El primer “paso del Estrecho”

El 19 de Julio de 1936 podía afirmarse que Cádiz y comarca aledaña quedaban en buena medida manos nacionales no sólo por la unánime sublevación de los militares de toda condición allí presentes, con los Gral,s Varela y López Pinto a la cabeza, sino también por la providencial llegada de un par de centenares de regulares a la primera en el destructor Churruca; cuya tripulación, una vez descargado dicho personal, se amotinó, apresó a sus oficiales y condujo el buque a Tánger para más tarde trasladarlo a Málaga uniéndose al bando frentepopulista. Con todo, la situación era, como es fácil de suponer, de lo más incierta, haciéndose urgente acumular tropas trayéndolas de donde y como fuera. En tan momento surge una iniciativa de esas que aúnan audacia con locura, de las que se emprenden sin penarlo dos veces porque en caso de hacerlo no se llevan a cabo.

El día 21 se gesta una de esas actuaciones –de las muchas a que dio lugar el Alzamiento– que por su singularidad, y por ser ejemplo evidente de hasta qué nivel de riesgos estaban dispuestos a llegar y asumir los sublevados para alcanzar sus objetivos, conviene reflejar para que no quede en el olvido.

Mora Figueroa
Martínez Campos

En la capital gaditana el Cte. de Caballería, retirado, Arsenio Martínez Campos –nieto del que fuera restaurador de la Monarquía con Alfonso XII– miembro de la directiva del Consorcio Almadrabero y propietario de dos “faluchos” dedicados a la pesca de “almadraba” –antigua forma de pesca de la zona realizada mediante pequeños barcos a motor o a vela diseñados específicamente para ello–, contactaba con el Tte. de Navío Manuel Mora Figueroa –por demás jefe de las milicias falangistas gaditanas–, proponiéndole llevar una flotilla de faluchos a Ceuta a fin de embarcar en ellos tropas para, a su vez, traerlos a Cádiz. Sin pensárselo dos veces, el plan fue expuesto al Gral. Varela que lo aceptó de inmediato.

Así, en la misma noche del día 21, Martínez campos embarcaba en Cádiz en el falucho Pitucas de 30 Tm, mientras que Mora Figueroa lo hacía en la localidad de Sancti Petri en el Nuestra Señora del Pilar de 50 Tm llevando como tripulantes a varios falangistas.

Sobre las dos de la madrugada, por tanto ya del día 22 de Julio, los faluchos llegaban al puerto de Ceuta desde el cual, al no esperarse dicha “visita” y menos ser reconocidos en la oscuridad, se les hizo fuego hiriendo al Cte. Martínez Campos y a otro hombre. Tras gritar desde los faluchos desesperadamente ¡Viva Franco!, ¡Viva España! y ¡Arriba España!, se deshizo el malentendido, cesó el fuego y se les permitió entrar en el puerto.

El Pitucas

El día 23, Mora Figueroa se entrevista con Franco, le expone su plan y recibe el visto bueno, pero Yagüe, bien por considerar los riesgos desmesurados, bien por no estar al tanto, se niega a ceder a sus legionarios, lo que obliga a Mora a volver a ver a Franco el día 24 quien impone su voluntad, ordenándose que embarquen en los faluchos los hombres de la 18 Compañía de la V Bandera; en total unos 200 legionarios.

Sobre la una de la madrugada, ya del día 25, los dos faluchos, partirían de Ceuta los dos faluchos llevando a bordo un total de unos 200 legionarios que se acomodaron en ellos de mala manera dado lo exiguo del espacio disponible. Ni que decir tienen que el Estrecho estaba siendo vigilado por los buques de la Armada ya en manos frentepopulistas, por lo que de toparse con ellos los faluchos el desenlace no podía ser otro que una gran tragedia. Conscientes del enorme riesgo que corrían, la tensión en los indefensos faluchos no podemos hoy ni imaginarla.

El Jaime I

En el trayecto, los faluchos se  cruzaron con el acorazado Jaime I, cuya tripulación, fuera por la poca envergadura de los faluchos, fuera por el estado de anarquía que reinaba entre su tripulación, no detectaron la presencia de los audaces falangistas y legionarios, que siguieron su singladura ya sin más novedad, arribando al puerto de Tarifa cubiertos por la bruma matinal, siendo recibidos con la natural alegría por su guarnición, la cual, con su jefe a la cabeza, el Cte. Pertiñez Topete, habían esperado a la llegada del Cte. Rodrigo Amador desde Cádiz para alzarse, todo lo cual había ocurrido el día anterior, 24 de Julio.

Breguet XIX

No obstante el éxito total de la arriesgada operación, más bien aventura, no se repetiría ya, porque el mando, en concreto el Gral. Varela, sospesó con más detalle los pros y contras, sobre todo el hecho de que la flota frentepopulista se mostró ya a partir de ese mismo día muy activa, llegando incluso a bombardear duramente a Ceuta entablándose un fuerte combate entre ellos –el acorazado Jaime I, los cruceros Libertad y Cervantes, el cañonero Laya y un buque auxiliar, y los anticuados cañones de la batería de costa situada en el monte Hacho cuyo alcance era muy inferior al de los cañones de los buques, por lo que el combate fue imposible, recibiendo la ayuda de cuatro aviones Breguet XIX que, procedentes de Tetuán, procedieron a bombardearlos aun con la escasa munición que podían transportar, teniendo que arriesgar mucho en sus picados para intentar no desperdiciarla. El ataque de los buques duraría hasta media mañana tras de lo cual se retiraron, dejando en Ceuta una treintena de muertos y heridos entre la población civil; uno más de los bombardeos frentepopulistas sobre población civil que se prodigaban ya por entonces, de los cuales la “desmemoria histérica” actual no dice nada, como tampoco el hecho incuestionable de ser los tan “democráticos” frentepopulistas, o sea, socialistas del PSOE y comunistas del PCE sus iniciadores y recalcitrantes aficionados a tan vil como inhumana práctica.

Quede pues, con estas breves líneas recuerdo imborrable de la audacia, valentía y fe que desde los primeros instantes pusieron en juego aquellos españoles que no quisieron resignarse a ver a España convertida en república socialista soviética al servicio de Moscú, tal y como ocurrió con l parte de su sagrado suelo que tuvo la desgracia, por la pusilanimidad de sus fuerzas militares y de la Guardia Civil de quedar bajo el yugo frentepopulista hasta el final de guerra.


2 respuestas a «El primer “paso del Estrecho”»

  1. La Familia Larios, de Málaga, gracias a tener «cobijo en propiedad» en Algeciras pudieron salvar la vida.
    Mi padre, hijo de Gil de Atienza …,
    y de
    Peñalver Topete …,
    al estar pendiente de ingresar en la Universidad, estuvo en el estío, de vacaciones, con la la Familia Larios.
    El mismo día 17, de madrugada, y todo el 18, esperaron con gran tensión la «arribada» de Ceuta.

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