El lumpen de la ultraizquierda
ESCUCHAR NOTICIA:
Ahí tenemos, de nuevo, a la miserable ultraizquierda, representada por un montón de perroflautas, acampada en la Puerta del Sol de Madrid. No, no están ante el Palacio de la Moncloa, ni tampoco delante del Ministerio de la Vivienda para reivindicar los supuestos derechos de esa mujer que fue desahuciada de su vivienda por orden judicial; esos deberían ser los objetivos prioritarios de toda esta chusma al ser el gobierno el responsable de este suceso y de otros tantos 272.417 que se han producido en España desde la arribada al poder del tal PS, quien anunció que, con su llegada, se habían terminado los desahucios.
También hizo gala, con su chulería característica, de que su “gobierno progresista” construiría 800.000 viviendas, cuando en realidad ni tan siquiera construyó 800 o 1.000, simplemente no construyó ninguna. Todo un éxito de gestión para un gobierno que contó, de hecho, cuenta todavía, con el apoyo de todo el lumpen, entre los que se encuentra la podemía y los de sumar, cuyas formaciones tuvieron responsabilidad en los gobiernos del tal P.S., aunque ahora traten de echarse de la parte de fuera, para tratar de eludir la culpa.
Sin embargo, ni unos ni otros movieron un solo dedo, más allá de irse a vivir a chalets con piscina, comprar todos los pisos que han podido, vestirse y maquillarse a la última moda, dejar de vender periódicos en una esquina o de pedir propina por jugar al diábolo en el cruce de calles de una ciudad. ¿Alguien conoce a algún perroflauta que, tras auparse a la política -con sueldo, claro- volviese a vivir y a vestirse como lo hacía antes? Yo tampoco.
Pero ahí los tenemos, a ellos y a toda esa caterva de miserables -los de la ceja, los tertulianos comprados por el poder y unos cuantos pseudo intelectuales- dejándose ver por la Puerta del Sol, sacando pecho en defensa de una mujer de la que ni siquiera se habían molestado en saber su nombre y que esta miserable ultraizquierda enarbola como bandera para despertar esa supuesta solidaridad infantiloide que, a veces, nos aqueja a los españoles.
Qué fácil resultaría si simplemente, algunos de esos de la ceja o cualquier político comunistoide, echaran mano a la cartera para satisfacer el coste del alquiler del piso de esa mujer o, alguno de ellos -incluidos los del chalet con piscina- le ofrecieran alguna de las muchas propiedades inmobiliarias que poseen para alojarla, en un gesto de solidaridad. Ya, pero eso no va con ninguno de ellos.
Sin embargo, ahí están todos esos perroflautas ocupando ilegalmente el centro de Madrid. Una serie de individuos e individuas a los que la mujer desahuciada les importa tanto como a mí aprender esperanto, pero que les gusta hacer el paripé y, de paso, montarse esa juerga “solidaria”, en la que, a buen seguro, no falta de nada, en la seguridad de que todos los que la han promovido sacarán de la “gesta” pingües beneficios y si no al tiempo.
Ahí tenemos a toda esa miserable colección de activistas de la ultra siniestra, enarbolando banderas de reivindicaciones de imposible cumplimiento por ser manifiestamente ilegales, pero que saben les proporcionan cuerda para rato y carnaza para engañar a tontos útiles. La tradicional maniobra de la ultraizquierda de toda la vida: reivindicaciones imposibles de hacerse realidad.
Incluso, en un paso adelante, la “napias” de los modelitos, que forma parte del contubernio gubernamental, se jacta de incitar a las masas a salir a la calle para protestar contra el gobierno del que ella forma parte. Una auténtica farsa y una tomadura de pelo, ya que el mejor gesto que podría hacer ella y los de su calaña sería dimitir y exigir que se convoquen elecciones. No, pero eso no; hasta ahí podríamos llegar; perder la mamandurria para tener que volver a Fene con el rabo entre las piernas o a vender periódicos en una fría esquina de Pucela.
