ESCUCHAR NOTICIA:Recordemos aquel curioso incidente diplomático desatado por Santiago Bernabéu en febrero de 1973, cuando tuvo la ocurrencia dicen unos, «quizás guiño», de quitarse la insignia de oro y brillantes de la solapa e imponérsela al general Moshe Dayan, ya saben ustedes que algunos buscan buena sombra que los cobije.
Aquello provocó las quejas diplomáticas de la gran mayoría de los mandatarios de los países árabes del momento, (que en aquellos años, no estaban enemistados con Europa…) entre ellos el destacado Nacionalista Coronel Muhammar Al Gadafi, el cual estaba en el punto de mira de Sion.
El jueves 8 de febrero de 1973 el equipo de baloncesto Maccabi Tel Aviv recibió al equipo Real Madrid en su estadio en Israel en un partido de la liguilla de los cuartos de final de la Copa de Europa. Antes de comenzar el partido, el presidente de la Federación Israelí de baloncesto ofreció un discurso en español con grandes elogios al Madrid, para escarnio del Gobierno Español. Luego bajaron a la cancha Santiago Bernabéu y Moshe Dayan entonces Ministro de Defensa para saludar a los jugadores. En un gesto preconcebido, Santiago Bernabéu, tras unas palabras dirigidas por Moshe Dayan y contestadas por él, tuvo el arranque de quitarse la insignia de oro y brillantes del Real Madrid que siempre llevaba en su solapa para imponérsela al célebre militar del parche en el ojo, lástima no se la clavara en el ojo bueno.
Al otro día, de regreso en Madrid, se encontraron con el ministro de Relaciones Exteriores, Gregorio López Bravo, exigiendo que Bernabéu se presentara en el Ministerio a la mayor brevedad, recordemos que era la época en que el generalísimo Francisco Franco gobernaba el país, aun el Almirante Carrero Blanco estaba en escena y se negaban a reconocer al Estado de Israel.
Bernabéu, que tenía por entonces 77 años, le pasó el marrón a Raimundo Saporta, «que esas cosas las hace muy bien” dijo.
Saporta
Raimundo Saporta, vicepresidente del club, se preocupó, porque sabía lo mal que había caído el gesto en el Mundo Árabe, para el que Moshe Dayan, llamado El General Halcón, protagonista de la llamada Guerra de los Seis Días, era el peor enemigo imaginable.
En el franquismo eran constantes las referencias a la tradicional amistad hispanoárabe, y de hecho Franco así lo asentía. En su biografía personal fueron decisivos los años en Marruecos y el Generalísimo, se acompañó durante tiempo de la Guardia Mora.
“Le dices lo que quieras. Le dices que se la impuse porque se me ocurrió y quise. Y porque es un tío bragao, dijo Santiago Bernabéu, para Saporta fue fácil, todo el mundo conocía su ascendencia judía, y por lo tanto su influencia.
Se llamaba Raimundo Saporta Namías, y aunque se solía decir que había nacido en París, hijo de mallorquín y de parisina, la realidad era más complicada, la familia Saporta-Namías se formó en Constantinopla (hoy Estambul), dentro de una fuerte comunidad judía sefardí. Allí nacieron Raimundo Saporta y su hermano. La familia se trasladó a París cuando se preveía la Guerra Mundial y se hizo con nuevos papeles, por temor a que su procedencia de una ciudad con una gran comunidad sefardí resultara algo sospecha en esos tiempos.
Saporta había contribuido a incorporar a un jugador de Israel de baloncesto a la Copa de Europa desde su primera edición, en los años 57-58. Para esos años, las competiciones deportivas de Israel con países de Oriente Medio eran prácticamente inviables. En la fase de clasificación con vistas a la Copa del Mundo de fútbol de 1958 hubo un largo boicot en aquella zona. Nadie quiera jugar con Israel.
En 1968, por ejemplo, pocos meses después de la Guerra de los «Seis Tristes Días de mierda», conflicto en el que Israel derrotó a Egipto, Siria, Jordania e Irak, el equipo blanco fue de los primeros que visitó Tel Aviv para jugar un partido oficial. “Llegabas al estadio para jugar el partido y los veías llegar con uniformes y con la metralleta”, recordaba hace unos años Lolo Sainz exjugador y exentrenador del cuadro español.
