El movimiento Hakuna: ¿verdadero o falso catolicismo?

P. José Pedro Manglano

No cabe duda que de entre las decenas de nuevos movimiento católicos que salen de la noche a la mañana cual champiñones en otoño, uno de los más originales y llamativos por sus formas es el denominado Hakuna cuyo fundador y promotor desde hace una década es el P. José Pedro Manglano.

Por nuestra parte, y desde que supimos de él, lo que vemos es un exceso de postureo y sentimentalismo, mucho espectáculo y distracción que, sinceramente, no nos gusta; tal vez porque no va con nuestra forma de ser, creer y practicar. Como en otros movimientos modernos como el de los «Kikos», «Carismáticos», «Emaus», etc., observamos mucho de copieteo de los protestantes, al menos en las formas; lo que no quiere decir que lo sean ni que sean malos, que son muchos los caminos por los que se puede llegar al Señor siempre y cuando lo sean dentro de la Iglesia, porque ya sabemos que fuera de ella no hay salvación.

Ese alejamiento de la Iglesia de siempre es lo que nos choca, pues ella fue –ha dejado de ser, al parecer– pionera y referencia durante siglos de cómo hemos de relacionarnos con Dios. Que vengan ahora, tras dos mil años de existencia a «modernizar» (¿mundanizar?) lo dicho, cuando menos nos escama.

P. Eduardo Vadillo

Sobre los Kikos ya ha habido más de una polémica sobre su ortodoxia, o mejor decir presunta heterodoxia, más en concreto con visos de judaizante; tanto es así que de alguna diócesis el titular los ha largado con viento fresco.

Pues bien, sobre Hakuna ofrecemos a nuestros lectores dos documentos publicados por el P. Eduardo Vadillo, posiblemente uno de los más reputados teólogos que existen en la actualidad, desde luego en España, en los que analiza dos de las obras del P. Manglano que son para los de Hakuna lecturas de referencia. (Hay otras cuyos nombres, pues… «Santos de mierda», «Santos de copas», etc.)

Para los más interesados y entendidos pueden descargar AQUÍ el titulado «Recensión a la obra de J. P. Manglano, El abrazo» y AQUÍ el titulado «Anotaciones a la obra Santos de Carne, de J. P. Manglano».

Para los menos, ofrecemos a continuación algunas de las notas más importantes del P. Vadillo, así como las conclusiones de ambos análisis, y que cada cual saque sus propias conclusiones.

La perspectiva que defiende el autor no es una condescendencia, sino vivir en plenitud y dando plenitud a lo real. Cristo ha venido a dar plenitud a la diversión, al placer, y así se camina a una encarnación total de la fe, sin tener que elegir entre el mundo o Dios. Por eso el seguidor de Cristo es el que más disfruta de las cosas (…)  Posteriormente, dedica un apartado a poner ejemplos del grupo Hakuna, en el que aparece gente que ya no se encuentra en la disyuntiva entre el ser cristiano y las diversiones del mundo”.

Capilla Hakuna

«Parece que toda esta argumentación se dirige al disfrute de lo material, sin darse cuenta de que el verdadero deleite, en el que podemos disfrutar de verdad, pues nos detenemos en él sin problemas, es el deleite espiritualque viene de los dones sobrenaturales de Dios. Precisamente esa vivencia con frecuencia es obstaculizada por el excesivo apego a lo material, y de ahí las múltiples advertencias en la escritura sobre no seguir los deseos carnales (1 Pe 2,11), y no porque lo material fuera malo, sino porque ese deseo apartaba de lo espiritual; de hecho, San Agustínexplicaba que al crecer los deseos espirituales disminuyen los carnales (Enarrationes 118, 20, 3). Por eso, las invitaciones a la sobriedad e incluso a la pobreza en el uso de las criaturas. Si se confunden lo material, lo espiritual y lo divino obviamente ya no hay problema, pero esa es la justificación que se requiere para el planteamiento de Manglano que no deja de recordarnos a un cierto de tipo de epicureísmo más o menos bautizado”.

Capilla Hakuna

Llama la atención el uso tan escaso y superficial de la Sagrada Escritura en una obra que pretende nada menos, que hacer frente a un esquema por el que «nos hemos alejado de la propuesta de Cristo». Para la idea fundamental de eliminar la diferencia entre lo sagrado y lo profano obviamente no puede encontrar ningún texto bíblico que lo defienda […] Es más inaceptable que incluso cite mal las escasas referencias bíblicas que aporta, como atribuir el Sal 2,7 al momento del Bautismo del Señor descrito en Mt 3, 16-17, cuando claramente no aparece ahí, sino que más bien los autores sagrados lo relacionan con la Resurrección (Hch 13, 33; Hb 5, 5) […] También es llamativo desde el punto de vista bíblico la ausencia de textos en los que se previene respecto a los deseos carnales (Rom 8,13; 1 Pe 2,11), la maldad del mundo y la concupiscencia (1 Jn 2, 15-16), que ciertamente no son advertencias que procedan del maniqueísmo, sino de la prudencia cristiana más elemental. Brillan por su ausencia las invitaciones del Señor a dejar los bienes materiales para seguirle, o el peligro de apegarse a las riquezas (Mt 19, 21-26)”.