Todavía no he visto que todo ese lumpen se manifieste contra los “okupas” a los que protegen y alientan, incluso instruyen, sin importarles los propietarios, muchos de ellos muy humildes, que ven su vida truncada por unos desgraciados que, con las bendiciones de la miserable siniestra, han ocupado sus casas de forma ilegal, incluso aprovechando la estancia temporal del titular del inmueble en un hospital.
Tampoco he visto que esa ultraizquierda acampada en Madrid, con la permisividad de las autoridades gubernamentales, haya elevado ni una sola vez la voz defendiendo a la gente de Ceuta a la que han expropiado su ciudad sin necesidad de desahucio y que malvive aguantando que unos delincuentes intrusos la hayan invadido de forma alevosa. Incluso, en un gesto que pone de manifiesto la catadura moral de toda esta siniestra, en Sol hacen acopio de alimentos para los invasores de Ceuta. El colmo de la perversión y de la indecencia humana. Sois unos miserables canallas.
Ni he visto tampoco que toda aquella pléyade de feminazis alocadas, aquellas de “volver a casa solas y borrachas”, exijan ese mismo derecho para las mujeres y jóvenes de Ceuta que, directamente, no pueden salir solas en su ciudad ni siquiera de día.
Todo eso de la Puerta del Sol es pose y postureo para engañar a los tontos. Ya lo vimos con aquel “15M”, tras el cual algunos pasaron de vestir de forma zarrapastrosa a lucir modelitos y prendas de marcas caras o de vivir en barrios obreros -eso decían ellos- a hacerlo en chalets de lujo. El colmo de la caradura.
Esto es lo que hay acampado en Sol, un montón de vagos y perroflautas y una serie de individuos/individuas, financiados por los que anhelan la desestabilización y la destrucción total de España y, de paso, hacerse más ricos para poder vivir en chalets con piscina en urbanizaciones elitistas. Todo al más rancio estilo comunista, como no podía ser de otra manera.
Y ninguna acampada va a ayudar a resolver el acuciante problema de vivienda que solo se resolvería, además de construyendo casas de protección oficial -Franco, al que tanto odian, construyó dos millones-; rebajando, de forma drástica, los impuestos para que los sueldos se vean beneficiados y disminuyendo, en más de la mitad, el número de políticos a nivel nacional, regional y local que viven de la sopa boba y, por supuesto, a toda esa pléyade de asesores y amiguetes que los rodean. Eso ayudaría a resolver el problema.
Y si el tal P.S. y su cuadrilla de aducidos tuviesen un atisbo de honor y dignidad, que no la tienen, convocarían elecciones de inmediato, permitiendo al pueblo español que se manifieste con su voto. Pero claro, es lo de siempre, temen perder la mamandurria y eso, a la postre, es lo único que les importa.
Blog del autor: http://cnpjefb.blogspot.com/
Pulse para escuchar el texto
Ahí tenemos, de nuevo, a la miserable ultraizquierda, representada por un montón de perroflautas, acampada en la Puerta del Sol de Madrid. No, no están ante el Palacio de la Moncloa, ni tampoco delante del Ministerio de la Vivienda para reivindicar los supuestos derechos de esa mujer que fue desahuciada de su vivienda por orden judicial; esos deberían ser los objetivos prioritarios de toda esta chusma al ser el gobierno el responsable de este suceso y de otros tantos 272.417 que se han producido en España desde la arribada al poder del tal PS, quien anunció que, con su llegada, se habían terminado los desahucios.
También hizo gala, con su chulería característica, de que su “gobierno progresista” construiría 800.000 viviendas, cuando en realidad ni tan siquiera construyó 800 o 1.000, simplemente no construyó ninguna. Todo un éxito de gestión para un gobierno que contó, de hecho, cuenta todavía, con el apoyo de todo el lumpen, entre los que se encuentra la podemía y los de sumar, cuyas formaciones tuvieron responsabilidad en los gobiernos del tal P.S., aunque ahora traten de echarse de la parte de fuera, para tratar de eludir la culpa.
Sin embargo, ni unos ni otros movieron un solo dedo, más allá de irse a vivir a chalets con piscina, comprar todos los pisos que han podido, vestirse y maquillarse a la última moda, dejar de vender periódicos en una esquina o de pedir propina por jugar al diábolo en el cruce de calles de una ciudad. ¿Alguien conoce a algún perroflauta que, tras auparse a la política -con sueldo, claro- volviese a vivir y a vestirse como lo hacía antes? Yo tampoco.
