«El tren de la muerte»: la terrible verdad histórica del Frente Popular

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D. José Antonio Valenzuela

José Antonio Valenzuela, sacerdote del Opus Dei y filólogo, tras leer la crónica digitalizada, decidió editar el manuscrito sobre el tren de la muerte de Jaén, escrito por su tío Ignacio de Valenzuela y Urzáiz, que fue testigo de los terribles hechos y pudo salvar la vida al simular ser francés. Narra con todo lujo de detalles la operación de exterminio de la República a aquella parte de la población con ideología de derechas o simplemente que no eran adeptos al Frente Popular.

Tte. Col. Rafael Valenzuela, laureado de San Fernando (hermano)

Háblenos brevemente de la vida de su tío…

Vecino de Villacarrillo, Jaén, por matrimonio con Celerina Poblaciones, natural de Jaén. Hasta hacer la carrera de derecho había vivido en Zaragoza, País Vasco y Madrid, con muchas relaciones en esos lugares. Jaén y Madrid son los dos ambientes reflejados en su libro, la crónica de lo que vivió, la gente de Jaén, que mueren todos y se acaba esa parte y Madrid y la Cárcel Modelo, desde agosto del 36 a enero del 37 y la embajada de Cuba hasta noviembre del 37. Escribe en el 38 y muere el 39. Más conocido fue su hermano, que fue jefe y héroe de la Legión, enterrado en el Pilar y primo hermano de mi padre.

¿Cuándo halló el manuscrito de su tío y decidió editarlo?

En 2016 tuve en mis manos un PDF del manuscrito del autor a máquina, que digitalizó, Almudena, su nieta. No estaba publicado y lo hizo por interés afecto familiar nada más. Fue un regalo a sus padres. Le animé a publicarlo con mayor difusión y en pasta blanda de Amazon, pero al final lo hice yo, porque es laborioso y difícil, con tres prólogos y un índice onomástico importante, con 400 personas distintas citadas.

¿Qué importancia tiene éste documento histórico, contado por un testigo de los hechos?

Mucha, pues ha estado 83 años sin editar, en el silencio de la familia, no perdido, pero tampoco valorado. El hecho en sí era conocido, públicamente, pero mal conocido. El documento es por ello un relato pormenorizado de lo que el Gobierno de la República organizó, con el gobernador de Jaén, los alcaldes de los pueblos y con gentes adoctrinadas por la propaganda marxista.

Esto es un documento de memoria histórica, ocurrido durante la guerra y escrito durante la guerra en 1938. No es franquista, pero los que sufren el terror que se describe ven en el ejercito la única salvación y salida del infierno.

¿Cual es la trama principal?

A raíz de la muerte de Calvo Sotelo, se puso en marcha la operación de exterminio de aquella parte de la población que tenía ideología de derechas,  eran propietarios, pequeños, o de ideas cristianas o simplemente no adeptos al Frente Popular. La formula de delito que aplicaban en la Cárcel Modelo era desafección a la República, pero los de Jaén no tuvieron juicio, fueron listas confeccionadas y enviadas por los alcaldes.

Queda por tanto más que demostrado que había listas negras y mataban a la gente del bando nacional sin juicio alguno…

Eso no tiene la menor duda para el que lea el curso de los acontecimientos de este libro, que tiene miles de puntos verificables exteriores al texto que indican la enorme exactitud de los hechos. Es una crónica de gran calidad y muy bien escrita.

En un principio tenían intención de quemar el tren, ¿por qué se echaron atrás?

En la pág. 118 le hacen ver al autor, y es por ello testigo, los bidones de gasolina preparados y luego le indican el cambio de plan. No dice por qué fue, pero como le sacaron del tren por ser extranjero, deduzco que temían el conflicto diplomático internacional y es un comisario de acento extranjero, ruso, el  que pide que salga del tren a mi tío.

