El Ministerio de Igualada: totalitarismo feminazi en estado puro

Nada menos femenino que el feminismo. Nada menos mujer que una feminista. Nada más degradante para la mujer que la «igualdad» feminazi. Nada más humillante para la feminidad que el feminismo marxista. Ninguna mujer más degenerada que las feministas. Nada más esclava que una activista feminista. Nadie más libre que una mujer femenina.

La siguiente imagen del Twitter oficial del Ministerio de Igualdad lo dice todo: para el feminismo, la mujer, sólo cuando está sola y borracha es mujer. Si alguien humilla, degrada y esclaviza a la mujer son las feministas autohumilladas, autodegradadas y autoesclavizadas en su aberrante degeneración a la que quieren arrastra a cuantas más mejor… o sea, a las tontas que se lo crean. Caídas en el fondo del pozo se empeñan en escarbar.


9 respuestas a «El Ministerio de Igualada: totalitarismo feminazi en estado puro»

  1. Creo que sería más adecuado llamarlas femi-marxistas.
    Los nazis serán lo que sean, pero casi ni existen en España y no son los que han propiciado ese feminismo lleno de odio.
    Por otro lado interesantes también las palabras del juez de menores Emilio Calatayud:
    «Toda la vida luchando contra el botellón para que venga el Gobierno y use el lema ‘sola y borracha quiero llegar a casa’»
    https://www.ideal.es/sociedad/emilio-calatayud-vida-20200304203637-nt.html

  2. Habrìa que revisar la historia imparcialmente para ver realmente quienes eran los nazis,como levantaron Alemania y la sacaron de la degradación.Quizà incluso descubrir que el autèntico holocausto fuè contra la población alemana por parte de los aliados.
    Los nazis jamàs tuvieron problema alguno con el Cristianismo y ello es significativo.
    Como siempre el lavado de cerebro por parte de los sionistas con su maquinaria cinematogràfica es descomunal.
    Efectivamente femimarxistas parece màs indicado por no llamarlas taradas.Como es arriba es abajo;siembran el disparate en las mentes y el caos acaba manifestándose en el plano fìsico.Todo ello planificado y ejecutado por los de siempre.
    ¿Quo bene?

    1. Levantaron los nazis Alemania y la sacaron de la degradación: sí. Se exageró el «holocausto» por parte de las potencias vencedoras y del sionísmo: seguro que sí. Se cometieron crímenes horrendos por parte de las potencias vencedoras que no fueron condenados: por supuesto. Pero los nazis tampoco fueron hermanitas de la caridad. No es verdad que no tuvieran problema alguno con el Cristianismo. Para empezar el nazismo no era cristiano, sino esotérico/pagano. No prohibieron las iglesias como los marxistas o comunistas, pero en una muy buena parte las controlaban. Muy pocos se atrevieron a ser críticos en ese ambiente. Uno de ellos fue el obispo Von Galen que se atrevió a criticar muy duramente el programa de eutanasia nazi Aktion T4 (como también criticó los bombardeos de los aliados sobre civiles). La mayoría de esos críticos fueron ejecutados en juicios sumarios. Excepto unos pocos como Von Galen porque Von Galen era muy popular y respetado por el pueblo y eso los nazis lo temían. Por eso en vez de castigarle a él lo hicieron con otros religiosos enviándolos a campos de concentración. El fin último del nazismo, tras la victoria total era sustituir completamente el credo Cristiano. Algo parecido a lo que pretende ahora el Nuevo Orden Mundial. Interesante la encíclica Mit Brennender Sorge «Con profunda preocupación» del Papa Pío XI sobre la situación de la Iglesia durante el nazismo:
      http://www.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html