Aquella decisión de Saporta de incluir al campeón de Israel en la Copa de Europa de baloncesto abrió el camino a que este país compitiera en todas las zonas europeas. Así que se podía sentir el menos indicado para darle una explicación al Ministro sobre lo ocurrido. Pero era un hombre infiltradísimo y supo revertir la situación. Tras soportar el reto inicial, contraatacó suavemente con sus argumentos. Le dijo a López Bravo que su predecesor, Castiella, tenía mucho más contacto con el Madrid. Que siempre que viajaban al extranjero, en fútbol o baloncesto, se ponía en contacto con ellos, llegó a decir en un discurso que el Real Madrid era el mejor embajador de España y que él nunca lo había hecho. Le dijo también que Bernabéu era un hombre impulsivo y que por alguna razón le había caído bien el general Dayan y tuvo ese gesto, no premeditado e imprudente, pero carente de mala intención. Le recordó que el Madrid acudía casi cada verano al trofeo Mohamed V en Marruecos, que solía ganar, y las veces que el propio Bernabéu había recogido la copa de manos de Hassan II y sobre la buena imagen que del Madrid se tenía allí… López Bravo, que quedó conforme a medias, y decidió aprovechar un viaje, que tenía planeado al mes siguiente el equipo de fútbol, para pedir que se le impusiera la misma insignia a un militar árabe, (del que no encuentro datos en Internet) para intentar enmendar el error. Es importante tomar en cuenta que la insignia de oro y brillantes del club se entrega solamente a quienes hayan rendido servicios excepcionales al club, no para cualquiera. Pero, después de habérsela impuesto a Dayan, ¿cómo negarse ahora? Así que antes del partido, con grandes gestos, entregaron la insignia al general árabe y así se compensó el gesto que tuvo Bernabéu con Dayán que casi generó un conflicto diplomático de grandes proporciones.
Raimundo Saporta nació en Constantinopla (actual Estambul) el 16 de diciembre de 1926, en el seno de una familia sefardí de Salónica, descendiente de los judíos expulsados de España. Su padre Jaime, banquero, poseía un pasaporte español gracias a un decreto del dictador Miguel Primo de Rivera de 1924, por el cual se concedía la nacionalidad a todos aquellos que pudieran acreditar orígenes hebreos. Raimundo se casó con Arlette Politi Treves (1930-2009), también de origen sefardí, a quien conoció en Francia y que fue su compañera durante el resto de su vida. Fue figura clave en la creación para el reconocimiento de Israel en el ámbito deportivo europeo; la Copa de Europa de Baloncesto es una iniciativa que se le debe a él.
Curiosidad: El baloncesto, fue aupado como deporte de masas en EEUU por la comunidad Judía a principios del siglo XX .
Eso se lo cuento otro día, o quizás no, ya que aparte de que odio el fútbol, baloncesto, vuelta ciclista y en general los deportes aborregadores de masas, el Real Madrid quito la Cruz Católica del escudo para las camisetas que vende en determinadas zonas; de momento solo en algunas zonas, de momento…Pulse para escuchar el textoRecordemos aquel curioso incidente diplomático desatado por Santiago Bernabéu en febrero de 1973, cuando tuvo la ocurrencia dicen unos, «quizás guiño», de quitarse la insignia de oro y brillantes de la solapa e imponérsela al general Moshe Dayan, ya saben ustedes que algunos buscan buena sombra que los cobije.
Aquello provocó las quejas diplomáticas de la gran mayoría de los mandatarios de los países árabes del momento, (que en aquellos años, no estaban enemistados con Europa…) entre ellos el destacado Nacionalista Coronel Muhammar Al Gadafi, el cual estaba en el punto de mira de Sion.
El jueves 8 de febrero de 1973 el equipo de baloncesto Maccabi Tel Aviv recibió al equipo Real Madrid en su estadio en Israel en un partido de la liguilla de los cuartos de final de la Copa de Europa. Antes de comenzar el partido, el presidente de la Federación Israelí de baloncesto ofreció un discurso en español con grandes elogios al Madrid, para escarnio del Gobierno Español. Luego bajaron a la cancha Santiago Bernabéu y Moshe Dayan entonces Ministro de Defensa para saludar a los jugadores. En un gesto preconcebido, Santiago Bernabéu, tras unas palabras dirigidas por Moshe Dayan y contestadas por él, tuvo el arranque de quitarse la insignia de oro y brillantes del Real Madrid que siempre llevaba en su solapa para imponérsela al célebre militar del parche en el ojo, lástima no se la clavara en el ojo bueno.
