El Juicio Universal

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Segundo advenimiento de Jesucristo

¿Qué nos enseña el séptimo articulo del Símbolo? Que Jesucristo ha sido constituido Juez de vivos y muertos.

El poder de juzgar ¿no pertenece a las tres divinas personas? Sí: mas para glorificar la humanidad a su Hijo  “el Padre todo el poder de juzgar lo dio al Hijo” (Juan V, 22). “Y le ha dado la potestad de juzgar en cuanto es Hijo del hombres” (Juan V, 27).

¿Cuándo juzgará Jesucristo a todos los hombres? Jesucristo juzgará cada hombre inmediatamente después de la muerte; pero confirmará públicamente su sentencia en el juicio universal, al fin del mundo.

¿Vendrá, como la primera vez, en la humillación y en la pobreza? No: sino con gran poder y majestad, y con todo el resplandor de su gloria. “Y aun os declaro que veréis después a este Hijo del hombre que tenéis delante, sentado a la diestra de la majestad de Dios venir sobre las nubes del cielo” (Mat., XXVI, 64) – “Este Jesús, que separándose de vosotros se ha subido al cielo, vendrá de la misma suerte que le acabáis de ver subir allá” (Hech., I, 11).

¿Por qué aparecerá entonces Jesucristo con todo el brillo de su Gloria? 1º Para que su santa humanidad, que ha sido saturada de oprobios, sea glorificada delante de todos los hombres. “Se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual también Dios lo ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno, y toda lengua confiese, que el Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre” (Filip., II, 8, 11). 2º Para consolar y regocijar a sus fieles siervos, que adoraron a su Dios en la humillación de la carne: “Entonces se regocijaron las vírgenes al sonido de músicos instrumentos, y también los jóvenes a una con los ancianos. Yo cambiaré su llanto en gozo, y los consolaré, y los llenaré de alegría, en cambio de su pasado dolor” (Jerem., XXXI, 13). 3º Para confundir a los malos que han negado y blasfemado esa misma humanidad: “Decían mientras vivían: Armemos, pues, lazos al justo, visto que no es de provecho para nosotros… Examinémosle a fuerza de afrentas y de tormentos… Condenémosle a la más infame muerte (Sab., II, 12, 19, 20). Entonces dirán: Insensatos de nosotros. Su tenor de vida nos parecía una necedad, y su muerte una ignominia; luego descarriados hemos ido del camino de la verdad: no nos ha alumbrado la luz de la justicia, ni para nos­otros ha nacido el sol de la inteligencia” (Sab., V, 4, 6)

Señales precursoras del segundo advenimiento de Jesucristo

¿Cuándo sucederá el juicio universal? “En cuanto al día y a la hora, nadie sabe nada: ni los Ángeles del cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marc., XIII, 32). El Hijo de Dios, según su humanidad, no conoce ese día sino por revelación; pero como no debe comunicarnos esa revelación, para nosotros es como si lo ignorase.

¿Indicó Jesucristo algunos signos precursores del juicio? Sí: indicó señales remotas y señales próximas.

¿Cuáles son las señales remotas del segundo advenimiento de Jesucristo? Las señales remotas son: 1º La predicación del evangelio a todos los pueblos: “Entre tanto se predicará este Evangelio, del reino de Dios en todo el mundo, en testimonio para todas las, naciones y entonces vendrá el fin” (Mat., XXIV, 14). 2º  Una disminución general de la fe y una corrupción de costumbres semejante a la que precedió al diluvio (Mat., XXIV, 37-39). Pero cuando viniere el Hijo del hombre, os parece que hallará fe sobre la tierra” (Luc., XI, 3). 3º La aparición del Anticristo, el ser más impío y perverso que jamás se habrá visto. “El día del Señor no vendrá hasta que primero haya acontecido la apostasía casi general de los fieles y aparecido el hombre del pecado, hijo de la perdición, el cual se opondrá  a Dios, y se alzará contra todo lo que se dice Dios, o se adora, hasta llegar a poner su asiento en el templo de Dios dando a entender que es Dios” (II Tesa., II, 3, 4). El Anticristo se dará tal maña para imitar el poder divino, que muchos de los mismos elegidos serían seducidos si posible fuera (Mat., XXIV, 24). “Vendrá con el poder de Satanás, con toda suerte de milagros de señales y de prodigios falsos. Y con todas las ilusiones que pueden conducir a la iniquidad a aquellos que se perderán, por no haber recibido y amado a la verdad a fin de salvarse. Por eso Dios les enviará o permitirá que obre en ellos el artificio del error, con que crean a la mentira. Para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la maldad o injusticia” (II Tesal., II, 9-11).

¿De qué manera intervendrá Dios en la lucha suprema? Suscitando héroes de la fe cuyos milagros eclipsarán los falsos prodigios del hombre de perdición. Henoc y Elías, a quienes Dios sacó de este mundo sin hacerles pasar por la muerte, volverán a la tierra y sostendrán a la Iglesia en esta terrible prueba (Apoc., XI, 3). El primero representará a la religión primitiva, y el segundo, a la religión mosaica; y ambos se unirán para dar testimonio de la divinidad de Jesucristo. Henoc predicará la penitencia a las naciones, y Elías convertirá a los Judíos a la verdadera fe. La conversión del pueblo Judío la da San Pablo como señal del fin de los tiempos (Rom., XI, 25).

