«El terror de Stalin y la hambruna en Ucrania», de Pedro Julio Gutiérrez Valdivieso

Pedro Julio Gutiérrez

Publicada por SND Editores, «El terror de Stalin y la hambruna en Ucrania», de Pedro Julio Gutiérrez Valdivieso expone dos períodos trágicos de la fagocitación de Ucrania por el Partido Comunista de Rusia, con Kagánovich como delegado del Comité Central del Partido en Ucrania. El primer período comprende los años 1933 y 1934, Ucrania padeció el Holodomor o muerte por hambre. Todo radica en el proyecto de Stalin de implantar granjas colectivas en Ucrania o koljozes. Aunque no era obligatorio entrar en el proyecto, de facto lo fue. Y supuso el exterminio de entre 3 y 4 millones de ucranianos. En toda la URSS 8 millones. Los que se adscribían a la granja colectiva debían entregar sus tierras, aperos, animales. Realmente Stalin quería alimentar a la población de Rusia con el grano de Ucrania. Aunque esta situación afectó asimismo a Kazajistán. Se pretendía incrementar la producción el 20% anual, si bien se hubo de reducir a cada 4 años. Además de alimentar al proletariado urbano de Rusia, se enviaban excedentes cargados en Odesa de millones de toneladas para obtener divisas y mejorar la industria. Las tierras del Volga, Urales, Ucrania… eran fértiles, lo que no era óbice para que pudiera mermar la cosecha según climatología, variando anualmente.

Lazar Kaganovich

Para llegar a los cupos de cereal recolectado enviaba Stalin brigadas de requisa y al mismo ejército, así como a la OGPU. El prejuicio de que los campesinos no producían lo suficiente o robaban alimentos llevó al extremo de nombrar tribunales o troiki que decidían si los agricultores ucranianos eran kulaks y si debían ser castigados con la deportación o la ejecución, in situ. El troiki estaba formados por un komsomol y dos funcionarios locales. Cuando la cosecha no aportaba lo estipulado por Moscú, Stalin hacía purgas dentro del Partido de Ucrania.

Purgó de ucranianos el Partido comunista de Ucrania, su Politburó, ya que sospechaba de la existencia de trotskistas y contrarrevolucionarios por doquier. Esta persecución se recrudeció en la época del Gran Terror (1937-1938) en que las purgas alcanzaron al ejército, la policía secreta y el Partido. A instancias de Yhézov se llevaron a cabo millones de ejecuciones sumarias. El Gulag era un destino habitual o las minas de los Urales. Stalin, obsesionado con la existencia de nacionalistas, buscaba entre los polacos, judíos y kulaks posibles enemigos y los ejecutaba. Kosior, recibía quejas del Politburó de Moscú y Jarkov respecto a la imposibilidad de las cuotas de cereal exigidas desde el Politburó central en Moscú. Dividió al campesinado en “clases” y compensaba a los “campesinos pobres” que denunciaban a los kulaks.

Pero ¿quién era kulak? No solo el terrateniente que había tenido 2 ó 3 jornaleros que trabajaban sus tierras, sino una familia que poseía una vaca que era requisada, se quedaban sin sustento y perecían. Se dieron casos de canibalismo y necrofagia, se cazaban niños; los vecinos se denunciaban.

A veces se comían a los hijos o los padres invitaban a que los hijos se los comieran a punto de fallecer. Se dejaban morir, pues carecían de todo alimento (los comités de requisa se llevaban el propio alimento escaso que cocían los campesinos en sus casas). Era un genocidio contra Ucrania. Los niños morían dos o tres diarios en las clases, caían al suelo muertos desde su silla y pupitre. La gente moría al ir a trabajar y el campo hedía. Cuando los Gulags estaban llenos, para no alimentar a los presos se les ejecutaba.

El partido en Ucrania elaboró “listas negras” de personas y pueblos. Solían verse famélicos o hinchados los vientres en estaciones, o donar a hijos a familias para que los llevasen a la ciudad, huyendo de la muerte segura de inanición. Yagoda fue enviado a Kiev para depurar el sabotaje. Se perseguía a los intelectuales o ellos mismos se suicidaban (Casa de los Escritores en Jarkov). Se quiso “rusificar” Ucrania. Por las noches la OGPU recogía cadáveres de las calles y los arrojaban a fosas, incluso a agonizantes que no habían muerto. Se culpaba a autoridades regionales y locales. La obsesión de agentes extranjeros y elementos antisoviéticos, llevó a firmar 2.700 penas de muerte diarias en Moscú, siendo Molótov y Yézhov junto con Stalin los principales responsables. Se purgó a todo el Politburó de Ucrania, reemplazado por funcionarios rusos.