Al otro día, de regreso en Madrid, se encontraron con el ministro de Relaciones Exteriores, Gregorio López Bravo, exigiendo que Bernabéu se presentara en el Ministerio a la mayor brevedad, recordemos que era la época en que el generalísimo Francisco Franco gobernaba el país, aun el Almirante Carrero Blanco estaba en escena y se negaban a reconocer al Estado de Israel.
Bernabéu, que tenía por entonces 77 años, le pasó el marrón a Raimundo Saporta, «que esas cosas las hace muy bien” dijo.
Saporta
Raimundo Saporta, vicepresidente del club, se preocupó, porque sabía lo mal que había caído el gesto en el Mundo Árabe, para el que Moshe Dayan, llamado El General Halcón, protagonista de la llamada Guerra de los Seis Días, era el peor enemigo imaginable.
En el franquismo eran constantes las referencias a la tradicional amistad hispanoárabe, y de hecho Franco así lo asentía. En su biografía personal fueron decisivos los años en Marruecos y el Generalísimo, se acompañó durante tiempo de la Guardia Mora.
“Le dices lo que quieras. Le dices que se la impuse porque se me ocurrió y quise. Y porque es un tío bragao, dijo Santiago Bernabéu, para Saporta fue fácil, todo el mundo conocía su ascendencia judía, y por lo tanto su influencia.
Se llamaba Raimundo Saporta Namías, y aunque se solía decir que había nacido en París, hijo de mallorquín y de parisina, la realidad era más complicada, la familia Saporta-Namías se formó en Constantinopla (hoy Estambul), dentro de una fuerte comunidad judía sefardí. Allí nacieron Raimundo Saporta y su hermano. La familia se trasladó a París cuando se preveía la Guerra Mundial y se hizo con nuevos papeles, por temor a que su procedencia de una ciudad con una gran comunidad sefardí resultara algo sospecha en esos tiempos.
Saporta había contribuido a incorporar a un jugador de Israel de baloncesto a la Copa de Europa desde su primera edición, en los años 57-58. Para esos años, las competiciones deportivas de Israel con países de Oriente Medio eran prácticamente inviables. En la fase de clasificación con vistas a la Copa del Mundo de fútbol de 1958 hubo un largo boicot en aquella zona. Nadie quiera jugar con Israel.
En 1968, por ejemplo, pocos meses después de la Guerra de los «Seis Tristes Días de mierda», conflicto en el que Israel derrotó a Egipto, Siria, Jordania e Irak, el equipo blanco fue de los primeros que visitó Tel Aviv para jugar un partido oficial. “Llegabas al estadio para jugar el partido y los veías llegar con uniformes y con la metralleta”, recordaba hace unos años Lolo Sainz exjugador y exentrenador del cuadro español.
Aquella decisión de Saporta de incluir al campeón de Israel en la Copa de Europa de baloncesto abrió el camino a que este país compitiera en todas las zonas europeas. Así que se podía sentir el menos indicado para darle una explicación al Ministro sobre lo ocurrido. Pero era un hombre infiltradísimo y supo revertir la situación. Tras soportar el reto inicial, contraatacó suavemente con sus argumentos. Le dijo a López Bravo que su predecesor, Castiella, tenía mucho más contacto con el Madrid. Que siempre que viajaban al extranjero, en fútbol o baloncesto, se ponía en contacto con ellos, llegó a decir en un discurso que el Real Madrid era el mejor embajador de España y que él nunca lo había hecho. Le dijo también que Bernabéu era un hombre impulsivo y que por alguna razón le había caído bien el general Dayan y tuvo ese gesto, no premeditado e imprudente, pero carente de mala intención. Le recordó que el Madrid acudía casi cada verano al trofeo Mohamed V en Marruecos, que solía ganar, y las veces que el propio Bernabéu había recogido la copa de manos de Hassan II y sobre la buena imagen que del Madrid se tenía allí… López Bravo, que quedó conforme a medias, y decidió aprovechar un viaje, que tenía planeado al mes siguiente el equipo de fútbol, para pedir que se le impusiera la misma insignia a un militar árabe, (del que no encuentro datos en Internet) para intentar enmendar el error. Es importante tomar en cuenta que la insignia de oro y brillantes del club se entrega solamente a quienes hayan rendido servicios excepcionales al club, no para cualquiera. Pero, después de habérsela impuesto a Dayan, ¿cómo negarse ahora? Así que antes del partido, con grandes gestos, entregaron la insignia al general árabe y así se compensó el gesto que tuvo Bernabéu con Dayán que casi generó un conflicto diplomático de grandes proporciones.
