El manifiesto de los truhanes

Perjuro

A raíz de la vergonzosa, cobarde y muy borbónica deserción y huida y, por ello, aceptación de la culpa, de Juan Carlos I, quien fuera rey de España durante cuarenta años por la gracia de Franco, al que traicionó desde el mismo día en que le nombró su sucesor, se ha hecho público un «manifiesto» en su defensa y en el de la defensa de su…. ¿bien hacer?… que resulta de todo punto falso, por no decir repugnante.

Los motivos que han llevado a una serie de individuos aparentemente de alta alcurnia, pero de baja cama, a tan estúpida acción es sólo una: cuando las barbas de tu tapadera con la que, eso sí, chupaste hasta el hartazgo veas chamuscar, pon las tuyas a remojar. Los firmantes, de colores políticos tan idénticos hoy como son el rojo y el azul del clavel y la gaviota, todos altos cargos bajo la coartada del emérito, han sentido en sus cogotes el aliento de la revolución que, tras medio siglo de socavar España, va alcanzado frutos evidentes, amenazando, como revolución marxista que es, con arrasarlo todo, incluido a los que durante ese reinado disfrutaron de las prebendas del poder y no pocos de ellos ejercieron la mangancia, seña de identidad de ese mismo reinado desde el rey, incluido, abajo, todos.

Perjurando los Principios Fundamentales del Movimiento

Y es que estos listillos, que se creyeron que las tenían todas consigo, se dan cuenta ahora que de sus días de vino y rosas puede que les vengan a pedir cuentas, como se está haciendo con el ya más famoso prófugo español; Puigdemont y Valtonic no son españoles según ellos mismos aseguran.

Tras demonizar a Franco de la forma más vil  y antihistórica que jamás conocieron los siglos, demonización a la que han colaborado con entusiasmo todos los firmantes del manifiesto y muchos más, llega la hora de hacerlo con su sucesor, Juan Carlos y, por ende, con la monarquía hueca que propició y que, vacía de contenido y por ello inerme ante la fuerza revolucionaria que todo lo dinamita, ha heredado Felipe VI, de todo lo cual lo único malo es que España queda a los pies de la antiEspaña, la misma que con paciencia y habilidad y más aún gracias a los tontos e idiotas útiles como fueron los ahora firmantes del manifiesto, toca ya las mieles de la victoria de ver a España destruida y sometida a su tiranía.

La verdadera imagen de la Tra(ns)ición y de la «reconciliación»

El manifiesto (búsquenlo en internet) tiene frases de traca, prácticamente todas, que sería imposible contestar por falta de espacio. Por ello nos limitaremos a algunos ejemplos:

  • «sin el debido respeto a la presunción de inocencia».- ¿Y desde cuándo se presume la inocencia en esta «democracia» en la que no existe división de poderes, en la que uno de los firmantes, Alfonso Guerra, se jactó públicamente de haber asesinado a Montesquieu sin que pasara nada, donde no existe seguridad jurídica ni por asomo, etc., etc.? Por último: El mismo Juan Carlos I, al escaparse con premeditación, nocturnidad y alevosía, ha renunciado a dicha presunción.
  • «El largo reinado de Juan Carlos I (1975-2014) ha constituido la etapa histórica más fructífera que ha conocido España desde, al menos, el comienzo del siglo XIX.».- ¡Ahí es nada! Desde luego de dicho siglo sin duda, porque ya se encargaron sus antepasados de hacer bueno lo que dijo Franco de él «que quisiéramos borrar de nuestra historia». Del XX, el de Alfonso XIII –huida también incluida– nos llevó a una guerra fratricida por lo mismo que ahora Juan Carlos I nos ha llevado a la destrucción de nuestro tejido nacional y patriótico en un alarde de irresponsabilidad e ineptitud, de egoísmo y estupidez sin parangón. Porque es ahí donde estamos; o muy tontos son los firmantes o viven en la Luna o… como cómplices que son intentan exculparse.
  • Estado de derecho: homenajes públicos a viles asesinos

    «pronto se consiguió una España sin exiliados y la superación de las cuestiones que nos habían enfrentado en la historia reciente».-¿Superación de las cuestiones que… con la Ley de Memoria Histórica, o sea, de mentira histérica que pone a las víctimas por verdugos y viceversa? Los «exiliados» no existían. Habían vuelto desde la mitad de la década de los 40 del siglo pasado. Los que no, era o porque no les interesaba al haberse arraigado en los países que eligieron (familias, trabajos, etc.), aunque venían casi todos los años de visita, o porque eran recalcitrantes. La etapa de gobierno del Generalísimo que tachan de «dictadura» no lo fue como acreditaron los mismos «exiliados» al volver porque… ¿quién vuelve a una dictadura? ¿Lo hicieron los pocos que pudieron escapar del «paraíso» marxista en la URSS o de la Europa del Este? Y volvieron porque la reconciliación de la que ahora alardean la consiguió Franco y los españoles de entonces, todos; la cual ahora está destruida… intencionadamente.

