ¿Cómo se llama esa forma de ser y de actuar…?

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