Raimundo Saporta nació en Constantinopla (actual Estambul) el 16 de diciembre de 1926, en el seno de una familia sefardí de Salónica, descendiente de los judíos expulsados de España. Su padre Jaime, banquero, poseía un pasaporte español gracias a un decreto del dictador Miguel Primo de Rivera de 1924, por el cual se concedía la nacionalidad a todos aquellos que pudieran acreditar orígenes hebreos. Raimundo se casó con Arlette Politi Treves (1930-2009), también de origen sefardí, a quien conoció en Francia y que fue su compañera durante el resto de su vida. Fue figura clave en la creación para el reconocimiento de Israel en el ámbito deportivo europeo; la Copa de Europa de Baloncesto es una iniciativa que se le debe a él.
Curiosidad: El baloncesto, fue aupado como deporte de masas en EEUU por la comunidad Judía a principios del siglo XX .
Eso se lo cuento otro día, o quizás no, ya que aparte de que odio el fútbol, baloncesto, vuelta ciclista y en general los deportes aborregadores de masas, el Real Madrid quito la Cruz Católica del escudo para las camisetas que vende en determinadas zonas; de momento solo en algunas zonas, de momento…
Recordemos aquel curioso incidente diplomático desatado por Santiago Bernabéu en febrero de 1973, cuando tuvo la ocurrencia dicen unos, «quizás guiño», de quitarse la insignia de oro y brillantes de la solapa e imponérsela al general Moshe Dayan, ya saben ustedes que algunos buscan buena sombra que los cobije.
Aquello provocó las quejas diplomáticas de la gran mayoría de los mandatarios de los países árabes del momento, (que en aquellos años, no estaban enemistados con Europa…) entre ellos el destacado Nacionalista Coronel Muhammar Al Gadafi, el cual estaba en el punto de mira de Sion.
El jueves 8 de febrero de 1973 el equipo de baloncesto Maccabi Tel Aviv recibió al equipo Real Madrid en su estadio en Israel en un partido de la liguilla de los cuartos de final de la Copa de Europa. Antes de comenzar el partido, el presidente de la Federación Israelí de baloncesto ofreció un discurso en español con grandes elogios al Madrid, para escarnio del Gobierno Español. Luego bajaron a la cancha Santiago Bernabéu y Moshe Dayan entonces Ministro de Defensa para saludar a los jugadores. En un gesto preconcebido, Santiago Bernabéu, tras unas palabras dirigidas por Moshe Dayan y contestadas por él, tuvo el arranque de quitarse la insignia de oro y brillantes del Real Madrid que siempre llevaba en su solapa para imponérsela al célebre militar del parche en el ojo, lástima no se la clavara en el ojo bueno.
Al otro día, de regreso en Madrid, se encontraron con el ministro de Relaciones Exteriores, Gregorio López Bravo, exigiendo que Bernabéu se presentara en el Ministerio a la mayor brevedad, recordemos que era la época en que el generalísimo Francisco Franco gobernaba el país, aun el Almirante Carrero Blanco estaba en escena y se negaban a reconocer al Estado de Israel.
Bernabéu, que tenía por entonces 77 años, le pasó el marrón a Raimundo Saporta, «que esas cosas las hace muy bien” dijo.
Saporta
Raimundo Saporta, vicepresidente del club, se preocupó, porque sabía lo mal que había caído el gesto en el Mundo Árabe, para el que Moshe Dayan, llamado El General Halcón, protagonista de la llamada Guerra de los Seis Días, era el peor enemigo imaginable.
En el franquismo eran constantes las referencias a la tradicional amistad hispanoárabe, y de hecho Franco así lo asentía. En su biografía personal fueron decisivos los años en Marruecos y el Generalísimo, se acompañó durante tiempo de la Guardia Mora.
“Le dices lo que quieras. Le dices que se la impuse porque se me ocurrió y quise. Y porque es un tío bragao, dijo Santiago Bernabéu, para Saporta fue fácil, todo el mundo conocía su ascendencia judía, y por lo tanto su influencia.
Se llamaba Raimundo Saporta Namías, y aunque se solía decir que había nacido en París, hijo de mallorquín y de parisina, la realidad era más complicada, la familia Saporta-Namías se formó en Constantinopla (hoy Estambul), dentro de una fuerte comunidad judía sefardí. Allí nacieron Raimundo Saporta y su hermano. La familia se trasladó a París cuando se preveía la Guerra Mundial y se hizo con nuevos papeles, por temor a que su procedencia de una ciudad con una gran comunidad sefardí resultara algo sospecha en esos tiempos.