      1. Jorge, esto que dice en parte es verdad pero la conclusión es discutible. El problema es que en España es delito hablar de Alemania. El día que haya libertad para hablar y que defender la verdad no sea delito podemos tratar el tema, hasta entonces no es posible.
        Con todo hay una cosas clara, desde que los alemanes fueron destruidos, el Cristianismo en Europa está, con pequeñas excepciones, totalmente desaparecido. A la España de Franco se la puede criticar lo que se quiera, porque perfecta no era, pero lo que está claro es que con Franco los seminarios estaban llenos y hoy están vacíos, con Franco la religión era algo que el pueblo vivía y tenía un significado en sus vidas, y hoy día los padres no se molestan ni en bautizar a los hijos, porque la religión ha dejado de tener o de significar ninguna autoridad sobre las vidas de la mayoría de la población, sobre la que tiene menos de 50 años es que no tiene ninguna autoridad. Podemos sacarle faltas a la España de Franco, algunas con razón, pero esta es la realidad. Con Alemania en el aspecto religioso pasa algo parecido: podemos criticarla todo lo que se quiera (también los Reyes Católicos fueron criticados por los Papas), pero esa crítica, a veces justa a veces muy injusta, no cambia un hecho objetivo: los años han demostrado empíricamente (que es la mejor demostración de todas, la más inapelable) que uno de los grandes perdedores de la Segunda Guerra mundial ha sido la Cristiandad. En 1945 no sólo fue derrotada Alemania sino también el concepto de Europa Cristiana, porque con la derrota de Alemania lo que ha venido es la descristianización de raiz de Europa y del mundo. Todo lo demás son cuentos. Y esto no lo cambia el hecho de que dentro de aquella Alemania pudiera haber una vena pagana en algunos teóricos, porque también había con mayor profundidad y peso específico una verdad profundamente cristiana, como fue el caso de León Degrelle, o de la propia División Española de Voluntarios, que llevó también la Palabra de Dios a la estepa rusa, y los rusos pudieron ver en los españoles lo que era el Cristianismo que ellos tenían prohibido, y la bondad del alma cristiana. ES posible que para el Papa Francisco la juventud actual echada en brazos de la banalidad y de la droga, víctima del ateísmo y de la vida vacía, que reivindica los derechos para las gallinas mientras comete 140.000 abortos humanos al año sólo en España, sea mejor que la Juventud dela Hitlerjugend, pero me extraña muchisimo que si Pío XI y Pío XII (que tuvo mucho que ver en la redacción de la encíclica que cita) pudieran ver esta juventud actual a la que ellos han contribuido en siu alicuota parte como resultado final a que ha conducido su crítica, se sentirían avergonzados, y hubieran preferido aquella Juventud de las Tiendas (de campaña) blancas, a la actual del botellón el aborto y los porros, no me cabe duda.

        1. Es cierto que es delito hablar bien de los nazis. Y que no es delito que los comunistas digan lo que les venga en gana del comunismo. También pueden ser delito determinados argumentos contra los homosexualistas y contra la ideología de género. En ese sentido es cierto que no existe la cacareada libertad de expresión que tanto se dice. Si existiera, debería ser legítimo hablar bien de lo que uno quisiera, tanto si se trata del nazismo como si se trata del comunismo o de otras ideologías. En eso veo que lleva razón.
          Respecto a Franco, no sé por qué habla de él. No lo veo comparable a Hitler. Franco era católico y obediente al Vaticano. En cambio Hitler era esotérico y/o pagano. La fe cristiana fue el bálsamo que hizo que el régimen de Franco nunca cayera en los excesos y crímenes del nazismo alemán.
          https://www.elmundo.es/cultura/2015/11/06/563c5bfa268e3ed5178b4615.html
          De hecho algunos judíos hasta le están agradecidos a Franco:
          https://gaceta.es/blogs/pio-moa/gratitud-los-judios-franco-18042017-1406-20170418-0000/
          Y Franco no sufrió complots ni atentados de los suyos, mientras que Hitler sí. Incluso alguno de sus críticos era héroe nacional como el propio mariscal Romel.
          No creo que simplemente hubiera una vena pagana en algunos teóricos del nazismo, sino que el mismo Hitler era esotérico (como la masonería y el Nuevo Orden Mundial de ahora). Otros nazis como Martin Bormann también querían acabar con el cristianismo.
          Como he dicho el fin último de Hitler era acabar con la Iglesia sustituyéndola por otro credo:
          https://www.forumlibertas.com/hemeroteca/lo-que-hitler-decia-sobre-la-iglesia-conversaciones-con-hermann-rauschning/
          Hitler se interesó por el ocultismo desde joven. Lector de la revista esotérica «Ostara». Aunque su madre fue una devota católica, probablemente su padre escéptico y anticlerical fue una mala influencia en él.
          https://www.religionenlibertad.com/noticias/2871/hitler-practico-el-ocultismo-esoterico-para-construir-una-civilizacion-pura-e.html
          En lo que me comenta del Hitlerjugend veo sólo un espejismo. Los jóvenes aztecas también eran virtuosos, cuidaban mucho la higiene personal y en general eran muy castos, pero todos sabemos lo que era la religión azteca.
          Lo que veo es que el proyecto nacional-socialista tenía muy buen aspecto, pero estaba condenado desde el principio. Un estado nacional y social sí, pero debe ser bajo la perspectiva de un hombre trascendente, del amor al Dios de Jesús y de la ley natural. Eso, con sus luces y sombras, sí lo consiguió Franco. Respecto a Leon Degrëlle, posiblemente pensara que nazismo iba a respetar a la Iglesia.

