El Líbano en la gran ecuación regional
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Arie Egozi, periodista especializado en defensa, escribió, a principios de esta semana, una columna, en Zman Israel, en la cual asienta no solamente su opinión personal, sino también el criterio de muchas otras personas que desempeñan sus actividades en las esferas periodísticas, académicas, militares, de seguridad y políticas de Israel.
De la victoria total que solo existía en la mente de Benjamín Netanyahu al fracaso total —la realidad en todos los frentes activos— Líbano, Gaza y, sobre todo, Irán. Es un fracaso total que pone en peligro el futuro de Israel.
Esto es un fracaso total, el peor de una serie de fracasos totales. Israel fue simplemente abandonado a su suerte frente a un enemigo que no hacía más que fortalecerse, dijo sin preámbulos.
Este es el pensamiento que gira en las cabezas y los corazones de tales israelíes, quienes denuncian que Netanyahu engañó a su mismo pueblo y que, desde hace tres años, no pudo someter a los enemigos de Sion.
Concerniente al Líbano, resulta evidente que Egozi cree que el programa que fuera elaborado por Netanyahu y el gabinete de seguridad israelí no consiguió los objetivos prefijados y que, así como están las cosas, el Líbano no podrá vectorizarse.
En el plano material, las zonas de seguridad que, para el sur del Líbano, fueron pensadas por los ejecutores israelíes no se impusieron y el ejército de Israel que opera, en dicha zona, está en una fase de desgaste cotidiano y es blanco prioritario de las armas ofensivas iraníes cada vez que la Guardia Revolucionaria Islámica emprenda un ataque contra las FDI. De a poco, y, casi de manera imperceptible para los órganos del ruido informativo, el poder militar de Irán está absorbiendo al sur del Líbano como un área protegida por Teherán.
Esta ampliación de la disuasión activa iraní fue percibida en los Estados Unidos con contundencia y es uno de los hechos del campo que motivó, en la sala de situación de Washington, recambios oportunos que abrieron las comunicaciones directas entre la Oficina de Trump y el liderazgo de Hezbollah a través de Ain el-Tineh, la sede del presidente del parlamento nacional libanés, Nabih Berri. Los mensajes intercambiados son reales y forman parte de conversaciones más extensas donde también participan otros actores (tales como Irán, Arabia Saudita, etc.) en torno al regreso seguro de los civiles al sur y sobre las formas óptimas para gestionar el sistema de seguridad del sur libanés y el retorno de la calma a Beirut, además de desterrar mecanismos que obstaculicen el normal flujo financiero de Hezbollah.
Hace unas semanas, el presidente del Líbano, el general Joseph Aoun, envío a sus emisarios a Teherán para que, junto a la provisión de información sobre las reuniones en Washington, haya un intercambio de puntos de vista entre los gobiernos iraní-libanés en torno a lo que se viene.
Con estas acciones, también se da por finalizada, y sin que haya tenido éxito, la maniobra de un sector del gabinete del primer ministro, Nawaf Salam, de obligar a que líderes y combatientes de Hezbollah sean expulsados ipso facto del país y trasladados a Irak.
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Arie Egozi, periodista especializado en defensa, escribió, a principios de esta semana, una columna, en Zman Israel, en la cual asienta no solamente su opinión personal, sino también el criterio de muchas otras personas que desempeñan sus actividades en las esferas periodísticas, académicas, militares, de seguridad y políticas de Israel.
De la victoria total que solo existía en la mente de Benjamín Netanyahu al fracaso total —la realidad en todos los frentes activos— Líbano, Gaza y, sobre todo, Irán. Es un fracaso total que pone en peligro el futuro de Israel.
Esto es un fracaso total, el peor de una serie de fracasos totales. Israel fue simplemente abandonado a su suerte frente a un enemigo que no hacía más que fortalecerse, dijo sin preámbulos.
Este es el pensamiento que gira en las cabezas y los corazones de tales israelíes, quienes denuncian que Netanyahu engañó a su mismo pueblo y que, desde hace tres años, no pudo someter a los enemigos de Sion.
Concerniente al Líbano, resulta evidente que Egozi cree que el programa que fuera elaborado por Netanyahu y el gabinete de seguridad israelí no consiguió los objetivos prefijados y que, así como están las cosas, el Líbano no podrá vectorizarse.
En el plano material, las zonas de seguridad que, para el sur del Líbano, fueron pensadas por los ejecutores israelíes no se impusieron y el ejército de Israel que opera, en dicha zona, está en una fase de desgaste cotidiano y es blanco prioritario de las armas ofensivas iraníes cada vez que la Guardia Revolucionaria Islámica emprenda un ataque contra las FDI. De a poco, y, casi de manera imperceptible para los órganos del ruido informativo, el poder militar de Irán está absorbiendo al sur del Líbano como un área protegida por Teherán.
Esta ampliación de la disuasión activa iraní fue percibida en los Estados Unidos con contundencia y es uno de los hechos del campo que motivó, en la sala de situación de Washington, recambios oportunos que abrieron las comunicaciones directas entre la Oficina de Trump y el liderazgo de Hezbollah a través de Ain el-Tineh, la sede del presidente del parlamento nacional libanés, Nabih Berri. Los mensajes intercambiados son reales y forman parte de conversaciones más extensas donde también participan otros actores (tales como Irán, Arabia Saudita, etc.) en torno al regreso seguro de los civiles al sur y sobre las formas óptimas para gestionar el sistema de seguridad del sur libanés y el retorno de la calma a Beirut, además de desterrar mecanismos que obstaculicen el normal flujo financiero de Hezbollah.
