El valor de las rúbricas de la Misa

Las cosas pequeñas son cosas pequeñas, pero ser fiel en ellas es cosa grande. San Agustín (De doctrina christiana 14, nº 35).

En las cosas pequeñas, a veces quizá gravosas, se reconoce, ama y respeta algo más grande, de lo cual esas cosas pequeñas son un reflejo. Así ocurre con las rúbricas de la Misa tradicional. Cada gesto no es más que un signo de algo mucho más grande y santo, la voluntad de Dios.

La fidelidad a las cosas pequeñas nos ayuda a establecer una unión más perfecta con el Señor, como un contacto más firme y estable que hace que poco a poco ya no nos apartemos de Él. Así actúan las rúbricas cuando se las considera en su importancia.

La voluntad de Dios envuelve todo el sentido de las rúbricas, todas las prescripciones, minuciosas o no, todas las normas litúrgicas.  En cada detalle, en cada genuflexión, signo de cruz, inclinación de cabeza, elevación de los ojos, etc., está la voluntad de Dios expresada por medio de la rúbrica.

¡Qué cosa tan grande es ser fiel a una cosa pequeña como una rúbrica! ¡Qué grande es el sacerdote cuando humildemente y reverentemente realiza la rúbrica especificada en cada instante de su Misa! En cada rúbrica realiza la voluntad divina. No hay monotonía a realizar la voluntad de Dios, siempre podemos ser más fieles a ella, siempre podemos oficiar nuestra Misa con más amor, santidad y perfección.

Cada Misa es una nueva ocasión para subir por la escala de santidad hacia el tercer cielo, para estar ante el misterio velado de la gloria celestial. Las humildes rúbricas, realizadas con reverencia, no nos permiten desviarnos de la escala que debemos subir, nos sirven de peldaños para ascender. También el sacerdote asciende hasta el tercer cielo como san Pablo. Esta realidad es más que suficiente para oficiar cada santa Misa con deseos renovados y nuevos cada día, para inflamar el corazón de gozo por tan altos e impenetrables misterios. Ahí están las rúbricas cumpliendo su misión, sencilla y humilde, de guiar al sacerdote por el camino de la dignidad del santo Sacrificio, prestando ayuda a su santidad.

No es la fidelidad a la norma litúrgica por sí lo importante. Es la fidelidad a la prescripción litúrgica para la unión con Dios, nuestro Señor, para estrechar nuestro contacto con Él.

Conocer la verdad de las rúbricas como la voluntad de Dios, expresada a través de las normas litúrgicas, cambia por completo la idea que se tiene de ellas; ayuda a valorarlas y considerarlas como indispensables para guiar al sacerdote en la perfecta realización de la acción sacrificial.

Hay que valorar muy seriamente el papel de la rúbrica en la santa Misa. No se trata de capricho o veleidad litúrgica; no es algo accesorio y prescindible; no está a la conveniencia del sacerdote o gusto suyo. Las rúbricas son la expresión de la voluntad  de Dios, y esto es más que suficiente para apreciarlas, y realizarlas con la máxima perfección y respeto.

El sacerdote se hace grande siendo fiel en lo pequeño.

Ave María Purísima.


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