Finalmente decidieron fusilar a cientos de personas, incluido el obispo de Jaén…

La cifra y las listas que estaban perfectamente confeccionadas, no se conocen con exactitud. Se dice que fueron mínimo unos doscientos, pero las cuentas que saca el autor en el libro son 12 vagones con 48 plazas cada uno, por lo que podemos calcular unos 500. El obispo es uno más, pero de gran aliciente para los verdugos. Todos son hombres menos una religiosa, que la mató una mujer voluntaria.

¿Cómo se desencadenan los hechos antes del fusilamiento masivo?

El inicio del viaje a la muerte

Dejemos que el mismo testigo y autor del libro lo narre:

Con la retirada de la Guardia Civil es cuando surge destacadamente la señal oficial del fusilamiento. Cuando la masa está excitada y a punto de hacer lo que hizo, aparece un Teniente de Asalto, de altura más bien baja, moreno, bien vestido y portador de un papel, que más tarde entregaba al jefe de la Guardia Civil que mandaba la conducción. Y oímos cómo de momento cesan los gritos. Y vemos más tarde cómo el jefe de los Civiles va de vagón en vagón dando una orden a los guardias. Y luego vemos cómo los guardias, descompuestos por la orden que reciben, y sin decirnos nada, se dirigen a los bultos que llevaban en los colgadores del vagón y, cogiendo sus mochilas y colocándose todo el correaje, se dirigen a la puerta del vagón y lo abren. Pero antes de bajar los guardias, los conducidos se percatan de la maniobra y comienzan a dar grandes voces, diciendo a sus guardianes:

-Guardias! ¡Por Dios, no nos dejen ustedes! ¡Nosotros nos vamos con ustedes! ¡Por Dios, guardias!

Y ante nuestro espanto, vemos cómo los guardias se separan un metro del vagón. Y luego otro metro más. Y luego cuatro o cinco metros más. Y luego cómo desaparecieron con el Teniente de Asalto, que dio la orden y que estaba esperándoles en lo alto de una loma desde la que se dominaba admirablemente la estación. Y luego no volvimos a verlos más.

¿Cómo pudo su tío salir del tren segundos antes y librarse de la muerte?

El mismo lo cuenta así:

Por fin oímos a los que se habían montado en los estribos de nuestro vagón decir lo siguiente:

-¡Ahora mismo vamos a salir!

Y pitó la máquina y oímos claramente la voz de:

-¡Montaros ya, eh! Que nos vamos.

Y entonces, en aquel momento exacto, es cuando surge mi milagro.

Oigo una voz que dice con acento algo extranjero, pero en idioma español:

-Si hay algún extranjero en el tren, que baje inmediatamente.

Y apenas había oído lo dicho, cuando se asomó por la ventanilla opuesta en la que yo estaba un joven de pelo rubio muy largo, cuidadosamente estirado hacia atrás, como de unos veinte años de edad, con un mono color crema, llevando en la mano su Máuser y en su cinturón su pistola grande, y que dirige la misma pregunta a los conducidos de nuestro departamento.

Frentepopulistas se congratulan de su «hazaña»

Yo soy español, y pertenezco a una familia de gran raigambre tradicionalista, pero mis padres, en el año 88 en que nací, vivían en Francia. Por eso soy de Francia para el ruso que dirige el fusilamiento de Villaverde.

Con el hatillo en la mano dije a grandes voces:

-¡Jé suis francais, jé suis francais!

Bajé al andén y me preguntó el director del fusilamiento, si era ese extranjero ya descrito y de qué sitio era de Francia.

Yo le contesté:

-Jé suis de San Jean de Luz, pres Bayonne.

Y sin pedirme pruebas de lo que afirmaba y dándolo por bueno, se dirigió al grupo de milicianos que le rodeaba y les dijo:

-A este camarada le van a custodiar dos Máuseres, respondiendo los guardianes con su vida de la vida de él. Pertenece a una nación a la que, como todos sabéis, tanto debemos.

¿Qué es lo que aporta el libro de nuevo y por qué recomienda comprarlo?

Es un documento histórico inédito de enorme valor testimonial. Mi tío no es solo un testigo ocular, sino un excelente cronista, con precisión en fechas, horas, lugares, personas, ambientes y habla mucho más de la gente que le acompaña que de él, con muchas anécdotas.

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