12 respuestas a ««El terror de Stalin y la hambruna en Ucrania», de Pedro Julio Gutiérrez Valdivieso»

    1. Se consideraba ruso pues despreciaba sus orígenes georgianos, de hecho hay textos de Stalin en los que expresamente y siendo presidente de la URSS manifiesta la superioridad e incluso el origen de la Unión Soviética como centro político de las repúblicas. Despreciaba lo rural y se consideraba a si mismo ruso aunque no lo fuese exaltando el papel de Moscovita en el imperio. Para mayor testimonio no sólo castigo con el holodomor a Ucrania sino a Georgia y a Kazajistán. Le avergonzaba proceder de una república de identidad no

  1. La fotografía del autor que aparece al principio del artículo es erronea, esa no es la foto del autor. No sabemos por qué el español ha colocado la foto de un sr. desconocido que no es Pedro Julio Gutierrez Valdivieso. Es obvio que este periódico no trabaja muy bien, no sabemos si poner esa foto es algo erróneo o si se ha querido poner a conciencia. En cualquier caso ese no es el autor, vayan a la editorial SND y verán la verdadera foto del autor

    1. Estimado señor: los errores, por humanos, existen, eso no significa que no se trabaje muy bien. ¿Usted no se ha equivocado nunca? ¿Y eso significó que no trabajaba muy bien? Peor aún: ¿por qué íbamos a poner a conciencia una foto errónea máxime de un libro que publicamos por considerarlo útil, interesante y recomendable de leer? Hemos quitado la foto. Intentaremos buscar la correcta. Por cierto ¿Y por qué no nos la facilita usted al correo de CONTACTO si tanto le ha dolido el error? Más aún: ¿por qué tanta suspicacia por el error? Esperamos su respuesta «Anónimo». Saludos cordiales

  2. Lo lógico es que el director del periódico me hubiese enviado un mensaje a mi correo electrónico. Cierto, ha sido un error y lo han subsanado, pero ¡me ha costado un trabajo.. que ha sido imposible contactar, además de una fortuna en gasto de teléfono!. Me parece muy bien que se hagan eco, si así lo estiman conveniente de la obra, les doy la razón en que han tenido la deferencia de hacer una crónica. Muy bien. Pero yo no puedo saber, ahora que vds. saben que la protección de datos es una cuestión tan sensible a ciencia cierta y con la cosas que pasan el origen de la foto (ajena al autor) con el nombre del autor. No es una sociedad fácil esta en la que vivimos, por ello está sobradamente justificado lo de «suspicacia», ya que como le digo, le envié un e mail al subdirector del periódico que no ha tenido la amabilidad de responder. Por lo demás, si la crónica la hace Juan Pérez (por ejemplo) y pone cronista Juan Pérez y su foto, me parece bien; otra cosa es que se ponga la foto de un señor que no conozco asociada al nombre de mi hijo. Eso no me gusta. Espero que lo entiendan, se trata de un medio de comunicación y lo ve mucha gente. Por otra parte, me es indiferente que vds. pongan la foto y nombre del autor. Ya la página de la editorial lo plasma, que es lo que me interesa. Por lo demás, es verdad que se ha corregido el error en poco tiempo y se lo agradezco, pero repito que un medio de comunicación social de importante difusión debe tener mucho cuidado con la imagen que da de los autores. Aunque de todos modos, entiendo que nos podemos equivocar y les agradezco su amabilidad en la corrección. Un saludo, gracias.