Capilla Hakuna

También es coherente con la falta de distinción entre Dios y el mundo la afirmación sobre la situación de pecado de una persona que vive en lo que el autor llama el abrazo. Dice explícitamente que sin ese abrazo no hay vida cristiana, pero lo define como un «estar, permanecer, vivir, reír, sufrir, aburrirse, disfrutar, pecar, llorar, ahí dentro  […] me sé querido, abrazado incluso en mi pecado». Esto no entendemos cómo puede ser compatible con que Cristo ha venido a quitar el pecado del mundo, o que quien peca se aleja de la luz, o las claras explicaciones en Trento cuando se habla de la necesidad de detestar el pecado para obtener la justificación”.

Otra de las afirmaciones que suscitan más extrañeza es lo referente a la eucaristía, pues explica que «las cervezas de después de la adoraciónson casi tan importantes como la hora de adoración […] después de estar arrodillados ante Cristo hostia, llega el momento de seguir arrodillados ante Cristo en el hermano». No es aceptable esa reducción de la presencia eucarística, como ya explicó con claridad Pablo VI, pues en la eucaristía nos encontramos ante una presencia única y sustancial”.

Grupo Hakuna en oración

La afirmación sobre la Virgen María como presumida, tomada de su libro Santos de copas es cuando menos lamentable. Las definiciones que ofrece la RAE «vano, jactancioso, orgulloso, que tiene alto concepto de sí mismo» y «dicho de una persona: que se compone o arregla mucho» no se ve como se pueden aplicar a la Madre de Dios. Por supuesto que cabe virtud en el campo del ornato, pero el matiz negativo en castellano se suele extender a ambas acepciones. La plenitud de gracia no es compatible con un desorden en este campo”.

Cuando se leen las páginas de El abrazo, a la luz de la historia de la teología, no pueden dejar de venir a la mente los intentos de los moralistas y confesores ‘probabilistas’ del siglo XVII. Aquella operación, retratada de manera inmortal por Pascal en las Provinciales, retorció todo lo que pudo la enseñanza moral para justificar placeres y excesos de personas de alta condición social. Este intento desfiguró completamente la noción de moral, y la redujo a un mero recurso para discernir lo lícito de lo ilícito, tratando de contemporizar con los deseos de la clientela espiritual para no perderla. En el contexto presente, con la excusa de una supuesta espiritualización excesiva, que puede haberse dado, se dejan de lado multitud de enseñanzas de la Revelación, y lo más grave, subyace una manera errónea de plantear la distinción entre Dios y el mundo para poder superar la diferencia sagrado/profano y naturaleza/gracia”. (P. Vadillo)

Conclusiones de «Recensión a la obra de J. P. Manglano, El abrazo»:

Espectáculo Hakuna

«Ciertamente han existido algunos planteamientos de la espiritualidad cristiana que han olvidado los aspectos materiales de la persona, o que han visto como algo sistemáticamente negativo el placer o el deleite. Ciertamente hay que buscar continuamente la mejor manera de comunicar a Cristo. Sin embargo la solución no es eliminar la diferencia entre lo sagrado y lo profano o pretender congraciar lo que la Escritura denomina mundo y carne en su valor negativo, con la gracia de Dios.

El que la realidad material creada sea ontológicamente buena, no quiere decir que su uso resulte siempre adecuado para alcanzar la felicidad a la que 28Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae I-II, 11, 3. Observaciones sobre El abrazo 29 aspira el hombre bajo la suave moción del Espíritu Santo, o que en el disfrute de lo corporal se esté ya disfrutando a Dios. Nunca se debería olvidar aquel «todo me es lícito, pero no todo conviene, todo me es lícito, pero no todo es constructivo» (1 Cor 10, 23).

