El nacimiento de la tragedia

La tragedia a la que nos enfrentamos es la muerte de la civilización occidental que ha nacido de las élites occidentales. Desde hace décadas se han distanciado de la abrumadora mayoría de la gente común. Lo que las elites buscan imponer es completamente ajeno, extraño o, en ocasiones, repulsivo para el hombre de la calle, aunque las ideas de las elites son omnipresentes en los medios de comunicación, el entretenimiento y el sistema educativo. El hombre común no está interesado en los derechos de las minorías sexuales ni en las reparaciones por los agravios cometidos hace dos siglos por un grupo de individuos a un grupo de individuos que han sido olvidados hace mucho tiempo. El hombre de la calle ni siquiera quiere identificarse con la ecodictadura que nos imponen todos los días.

Es obvio que los administradores del mundo han entrado en pánico: ven que el sistema (el capitalismo o como quieran llamarlo) no va a satisfacer a las enormes masas de la población, y por eso los administradores del mundo han decidido gobernar infundiendo miedo e inculcando culpa o vergüenza (comenzando con el virus y terminando con Rusia, los terroristas, China, el derretimiento de los icebergs, el cambio climático, lo que sea). Están planeando aprovecharnos a todos, negarnos las comodidades de la vida que damos por sentado y restringir nuestra libertad de movimiento a las infames zonas de quince minutos. Una vez que los administradores del mundo abolieran el efectivo, todos nos encontraremos en un campo de concentración digital.

Caos manejable (?) o daño controlado (?) – en forma de disturbios tolerados de no blancos, marchas del orgullo, intervenciones militares, “crisis” de inmigración, racismo “sistémico”, cancelación de la cultura, etc., etc. – sirven el propósito de dejarnos estupefactos y hacernos dóciles. Lo que sea que nos estén haciendo los administradores del mundo se parece a los escenarios de pesadilla del Libro de las Revelaciones. Estamos siendo testigos de una destrucción imparable de todos los valores. Presentamos la lista de objetivos de las cosas que deben ser demolidas, eliminadas o modificadas hasta quedar irreconocibles. ¿Podemos nosotros, la gente común, evitarlo?

El politólogo y economista checo Petr Robejšek propone un movimiento popular basado en cuatro principios, y éstos deben actuar de tal manera que siempre se dé preferencia a:
1. acción lenta sobre acción rápida;
2. asuntos locales sobre asuntos globales;
3. contactos presenciales sobre contactos electrónicos; y
4. bienes e ideas nacionales sobre bienes e ideas extranjeros.

¿Quién sabe? ¿Quizás podamos evitar caer por el precipicio con esta receta?


4 respuestas a «El nacimiento de la tragedia»

  1. Vamos camino del desastre con mayúsculas pero supongo que no debemos perder la fe y la esperanza. ¿Habrá reacción? ¿Los q tenemos más de 57 años la llegaremos a ver?

  2. huy !! los gestores globales si se ponen ,tienen muchas tareas que hacer ,la primera ordenar la natalidad ,siendo super beneficioso…. otra en el mismo sentido sería que las familias una vez tenida descendencia exigida esterilización al canto ,evitando tener numerosos hijos enviados por el mundo que se los mantengan otros ,dando lugar a que sean explotados….miseria ,hambre etc …en fin lo que has hecho tú …

    si la población global duplica seres tendrían que hacer lo que dice la vice del gobierno …escapar a otros mundos en un barco a Venus ……….

    y los países en vez de crecer y crecer …..ir decreciendo …….para mi será la tendencia futura

    es decir lo de creced y multiplicarse ha quedado obsoleto …

  3. Cada día soy más pesimista. El que a estas alturas no haya despertado aún no lo hará nunca, mayormente porque no quiere. La masa borreguil abrumadoramente mayoritaria prefiere vivir en la «matrix» que afrontar la dura realidad porque no podría soportarla. Por eso se refugia en su basura y niega la evidencia aunque la tenga ante sus narices.

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