El terror rojo

Fdo. Martínez López

Recientemente hemos leído una entrevista que le hacen, en el Faro de Vigo, al secretario de Estado de Memoria Histórica, don Fernando Martínez López, en la que dice entre otras cosas: “Hay mujeres de 90 años están todavía pendientes de recuperar a su marido para darle digna sepultura”.  En la misma entrevista también afirma que, “en la postguerra hubo muchos más de 114.000 fusilamientos por el régimen franquista”.

Analicemos detenidamente ambas afirmaciones. Una mujer que tenga ahora 90 años nació en 1931, y por tanto en la postguerra (digamos desde abril del 1939 a finales de1941) tenía 10 añospara que le fusilasen su marido en la postguerra y esté pendiente de darle digna sepultura, tenía que haberse casado con 10 años, cosa alto improbable. ¿Se dan cuenta del rigor de este hombre?  Respecto a la otra afirmación, según los datos más serios y fiables, incluso para la izquierda decente, que fueron los aportados por don Jesús Salas Larrazabal, y confirmados por don Ángel David Martín Rubio, después de la guerra el régimen fusiló a 27.996 personas, todas con juicio previo y, prácticamente, todas tenían delitos de sangre. Durante la guerra los nacionales fusilaron 46.823 personas. En el bando del Frente Popular, durante la guerra, fusilaron a 56.576 personas, más 6800 religiosos, es decir,  66.376 en total. Así pues, lo que diga el secretario de Estado tiene poco valor, por no decir ninguno.

Sabemos los muertos que hubo en la guerra y postguerra, pero no sabemos lo que le ha reportado, y reporta, al Sr. Martínez ese cargo que ejerce mintiendo, aunque seguro que bastante.

Silla eléctrica de tortura y celda de castigo ambas utilizadas en una checa

Pero ya que constantemente están sacando a relucir el guerracivilismo y la memoria histórica, en la que no hablan de sus asesinatos y multiplican por diez o por cien los fusilamientos del frente nacional, vamos a recordarles  la realidad de lo que fue e hizo el Frente Popular antes y durante la guerra.

Para que se vayan haciendo una idea de aquella realidad, les diré que, si se produjese ahora una sublevación de parte del ejército afgano en contra de los talibanes, para impedir que continúen maltratando, torturando y asesinando a aquellos ciudadanos no fieles a su ideología, todo el mundo civilizado y libre lo celebraríamos y lo apoyaríamos. Creo que en esto estaremos, todos los amantes de la libertad, de acuerdo.

Pues bien, en la España en 1936 fue eso lo que se produjo, “una sublevación de parte del ejercito frente al terror rojo insoportable, más cruel si cabe que el de los talibanes (entre febrero y julio de 1936  asesinaron más de 300 personas), que había implantado el gobierno ilegal e ilegítimo del Frente Popular”, que no había ganado las elecciones de febrero del 1936, pero se apoderó del poder, armó a la población que le era fiel, y empezaron a matar a todos aquellos que no le seguían, fuesen de derechas o no, pues incluso asesinaban a gentes de izquierdas pero moderados, que se oponían al terror por ellos impuesto, si bien se centraron, desde el principio, especialmente, en el clero, pues asesinaron, tras ser vejados y torturados, a miles  entre obispos, sacerdotes y religiosos, en general. Las monjas eran violadas, torturadas y después asesinadas, algo de lo que la escritora Almudena Grandes se mofa, diciendo, para referirse a una monja violada: ¿imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos?” El comentario delata, a todas luces, la catadura moral de su autora, y de él se deduce, sin duda, que seguro ella no habría sido violada, porque hay que tener estómago y estar desesperado, y además que ella si hubiera gozado con la violación. También hizo otro comentario refiriéndose a la matanza, ordenada por Santiago Carrillo, de miles de personas, en Paracuellos; dijo que, “simplemente fue una anomalía histórica y moral”. Ambos comentarios ponen de manifiesto que la mente de esa señora, con perdón de las señoras, es una letrina, pero una letrina que no se ha limpiado hace muchos años, es decir, basura humana. Esa es la izquierda radical española de ahora, tan criminal como puede verse por sus dichos y, a veces por sus hechos, como la del Frente Popular.