  • «propició la reconciliación entre los españoles».- Pues que venga Dios y lo vea.
  • Autoestima «española»

    «La bien llamada Transición española a la democracia constituyó un poderoso reforzamiento de la autoestima nacional y al tiempo un modelo admirado e imitado internacionalmente».- A tan manida y desacreditada palabrita siempre le sobraron dos letras. ¿Autoestima? Pero si hoy nadie se siente orgulloso de ser español a excepción de los días que juega la selección (España de pandereta) y aún entonces se permite a alguno de los seleccionados salir por peteneras sin que pase nada. ¿Pueden decirnos algún país que haya imitado lo dicho? Ni uno.

  • «Juan Carlos I ha sido invariablemente fiel a sus propósitos democratizadores y a las responsabilidades derivadas del marco institucional, como ocurrió en el 23 F».- Sí, cobrando comisiones a destajo desde el día uno de su reinado, y escaqueándolas al fisco que… ¿no somos todos? ¡Por favor! ¡El 23-F! ¡Pero si el «elefante blanco» era él! ¡Pero si ya lo dijo él mismo: «A mí dármelo hecho»! ¡Pero si todo aquello fue un teatro que se vino abajo sólo porque Tejero no tragó! ¡Pero si estaban todos en el ajo, Juan Carlos el primero!
  • Señas de identidad: «amigas» y comisiones

    «a su rica diversidad, configurada en el Estado de las Autonomías».- No, Estado de taifas. Cáncer, el más agresivo, que ha destruido, porque ya lo ha hecho, España de arriba abajo dejándola cual erial.

  • «España como democracia occidental avanzada».- Sí, avanzada hacía su conversión en una república confederada socialista-bolchevique bolivariana, con los terroristas en la calle y en las instituciones, dominadas también por los secesionistas de todo pelaje, o sea, por los enemigos internos de España. Una democracia partitocrática y plutocrática. Un Estado no de Derecho, sino de impunidad. ¡Todo un logro!

Por último: todo el manifiesto es una penosa alabanza, no a España, sino a la Constitución –y «régimen» del 78–, pieza fundamental del desastre que vivimos, de nuestra autodestrucción, carta magna que se hunde en sus propias heces porque fue diseñada para ello con la venía del emérito a quien España siempre le importó un bledo, pues para él lo único esencial fue sostener su chiringuito para vivir la vida. Régimen que, con la huida del emérito cae por tierra como él. Porque si otro gallo hubiera cantado, incluida la Constitución, no estaríamos donde estamos, algo que ninguno de los truhanes firmantes del manifiesto puede negar sin quedar en ridículo.

Menos mal que la realidad se impone porque: el manifiesto ha pasado sin pena ni gloria; porque a nadie le interesa lo que puedan decir sus firmantes porque todos sabemos de qué fueron y de qué van; porque por desgracia ya no hay españoles motivo por el cual España va a la deriva posiblemente sin remisión; porque el propio Juan Carlos I ha dejado a los firmantes con el culo al aire y, en fin, porque la verdad, la cruda verdad de lo que ha sido dicho reinado nos golpea cada día sin piedad y… lo que te rondaré morena.


Una respuesta a «El manifiesto de los truhanes»

  1. Extraordinario artículo, que hace girar el anillo del zoom del teleobjetivo hasta captar la imagen con toda nitidez, de la realidad del sistema que salió previo asesinato del Presidente del Gobierno D. Luis Carrero Blanco. Porque el gran drama de España no es solo la cantidad de rojos y de ignorantes que hay que sirven desde su ignorancia y estupidez a la causa de la anti-España, sino lo que es todavía más lamentable: es escaso nivel de los llamados «patriotas», la mayoría de los cuales están para hacer una mili de tres años como hacían los rojos tras la guerra, para haber si cogen un poquito de espíritu nacional, de lo que están muy faltos, y se enteran un poco dela película, políticamente hablando.

    Señor, ya que nos has privado de la satisfacción de ver Justicia en la Tierra, encárgate Tú de darles a cada uno de estos pájaros que desde el poder han contribuido a la traición y a la destrucción de España, lo que les corresponde según sus «méritos».

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