Pero ahí los tenemos, a ellos y a toda esa caterva de miserables -los de la ceja, los tertulianos comprados por el poder y unos cuantos pseudo intelectuales- dejándose ver por la Puerta del Sol, sacando pecho en defensa de una mujer de la que ni siquiera se habían molestado en saber su nombre y que esta miserable ultraizquierda enarbola como bandera para despertar esa supuesta solidaridad infantiloide que, a veces, nos aqueja a los españoles.
Qué fácil resultaría si simplemente, algunos de esos de la ceja o cualquier político comunistoide, echaran mano a la cartera para satisfacer el coste del alquiler del piso de esa mujer o, alguno de ellos -incluidos los del chalet con piscina- le ofrecieran alguna de las muchas propiedades inmobiliarias que poseen para alojarla, en un gesto de solidaridad. Ya, pero eso no va con ninguno de ellos.
Sin embargo, ahí están todos esos perroflautas ocupando ilegalmente el centro de Madrid. Una serie de individuos e individuas a los que la mujer desahuciada les importa tanto como a mí aprender esperanto, pero que les gusta hacer el paripé y, de paso, montarse esa juerga “solidaria”, en la que, a buen seguro, no falta de nada, en la seguridad de que todos los que la han promovido sacarán de la “gesta” pingües beneficios y si no al tiempo.
Ahí tenemos a toda esa miserable colección de activistas de la ultra siniestra, enarbolando banderas de reivindicaciones de imposible cumplimiento por ser manifiestamente ilegales, pero que saben les proporcionan cuerda para rato y carnaza para engañar a tontos útiles. La tradicional maniobra de la ultraizquierda de toda la vida: reivindicaciones imposibles de hacerse realidad.
Incluso, en un paso adelante, la “napias” de los modelitos, que forma parte del contubernio gubernamental, se jacta de incitar a las masas a salir a la calle para protestar contra el gobierno del que ella forma parte. Una auténtica farsa y una tomadura de pelo, ya que el mejor gesto que podría hacer ella y los de su calaña sería dimitir y exigir que se convoquen elecciones. No, pero eso no; hasta ahí podríamos llegar; perder la mamandurria para tener que volver a Fene con el rabo entre las piernas o a vender periódicos en una fría esquina de Pucela.
Todavía no he visto que todo ese lumpen se manifieste contra los “okupas” a los que protegen y alientan, incluso instruyen, sin importarles los propietarios, muchos de ellos muy humildes, que ven su vida truncada por unos desgraciados que, con las bendiciones de la miserable siniestra, han ocupado sus casas de forma ilegal, incluso aprovechando la estancia temporal del titular del inmueble en un hospital.
Tampoco he visto que esa ultraizquierda acampada en Madrid, con la permisividad de las autoridades gubernamentales, haya elevado ni una sola vez la voz defendiendo a la gente de Ceuta a la que han expropiado su ciudad sin necesidad de desahucio y que malvive aguantando que unos delincuentes intrusos la hayan invadido de forma alevosa. Incluso, en un gesto que pone de manifiesto la catadura moral de toda esta siniestra, en Sol hacen acopio de alimentos para los invasores de Ceuta. El colmo de la perversión y de la indecencia humana. Sois unos miserables canallas.
Ni he visto tampoco que toda aquella pléyade de feminazis alocadas, aquellas de “volver a casa solas y borrachas”, exijan ese mismo derecho para las mujeres y jóvenes de Ceuta que, directamente, no pueden salir solas en su ciudad ni siquiera de día.
Todo eso de la Puerta del Sol es pose y postureo para engañar a los tontos. Ya lo vimos con aquel “15M”, tras el cual algunos pasaron de vestir de forma zarrapastrosa a lucir modelitos y prendas de marcas caras o de vivir en barrios obreros -eso decían ellos- a hacerlo en chalets de lujo. El colmo de la caradura.
