El Gral. Dávila Álvarez gravemente afectado por la «peste borbónica»

El Gral. Dávila de Coronel jefe de la Guardia Real con el emérito

El General Dávila Álvarez tiene un blog que, a nuestro parecer, aburre hasta a las ovejas –es siempre la «historia oficial», que poco tiene que ver con la real–; lo que no quiere decir que a otros les interese, lo cual respetamos. Le seguimos durante algún tiempo después de su presentación en el Casino Militar (hoy Centro Cultural de los Ejércitos) –¿quién pago el evento o se lo prestaron gratis total por ser quien es mientras a otros se les cobra y no poco?– y le dejamos de seguir en seguida para… no perder el tiempo.

Ahora, aunque con un poco de retraso, un amigo, en realidad vamos a tener que pensar que es un enemigo, nos envía un artículo del 16 de Junio que firma el General, como casi todo, titulado Don Juan Carlos I Rey de España, que no podemos dejar de comentar porque lo que en él afirma Dávila es todo tan falso como antihistórico, indignante y absurdo, lo que nos obliga a pensar que o se debe a que desde Zarzuela le untan o a que el General padece de la «peste borbónica», gravísima enfermedad que ciega y corroe hasta destruir a quien la padece tanto como ha ocurrido con España.

Creemos, además, que flaco favor le hace al emérito, a la propia Corona, menos aún a sí mismo y para qué decir a España a la que juró servir hasta morir… lo que no ha hecho sino sólo hasta subir. Y ello máxime en las actuales circunstancias cuando las pruebas fehacientes de la realidad de la vida personal del emérito –de sobra conocida de siempre–, como la financiera –más que sospechada, o sea, también conocida– y la institucional, comienzan a ponerse en el sitio donde debieron haberse puesto hace mucho.

Juzguen ustedes mismos si son capaces de aguantar hasta el final la cantidad de barbaridades y sandeces, de embustes y bisagrazos peloteriles que suelta el General, evidente lame cetros y chupa tronos, propias sólo o de una mente enferma –a estas alturas ni siquiera Felipe VI se atreve a tanto ¿por qué será?– o de un «bien pagao».

Por nuestra parte sólo algunos apuntes y una recomendación: tenga cuidado, General, no sea que lo que intenta presentar como lealtad le delate como estomago agradecido y le termine llevando a usted a sentarse en el mismo banquillo en que, muy probablemente, se va a sentar el emérito, porque corren por los medios declaraciones muy firmes y al parecer fundadas según las cuales quienes llevaban los maletines de su majestad eran sus jefes de seguridad, sus ayudantes (usted lo fue) y… ¿los jefes de su Guardia Real? que también usted fue.

