El nuevo gobierno de Colombia cierra filas con Marruecos a expensas de España
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La noticia corrió como un reguero de pólvora y hubo, por un lado, un viento primaveral en Rabat, pero, por el otro lado, hubo una desazón en España y en la estructura de los saharauis.
El majzén marroquí celebró algo que esperaba porque una parte de sus brazos internacionales llevaba algunos meses operando para que el nuevo presidente colombiano sorprendiera a los españoles, a los saharauis y a otras comunidades.
Abelardo de la Espriella se mostraba, hace unas pocas semanas, muy abierto para empezar la alianza evolutiva con Marruecos, incorporando a Rabat en su abanico de aliados globales y reiniciando la relación, para subir a fases superiores, con Israel y los Estados Unidos.
Las distintas vías de comunicación y las reuniones que sucedieron, tras bambalinas, en los últimos meses, entre factores interconectados, dieron su fruto y este gobierno novel colombiano reconoció, el sábado 8 de agosto de 2026, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.
Refiriéndose a este entendimiento marroquí-colombiano, el vicepresidente, José Manuel Restrepo, declaró Es un placer decirle a Colombia y a Marruecos que vamos a construir un nuevo comienzo en la relación entre ambos países. Esto significa fortalecer nuestra relación política y económica, incluida la posibilidad de un tratado de libre comercio (TLC) con Marruecos, así como fortalecer la inversión proveniente de Marruecos hacia Colombia.
Antes de estas declaraciones, ocurrieron otras reuniones entre la gente del gobierno de Bogotá y su homónima de Rabat, entre otros lugares, en Chile, para la implantación de algunas acciones en el marco de una agenda que se está construyendo.
El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, participó, en suelo colombiano, de reuniones de alto perfil para relanzar esta vinculación y, además, para que Marruecos tenga una etapa de influencia expansiva en América del Sur y América Central.
No hay duda de que, con este avance planeado, Rabat buscará competirle a la influencia catarí en Colombia y tratará de ganar parcelas en otros terrenos en menoscabo de las presencias influyentes del resto de países árabes y persa.
Los pensadores marroquíes de esta reconexión quieren que Colombia les apoye en todo, por lo menos, hasta el año 2030 y son conscientes de que jugarán en cuarteto con Israel, Estados Unidos y Colombia.
El lobby marroquí y el lobby israelí no se atacan mutuamente y ambos, en el fondo de la realidad, aúnan esfuerzos en común en distintos planos y realidades, aún en España.
En relación con este último país, se puede decir que De la Espriella coopera con Santiago Abascal y el liderazgo de Vox desde hace más de tres meses y que la dirección de este partido derechista español tenía conocimiento de los contactos entre su aliado colombiano y los vasos comunicantes marroquíes y que, pese a la postura del gobierno de Bogotá, los jefes de Vox seguirán teniendo relaciones excelentes con el presidente de Colombia.
Porque, es más que evidente, que algunos líderes de Vox, les interesa más su internacional derechista que la soberanía real de España.
En este ambiente, la medida del gobierno colombiano generó un rechazo, acompañado de zozobra, en distintos niveles de la sociedad española, los cuales comenzaron a comprender, tardíamente, pero apropiadamente, que los aliados convencionales de España no actúan como tales.
En lo que concierne al Frente Polisario, se da por descontado que esta organización revisará algunas de sus acciones porque ve que hay una ofensiva internacional israelí-marroquí-estadounidense y que los saharauis serán los conejos en la cena de esta entente.
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La noticia corrió como un reguero de pólvora y hubo, por un lado, un viento primaveral en Rabat, pero, por el otro lado, hubo una desazón en España y en la estructura de los saharauis.
El majzén marroquí celebró algo que esperaba porque una parte de sus brazos internacionales llevaba algunos meses operando para que el nuevo presidente colombiano sorprendiera a los españoles, a los saharauis y a otras comunidades.
Abelardo de la Espriella se mostraba, hace unas pocas semanas, muy abierto para empezar la alianza evolutiva con Marruecos, incorporando a Rabat en su abanico de aliados globales y reiniciando la relación, para subir a fases superiores, con Israel y los Estados Unidos.
Las distintas vías de comunicación y las reuniones que sucedieron, tras bambalinas, en los últimos meses, entre factores interconectados, dieron su fruto y este gobierno novel colombiano reconoció, el sábado 8 de agosto de 2026, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.
Refiriéndose a este entendimiento marroquí-colombiano, el vicepresidente, José Manuel Restrepo, declaró Es un placer decirle a Colombia y a Marruecos que vamos a construir un nuevo comienzo en la relación entre ambos países. Esto significa fortalecer nuestra relación política y económica, incluida la posibilidad de un tratado de libre comercio (TLC) con Marruecos, así como fortalecer la inversión proveniente de Marruecos hacia Colombia.
Antes de estas declaraciones, ocurrieron otras reuniones entre la gente del gobierno de Bogotá y su homónima de Rabat, entre otros lugares, en Chile, para la implantación de algunas acciones en el marco de una agenda que se está construyendo.
El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, participó, en suelo colombiano, de reuniones de alto perfil para relanzar esta vinculación y, además, para que Marruecos tenga una etapa de influencia expansiva en América del Sur y América Central.
No hay duda de que, con este avance planeado, Rabat buscará competirle a la influencia catarí en Colombia y tratará de ganar parcelas en otros terrenos en menoscabo de las presencias influyentes del resto de países árabes y persa.
Los pensadores marroquíes de esta reconexión quieren que Colombia les apoye en todo, por lo menos, hasta el año 2030 y son conscientes de que jugarán en cuarteto con Israel, Estados Unidos y Colombia.