¿Cuál será el fin del Anticristo? El Señor Jesús lo matará con el resuello de su boca, y lo destruirá con el resplandor de su presencia” (II Tesal., II, 8).

¿Cuáles serán las señales próximas del último juicio? Jesucristo Nuestro Señor las enumera en los términos siguientes: “Veránse fenómenos prodigiosos en el sol, la luna y las estrellas, y en la tierra estarán consternadas y atónitas las gentes por el estruendo del mar y de las olas. Los hombres se secarán de temor y de sobresalto, por las cosas que han de sobrevenir a todo el universo, porque las virtudes de los cielos, o esferas celestes, estarán bamboleando”  (Luc., XXI, 25, 26).

¿Será súbito el advenimiento de Jesucristo? Como un relámpago que sale del oriente y se deja ver en un instante hasta el occidente; así será el advenimiento del Hijo del hombre” (Mat., XXIV, 27).

¿De qué vendrá precedido Jesucristo? De su gloriosa Cruz. “Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, a cuya vista todos los pueblos de la tierra prorrumpirán en llantos; y verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes resplandeciente del cielo con gran poder y majestad” (Mat., XXIV, 30).

¿Cómo se reunirán los muertos? Jesucristo enviará a sus ángeles, que a voz de trompeta sonora congregarán a sus elegidos de las cuatro partes del mundo, desde un horizonte del cielo hasta el otro” (Mat., XXIV, 31).   ^

El juicio universal

¿Dónde se celebrará el juicio? Nada se sabe de cierto sobre esté particular.

¿Qué se entiende por la expresión “los vivos y  los muerto”? Por los vivos se entiende los buenos, y por los muertos, los malos.

¿Qué hará Jesucristo antes de juzgar a los hombres? Separará a los buenos de los malos como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y colocará las ovejas a la derecha y los cabritos a la izquierda  (Mat., XXV, 32, 33).

¿Quiénes serán los asesores del divino Juez? Los Apóstoles. “Por eso yo os preparo el reino celestial, como mi padre me lo preparó a mí: para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Luc., XXII, 29, 30).

¿Cómo se instruirá la causa? Abiertas como libros, las conciencias patentizarán a los ojos de la muchedumbre todos los actos de la vida (Prosa Dies Irae). “Y vi a los muertos grandes y pequeños estar delante del trono, y abriéronse los libros de las conciencias, y abrióse también otro libro, que es el de la vida, y fueron juzgados los muertos por las cosas escritas en los libros, según sus obras” (Apoc., XX, 12).

¿Podrán los pecadores aplacar al Juez? No: porque Dios es para el pecador: “un juez severo que no se aplaca con regalos ni admite excusas, sino que juzgará rectísimamente” (Kemp., I, XXIV).

¿Qué sentencia pronunciará el soberano Juez? A los buenos dirá: “Venid benditos de mi Padre a tornar posesión del reino celestial que  os está preparado desde el principio del mundo”. Y a los malos: “Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles” (Mat., XXV, 34, 41).

¿En qué se fundará esta sentencia? Para los buenos, en la caridad que ejercitaron con Jesucristo en la persona de los pobres, desgraciados y enfermos: “Porque yo tuve hambre y me disteis de  comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me hospedasteis; estando desnudo me cubristeis; enfermo y me visitasteis y encarcelado y vinisteis a verme y consolarme” (Mat., XXV, 35, 36). Para los malos, en la dureza de su corazón: “Porque yo tuve hambre y no me disteis de  comer; tuve sed y no me disteis de beber; era peregrino y no me hospedasteis; estando desnudo no me cubristeis; enfermo y no me visitasteis, y encarcelado y no vinisteis a verme y consolarme” (Mat., XXV, 42, 43).

¿Qué lección nos da Jesucristo al fundamentar sus sentencias en esas obras? Que aunque no excluya las demás obras buenas, las obras de misericordia son preferidas por Él.

¿Tardará mucho en ejecutarse esta sentencia? No: se ejecutará sin dilación y en consecuencia irán éstos al eterno suplicio, y los justos a la vida eterna (Mat., XXV, 46).

¿Qué será después del universo? Será renovado y purificado. “Entonces, los cielos, con espantoso estruendo, pasarán de una parte a otra, los elementos con el ardor del fuego se disolverán; y la tierra y las obras que hay en ella serán abrasadas. Bien que esperamos, con­forme a sus promesas, nuevos cielos y nueva tierra, donde habitará eternamente la justicia”  (II Pedro., III, 10, 13).

¿Qué gloria está reservada a Jesucristo después del último juicio? Cuando el diablo haya sido precipitado en el estanque de ruego y azufre (Apoc., XX, 9), todas las cosas estarán sujetas al Hijo, “y Él mismo quedará sujeto, en cuanto hombre, al que se las sujetó todas, a fin de que en todas las cosas, todo sea de Dios” (I Cor., XV, 28). “Será el Padre del siglo venidero, el Príncipe de paz (Isaías IX, 6). Y su reino no tendrá fin” (Luc., I, 33).   ^

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One thought on “El Juicio Universal”

  1. Hay cierta confusión entre La Parusía, segunda venida de Cristo en el Fin de los Tiempos tras la Gran Tribulación y la posterior derrota del Anticristo, y el Fin del Mundo, tras el posterior «Milenio» del que habla el Apocolipsis, al final de cuyo indeterminado periodo de tiempo tendrá lugar el Fin del Mundo y el Juicio Universal

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