    1. Estimado señor: a) su correo no nos ha llegado, por eso no le hemos podido contestar ¿a qué correo lo ha enviado? El único que tenemos es el que figura en CONTACTO. b) Al dejar su comentario ha podido poner su correo (que no habría salido en él pues estaría protegido por las leyes correspondientes, de forma que nos habríamos dirigido a usted por eso correo suyo, pero tampoco lo ha hecho; figurando además sólo «Anónimo» cuando ahora resulta que es el padre del autor ¿por qué se esconde?. c) Ya vemos que su molestia tiene que ver con su paternidad, lo cual le desacredita. d) Su suspicacia NO ESTÁ EN ABSOLUTO JUSTIFICADA porque como ve ha pensado mal y no ha acertado; no vamos a recomendar un libro para a continuación descalificar a su autor, sería una contradicción. Quedamos a la espera de que nos diga a qué correo electrónico ha enviado su queja. Lo puede hacer enviándolo al correo de la pestaña CONTACTO único que tenemos para contactar con nosotros. Mientras tanto nos debe una disculpa clara y concreta porque ya ve que ha metido la pata hasta lo indecible. Si no hace ambas cosas, el correo y la disculpa, quedará otra vez en evidencia. PD.- Tiene delito que encima que se recomienda el libro de su hijo, porque sin duda se lo merece, venga usted, su padre, y no él, con actitudes como la que ha demostrado; qué pena, de verdad, cambie de forma de ser, hombre. Saludos cordiales

  3. mario.diaz@elespanol.com
    Me dirigí por correo electrónico al subdirector del periódico.
    He decidido dirigirme a quien he considerado oportuno, al subdirector del periódico.
    Deben llevar cuidado con poner fotografías y debajo nombres que no corresponden, eso es grave en un periódico, se ve que es una clara negligencia.
    .

    1. Estimado señor: nos lo imaginábamos: ¡¡¡NO SOMOS «EL ESPAÑOL»!!», nada tenemos que ver con ese diario, ni él con nosotros, nosotros somos El Español Digital; nada que ver. Nos lo imaginábamos. Nuestro contacto es SÓLO UNO: el que figura en la pestaña CONTACTO. Aquí no hay ningún subdirector, ni por ello se llama Mario Díaz. Ya ve: SE EQUIVOCÓ de medio a medio. ¿Y ahora qué, la ley del embudo, nosotros no podemos cometer errores y usted sí? Esperamos un comentario con un claro y rotundo reconocimiento de sus error y una clara y rotunda disculpa sin paliativos. De lo contrario, ya sabe. Algo más: su hijo parece tener la edad suficiente para desenvolverse en la vida, flaco favor le hace usted montando estos pollos por él. Déjele en paz, no sea que la gente comience a pensar mal de él por su culpa, por su forma de ser y de actuar, por su actitud y soberbia. Lo dicho: esperamos. Saludos cordiales

  4. Sí, les pido disculpas. No tenía ni idea de que vds. trabajan para la editorial. Como es natural de haberlo sabido no me habría puesto a la defensiva, no hay mala intención por mi parte pues simplemente vi una foto y un nombre que no concordaban y me quedé preocupado; pues ya veo que enseguida se ha corregido el error. Pero yo no sabía si un periódico ajeno pudiera manipular la relación de una foto con el nombre de una persona tan querida; sobre todo porque se da fraudes y situaciones de manipulación de datos (de ahí la ley de protección de datos). En una palabra. Mi reacción ha sido, sin saber con qué medio estoy hablando, pensar ¿será un error? ¿no lo será?. Desde luego, veo que es un error, pero como les decía pasan cosas muy raras, inclusive por eso se registran normalmente primero los derechos de autor. Acepten mis excusas y disculpas. He reaccionado cuando he tomado conciencia, que ha sido a la 1.30 de la madrugada, de que vds. son parte del trabajo en favor de los esfuerzos de mi hijo. Lo siento mucho, disculpen, lo crean o no, no ha habido mala voluntad. Ya al final, cuando me dijeron que perjudicaba a mi hijo y todo eso, me sentí peor, por ello me retracto de todo lo que puedo haber dicho que no sea adecuado. Pero, por favor, si hubiera sabido que vds. trabajan para la editorial no se habría montado este lío. Lo siento, no mpuedo decir nada más.

    1. Estimado señor: queda para siempre este hilo de comentarios, en especial ese de las 19,30 en el que nos mandaba a tomar vientos. Queda todo lo por usted dicho. Queda su increíble, sobre todo a estas alturas y con la que cae desde hace décadas, ingenuidad de considerar que un diario como El Mundo podría siquiera leer un libro como el que ha escrito su hijo. Sigue en el error: nosotros NO TRABAJAMOS PARA LA EDITORIAL, lo que ocurre es que su causa es exacta a la nuestra y por ello nos encanta dar publicidad a sus libros, como el de su hijo, hoy tan necesarios. Quedan sus formas, queda… en fin lo más importante es que aprenda de lo sucedido de cara al futuro porque los tiempos vienen todavía peores ¿será capaz? Saludos cordiales

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