  • Para el Gral. Dávila el emérito y su familia son todo un ejemplo de «la normalidad de una familia, la Real, ¡cuántas hubiesen querido ser parecidas!» O sea, que el General considera «normal» que el padre sea un empedernido, público, reconocido e  impenitente putero que le ha puesto a su mujer los cuernos en los cinco continentes y escarnecido a sus hijos con ejemplo tan degenerado. ¿Ha copiado el General esa «normalidad» en su propia familia para hacer la suya «parecida» a la de aquél? ¿Le gustaría que sus hijos formaran familias tan «normales» y  «parecidas» a la del emérito? ¡Lo que hay que leer!
  • Dice que no conocemos el «talante» –palabra maldita en España por quien la puso de moda– y «forma de ser» del emérito. Por sus hechos, General, y por sus frutos, no por su pretendido talante, le conocemos muy bien. Quien lo heredó todo, todo lo ha traicionado, todo lo ha corrompido y todo lo ha destruido, porque él, y no otros, ha sido la tapadera perfecta de lo que otros han hecho a su sombra, a su vera y bajo su palio; para qué decir de sus largas manos a costa del erario público. ¿Y usted, General, ha seguido aquí también el ejemplo de su tan admirado personaje?
  • Dice que Juan Carlos I ha logrado una España «grande, respetada, rica en proyectos (?) y peso internacional… el único que ha sabido manejar el problema de Cataluña y enderezarlo» ¡Increíble! ¡Enfermo es poco, este General está en las últimas! Sólo en la cabeza de un enajenado pueden caber tamañas falsedades que la realidad contradice día a día, pues nunca fue nuestra pobre patria tan pequeña, ninguneada, vacía, pisoteada –Marruecos se mea ya en nuestras playas canarias y Argelia en las de Cabrera, por ejemplo– y «el problema de Cataluña» ya no tiene solución porque al que fuera rey le importó siempre un bledo con tal de que le dejaran estar a lo suyo que es a lo mismo que a lo que se dedicaba el «honorable» enano; para qué decir del contagio de tal «problema» a las Vascongadas, Galicia, Baleares, Valencia,… ¡Increíble! Como para ir a la guerra con este General de pacotilla.
  • Tras lamer el pompis al emérito hasta quedarse sin lengua, el Gral. Dávila no tiene vergüenza y no se corta un pelo contradiciéndose impúdicamente afirmando que España «va a la deriva». ¿Pero no habíamos quedado en que la España de Juan Carlos I era la repera? ¿En qué quedamos, General? Con este hombre ni a comprar tomates.
  • Después, tal vez dándose cuenta de que le ha traicionado el subconsciente dejándole en evidencia, Dávila vuelve por sus fueros afirmando que «España ha salido adelante, ha sabido incardinarse en el mundo, se ha convertido en una gran nación, gracias a la intuición y realeza de un rey que otros quisieran para ellos». O sea, General, que España antes de Juan Carlos I nada de nada y ahora… todo gracias a él. ¡La leche! Este hombre está fatal, o no sabe nada de nuestra historia o está haciendo el egipcio.
  • Por último, porque seguir lo dejamos para ustedes, ya que a nosotros las nauseas no nos dejan, después de postularse ladinamente para alguna puerta giratoria de las varias que está claro que siente envidia de que no giraran para él a fin de seguir en el chupe y la mangancia («Y no digo que no me gustaría ser un Consejero de Enagás como Pepiño, que algún mérito uno ha hecho, o Consejero de Santa Bárbara.»), el General Dávila alcanza el climax de su articulito pornográfico ligando oscenamente España a la Corona, lo cual deja al General a la altura del betún y le delata como tan traidor a la patria como lo ha sido el emérito, porque, como se ve, la lealtad de Dávil estará con España sólo, única y exclusivamente si hay Corona, aún por muy corrupta y degenerada que sea, y aunque dicha Corona haya sido, como es el caso, la ruina de España. Y es que para el General Dávila el régimen es más importante que la patria, que el pueblo español, que nuestra integridad territorial, soberanía y libertad. Porque para este General, que hoy nos encontremos en tan grave disyuntiva como nos encontramos, no es culpa de Juan Carlos I, ni de los Dávila que le han reído las gracias y siguen intentando taparle las vergüenzas que él mismo exhibe porque son tantas y tamañas que son imposibles de esconder. No, para Dávila, si hoy la alternativa a una Corona hueca, a un rey florero y a una España que debería estar unida pero que está destruida, es una república marxista-leninista-socialista-podemítica-bolivariana-secesionista, no es culpa del emérito, de su corona de papel couché y corrupta, de ese personaje que a todos y a todo ha traicionado, que todo lo heredado lo ha destruido, que no ha cumplido ni con la mínima, no, es por causa de… los marcianos.

En fin, para qué seguir. Por cierto ¿saben que fue Juan Carlos I quien ascendió a Dávila Álvarez a General?


2 respuestas a «El Gral. Dávila Álvarez gravemente afectado por la «peste borbónica»»

  1. Cómo se dice vulgarmente,»con la que está cayendo…» En este verano el otro tema que han sacado, además del affaire Ponce, ha sido el «juicio» al Campechano, evidente y notoriamente para tapar TODO lo demás: gestión nefastisima, cajas B, cutrerío gubernamental, tarjetas de móvil, líos de cama varios, fracasos electorales, bolchevismo en el poder, prensa comprada, rescate de la Unión Europea, vacaciones de lujo del fraudes…por poner unos ejemplos diferentes…Han pasado 51 años desde su designación a título de rey, 45 años de «democracia» partitocratica…muchas cosas, actitudes, talante…eran conocidas y fueron silenciadas. También el control y el rigor que el Caudillo administró mientras pudo y vivió.,
    Aunque esto tbien lo hayan silenciado, a pesar de ser algo virtuoso por parte del inolvidable Jefe del Estado .¿Quién se va a rasgar ahora las vestiduras ante este miembro de una dinastía que tiene como todas malos y buenos? Cómo a todo individuo, le admito la presunción de inocencia, ahora bien ante el juicio de la Historia (el del Todopoderoso es inaccesible para nosotros), ¿Este gobernante en la más alta magistratura del Estado, ha dejado su responsabilidad de gobierno mejor o peor que se la encontró cuando se la encomendaron? Seamos claros, ¿Esta España, nuestra Patria, mejor o peor que cuando el 22 de noviembre de 1975 juró otra vez las leyes fundamentales del Estado, aquella Constitución abierta entonces la vigente en el ordenamiento legal? ¿Se ha dejado este monarca, teniendo en cuenta todas las circunstancias, etc, etc de su tiempo y época, España mejor que se la encontró? Yo tengo mi modesta opinión, creo que el juicio de la Historia su veredicto, pero aquí en concreto no le puedo admitir ni la presunción de inocencia ni dar aquello que según Nuestro Señor Jesucristo hay que dar hasta 70 veces 7… cargaré con este peso, qué le vamos a hacer, la Misericordia del Altísimo me alcance…

  2. Brillante artículo, que suscribo plenamente.
    A nadie nos gustaría tener una «familia» como la de don Juan Carlos I, EL DEMÉRITO, y dicho sea con todo respeto hacia la persona, pues todos cometemos errores, fallos y pecados…, PERO NO TAN GORDOS, o al menos eso creo.

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