Esto es lo que hay acampado en Sol, un montón de vagos y perroflautas y una serie de individuos/individuas, financiados por los que anhelan la desestabilización y la destrucción total de España y, de paso, hacerse más ricos para poder vivir en chalets con piscina en urbanizaciones elitistas. Todo al más rancio estilo comunista, como no podía ser de otra manera.
Y ninguna acampada va a ayudar a resolver el acuciante problema de vivienda que solo se resolvería, además de construyendo casas de protección oficial -Franco, al que tanto odian, construyó dos millones-; rebajando, de forma drástica, los impuestos para que los sueldos se vean beneficiados y disminuyendo, en más de la mitad, el número de políticos a nivel nacional, regional y local que viven de la sopa boba y, por supuesto, a toda esa pléyade de asesores y amiguetes que los rodean. Eso ayudaría a resolver el problema.
Y si el tal P.S. y su cuadrilla de aducidos tuviesen un atisbo de honor y dignidad, que no la tienen, convocarían elecciones de inmediato, permitiendo al pueblo español que se manifieste con su voto. Pero claro, es lo de siempre, temen perder la mamandurria y eso, a la postre, es lo único que les importa.
Blog del autor: http://cnpjefb.blogspot.com/
Ahí tenemos, de nuevo, a la miserable ultraizquierda, representada por un montón de perroflautas, acampada en la Puerta del Sol de Madrid. No, no están ante el Palacio de la Moncloa, ni tampoco delante del Ministerio de la Vivienda para reivindicar los supuestos derechos de esa mujer que fue desahuciada de su vivienda por orden judicial; esos deberían ser los objetivos prioritarios de toda esta chusma al ser el gobierno el responsable de este suceso y de otros tantos 272.417 que se han producido en España desde la arribada al poder del tal PS, quien anunció que, con su llegada, se habían terminado los desahucios.
También hizo gala, con su chulería característica, de que su “gobierno progresista” construiría 800.000 viviendas, cuando en realidad ni tan siquiera construyó 800 o 1.000, simplemente no construyó ninguna. Todo un éxito de gestión para un gobierno que contó, de hecho, cuenta todavía, con el apoyo de todo el lumpen, entre los que se encuentra la podemía y los de sumar, cuyas formaciones tuvieron responsabilidad en los gobiernos del tal P.S., aunque ahora traten de echarse de la parte de fuera, para tratar de eludir la culpa.
Sin embargo, ni unos ni otros movieron un solo dedo, más allá de irse a vivir a chalets con piscina, comprar todos los pisos que han podido, vestirse y maquillarse a la última moda, dejar de vender periódicos en una esquina o de pedir propina por jugar al diábolo en el cruce de calles de una ciudad. ¿Alguien conoce a algún perroflauta que, tras auparse a la política -con sueldo, claro- volviese a vivir y a vestirse como lo hacía antes? Yo tampoco.
Pero ahí los tenemos, a ellos y a toda esa caterva de miserables -los de la ceja, los tertulianos comprados por el poder y unos cuantos pseudo intelectuales- dejándose ver por la Puerta del Sol, sacando pecho en defensa de una mujer de la que ni siquiera se habían molestado en saber su nombre y que esta miserable ultraizquierda enarbola como bandera para despertar esa supuesta solidaridad infantiloide que, a veces, nos aqueja a los españoles.
Qué fácil resultaría si simplemente, algunos de esos de la ceja o cualquier político comunistoide, echaran mano a la cartera para satisfacer el coste del alquiler del piso de esa mujer o, alguno de ellos -incluidos los del chalet con piscina- le ofrecieran alguna de las muchas propiedades inmobiliarias que poseen para alojarla, en un gesto de solidaridad. Ya, pero eso no va con ninguno de ellos.
Sin embargo, ahí están todos esos perroflautas ocupando ilegalmente el centro de Madrid. Una serie de individuos e individuas a los que la mujer desahuciada les importa tanto como a mí aprender esperanto, pero que les gusta hacer el paripé y, de paso, montarse esa juerga “solidaria”, en la que, a buen seguro, no falta de nada, en la seguridad de que todos los que la han promovido sacarán de la “gesta” pingües beneficios y si no al tiempo.