El lobby marroquí y el lobby israelí no se atacan mutuamente y ambos, en el fondo de la realidad, aúnan esfuerzos en común en distintos planos y realidades, aún en España.
En relación con este último país, se puede decir que De la Espriella coopera con Santiago Abascal y el liderazgo de Vox desde hace más de tres meses y que la dirección de este partido derechista español tenía conocimiento de los contactos entre su aliado colombiano y los vasos comunicantes marroquíes y que, pese a la postura del gobierno de Bogotá, los jefes de Vox seguirán teniendo relaciones excelentes con el presidente de Colombia.
Porque, es más que evidente, que algunos líderes de Vox, les interesa más su internacional derechista que la soberanía real de España.
En este ambiente, la medida del gobierno colombiano generó un rechazo, acompañado de zozobra, en distintos niveles de la sociedad española, los cuales comenzaron a comprender, tardíamente, pero apropiadamente, que los aliados convencionales de España no actúan como tales.
En lo que concierne al Frente Polisario, se da por descontado que esta organización revisará algunas de sus acciones porque ve que hay una ofensiva internacional israelí-marroquí-estadounidense y que los saharauis serán los conejos en la cena de esta entente.
La noticia corrió como un reguero de pólvora y hubo, por un lado, un viento primaveral en Rabat, pero, por el otro lado, hubo una desazón en España y en la estructura de los saharauis.
El majzén marroquí celebró algo que esperaba porque una parte de sus brazos internacionales llevaba algunos meses operando para que el nuevo presidente colombiano sorprendiera a los españoles, a los saharauis y a otras comunidades.
Abelardo de la Espriella se mostraba, hace unas pocas semanas, muy abierto para empezar la alianza evolutiva con Marruecos, incorporando a Rabat en su abanico de aliados globales y reiniciando la relación, para subir a fases superiores, con Israel y los Estados Unidos.
Las distintas vías de comunicación y las reuniones que sucedieron, tras bambalinas, en los últimos meses, entre factores interconectados, dieron su fruto y este gobierno novel colombiano reconoció, el sábado 8 de agosto de 2026, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.
Refiriéndose a este entendimiento marroquí-colombiano, el vicepresidente, José Manuel Restrepo, declaró Es un placer decirle a Colombia y a Marruecos que vamos a construir un nuevo comienzo en la relación entre ambos países. Esto significa fortalecer nuestra relación política y económica, incluida la posibilidad de un tratado de libre comercio (TLC) con Marruecos, así como fortalecer la inversión proveniente de Marruecos hacia Colombia.
Antes de estas declaraciones, ocurrieron otras reuniones entre la gente del gobierno de Bogotá y su homónima de Rabat, entre otros lugares, en Chile, para la implantación de algunas acciones en el marco de una agenda que se está construyendo.

El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, participó, en suelo colombiano, de reuniones de alto perfil para relanzar esta vinculación y, además, para que Marruecos tenga una etapa de influencia expansiva en América del Sur y América Central.
No hay duda de que, con este avance planeado, Rabat buscará competirle a la influencia catarí en Colombia y tratará de ganar parcelas en otros terrenos en menoscabo de las presencias influyentes del resto de países árabes y persa.
Los pensadores marroquíes de esta reconexión quieren que Colombia les apoye en todo, por lo menos, hasta el año 2030 y son conscientes de que jugarán en cuarteto con Israel, Estados Unidos y Colombia.
El lobby marroquí y el lobby israelí no se atacan mutuamente y ambos, en el fondo de la realidad, aúnan esfuerzos en común en distintos planos y realidades, aún en España.
En relación con este último país, se puede decir que De la Espriella coopera con Santiago Abascal y el liderazgo de Vox desde hace más de tres meses y que la dirección de este partido derechista español tenía conocimiento de los contactos entre su aliado colombiano y los vasos comunicantes marroquíes y que, pese a la postura del gobierno de Bogotá, los jefes de Vox seguirán teniendo relaciones excelentes con el presidente de Colombia.
Porque, es más que evidente, que algunos líderes de Vox, les interesa más su internacional derechista que la soberanía real de España.
En este ambiente, la medida del gobierno colombiano generó un rechazo, acompañado de zozobra, en distintos niveles de la sociedad española, los cuales comenzaron a comprender, tardíamente, pero apropiadamente, que los aliados convencionales de España no actúan como tales.
En lo que concierne al Frente Polisario, se da por descontado que esta organización revisará algunas de sus acciones porque ve que hay una ofensiva internacional israelí-marroquí-estadounidense y que los saharauis serán los conejos en la cena de esta entente.

¡Como para ayudar a Colombia!
Bastante tenemos con los traficantes de drogas, y delincuentes, que han venido de allí a España, para que «los disfrutemos» nosotros…
Claro que el Rey, el PP, y creo que hasta VOX, no dijeron nada cuando Sánchez decidió «regalar» EL SÁHARA A SUS CHANTAJISTAS MARROQUÍES…
¿Qué sabrán de sus delitos, y/o de su vida sexual…, «negocios» familiares de prostitución, etc…?
Siendo cierto que todos los políticos y prácticamente a media España habría que quemarlos a fuego lento, ustedes hacen un flaco favor a la patria con tanta falsedad; creo que cuando se acordó regalar el Sahara
Sánchez ni había nacido…
La política exterior judia con el apoyo de USA ha vencido al derecho internacional, al de gentes y a cualquier otro derecho que rija en las relaciones entre naciones .
Volvemos a 1898
Esos líderes «de derechas», incluso de «extrema derecha», en realidad son meros títeres del «sionismo». Un sionismo mundialista y genocida. Sea Espriella, Milei o Abascal. En esencia, son lo mismo: mundialistas, eugenistas, perversores de costumbre, antipatriotas, etc, como los más apesebrados Feijó o Sánchez (