          1. Jorge
            muy buen comentario el suyo, le felicito.
            Creo que comete algunas equivocaciones (lo cual es lógico porque todo lo que circula es la versión interesada de los enemigos), pero no se las puedo aclarar, no quiero terminar en la cárcel.
            Un saludo

            “Creo que ya no habrá en la vida pena que me conmueva después de haber visto entrar aquí a los norteamericanos. (…) Ayer supe que nuestra amada Colonia ha vuelto a ser víctima de los cobardes y despiadados ataques aéreos. Sí mi querido Pedro, poco a poco me voy dando cuenta de que esta guerra por nuestro sagrado derecho a la vida no es una contienda leal de valor contra valor, sino una desproporcionada y abominable guerra de materiales. Ninguna culpa tenemos los pobres alemanes de no contar con un país tan rico como los Estados Unidos. Tampoco tenemos la clase de carácter que se necesita para explotar de tan ruin manera a pueblos pequeños y desamparados.
            Aquí los norteamericanos no han avanzado ni un paso. (…)Los alemanes se defienden con valor sobre humano de los ataques en masa. (…). Una ametralladora pesada alemana ha empezado a disparar de nuevo hace un instante. La lucha es muy reñida en los bosques de Eiffel. Los norteamericanos llegan hasta allí pero no pasan. Si nuestros soldados tuvieran los elementos con que cuentan esos mangazones, se pondrían de un salto en los Estados Unidos. Estos tipos no son soldados, sino bailarines de jazz. Lucha y avance son palabras vacías de sentido para ellos. Ojalá podamos darles todavía otra buena paliza. (…)
            Dos norteamericanos separaron ayer de su hijito a nuestra antigua jefa de escuadra y se la llevaron en automóvil.(…) Ayer se desató el infierno. Las ametralladoras disparaban sin cesar, el cielo estaba rojo y tronaba la artillería y los nuevos cañones de los tanques norteamericanos. En medio de aquel ruido infernal se oía el zumbido de nuestras bombas cohetes. Era indescriptible. (…)
            Me pongo furiosa cuando pienso que nuestros enemigos pretenden gobernar a Alemania y suprimir el uso de nuestra antigua y hermosa lengua. ¿Por qué tenemos que soportar todo esto? Sólo porque ciertos individuos se pasan la vida mintiendo e inventando historias. Yo no dejo ni un instante de confiar en nuestro buen soldado alemán que es el mejor del mundo. El enemigo dispone de recursos enormes, pero sus soldados tienen miedo, cosa que no ocurre a los nuestros. Esta es una guerra de materiales.¿Cómo vamos a resistir a quienes los tienen en tan avasalladora abundancia?(…) A donde quiera que mires ves aviones enemigos en el aire. ¡Qué desgracia para nuestros pobres muchachos y para todas estas lindas ciudades!”.

            María Bierganz
            (muchacha de 17 años de las Juventudes Hitlerianas, de la Localidad de Monschau, que escribía para su novio que combatía en una unidad de élite, octubre-noviembre de 1944).

    2. «Dice», muy bueno y muy justo su comentario.
      El término «feminazi», además de no ser conceptualmente correcto (porque describe lo contrario de lo que en realidad es), es que le hace el juego al antifascismo cultural que siempre sale ganando porque si se le hace el juego utilizando este término lo que se gana con la crítica a las llamadas «feminazis», se pierde al usar este término y caer en la trampa de la propaganda antifascista, que es la que ha llevado a toda la población a la situación de lavado de cerebro que se padece en España en particular y en todo el mundo a nivel general.
      El término «femimarxista» no siendo malo, tampoco me parece lo más acertado porque muchas de estas femirojas son rojas pero no marxistas, sino anarquistas, etc., o simples analfabetas.
      Los alemanes, denominaron a un tipo de «arte», que recuerda mucho a estas mujeres, como «arte degenerado», y creo que el término «femidegeneradas» es el que mejor las describe, tanto desde el punto de vista conceptual, como estético, como de la moral cristiana.

  3. Efectivamente, pensándolo un poco mejor, la designación «femi-marxistas» tampoco acaba de ser exacta.
    Las mujeres de los años 40 en general eran bastante más decentes que esas feministas de ahora, fueran nazis, comunistas y/o marxistas, o incluso liberales. No hay más que ver fotos de época.
    Esas de ahora podrían ser más precisamente femi-taradas, femi-paranóicas o cosas por el estilo.
    Si se les dice feminazis es porque a menudo el carácter autoritario, sectario, totalitario y criminal se ha venido asociando actualmente al nazismo, y por que es fácil poner a esas feministas la etiqueta de los perdedores de la II Guerra Mundial que ya no pueden defenderse.
    Pero ese carácter no es ni mucho menos exclusivo del nazismo o de una parte de éste, sino también del comunismo y del liberalismo (véase el régimen del terror de la Rev.Francesa).
    Aunque, desde luego, donde con el paso de los años parece que ha prosperado más la aparición de estas desequilibradas, es precisamente en las democracias liberales, a su vez, controladas por las grandes plutocracias.

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