«El mundo al revés» (Almuzara-Sekotia), de Roberto Vannacci

Roberto Vannaci

Por fin en español, gracis a Almuzara-Sekotia, nos llega el libro que viene causando polémica, cuando no pavor, enItalia, Francia, Alemania,… y seguro que lo hará aquí, en España.

Se trata de El mundo al revés (Sekotia, 2024) (AQUÍ), del italiano Roberto Vannacci, por más señas General del Ejército italiano, jefe de Estado Mayor del Comando de Fuerzas Operativas Terrestres, ex comandante de la Task Force 45 durante la guerra de Afganistán, comandante del 9º Regimiento de Asalto Paracaidista `Col Moschin´ de la Brigada Paracaidista `Folgore´ y del contingente italiano en la guerra de Irak, habiéndose convertido en una figura relevante tras la publicación de su libro, por sus contenidos claramente en contra de la tendencia de pensamiento hegemónico y enfocado a la batalla cultural occidental.

¿Qué sucede cuando las normas de convivencia se ven invertidas, cuando la minoría dicta las reglas y la mayoría se ve obligada a seguirlas? ¿Cómo enfrentamos un mundo donde los derechos individuales a menudo chocan con el bienestar colectivo? Desde el graffiti en los monumentos hasta las protestas que paralizan el tráfico, cada página desafía al lector a cuestionar lo que considera normal y a explorar los límites de la tolerancia y la coexistencia. Desde el instante en que giras la llave en la cerradura de seguridad impuesta por una minoría, hasta el momento en que te encuentras atrapado en medio de manifestaciones que desafían las leyes establecidas por la mayoría, este libro te lleva en un viaje tan desconcertante como real.

Roberto Vannacci denuncia en este libro la actitud de muchos dirigentes políticos que evitan el debate completo sobre estas cuestiones, optando por proyectos cortoplacistas que ceden ante la presión de lo políticamente correcto.

Pero para más datos, mejor las palabras del propio Vannaci:

«El título dice mucho sobre el tenor y el contenido de este libro. En efecto, «El mundo al revés» quiere representar provocativamente el estado de ánimo de todos aquellos que, como yo, perciben en los acontecimientos cotidianos una tendencia general disonante y molesta que se desvía ampliamente de lo que percibimos como sentimiento común, como lógica y racionalidad. «¿Qué tiene eso de extraño? Le pasa a todo el mundo, y a menudo» – dirá usted. Pero la circunstancia anómala es el hecho de que esta desagradable sensación de inadecuación no se limita a la ocurrencia de acontecimientos concretos y circunscritos en nuestras vidas, a hechos resonantes por limitados que sean, sino que impregna nuestra existencia hasta el punto de hacernos sentir fuera de lugar, fuera de tiempo. Extraterrestres que deambulan por el presente con la impresión de no poder cambiar lo cotidiano y que viven en un entorno regido por hábitos, leyes y principios muy distintos a los que estamos acostumbrados.

Basta con abrir esa cerradura de seguridad de cinco vías que una minoría de delincuentes nos ha obligado a instalar en la puerta de casa para entrar en una ciudad donde otra minoría de grafiteros maleducados pintarrajea muros y monumentos, esperando luego no toparse con una manifestación de otra minoría más que, para luchar contra un apocalipsis climático anunciado y contra las medidas ya tomadas y establecidas por la mayoría, bloquea el tráfico y crea malestar en toda la comunidad. En los debates sólo se habla de derechos, especialmente de las minorías: de los que afirman que no pueden encontrar trabajo, y deben ser mantenidos por la multitud que se ha esforzado por encontrarlo; de los que biológicamente no pueden tener hijos, pero los exigen; de los que no tienen casa, y por eso la ocupan; de los que roban en el metro, pero reclaman el derecho a la intimidad».

“Ningún paso atrás. Si arriesgo mi carrera, lo habré hecho por una causa justa: la lucha contra el pensamiento único».

“Lo reescribiría sin ningún problema. Nunca he tenido miedo de mis opiniones: puedo defenderlas frente a cualquiera. Esto no significa que no esté listo para cambiar de opinión sobre algunos aspectos si alguien me hace cambiar de opinión. Luché en todo el mundo por mi país y junto a muchos pueblos. He salvado a muchos, he estado a su lado. No tengo prejuicios sobre ninguna población. Pero no me digas que todos somos iguales porque no lo somos. El mundo también es hermoso por su diversidad”.

“Ella (Paola Egonu) es italiana, compite y ciertamente representa a Italia. Lo que digo es que sus rasgos somáticos no representan el espíritu italiano representado por 4 mil años de historia desde los frescos de los etruscos. Si vas a Papúa Nueva Guinea y pides un retrato de un italiano, no lo dibujan con la piel negra porque tradicionalmente no somos negros”.

«La sociedad es esclava de las minorías, de los lobbies. ¡Queridos homosexuales, ustedes no son normales, supérenlo! La normalidad es la heterosexualidad. Si todo te parece normal, sin embargo, es culpa de las tramas del lobby gay internacional”.


2 respuestas a ««El mundo al revés» (Almuzara-Sekotia), de Roberto Vannacci»

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