El leal Col. Mateo deja en evidencia al desleal Gral. Llago Navarro

Gral. Jiménez Henríquez

Publicamos hace unos días (VER AQUÍ) el magnífico ejemplo que dio el Gral. Jiménez Henríquez en 1978, siendo jefe de La Legión, al rendir honores al Caudillo en el mismísimo Valle de los Caídos al frente de la Primera Bandera al completo, gesto dignísimo y honorable de lealtad que le costó su inmediato cese y pase a la reserva perdiendo el ascenso a General de División que le correspondía.

Llago Navarro

Pero para más abundar en el caso, y el caso es el deleznable y cobarde comportamiento del actual jefe de La Legión, el Gral. Llago Navarro, quien a pesar de hacer alarde de la figura de Franco cuando era Capitán, ahora se esconde y es incapaz de mentarlo no sea que le cueste el mando y el ascenso, traemos hoy a estas páginas un nuevo ejemplo de lo que debe ser un jefe legionario que de verdad lo sea y no uno de pacotilla como es el citado Llago Navarro

Col. Juan Mateo y Pérez de Alejo

Nos referimos al que fue sexto jefe de La Legión, el Col. D. Juan Mateo y Pérez de Alejo, designado para tan cargo el 26 de Abril de 1931.

El hecho es que, para celebrar la aprobación de la nueva Constitución republicana, que lo había sido 9 de Diciembre de 1931, Manuel Azaña, a la sazón Ministro de la Guerra, organizó un desfile militar en Madrid, trasladándose a la capital a tal efecto dos Banderas del Tercio y dos Tabores de Regulares todo ello bajo el mando directo del Col. Mateo.

Para entonces, y debido a la ideología de que hacían gala las nuevas autoridades, el Gral. Millán Astray, fundador del Tercio y Coronel honorario del mismo, había caído en desgracia, lo que no le impidió asistir al desfile de sus hombres, bien que de paisano y entre el público, colocándose en un lugar cercano a la tribuna de autoridades desde donde mejor podía divisarse el paso de las tropas, pues no se había tenido con él deferencia alguna.

Advertido el Col. Mateo de la presencia de Millán Astray, no dudó el jefe de La Legión, que desfilaba a caballo al frente del Tercio y de los Regulares, en tener para con el General un gesto de hombría, honor y lealtad. Y es que, ni corto ni perezoso, cuando el Tercio estuvo a la altura de Millán, el Coronel ordenó vista a la derecha de forma que todo él pasó mirando a quien había sido su fundador.

Por supuesto que Mateo conocía lo que tal acción podía suponerle: el cese y muy posiblemente el final de su carrera como comentó “Creo que hoy mismos me quitan el mando del Tercio”, pero para él, como militar y legionario, honor, lealtad y dignidad mandaban por encima de cualquier otra razón. Por su parte, el Millán Astray, emocionado, comentó a los que le acompañaban: “Sólo Juanito Mateo es capaz de hacer lo que ha hecho. Pero puede que haya firmado su sentencia de muerte”.

Sin embargo, el Gobierno, consciente de que cesar al Col. Mateo podría enervar a los legionarios, prefirió mirar para otro lado y tragarse el sapo, no fuera a ser que tropas tan aguerridas se tomaran la justicia por su mano en momentos en que la situación política y social, sobre todo tras la reciente quema de conventos, estaba al rojo vivo.

El Col. Mateo, sin embargo, caería asesinado pocos meses después, el 7 de Mayo de 1932 en Ceuta, por los disparos a bocajarro de un antiguo Sargento legionario expulsado del Tercio por su repetida mala conducta. El hijo mayor del Coronel, que era Teniente y que acompañaba a su padre al salir de la vivienda, persiguió al criminal descerrajándole varios disparos. Trasladado al hospital el asesino herido, a pesar de la gravedad los médicos aseguraron que sobreviviría, hecho que impidió un desconocido al presentarse unos días después en el hospital haciéndose pasar por familiar e interesándose por el herido al que disparó varias veces hasta acabar con él definitivamente allí mismo.

Así pues, junto al gesto ya descrito del Gral. Jiménez Henríquez, traemos hoy el del Col. Mateo y Pérez de Alejo para mayor escarnio del actual e inmerecido jefe de La Legión, el Gral. Llago Navarro, que permite que en el centenario de tan digna unidad que se silencie la figura de su cofundador, Francisco Franco, y se pase de soslayo por la Millán Astray.