Solamente en Madrid funcionaban más de 250 checas (centros de las más horribles torturas y asesinatos), y antes de empezar la guerra ya habían quemado más de trescientas iglesias en toda España. Los socialcomunistas de entonces, es decir los rojos, quemaban las iglesias, y los de ahora están orgullosos de aquellas gestas, y les gustaría repetirlas, prueba de ello es el grito de Rita Maestre, cuando en 2011 asaltaron la capilla de la universidad complutense de Madrid: ¡Arderéis como en el 36! Esta es la realidad quiérase o no se quiera, de lo que pasó y de lo que pasa. Hay multitud de documentos que así lo acreditan, y hay todavía algunas personas vivas que dan testimonio de ello -en aquellos tiempos ya tenían uso de razón para comprender lo que veían-, y otras, ya muertas, pero que han contado la verdad de aquel terrible y lamentable momento de nuestra historia.

Profanación de tumbas por frentepopulistas

Yo no lo viví, pero además de haberlo leído, me lo contaron quienes lo vivieron, y con toda seguridad no me mentían; entre los que me lo contaron había personas de ambos bandos.

Primero Zapatero (el bobo solemne) con su ley de memoria histórica, y ahora Sánchez (el bobo fatuo) con la suya de memoria democrática, quieren reescribir la historia y borrar los crímenes que sus correligionarios cometieron antes de la guerra y durante la misma, en las zonas que estaban dominadas por el Frente Popular. Aquellos fueron terroristas criminales, y los que ahora les defienden y quieren borrar sus crímenes también son criminales, de otra forma, pero criminales. Si porque el socialcomunismo es miseria, tortura, crimen y muerte, por tanto, que no venga Iglesias a decir que, “cuidado, porque VOX se puede sentar en el consejo de ministros”, habiéndose sentado él, que es el genuino representante del socialcomunismo mentiroso y criminal.

Deben tener presente que cuanto más insistan con la ley de memoria democrática, cuanto más borren de los callejeros nombres de personas contrarias a aquel terror rojo, cuantas más mentiras echen sobre la figura del generalísimo Franco, al que odian porque  le saben superior a todos ellos, y porque les derrotó claramente en el campo de batalla (“La gente odia a quien le hace sentir la propia inferioridad”, decía Lord Chesterfiel), más datos saldrán a luz sobre las fechorías, atrocidades y crímenes que cometió el Frente Popular (los rojos o  socialcomunistas  de entonces), más dividirán a los españoles, más odio sembrarán, lo que por sí solo es un gran crimen, y más  se dirá que el PSOE es el partido mas corrupto y más criminal de Europa.

Para Deltoroalinfinito


Una respuesta a «El terror rojo»

  1. Habrá que arrojarle un cubo de agua bien fría y refrescarle la cara, por dormido y despistado, al Secretario de Estado de Memoria Histórica, don Fernando Martínez López, para decirle entre otras cosas: “Hay mujeres y hombres mucho más jóvenes que mujeres de 90 años que están pendientes de recuperar a su desaparecido cónyuge, familiar o amigo para darle digna sepultura (ver EXPEDIENTE ROYUELA) en esta etapa tan cínica como la tan cacareada transición democrática camino a los infiernos por el terror rojo y a la chita callando”.
    Para obtención de datos de 3 fosas con cadáveres, personas involucradas, cuentas bancarias, etc. ponerse en contacto con Santiago Royuela; estoy convencido que muy gustosamente le atenderá para el esclarecimiento de este asunto tan macrabro y tan ajeno a su mente y memoria.

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