Ahí tenemos a toda esa miserable colección de activistas de la ultra siniestra, enarbolando banderas de reivindicaciones de imposible cumplimiento por ser manifiestamente ilegales, pero que saben les proporcionan cuerda para rato y carnaza para engañar a tontos útiles. La tradicional maniobra de la ultraizquierda de toda la vida: reivindicaciones imposibles de hacerse realidad.
Incluso, en un paso adelante, la “napias” de los modelitos, que forma parte del contubernio gubernamental, se jacta de incitar a las masas a salir a la calle para protestar contra el gobierno del que ella forma parte. Una auténtica farsa y una tomadura de pelo, ya que el mejor gesto que podría hacer ella y los de su calaña sería dimitir y exigir que se convoquen elecciones. No, pero eso no; hasta ahí podríamos llegar; perder la mamandurria para tener que volver a Fene con el rabo entre las piernas o a vender periódicos en una fría esquina de Pucela.
Todavía no he visto que todo ese lumpen se manifieste contra los “okupas” a los que protegen y alientan, incluso instruyen, sin importarles los propietarios, muchos de ellos muy humildes, que ven su vida
truncada por unos desgraciados que, con las bendiciones de la miserable siniestra, han ocupado sus casas de forma ilegal, incluso aprovechando la estancia temporal del titular del inmueble en un hospital.
Tampoco he visto que esa ultraizquierda acampada en Madrid, con la permisividad de las autoridades gubernamentales, haya elevado ni una sola vez la voz defendiendo a la gente de Ceuta a la que han expropiado su ciudad sin necesidad de desahucio y que malvive aguantando que unos delincuentes intrusos la hayan invadido de forma alevosa. Incluso, en un gesto que pone de manifiesto la catadura moral de toda esta siniestra, en Sol hacen acopio de alimentos para los invasores de Ceuta. El colmo de la perversión y de la indecencia humana. Sois unos miserables canallas.
Ni he visto tampoco que toda aquella pléyade de feminazis alocadas, aquellas de “volver a casa solas y borrachas”, exijan ese mismo derecho para las mujeres y jóvenes de Ceuta que, directamente, no pueden salir solas en su ciudad ni siquiera de día.
Todo eso de la Puerta del Sol es pose y postureo para engañar a los tontos. Ya lo vimos con aquel “15M”, tras el cual algunos pasaron de vestir de forma zarrapastrosa a lucir modelitos y prendas de marcas caras o de vivir en barrios obreros -eso decían ellos- a hacerlo en chalets de lujo. El colmo de la caradura.
Esto es lo que hay acampado en Sol, un montón de vagos y perroflautas y una serie de individuos/individuas, financiados por los que anhelan la desestabilización y la destrucción total de España y, de paso, hacerse más ricos para poder vivir en chalets con piscina en urbanizaciones elitistas. Todo al más rancio estilo comunista, como no podía ser de otra manera.
Y ninguna acampada va a ayudar a resolver el acuciante problema de vivienda que solo se resolvería, además de construyendo casas de protección oficial -Franco, al que tanto odian, construyó dos millones-; rebajando, de forma drástica, los impuestos para que los sueldos se vean beneficiados y disminuyendo, en más de la mitad, el número de políticos a nivel nacional, regional y local que viven de la sopa boba y, por supuesto, a toda esa pléyade de asesores y amiguetes que los rodean. Eso ayudaría a resolver el problema.
Y si el tal P.S. y su cuadrilla de aducidos tuviesen un atisbo de honor y dignidad, que no la tienen, convocarían elecciones de inmediato, permitiendo al pueblo español que se manifieste con su voto. Pero claro, es lo de siempre, temen perder la mamandurria y eso, a la postre, es lo único que les importa.
Blog del autor: http://cnpjefb.blogspot.com/
Un lumpen muy especial… A las tres me voy a casa a comer los macarrones de mamá.
Como dijo el coletas de la CIA; él no era lumpen, era peor; el que lo siembra. La escoria que toca el marrano y sus lacayos ateos que la siembran/ Disraeli Rothschild. Cabalgando contradicciones.