Saporta había contribuido a incorporar a un jugador de Israel de baloncesto a la Copa de Europa desde su primera edición, en los años 57-58. Para esos años, las competiciones deportivas de Israel con países de Oriente Medio eran prácticamente inviables. En la fase de clasificación con vistas a la Copa del Mundo de fútbol de 1958 hubo un largo boicot en aquella zona. Nadie quiera jugar con Israel.
En 1968, por ejemplo, pocos meses después de la Guerra de los «Seis Tristes Días de mierda», conflicto en el que Israel derrotó a Egipto, Siria, Jordania e Irak, el equipo blanco fue de los primeros que visitó Tel Aviv para jugar un partido oficial. “Llegabas al estadio para jugar el partido y los veías llegar con uniformes y con la metralleta”, recordaba hace unos años Lolo Sainz exjugador y exentrenador del cuadro español.
Aquella decisión de Saporta de incluir al campeón de Israel en la Copa de Europa de baloncesto abrió el camino a que este país compitiera en todas las zonas europeas. Así que se podía sentir el menos indicado para darle una explicación al Ministro sobre lo ocurrido. Pero era un hombre infiltradísimo y supo revertir la situación. Tras soportar el reto inicial, contraatacó suavemente con sus argumentos. Le dijo a López Bravo que su predecesor, Castiella, tenía mucho más contacto con el Madrid. Que siempre que viajaban al extranjero, en fútbol o baloncesto, se ponía en contacto con ellos, llegó a decir en un discurso que el Real Madrid era el mejor embajador de España y que él nunca lo había hecho. Le dijo también que Bernabéu era un hombre impulsivo y que por alguna razón le había caído bien el general Dayan y tuvo ese gesto, no premeditado e imprudente, pero carente de mala intención. Le recordó que el Madrid acudía casi cada verano al trofeo Mohamed V en Marruecos, que solía ganar, y las veces que el propio Bernabéu había recogido la copa de manos de Hassan II y sobre la buena imagen que del Madrid se tenía allí… López Bravo, que quedó conforme a medias, y decidió aprovechar un viaje, que tenía planeado al mes siguiente el equipo de fútbol, para pedir que se le impusiera la misma insignia a un militar árabe, (del que no encuentro datos en Internet) para intentar enmendar el error. Es importante tomar en cuenta que la insignia de oro y brillantes del club se entrega solamente a quienes hayan rendido servicios excepcionales al club, no para cualquiera. Pero, después de habérsela impuesto a Dayan, ¿cómo negarse ahora? Así que antes del partido, con grandes gestos, entregaron la insignia al general árabe y así se compensó el gesto que tuvo Bernabéu con Dayán que casi generó un conflicto diplomático de grandes proporciones.
Raimundo Saporta nació en Constantinopla (actual Estambul) el 16 de diciembre de 1926, en el seno de una familia sefardí de Salónica, descendiente de los judíos expulsados de España. Su padre Jaime, banquero, poseía un pasaporte español gracias a un decreto del dictador Miguel Primo de Rivera de 1924, por el cual se concedía la nacionalidad a todos aquellos que pudieran acreditar orígenes hebreos. Raimundo se casó con Arlette Politi Treves (1930-2009), también de origen sefardí, a quien conoció en Francia y que fue su compañera durante el resto de su vida. Fue figura clave en la creación para el reconocimiento de Israel en el ámbito deportivo europeo; la Copa de Europa de Baloncesto es una iniciativa que se le debe a él.
Curiosidad: El baloncesto, fue aupado como deporte de masas en EEUU por la comunidad Judía a principios del siglo XX .
Eso se lo cuento otro día, o quizás no, ya que aparte de que odio el fútbol, baloncesto, vuelta ciclista y en general los deportes aborregadores de masas, el Real Madrid quito la Cruz Católica del escudo para las camisetas que vende en determinadas zonas; de momento solo en algunas zonas, de momento…
6 respuestas a «El guiño de Santiago Bernabéu a Israel»
Excelente trabajo, Marco Antonio, como siempre.
COMO SIEMPRE los de esa raza omnipresentes, por desgracia, en nuestra Historia
También, Franco, rompió la norma no escrita de NO autorizar sinagogas y gracias a él se pudo inaugurar una sinagoga en Madrid el 16 de diciembre de 1968 (aunque ya se oficiaban ceremonias desde 1917).
