Eliminar al enemigo

EEUU, con la prepotencia que le caracteriza cual potencia mundial indiscutible que es, lugar que consiguió y mantiene porque su política exterior –marcadamente imperialista– es la misma desde hace décadas independientemente del partido que gobierne, aviso a navegantes, ha eliminado de un plumazo (o mejor decir de un misilazo) al Gral. Soleimani; y el mundo contiene el aliento.

Pues bien, para aclarar el asunto y saber lo que va a pasar, pueden bastar las siguientes reflexiones; por supuesto a nuestro humilde parecer:

  • EEUU no puede dejar que nadie, bajo ningún concepto, le arrebate su liderazgo mundial, pues depende para todo el mantenerse como única e incuestionable potencia. Sus FFAA son, de siempre, uno de sus principales baluartes o apoyos y no duda nunca en utilizarlas.
  • La eliminación por sorpresa y de forma perfecta, sin fallo alguno, de Soleimani –que por cierto no era ni mucho menos ningún santo, sino todo lo contrario–, gracias a una labor de inteligencia ejemplar, en la que han tenido mucho, muchísimo que ver los israelíes, su aliado principal y en no poca medida su manipulador habitual, lo demuestran.
  • La muerte de Soleimani es en parte pago a los israelíes y en parte venganza de norteamericanos y judíos al unísono por el fiasco de la pretendida “primavera árabe” –aquella comedia macabra– al fracasar en su objetivo principal que fue, nadie lo dude, destruir Siria, no sólo a Assad, sino toda ella, es decir, acabar de una vez con el único país árabe que planta cara a Israel y puede seguir haciéndolo de forma eficaz y muy peligrosa.
  • Soleimani, hombre eficaz, fue en no poca medida artífice de que Siria, a pesar de todo, se haya mantenido, así como Assad, osadía que para yanquis y judíos se paga con la muerte.
  • Es también mensaje al propio Irán que, aunque ahora grite y patalee, poco puede hacer, porque a pesar de su poderío en la zona no tiene entidad para enfrentarse a los EEUU e Israel, que siempre caminan juntos. Así es que la “venganza” prometida por Teherán sólo lo podrá ser vía el terror de segundos actores y poco más, y además sin pasarse, porque la muerte de Soleimani es al mismo tiempo provocación yanqui e israelí para ver si Irán da un paso en falso y justifica una intervención masiva que en un par de meses, y sólo desde el aire, podría dejar a los persas hundidos en la miseria –capacidad nuclear incluida–; la alternativa es que Irán debe asumir un cierto nivel de menoscabo de su prestigio en la zona a cambio de salvar «los muebles». Así es que el mundo puede respirar tranquilo porque o Irán comete ese fallo o la sangre no llegará al río porque sus enemigos no tendrán la excusa que buscan desde hace meses… o tal vez años.
  • La eliminación del general iraní supone también una patadita a Putin en la espinilla de Oriente Medio donde Rusia conserva influencia nada desdeñable y también venganza porque Rusia, asimismo, ha tenido mucho que ver en el fracaso de la primavera citada en su objetivo principal, repetimos, de aquella mascarada, que fue Siria, país que sigue en pie, así como su presidente y régimen.

Así pues, la eliminación de Soleimani no es más que otra prueba que da EEUU al mundo de su poderío, de que bajo ningún concepto está dispuesto a dejarse arrebatar su liderazgo, de que está preparado, dispuesto y tiene la voluntad de pasar por encima del cadáver de quien sea que, loco de él, intente menoscabarlo o arrebatárselo.

Y es que hay muchos que aún no se quieren creer que EEUU está permanentemente en guerra, sí, en guerra abierta contra cualquiera que le quiera hacer sombra, y dispuesto a vengarse de cualquiera que le juegue una mala pasada como ha sido su fracaso en derribar a Assad y destruir Siria, o contra cualquiera que no se pliegue a sus intereses o a los de su socio por excelencia que siempre será Israel.

Y la guerra, señoras y señores, para el que no se lo crea, comporta la eliminación del enemigo, su muerte física, pues sólo así vence.

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4 thoughts on “Eliminar al enemigo”

  1. Pero no realza suficientemente que quien mueve los hilos de Usa, como antes de La Pérfida (y aun) son los «Innombrables», esos que impusieron el estado de Israel.
    Ese factor, a veces conocido como plutocracia universal o como Sinagoga de Satanás, es el que hay que tener en cuenta para entender algo de lo que pasa.
    Y pasa que la 3ª GM ya la «predijo» un yanqui circunciso apellidado Pike. La cual, por otra parte, empezará como la 2ª: forzando a alguien a lanzarse a la guerra; entonces fueron Alemania (a la que «Judea» había públicamente declarado la guerra años antes) y Japón, y hoy es Rusia y sus aliados.

  2. La filosofía sajona nunca ha sido la mera defensa o la aproximación indirecta. Sin desdeñarlas, siempre ha sido la ofensiva más o menos solapada.
    Por ejemplo: las famosas primaveras solo fueron (y serán, que aun quedan en el invernadero) aplicación de la doctrina Rumsfeld/Cebrowski (véase: «El proyecto militar de ‎Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 22 de agosto de 2017 — Y — The Pentagon’s New Map, Thomas P. M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004; «Agresión disfrazada de guerras civiles», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 27 de ‎febrero de 2018.).

  3. De una guerra se puede saber como empieza, pero nunca como termina.

    Estados Unidos de América ha conseguido el lugar que ocupa en el mundo desde hace décadas, gracias (principalmente) a su participación en las dos guerras mundiales precedentes.

    Cuando comenzó la Gran Guerra en 1914, ni siquiera disponía de un ejército acorde con el poderío económico que ya había alcanzado entonces. Y eso es lo que más me preocupa del «indiano»: la costumbre que ha adquirido de llegar a más por ese peligroso medio, PRECISAMENTE.

    Temo que volverá a intentarlo, tarde o temprano, como cualquier jugador que no es capaz de dominar su pasión cuando cree que tiene la suerte favorable, y acaricia con delectación la idea de hacer saltar la banca. Lo malo es que, en tal caso, la «banca» somos todos los que habitamos este planeta.

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