Hace unas semanas, el presidente del Líbano, el general Joseph Aoun, envío a sus emisarios a Teherán para que, junto a la provisión de información sobre las reuniones en Washington, haya un intercambio de puntos de vista entre los gobiernos iraní-libanés en torno a lo que se viene.
Con estas acciones, también se da por finalizada, y sin que haya tenido éxito, la maniobra de un sector del gabinete del primer ministro, Nawaf Salam, de obligar a que líderes y combatientes de Hezbollah sean expulsados ipso facto del país y trasladados a Irak.
Arie Egozi, periodista especializado en defensa, escribió, a principios de esta semana, una columna, en Zman Israel, en la cual asienta no solamente su opinión personal, sino también el criterio de muchas otras personas que desempeñan sus actividades en las esferas periodísticas, académicas, militares, de seguridad y políticas de Israel.
De la victoria total que solo existía en la mente de Benjamín Netanyahu al fracaso total —la realidad en todos los frentes activos— Líbano, Gaza y, sobre todo, Irán. Es un fracaso total que pone en peligro el futuro de Israel.
Esto es un fracaso total, el peor de una serie de fracasos totales. Israel fue simplemente abandonado a su suerte frente a un enemigo que no hacía más que fortalecerse, dijo sin preámbulos.
Este es el pensamiento que gira en las cabezas y los corazones de tales israelíes, quienes denuncian que Netanyahu engañó a su mismo pueblo y que, desde hace tres años, no pudo someter a los enemigos de Sion.
Concerniente al Líbano, resulta evidente que Egozi cree que el programa que fuera elaborado por Netanyahu y el gabinete de seguridad israelí no consiguió los objetivos prefijados y que, así como están las cosas, el Líbano no podrá vectorizarse.
En el plano material, las zonas de seguridad que, para el sur del Líbano, fueron pensadas por los ejecutores israelíes no se impusieron y el ejército de Israel que opera, en dicha zona, está en una fase de desgaste cotidiano y es blanco prioritario de las armas ofensivas iraníes cada vez que la Guardia Revolucionaria Islámica emprenda un ataque contra las FDI. De a poco, y, casi de manera imperceptible para los órganos del ruido informativo, el poder militar de Irán está absorbiendo al sur del Líbano como un área protegida por Teherán.
Esta ampliación de la disuasión activa iraní fue percibida en los Estados Unidos con contundencia y es uno de los hechos del campo que motivó, en la sala de situación de Washington, recambios oportunos que abrieron las comunicaciones directas entre la Oficina de Trump y el liderazgo de Hezbollah a través de Ain el-Tineh, la sede del presidente del parlamento nacional libanés, Nabih Berri. Los mensajes intercambiados son reales y forman parte de conversaciones más extensas donde también participan
otros actores (tales como Irán, Arabia Saudita, etc.) en torno al regreso seguro de los civiles al sur y sobre las formas óptimas para gestionar el sistema de seguridad del sur libanés y el retorno de la calma a Beirut, además de desterrar mecanismos que obstaculicen el normal flujo financiero de Hezbollah.
Hace unas semanas, el presidente del Líbano, el general Joseph Aoun, envío a sus emisarios a Teherán para que, junto a la provisión de información sobre las reuniones en Washington, haya un intercambio de puntos de vista entre los gobiernos iraní-libanés en torno a lo que se viene.
Con estas acciones, también se da por finalizada, y sin que haya tenido éxito, la maniobra de un sector del gabinete del primer ministro, Nawaf Salam, de obligar a que líderes y combatientes de Hezbollah sean expulsados ipso facto del país y trasladados a Irak.
Mientras que el Gobierno del Líbano no decida acabar de una vez con la presencia del grupo terrorista Hezbolá en el territorio libanés seguirá el conflicto entre Hezbolá e Israel.
Si los cristianos libaneses poseyeran en exclusiva la mitad Sur del Líbano, sin la prresencia de población musulmana, estoy seguro de que existiría una convivencia pacífica con Israel.
https://es.scribd.com/document/821390669/La-lista-completa-de-las-1030-expulsiones-judias
Si en España se diera una situación precida a la del Libano donde cree vd que estarían Espoz y Mina, el Empecinado, el cura Merino y tantos otros?
… sin embargo y por el contrario si se acabase de una vez por todas con esa pandilla de criminales( Israel) tal vez volvería a amanecer para el resto de la humanidad.
¡Pobres libaneses!
Que vecinos más indeseables, Y CRIMINALES, tienen que soportar…
La guerra que comenzó en 1948 entre los usurpadores israelitas y el mundo de los musulmanes que viven en la zona no va terminar así como así y menos mientras la economía de mundo, que esta en manos judias la mantenga.
Hoy estan asesinando familias enteras de palestinos, libaneses. sirios y demas vecinos y lo único que conseguirán es que esta contratación siga heredándose de padre a hijos y que la rabia vengativa sigua dominando.