La de Madrid fue la segunda de España desde la expulsión de los judíos en 1492,
La primera sinagoga fue la de Barcelona en 1954.
Hay que recordar la Derogación del Decreto de la Alhambra, por Franco el 16 de diciembre de 1968,
Un fragmento del Edicto de Granada, una obra de arte de nuestros mejores reyes, Isabel y Fernando:
«Nosotros ordenamos además en este edicto que los Judíos y Judías cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judío que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes». (31 de marzo de 1492).
Saludos
VIVA CRISTO REY
No existe ninguna derogación por parte de Franco del edicto de expulsión de los judíos de 1492. Eso es un invento sionista esparcido por sionistas como Fernando Paz. Lo que existe es la Ley 44/1967 de Libertad Religiosa, impuesta en España por obligación del Vaticano y su CVII, que un año después abrió sinagogas y otras mierdas protestantes. Si de algo puede culparse a Franco fue precisamente de ser hijo fiel de la Iglesia (demasiado fiel) y devoto monárquico (nefasto borbónico). No de sionista.
Interesante artículo del que se pueden establecer bastantes conexiones. A otra escala, es parecido a lo que pasó durante la SGM; cuando se nos intentó comprometer, y Franco tuvo que hacer juegos malabares para evitarlo. Siempre buscan pringar en una de las dos antítesis a la victima; no se puede estar fuera; y Franco estuvo bastante fuera hasta que la tentación, y no para su beneficio, sino para el de los españoles; pudo doblegar esa libertad que emanó de tanta sangre: el amigo americano que como los de la Prostitución de Cádiz, nos retuvo por dos días en la antítesis de los ganadores; donde medra el marrano. Hay que fastidiarse; tan pocos, y tan malos; parece que estuvieran por todos lados.
Excelente trabajo, Marco Antonio, como siempre.
COMO SIEMPRE los de esa raza omnipresentes, por desgracia, en nuestra Historia
También, Franco, rompió la norma no escrita de NO autorizar sinagogas y gracias a él se pudo inaugurar una sinagoga en Madrid el 16 de diciembre de 1968 (aunque ya se oficiaban ceremonias desde 1917).
La de Madrid fue la segunda de España desde la expulsión de los judíos en 1492,
La primera sinagoga fue la de Barcelona en 1954.
Hay que recordar la Derogación del Decreto de la Alhambra, por Franco el 16 de diciembre de 1968,
Un fragmento del Edicto de Granada, una obra de arte de nuestros mejores reyes, Isabel y Fernando:
«Nosotros ordenamos además en este edicto que los Judíos y Judías cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judío que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes». (31 de marzo de 1492).
Saludos
VIVA CRISTO REY
Gloria a Dios y a Isabel y Fernando.
Viva Cristo Rey
In Hoc Signo Vinces
Como siempre, de acuerdo al 99% …. nos queda solo un 1% …. que va a llegar, Gracias a CRISTO REY
Un abrazo muy fuerte
VIVA CRISTO REY
No existe ninguna derogación por parte de Franco del edicto de expulsión de los judíos de 1492. Eso es un invento sionista esparcido por sionistas como Fernando Paz. Lo que existe es la Ley 44/1967 de Libertad Religiosa, impuesta en España por obligación del Vaticano y su CVII, que un año después abrió sinagogas y otras mierdas protestantes. Si de algo puede culparse a Franco fue precisamente de ser hijo fiel de la Iglesia (demasiado fiel) y devoto monárquico (nefasto borbónico). No de sionista.
Interesante artículo del que se pueden establecer bastantes conexiones. A otra escala, es parecido a lo que pasó durante la SGM; cuando se nos intentó comprometer, y Franco tuvo que hacer juegos malabares para evitarlo. Siempre buscan pringar en una de las dos antítesis a la victima; no se puede estar fuera; y Franco estuvo bastante fuera hasta que la tentación, y no para su beneficio, sino para el de los españoles; pudo doblegar esa libertad que emanó de tanta sangre: el amigo americano que como los de la Prostitución de Cádiz, nos retuvo por dos días en la antítesis de los ganadores; donde medra el marrano. Hay que fastidiarse; tan pocos, y tan malos; parece que estuvieran por todos lados.
Posdata: El sarraceno es otra antítesis creada por el marrano, como lo es el rojo. Es su juego favorito: polibueno polimalo.