Y es que el valor se demuestra muchas veces más cuando se arriesga el cargo y las prebendas que incluso la vida. Y es que hay momentos en los que lo que toca es arriesgar el cargo y no la vida.


8 respuestas a «El leal Col. Mateo deja en evidencia al desleal Gral. Llago Navarro»

  1. Desconocía esta anécdota, que en realidad debemos elevar al rango de CATEGORÍA, pues deuestra como ese Coronel los tenía bien puestos…, y todos sabemos a que me refiero.
    ¡Y que m… de Generales tenemos hoy en día, que pierden todo, hasta la dignidad, para alcanzar el Generalato!
    ¿Podrán mirarse al espejo sin sentir asco…?

  2. El Coronel Mateo cumplió con el espíritu legionario y con la decencia, qué gran satisfacción sentiría después de haber arriesgado por un jefe y fundador como Millán Astray y en una república ilegítima que acabó trayéndonos la ruina y la guerra civil. Por cierto, su extraña muerte es sospechosa… es posible que el ex-leginario asesino tuviera una motivación oculta detrás, como tal asesinato es demasiado excepcional y demasiado raro (incluso la muerte posterior del asesino, que no pudo ya contar más detalles del tema).

    1. Estimado seguidor: efectivamente. Aunque quedó dicho lo que se ha contado, su asesinato fue extrañísimo. El propio Millán Astray dijo que Mateo «había firmado su sentencia de muerte» con tal gesto, y Millán de tonto ni un pelo. La mano fue aquel Sargento ex-legionario, pero el autor intelectual… Muy agudo su comentario. Saludos cordiales

  3. Felicidades al autor del artículo, muy bien traido dado el momento que vivimos y la cantidad de sujetos indecentes y miserables que se pliegan a los sentimientos de odio cerril contra el Generalísimo ante cuya gigantesca figura como militar y estadista quedan del tamaño de una rata.

    1. Por cierto que en su momento ví en librerías, pero por supuesto no quiso comprar ni leer, uno o dos libros de coroneles, en retiro, EX PROFESORES DE LA ACADEMIA GENERAL MILITAR DE ZARAGOZA, encima, poniendo a caldo al Caudillo, y diciendo que fue una m… de estratega y militar.
      Yo admito que se le pueda criticar como POLÍTICO, que en realidad no lo fue, ya que era UN HOMBRE DE ESTADO, o que se pueda poner en duda la elección del DEMÉRITO, que nos ha salido rana, o la prolongación del régimen más o menos años, ¡pero dudar DE LA VALÍA MILITAR DEL CAUDILLO, ME PARECE ABSOLUTAMENTE ABSURDO!
      Salvo que ese o esos libros fueran la forma de hacer «méritos» PARA INTENTAR LLEGAR A GENERAL, que ya se sabe que algunos pondrían hasta el culo…

  4. Muy oportuno, en los momentos que atraviesa España y su Ejército, divulgar estos ejemplos de honor militar.
    El problema reside en la antijurídica norma de que “a libre designación” corresponde “libre cese”
    Un destino se concede a quien cumple las condiciones para ocuparlo, pero quien lo concede no le hace un obsequio de algo privativo. Por ello el cesarlo “por falta de confianza” (cuando el titular continúa cumpliendo las condiciones para el cargo) ha dado lugar a que la subordinación y la disciplina se haya transformado en el más abyecto servilismo político e ideológico.
    Es la versión militar de aquel “quien se mueva no sale en La foto” con el cual los vicios de la política han contaminado los escalafones.
    El problema es ciertamente muy grave, pues todo militar aspira a promocionar en su carrera.
    Pero traer estos ejemplos es fundamental para que llegue un momento en que el Mando, que se vea en la disyuntiva de seguir lo que le dicta su honor y espíritu, o plegarse a obedecer una orden vergonzosa y arbitraria, dictada por el “poder político” diga ¡¡¡hasta aquí hemos llegado!!! Y ponga sus atributos -de mando y los otros- sobre la mesa.
    Y que naturalmente no haya luego ningún mierdas que se avenga a sustituirlo.
    En la seguridad de que, en el caso de hacerlo, recibirá el despreció de toda la Institución.
    Mientras no suceda así, los cuadros de mando seguirán siendo manejados como dóciles bueyes.

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