Espectáculo Hakuna

Cuando se leen las páginas de El abrazo, a la luz de la historia de la teología, no pueden dejar de venir a la mente los intentos de los moralistas y confesores probabilistas del siglo XVII. Aquella operación, retratada de manera inmortal por Pascal en las Provinciales, retorció todo lo que pudo la enseñanza moral para justificar placeres y excesos de personas de alta condición social. Ese intento desfiguró completamente la noción de moral, y la redujo a un mero recurso para discernir lo lícito de lo ilícito, tratando de contemporizar con los deseos de la clientela espiritual para no perderla. En el texto presente, con la excusa de una supuesta espiritualización excesiva, que puede haberse dado, se dejan de lado multitud de enseñanzas de la Revelación, y lo más grave, subyace una manera errónea de plantear la distinción entre Dios y el mundo para poder superar la diferencia sagrado/profano y naturaleza/gracia.

El escándalo de la cruz es lo que siempre resultará costoso; la conversión llevará siempre unas renuncias, para alcanzar una vida en Cristo, por muchos cambios de paradigma que se quieran inventar. La sabiduría de la cruz se opone a la del mundo, pero no se opone a la recta razón, que si es recta sabe encontrar sus límites. Por ello santo Tomás ofrece toda una serie de recursos teológicos para valorar la creación material, incluyendo la dimensión pasional humana en las virtudes, pero sin olvidar la enseñanza acerca de la abnegación, ni destruir la distinción entre lo sagrado y lo profano, pues sabía que eliminarla era lo mismo que eliminar la verdadera trascendencia de Dios».

Conclusiones de «Anotaciones a la obra Santos de Carne, de J. P. Manglano»:

Espectáculo Hakuna

«A nuestro modo de ver, y sin entrar en las intenciones del autor, en esta obra hay una serie de confusiones que ya señalamos en el apartado segundo Observaciones sobre Santos de carne 59 y que al final de este recorrido reiteramos: no se está distinguiendo entre el nivel sensible y el nivel intelectual o espiritual; no se está distinguiendo entre la naturaleza y la gracia; la cuestión de las heridas del pecado original, el pecado como ofensa a Dios y la necesidad de la prudencia en el uso de los bienes materiales no aparecen con claridad. Es falso que se pueda tocar a Dios con los sentidos en los deleites materiales, ni en esta vida, ni con el cuerpo glorificado.

Más de un lector familiarizado con la Sagrada Escritura puede sacar la conclusión de que con esta obra simplemente se trata de justificar el que se mantengan junto con el Evangelio formas de ocio que no pocas veces son ocasión próxima de pecado. El propósito de maximizar el disfrute de lo corporal, incluso con la moderación, y revestirlo con la peculiar interpretación que hace el autor de los sentidos espirituales, no lo encontrara correcto quien conozca a los autores místicos como san Juan de la Cruz o santa Teresa de Jesús.

Hubiera ganado mucho el propósito del autor si se hubieran recordado los múltiples textos de la Escritura que alaban una vida sobria, nos advierten frente a los riesgos de la bebida, y subrayan la caducidad de este mundo. Ya hemos explicado que en modo alguno el placer es algo malo, pero la facilidad de que se desordene la persona debe ser valorada con una seria prudencia. La conversión de vida no es un simple mirar la realidad de otra manera, sino que conlleva toda una serie de cambios muy concretos, y con frecuencia costosos, pues el aspecto trágico que tiene la vida del hombre sobre la tierra por el pecado no es algo que se pueda banalizar. No entendemos que se puede considerar algo teológico toda esta elaboración. Por más que se hayan empleado argumentos más o menos sofisticados, en su conjunto nos parece un mero intento de epicureismo cristiano».


3 respuestas a «El movimiento Hakuna: ¿verdadero o falso catolicismo?»

  1. Lo cierto es que es un grupo no muy conocido. De entrada habría que preguntarse: ¿Están los miembros de Hakuna perseguidos, multados, amenazados, encarcelados, intervenidos sus bienes,… por defender públicamente la FE de CRISTO: Sí a la vida y NO al aborto, NO al abuso y perversión de los niños,…. Y todo lo demás que enseñó y combatió la Iglesia hasta Pío XII? Si no es así, mejor no perder más el tiempo.

  2. Los hay que no saben tocar bien la guitarra de seis cuerdas y se procuran una de diez y hasta de doce. A estos católicos gregarios les pasa algo parecido: no les gusta lo que han heredado y se piensan que cambiando lo accesorio les irá mejor. No saben lo que les pasa porque tampoco conocen los tesoros de la Iglesia ni lo que les han robado. Si hicieran vida de oración y tuvieran un confesor santo, un cura con latines legítimamente ordenado que dijera la misa con unción, como le agrada a Dios, ¿acaso buscarían otras cosas? Darían gracias a Dios por semejante riqueza como un indigente al que regalasen una fortuna. Nada más desearían ni se dejarían engañar por nada ni por ningún sectario.

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